Tabú 47


Todavía no le dije nada a Yuri, pero había tomado ya una decisión. Una decisión que me pareció la más justa y la más inteligente.

Terminado el verano, antes que él comenzara el último año de estudios en la escuela lo dejaría en casa de Lilia y me ocuparía de él desde lejos porque tampoco iba a desentenderme de su educación, de representarlo en la escuela, de su salud, de darle sus gustos y velar por sus necesidades. Estaría pendiente de él siempre.

Ese era el objetivo que me había trazado y para llegar a él, lo primero que tenía que hacer era hablar con nuestra querida reina del diseño.

Ella y Mila estaban trabajando en la siguiente colección. Se habían comprometido entre las dos a sacar diseños muy atrevidos y cálidos para la temporada primavera-verano del siguiente año y las veía juntas todo el día, ensayando algunos bocetos, jugando con las telas en los maniquíes, buscando en antiguas revistas de moda, asistiendo a desfiles locales, viendo todo el tiempo los canales de moda y haciendo lo que mejor sabían. Saliendo de compras.

Ellas armaban y desarmaban los planes mientras el equipo de trabajo estaba terminando de diseñar accesorios para una colección que las treintaidós esposas de un jeque de Dubai habían solicitado. Ese era un pedido tan importante que daría buenos dividendos a la empresa y con los cuales pensaba adquirir una nueva fábrica en Singapur.

Estaba sentado frente a mi personal revisando las cifras de la empresa y me sentía tan complacido de mí mismo que intentaba decidir si lo festejaría con una compra especial o con un viaje a una isla paradisiaca. Uno tiene que engreírse siempre o por lo menos de vez en cuando.  Decía que estaba leyendo un informe cuando ingresó una notificación a mi buzón y vi de refilón el nombre de mi hermano resaltado.

De inmediato abrí la información y pude ver en la exclusiva revista Amore de Italia un artículo que hablaba de Yuri y la forma cómo el mundo del diseño observaba al heredero de Miroslav Nikiforov.

El artículo estaba ubicado en la sección llamada “Lo que se viene”, titulaba “Los diseños de un felino moscovita” y decía:

“Yuri Nikiforov es un jovencito muy activo y hermoso a quien conocí el verano pasado en Londres y que me dejó una grata impresión porque no solo es un niño lindo, sino que es un muchacho con los pies bien puestos sobre la tierra.

“Tiene diecisiete años y aún estudia en colegio. Sé por su hermano, con quien guardo una relación de amistad, que es un buen jugador de hockey del equipo escolar y que además de las clases y los entrenamientos duros se da tiempo de imaginar y plasmar en el papel diseños novedosos tanto en trajes como en los infaltables acompañamientos para complementarlos.

“Las expectativas son altas y parece que el muchacho tiene toda la posibilidad de convertirse en el nuevo fenómeno del diseño igualando, si no superando, el don creativo de su afamado padre.

“Tiene una visión y un concepto únicos para vestir a las mujeres, sobre todo porque las hace sentirse muy dueñas de sí mismas con la atrevida combinación de estilos tan clásicos como un jacket sport sobre un conjunto elegante o como un pantalón de mezclilla muy bien combinado con un sacón de cachemira. Es innegable su deseo por vestir a las damas en tono pastel y a la vez jugar con colores tan fuertes como el acero, el índigo y el negro.

“Bello por donde se lo mire, joven con un gran futuro por delante. Alguna vez dijo que es el recuerdo de su padre el que lo motiva y la figura de su afamado hermano la que lo entusiasma.

“De pocas palabras, mirada muy dura para ser un chico que está todavía viviendo su adolescencia y con el ímpetu de un soldado. Disciplinado en extremo, sin pelos en la lengua y consciente del lugar que ocupa en este momento.

“No teme decir que tiene todavía mucho que aprender y que los modelos que diseñó para la última colección que mostró la gran casa Nefrit fueron guiados por la sabiduría de la gran dama de la moda rusa Lilia Baranovskaya.

