No me Abandones.


XII. VERDADES.

La presentación del ruso había sido provocadora, cautivadora para quien la observara.

De entre los asistentes los gritos del público callaron, se encontraban expectantes desde el comienzo, hipnotizados por su varonil y atractiva figura. Portaba como traje un smoking con la camisa a medio abrir, el saco sin abotonar y el corbatín deshecho, apenas entro a la pista y los vitoreos acabaron con el silencio. De nuevo su orgullo nacional regresaba como el buen hijo prodigo.

En el primer movimiento todos callaron y no porque fuera malo, muy al contrario, comenzó cayendo de lleno en la fría pista, uniéndose al hielo, exponiendo su ser ante el espectador, para levantarse de a poco y continuar con movimientos lentos, pausados e hipnóticos, desenfadados, seduciendo al público en cada giro, atrapándolos con cada cuádruple, no hacía falta lucirse con saltos complicados, todo lo tenía fríamente calculado mientras sonaba una versión lenta e incitante de “Don’t stop the music”, él sabía lo que hacía, contaba con la experiencia para ello, sus movimientos habían sido estudiados, sabía cuándo la gente necesitaba sorprenderse, cuando quedar sin aliento, cuando aplaudirían y cuando escucharía los vitoreos del público por eso se mostraba confiado, pero no arrogante, seductor, pero ingenuo, apasionado.

En aquella corta presentación demostró que él era capaz de lograrlo todo. La leyenda humana Victor Nikiforov, el orgulloso entrenador que llevaría al podio con medalla de oro a Yuuri Katsuki y quien después de un año de retiro podía regresar como si nada hubiere ocurrido y llevar ante los demás una presentación tan majestuosa como aquella, impecable.

Decir que se llevaría el primer lugar era poco, se llevó el corazón de su público, quienes gozaban de encontrar a una imagen más madura, y sensual del pentacampeón.

Violet apenas lo vio bajar del podio y corrió a sus brazos, él se mostraba sonriente, sin embargo por dentro su mente evocaba la imagen de un recuerdo sucedido no mucho tiempo atrás, él corría hacia Yuuri, el muchacho había tenido una de sus mejores presentaciones y apenas lo había atrapado entre sus brazos le había robado un beso ahora la situación era diferente, la joven lo había alcanzado y le había robado el beso a él, sin quererlo sonrió y una cálida lagrima resbalo por su mejilla, lucia radiante, pero por dentro se sentía vacío.

Como siempre, Yakov se despidió de ambos jóvenes y Violet le propuso a Víctor celebrar por la victoria obtenida.

—Francamente me gustaría descansar, después de lo de hoy me encuentro exhausto.

—Vamos, además quiero presentarte ante mis amigas que vinieron a alcanzarnos a Moscú—La joven lo atrajo hacia sí besándolo tiernamente en los labios para después comenzar a morderlos, desplazándose lentamente hacia su oreja y bajando por su cuello—.Te prometo que la pasaras increíble—Víctor dudo, sin embargo al final accedió. Tal vez tenía razón y una celebración era lo mejor además sonaba deprimente regresar a su departamento sin haber hecho nada después de una Victoria.

Como Violet dijo, dos chicas (una de ellas con un acompañante) ya los esperaban en un importante antro de Moscú, ambas se levantaron al verlos y se apresuraron a felicitar al patinador.

—Son Kathleen, Nina y el novio de Nina, Thomas—Presento Violet a sus amigos, una chica pelirroja alta y de ojos verdes, así como una chica morena de ojos azules, cabello castaño, un joven de cabellos negros, ojos castaños, alto y fornido.

—Todo un gusto—Saludo a cada uno con su característica sonrisa.

—Al contrario, el gusto es nuestro, felicitaciones por tu reciente triunfo—dijo la pelirroja apresurándose a darle un abrazo.