“Estoy segura que Yuri Nikiforov dará mucho que hablar en el futuro porque sus creaciones son tan intensas como su carácter; pero por ahora que se aprecia solo un par de pinceladas de su genio creativo no me equivoco al decir que un día al ver su nombre todo el mundo sabrá de quien se está hablando.

“Los dejo con las imágenes que destacaron en la colección que presentaron en Milán, en especial aquellas que diseñó para la presentación de los accesorios para el invierno europeo de este año”.

Firmaba el artículo la talentosa Sara Crispino.

Esa muchacha se había convertido en fanática de Yuri. Si no la hubiera visto tan romántica con un joven periodista de deportes extremos llamado Emil Nekola en las fotos que solía compartir por redes sociales, habría pensado que se enamoró de mi hermano.

Busqué a Sara en su cuenta de Twitter y agradecí por las palabras tan halagadoras que tuvo para Yuri. Luego volví a abrir el artículo y observé las fotografías de mi hermano, en especial esa que perpetuó esa visita de trabajo cuando todo en mi vida aún era armónico y podía contar con el refugio que me proporcionaba Anya.

Yuri y su quepí militar, el cabello hasta los hombros y la mirada intensa observando el lente. Varios comentarios comenzaron a entrar y todos ellos hablaban de los finos rasgos de su rostro, de sus ojos bellos, de su andrógino hechizo y de la forma tan especial de vestir que tenía.

Me sentí feliz y orgulloso que hablaran tan bien de él y que mucha gente se mostrara interesada en Yuri. Al mismo tiempo me sentía intranquilo porque los ojos del mundo no solo estarían sobre mí como figura icónica de la moda, desde ese momento observarían a mi hermano y hasta tal vez le quitarían el espacio propio que tanto le gustaba conservar.

La fama es una hermosa compañera que de vez en cuando te ofrece su bella sonrisa; pero la mayor parte del tiempo se muestra como un aterrador fantasma que te persigue hasta en los lugares menos pensados.

Yuri tendría que aprender a vivir y lidiar con la fama, como yo lo hice desde muy pequeño, como lo hizo nuestro padre y como su hermosa madre también lo hizo en su momento.

Y eso me daba miedo, porque por más que Yuri se mostraba duro, disciplinado y ambicioso no sabía cómo asumiría el hecho que un grupo de chicas desconocidas lo persiguiera por la calle como si fueran verdaderas cazadoras.

Compartí el artículo con el equipo de diseño y el personal de la empresa. Quería que todos disfrutaran de ese momento de felicidad que estaba viviendo. No era un logro mío el que festejaba y sin embargo me sentía como si lo fuera y también me sentí feliz de saber que así era el amor de un hermano. Me dije que si seguía por ese camino todo iría bien.

Estaba tan feliz que me atreví a compartir el artículo con la directora del colegio y con Georgi para que reconocieran el talento que estaba estudiando en sus aulas.

Me puse en pie y pensé que debía llevar a Yuri a festejar, tal vez una cena en un lugar muy elegante del centro financiero, allí donde los ejecutivos de las mejores empresas se reúnen para tomar un trago y seguir hablando de negocios. O tal vez podríamos hacer un viaje corto el fin de semana y hasta quizá mandaría hacer alguna joya que conmemorase ese logro.

Caminaba muy feliz hacia el taller cuando Lilia salió de él y me tomó del brazo para llevarme a la oficina de Yuri.

—No quiero demostraciones muy ostentosas Víctor. —Mostrando el entrecejo junto la dama estaba muy segura de lo me decía.

—Pero solo será una cena algo lujosa o algo así que le haga saber lo felices que nos sentimos por él. —Intentaba explicar mi deseo de hermano orgulloso y entender la actitud de la dama.

—Yuri aún es un chico tierno y cada vez que voy a verlo jugar, he notado que le gusta mucho el aplauso de los demás. —Lilia cerró la puerta con cuidado y me señaló el sofá para sentarnos—. No quiero que se envanezca porque ese sería un pesado traje que tal vez no podría quitarse.

Entendía sus razones, pero también quería que entendiera las mías.

—No seas tan dura con él, Yuri se merece algo que lo haga sentir que está por buen camino. —Ese algo debía ser muy especial o muy espectacular, esa era la manera que yo entendía cómo debía halagarse el talento.

—Víctor tu hermano aún es muy tierno, a pesar de sus actitudes; pero no sé si has podido verlo bien —Lilia es una mujer que hasta hoy analiza muy bien a la gente que conoce—, tiende a ser altanero en muchas ocasiones y eso es algo que debe pulir.

—Entonces… ¿qué sugieres? — Alcé un poco los hombros y me di cuenta que me estaba quedando con mis ganas de hacer algo muy grande por él.

—Es solo un artículo y eso es lo que diría mi querido amigo Miroslav. —La dama estaba tocando un punto muy sensible de mi corazón—. Felicitemos a Yuri de acuerdo a lo que representa ese halagador reportaje de Sara, démosle algo que le guste y pueda disfrutar con sus amigos, tal vez una pequeña reunión o un pase especial a una discoteca que tanto desea conocer, pero no más.

Si el gesto severo y la mirada amorosa de Lilia no hubiera estado presentes en ese momento reemplazando a nuestro padre, yo tal vez hubiera hecho algo espectacular para Yuri y como dijo ella, él se habría ufanado demasiado por el pequeño logro que estaba teniendo en la jungla salvaje de la moda y el diseño.

Yuri no necesitaba ser una bella mariposa o un dulce gorrión. Tenía que ser un aguerrido hombre de negocios que a la vez diseñase trajes o tenía que ser un diseñador con el coraje de un empresario voraz.

En pocas palabras Yuri necesitaba ser un tigre y no un gatito mimado como Potya.

—Bueno —Fruncí mis labios e inflé mis mejillas—. Guardaré estas ganas para cuando Yuri presente una colección completa y los críticos estén de acuerdo en calificarla como la mejor del año.

—Sin dramas mi querido Víctor. —Lilia sonrió y volvió a ver la foto de Yuri en su celular—. Estoy segura que habrá mucha vida por delante para festejar y muchos logros.

Asentí y de repente volví a recordar que en pocos meses dejaría a Yuri con la gran dama. Sabía que estaría en buenas manos porque ella siempre fue una mujer íntegra y el gran amor fraterno que ella sintió por mi padre haría que guiase a Yuri mejor que yo.

Tomé aire y supe que ese era el mejor momento para hablar con ella sobre mi decisión y la urgente ayuda que necesitaba de su parte.

—Lilia quiero hablar contigo algo urgente y no quiero dejarlo para otro momento. —Si no lo hacía en ese instante, tal vez no lo haría nunca y con esa presión me sería más fácil decirle hasta pronto a Yuri.

—Bueno querido, tengo tiempo y si puedo serte útil en algo aquí estoy. —Ella abrió los brazos y acomodó los cojines del sofá.

—Ahora que Nefrit está estable y todas las tormentas pasaron, creo que no será necesario que yo siga dirigiendo la empresa. —Esa era la mejor excusa para comenzar.

—¿Nos vas a dejar? —Lilia cambió su mirada y sus ojos hurgaron dentro de los míos.

—No del todo, siempre estaré pendiente de la empresa, contrataré un buen administrador y desde donde esté controlaré todo. Además, siempre asistiré a las reuniones del comité. —Era un plan muy bien estructurado y yo solo debía exponer los argumentos.

—¿Por qué, Víctor? —Ella seguía en su afán de escudriñar mis ojos.

—Siempre tuve otros sueños, algo propio que tenga que ver más con el modelaje que con el diseño y bueno quiero desempolvar un proyecto que lo dejé a medio camino cuando papá se fue. —No pude sostener la mirada de Lilia y terminé la última frase observando los detalles de la ventana.

—Tienes razón, desde un inicio no estabas tan a gusto en la empresa —comentó con cierta molestia—. Bueno qué te puedo decir, si ya es tu decisión final solo tengo que agradecer que salvaras Nefrit y dieras tanto de ti este tiempo.