—Si, de hecho, bueno ya debes de estar sumamente acostumbrado, después de todo eres el excelso Víctor Nikiforov—comento el muchacho.

Todos tomaron asiento unos momentos, mientras pedían unos tragos, después pasaron a bailar, Violet no se apartó en ningún momento de su atractivo novio, bailaba muy pegada a él buscando seducirlo, sin embargo él se mostraba algo ausente, como si no quisiera estar en aquel lugar.

—¿Te sucede algo?

—No, estoy bien—mintió, de nuevo pensó en Yuuri, en el banquete después del GPF, cuando lo conoció, le pareció un muchacho sumamente simpático y excelente bailarín, aquella noche había bebido de más, pero su inocencia le habían hecho lucir tan tierno—Pero creo que estoy algo cansado, quizá debería ir a mi departamento.

—Espera—pidió la joven, y en un rápido movimiento coloco algo que Víctor no logro distinguir en sus labios, después tomo entre sus manos su rostro, acercando los labios de ambos y sellándolos en un beso, con un movimiento de su lengua empujo lo que parecía ser una pastilla de la boca del ruso hacia su garganta haciendo que la tragara.

—¿Qué hiciste?

—Vamos a pasarla muy bien, ¿de acuerdo?

Siempre lo considero un adolescente sumamente hermoso, el cual una vez que creciera y madurara tendría el mundo a sus pies

Siempre lo considero un adolescente sumamente hermoso, el cual una vez que creciera y madurara tendría el mundo a sus pies. Contaba con una seguridad avasalladora, la cual por más que trabajara no lograba poseer, era obstinado, perseverante y sin importar que, su tenacidad le hacía alcanzar sus objetivos, además sus hermosos rasgos, su fino porte, todo le aseguraba un brillante futuro por delante, siempre y cuando supiera controlar su impulsivo carácter. Por todo lo anterior cuando le dijo que lo amaba no lo creyó, pensó que la lastima lo había llevado a decir todo aquello. Sí, eso debía ser, un sentimiento de lastima o compasión. Sin embargo recordó la noche del aniversario del Onsen, lo sucedido en su habitación con Víctor y como Yuri los había encontrado, aquella mirada de dolor, no lo entendía, no entendía nada.

—No lo comprendo, ¿acaso te estas burlando de mí?

—¿Acaso eres idiota?, no puede ser posible que no te des cuenta—dijo y peino su cabello hacia atrás en un gesto de frustración—.¡Rayos! yo, cuando me entere del accidente te busque como loco por todos lados, fueron casi tres días de angustia.Cuando te encontré, ¿crees que no me dolió? ¿acaso crees que fue muy fácil enterarme de tu diagnostico? fue entonces cuando quise acompañarlos y decidí quedarme sin importar que, pero la noche del aniversario yo los vi a ambos besándose, creí que al fin habías logrado algo con el anciano, pero ¡maldición! me equivoque y decidí partir, no sabes como me arrepiento por ese error cada que veo tus cicatrices y es demasiado difícil para mí pensar que hubiera pasado si no regresaba a tiempo, pensar regrese por mera casualidad y te encontré, pálido como un muerto, la sangre corriendo lentamente por tu muñecas formando un enorme charco en ese instante sentí que me moría, pero debía apresurarme, debía salvarte y cuando lo hice me prometí no apartarme de tu lado y hacer que siguieras adelante, sin importar lo que me cueste y eso es lo que trato de hacer te guste o no, pero aun así me preguntas si me burlo de ti.

—Yuri…yo.

—¡Callate!…, por favor no digas nada—Inhalo aire en un intento de tranquilizarse, no entendía como había llegado tan lejos aquel día, se encontraba asustado y nervioso, le temblaba la voz, no sabía a donde iría a parar todo aquello, pero ya no podría detenerse.