Callamos un momento breve mientras intentaba ordenar las palabras con las que le pediría que me ayudase con Yuri y ella preocupada por mi hermano.

—¿Ya se lo dijiste a Yuri? —Se me adelantó en el comentario y fue mejor así.

—No, aún no le digo nada y es de eso que quería hablarte Lilia. —Ella levantó la ceja extrañada y volvió a mirarme con esos ojos que parecían buscar algo más en mí—. ¿Recuerdas que en un inicio estaba programado que mi hermano se quede contigo?

Lilia asintió en silencio y yo tuve que seguir con mi explicación y mis inventos para que nadie pudiera si quiera sospechar que era por culpa de mi deseo lascivo por Yuri, que yo estaba tomando esa decisión.

—Bueno yo… creo que ahora necesito esa ayuda de tu parte Lilia, mira Yuri tiene que estudiar un año más y luego se irá a la universidad, tal vez y estudie en el extranjero y yo no podré ser un soporte para él este año porque pienso retomar mi carrera de modelo con más seriedad y ya sabes que eso implica estar fuera casi todo el tiempo. —Era un gran argumento, el mejor que podría haber usado en ese momento—. Por eso quería pedirte que me ayudes acogiendo a Yuri en tu casa.

—¿No vivirás en San Petersburgo? —Lilia se mostró más seria de lo que yo hubiera querido.

—Bueno él podría quedarse en el departamento, pero ya sabes es aún un chiquillo y sin supervisión de un adulto podría hacer tonterías y no quiero que nada malo le pase. —Cómo decirle a Lilia que si me estaba alejando era para salvar a mi hermano de un depredador que vivía junto con él en ese lujoso departamento.

—Claro, claro que puedo recibirlo. Mi casa es tan grande y está tan vacía que será grandioso para mí tenerlo. Hemos congeniado tan bien durante este año que supongo no será tan trabajoso para mí vivir junto a Yuri. —Ella sonrió y aun así vi algo de pesar en sus ojos.

—Y a su gato. —Quise suavizar la tensión que notaba en Lilia.

—Sí, su gato. —Lilia movió el gran anillo de plata con un inmenso cuarzo que brillaba en el dedo anular de la mano derecha y con calma me dijo—. Qué bueno que sea tu afán por retomar tu carrera de modelo lo que te aleje de Nefrit, de Rusia y de Yuri; y no sea un asunto más difícil de sobrellevar.

—Creo que no te entiendo —le respondí entre dudas y con el corazón en completo estado de alerta.

—Pensé que decidiste alejarte del país y dejar a mi cargo a Yuri porque no sabías qué hacer con tus sentimientos de hombre. —Ese fue un gran golpe que me dio la dama en plena cara y no lo vi venir, en especial porque ella se mostraba muy tranquila.  

Me quedé estupefacto sin saber qué decir o cómo reaccionar ante el conocimiento que ella tenía de mi estado. Es más, me quedé callado por un largo minuto contemplando su rostro tan severo como siempre y sus ojos tan claros y transparentes como la verdad que había intentado ocultar.

—Lilia… como… —tartamudeé y la impresión no me permitía articular las palabras ni organizar mis pensamientos.

—Víctor no tengas miedo que no te estoy reclamando, solo estoy diciéndote algo que es necesario para ti sacarlo para que no te siga atormentando como lo está haciendo con Yuri.

—¿Él te dijo algo? —No podía creer que mi hermano hubiera sido tan indiscreto.

—Ese chico está muy confundido, asustado y triste. —Lilia elevó la mirada como queriendo encontrar las frases adecuadas para describir la situación—. Él intentó buscar ayuda en mí y habló sobre el tema en tercera persona, inventado una historia sobre una amiga y su primo hermano. Sé a la perfección que Yuri no tiene amigas en el colegio y se veía tan atormentado que deduje de inmediato que los protagonistas de su historia eran ustedes dos.

—¿Qué te dijo? —Sentí que el mundo se me caía encima, pero solo era mi vergüenza envolviendo mi alma.

—Que se aman como novios. No sé hasta qué punto llegaste con él; pero sí puedo imaginar que los dos han caído en la tentación de eros. —Lilia se reveló entonces tal y como mi padre siempre la describió—. Víctor, nadie puede evitar enamorarse de alguien y yo no voy a condenarte como no lo he hecho con Yuri.

—Tal vez tú piensas que como soy el mayor me he aprovechado de él, pero no Lilia créeme, no lo he tocado… ganas no me faltaron, pero no lo hice porque no debo hacerlo. —Quería justificarme tanto para que ella no me viera como el asqueroso monstruo que me sentía en ese instante.

—Víctor no estoy discutiendo si han tenido intimidad con Yuri, eso es asunto de ustedes dos. Lo que quiero es que ambos estén bien, sea cual fuese la decisión que tomen con vuestro amor. —No me imaginé que fuera Lilia, tan seria y respetable, quien me estuviera tendiendo una mano en ese momento—. Se enamoraron y ya, ni tú puedes mandar tu amor al diablo, ni Yuri puede convertirlo en cenizas; pero sí pueden asumir responsabilidades y decisiones importantes. Eso fue lo que también le dije a él.

Bajé la mirada y como muy pocas veces experimenté, mis lágrimas cayeron casi sin que me diera cuenta que estaban al borde de mis párpados.

—Yo lo amo como hombre, pero debo ser su hermano y tengo que cuidarlo. —Se me quebraba la voz y no hallaba más palabras para exponer mi aberrante verdad—. No sé cómo sucedió o cómo empezó; pero sí sé que debe terminar para no cometer una locura.

—¿Estás seguro de tu decisión Víctor? —Ella tomó mi mano y me transmitió el calor de su cariño y de su gran personalidad—. ¿Aunque eso signifique que vas a romper tu corazón y el de Yuri?

Sin poder decir una palabra más afirmé, la verdad estaba quemándome el pecho y no quería dejar a mi lindo niño, pero debía hacerlo para no dañarlo. Lilia me prestó sus brazos y su hombro para poder calmar mi pena, ocultar mi vergüenza y tomar valor para lo que vendría más adelante.

—¿Cuándo se lo dirás? —La gran dama tomó un papel tisú y como si fuera un niño me limpió el rostro y la nariz.

—Cuando acabe este año escolar y su campeonato. —Estaba programando las cosas para suavizar la noticia—. Quiero llevarlo de vacaciones en verano y luego le diré que debo ocuparme de mi carrera y que será mejor que se quede contigo.

Ella asentía a cada una de mis palabras y sus manos intentaban darme calma, sin que pudiera conseguir su objetivo porque era tanta mi pena que no podía dejar de llorar.

—Lilia por favor ayúdame con Yuri, yo hubiera querido tanto cumplir la promesa que le hice a papá cuando él llegó a mi casa; pero ahora no puedo porque no quiero que nuestro amor lleve la mancha del incesto. —En ese momento sentí que mis malditos espectros quedaron sin armas ni escudos y fueron heridos de muerte.

—Si crees que puedes aguantar tus ganas hasta el verano y hacer las cosas de manera correcta, cuenta conmigo Víctor, estoy para ayudarlos a ti y a Yuri en todo. —Lilia dejó una gran marca de labial en mi frentota y yo comencé a controlar mis hipos—. Y si por algún motivo cedes a ese amor pasional que sientes por él, también estaré aquí para ayudarlos.

Cómo hubiera querido escuchar esas palabras en la boca de mi madre; pero fue la gran Lilia Baranovskaya quien se estaba presentado como la salvadora de nuestras pobres almas pecadoras y actuaba tal y como mi padre siempre dijo que hacía, con mucho amor por los que son sus seres queridos y con mucha integridad.

Al regresar a la realidad observé que ya había oscurecido, me puse en pie y entré al baño del taller de Yuri para lavarme el rostro.

Justo en ese momento mi hermano ingresó y se mostró sorprendido de vernos allí. Lilia no quiso disimular y se vio obligada a confesar.

—Estábamos planificando darte una sorpresa por este artículo. —Supuse que le mostró el celular, yo aún me tiraba agua a la cara.