—Escucha, después de esta torpe confesión de amor no espero que me correspondas, solo quiero permanecer a tu lado, ambos lograremos salir delante de eso estoy seguro—El azabache lo miro conmovido, jamás nadie había arriesgado tanto por él y mucho menos jamás espero tanto de aquel adolescente iracundo.

—Víctor no se equivocó en darte Agape.

—¿De qué rayos hablas?

—Todo esto que me dices…—Comenzó tratando de sostenerle la mirada—.Es verdad, he sido un idiota por no haberme dado cuenta antes, perdóname por favor, te he hecho sufrir demasiado, y has perdido bastante por mi culpa—Yuri lo miro algo incrédulo y emocionado, sería que acaso por fin sus esfuerzos rendirían frutos, no lo creería si eso fuera posible—Sin embargo también por favor compréndeme, en estos momentos aún siento algo muy fuerte por Víctor.

Decepcionado se froto el rostro el cual ardía en rabia, pero debía controlarse o sería peor.

—Es un sentimiento que no puedo ignorar y por otro lado de no ser así, si te correspondiera perderías mucho al lado de alguien como yo. Tan solo mírame, ya no soy nada, no tengo nada que ofrecerte, te privaría de muchas experiencias, y eso aún sin mencionar lo mayor que soy, sería como aprovecharme de ti una relación así no sería justa para alguien como tú que tiene un futuro brillante por delante, tan solo toma consciencia de estos días y todo lo que has perdido.

Yuri bufó por esa respuesta, Yuuri no entendía nada.

—Eres un idiota, si me llegaras a corresponder todo eso que mencionas no me importaría, yo me enamore de ti, de lo que eres, el hecho de lo que te pasó no te cambia, sigues siendo la persona de quien me enamore, pero no es el caso, no puedo obligarte a nada y … ¡Demonios!, lo comprendo y prefiero así. Solo déjame continuar a tu lado y proponerte algo.

—¿De qué se trata?

—No pienso quedarme aquí para siempre y creo que tu futuro tampoco está aquí, no pensaba decírtelo ahora, pero creo que lo mejor será adelantar los planes, en cuanto tus terapias terminen quiero volver a competir.

—No necesitas esperarme para eso…

—Aun no termino, no quiero regresar con Yakov, no tengo nada en contra de él, pero no tengo el estomago para estar en la misma pista que el anciano y ver todos los días a esa zorra—dijo e inmediato hizo una mueca que demostraba asco—.Necesito un nuevo entrenador.

Apenas termino de decirlo y Yuuri lo entendió así que de inmediato negó con cabeza y manos ante la loca idea.

—¿Qué?, no, espera creo saber a dónde vas.

—Quiero que me entrenes. Entréname.

—¿Qué? ¿Cómo?, no, debes de estar bromeando, no puedo hacer eso, no tengo nada que enseñarte, puedo ayudarte a encontrar entrenador, pero definitivamente no podría ser tu entrenador.

—No seas idiota, claro que puedes, tienes más experiencia en la pista, ganaste el ultimo GPF, te han entrenado los mejores, además te pagare, aun me queda algo de dinero por haber ganado el segundo lugar de esa forma es un trato justo—Intento razonar y es que una vez que había revelado su idea no pensaba irse con un no como respuesta.

—No es por el dinero, es solo que aun no me siento preparado para eso.

—Y no lo intentarías al menos para compensarme?

—¿Pero y si te fallo?

—Piénsalo de esta forma, el que competirá seré yo, al menos la carga emocional será para mi, y en todo caso la responsabilidad es compartida, no tienes nada que perder, pero si mucho que ganar.

Habían pasado ya varios meses desde el GPF, desde entonces ambos habían intercambiado teléfonos, pero por alguna razón jamás se marcaron, solo se enviaron unos cuantos mensajes, los últimos que había recibido de él, habían sido avisándole del acci...