—Sí lo vi. La directora del colegio hizo gran escándalo felicitándome y diciendo a todos lo orgullosa que se sentía de mí. —Yuri echó a reír.

Tras secarme con cuidado las últimas gotas que resbalaban de mi cabello salí a la oficina y Yuri me quedó mirando muy sorprendido.

—¿Por qué tienes los ojos rojos? —Yuri escudriñó en mi mirada—. ¿Estuviste llorando?

—No pude evitarlo, estas cosas me llenan de tanta alegría que a veces me gana mi tonta sensibilidad Yuri. —Lo abracé con mucha fuerza y besé su cabeza, él solo deshizo el abrazo casi de inmediato.

—Víctor y yo no nos poníamos de acuerdo en qué sería lo que quisieras para celebrar este pequeño logro que has conseguido. —Ella le dio la dimensión exacta, sabía manejar bien a mi hermano.

—Uuuum… hay una nueva consola de juegos en el centro comercial. —Yuri sí que era exigente.

—El sábado la compramos. —Me adelanté a la dama que me hacía un gesto para no aceptar.

—Bueno la consola será, pero a nombre de todos… así estará equilibrado el logro y el premio. —Esa fue la mejor lección que me dio la genial diseñadora de Nefrit, es así como los mayores deben manejar los aspectos de premios y castigos con los menores.

Yuri se acercó al escritorio y del último cajón sacó una carpeta en la que estuvo trabajando esos días. Él y Lilia se quedaron mirando y yo salí con la excusa de llamar a Yakov para algo urgente.

En el umbral de la puerta di la vuelta y me quedé mirando esa escena porque quise guardarla en mi memoria por siempre para recordar que mi hermano era un chico talentoso además de ser el dueño de mis sueños indecentes.

En poco tiempo ya no disfrutaría de esas imágenes y tampoco compartiría con ellos mi vida, por eso miré hasta el último detalle que los rodeaba a los dos y con el corazón herido de muerte caminé hasta mi oficina, para brindarme algo de pena y servirme un wiski que me ayudara a pasar el sabor horrendo del adiós.

Era como si mi amor estuviera desahuciado y yo supiera cuál era la fecha exacta en la que moriría. Como si decir adiós a quien amas fuese suficiente para dejar de amar.

Mi Yuri, estaba vestido con el elegante uniforme de la escuela, tenía sus cabellos atados en una cola alta, sonreía sin imaginar que en el horizonte se aproximaban nubarrones que nos quebrarían los huesos y nos harían llorar, su perfume de goma de mascar se quedó en mi corbata el momento que lo abracé y su risa socarrona seguía repitiéndose en mi memoria.

Hasta ahora cuando evoco esos detalles puedo verlos como si hace unos minutos atrás lo hubiera dejado junto a Lilia revisando la carpeta de lo que sería una colección de joyas para un magnate amigo de mi padre.

Mi Yuri.

Mi corazón me suplicaba para que diera mi brazo a torcer olvidando mi cruel decisión. Mi razón me decía que lo dejara para evitar la condena de todas las miradas. Mi corazón me decía que lo estaba traicionando y que esa era la actitud del desertor que abandona a su compañero en la batalla. Mi razón me decía que debía cumplir con mi deber de hermano y ejecutar a nuestro amor con un adiós.

Mi Yuri.

Los caminos torcidos del destino nos separaron, pero fue esa duda en mi mente la que sembró la distancia entre los dos.

Notas de autor:

Nuevamente vuelvo con Tabú. Fueron dos semanas que no pude escribir, no me sentí con ánimos de corregir los capítulos y estaba algo estresada, pues la situación en mi ciudad viene afectando a gente cercana. Pero ahora sí que no voy a parar. Gracias como siempre por su apoyo.

Publicado por Marymarce Galindo

Hola soy una ficker que escribe para el fandom del anime "Yuri on Ice" y me uní al blog de escritoras "Alianza Yuri on Ice" para poder leer los fics de mis autoras favoritas y escribir los míos con entera libertad.

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