Habían pasado ya varios meses desde el GPF, desde entonces ambos habían intercambiado teléfonos, pero por alguna razón jamás se marcaron, solo se enviaron unos cuantos mensajes, los últimos que había recibido de él, habían sido avisándole del accidente de Katsuki y su desesperación por encontrarle, después le comunico su decisión de acompañarlo a Hasetsu, por unos meses creyó que sería temporal que regresaría, que le volvería a ver compitiendo en las nacionales, pero el tiempo pasaba y seguía sin noticias de él, ya no estaba tan seguro de que en verdad lo vería competir ese año, habría dado lo que fuera por botar el propio entrenamiento e ir a buscarle, pero con qué derecho podría hacerlo, ya ni siquiera estaba seguro de que fueran por lo menos amigos.

No paso mucho tiempo para que Mila, lo llamara, aquella linda muchacha que durante el GPF no paraba de coquetearle, al fin había comprendido que su objetivo era otro y con buenos ojos aún sin decirlo buscaba ayudarle. De esta forma una tarde se comunicaría con él, le confirmo que Yuri continuaba en Hasetsu y quien fuera su rival Yuuri Katsuki buscaba prepararle una fiesta de cumpleaños sorpresa, por lo cual se había dado a la tarea de contactar a la mayor cantidad de amigos del ruso que pudieran ir, al principio su emoción fue grande, por supuesto que iría, como loco busco el obsequio ideal, fue de tienda en tienda sin saber que comprar, no quería que fuera algo común, quería que fuera significativo y entonces lo vio en un aparador de joyería fina, un colgante en forma del árbol de la vida, era hermoso y sus significados eran diversos, tallado en la antigüedad en el escudo de los guerreros, símbolo sabiduría, de vida, aquella fina joya elaborada de plata fina, sin embargo lo que mayormente llamaría su atención serían las hojas, fabricadas con genuinas y diminutas esmeraldas, que sin embargo a primera vista daban un aspecto pálido.

<<Como sus ojos>>pensó y no lo dudo, entró, no fue nada barato, pero que más daba si aquello lo hacía feliz, regreso satisfecho a su apartamento dispuesto a comprar los boletos para viajar a Hasetsu.

Al llegar entro a toda prisa con Mila al lugar, al parecer era tarde y no tardaría en llegar, todos le esperaban al fondo en la parte trasera, cuando lo escucho entrar su corazón se encogió, no sabía si estaba preparado para verlo, sus manos sudaban y su corazón comenzó a latir con fuerza, sin embargo.

—¡Yuuri!- grito avanzando al lugar, entró y todo mundo salió a sorprenderlo, todos menos él, quien noto como el muchacho muy preocupado solo tenía ojos para el japonés.

—¿Otabek?—Mila se inclinó a su lado intentando levantarle.

—Tengo que irme.

—¿Qué sucede? ¿Te sientes mal?

—Míralo, solo tiene ojos para una persona— dijo con el corazón destrozado y salió sin que nadie lo notara.

Tomo el primer vuelo de regreso a Almaty, y continuo con su entrenamiento, aumentando en horas, en días, tratando de olvidarlo, sin embargo era imposible.

Cuando supo de las nacionales en Rusia corrió al televisor, para su sorpresa no lo encontró, no participaría.

Semanas después escucho noticias de un retiro temporal, solo unos meses mientras se daba el tiempo de sanar una vieja lesión, pero él sabía la verdad, el hada rusa había renunciado a todo por el patinador con el corazón de cristal, de solo pensarlo sentía rabia, pero decidió ignorarlo.

Las cosas funcionaron bien por un tiempo, las nacionales terminaron y venían en camino nuevas competencias y fue en una de ellas que volvió a saber de él. Volverían a encontrarse y esta vez haría todo lo que estaba en sus manos para no dejarlo ir.

Publicado por nincoxx

De entre todas las cosas en la vida mi mayor placer es escribir, para mi es tan esencial como el aire que respiro. Por medio de mis historias puedo ser libre, explorar mil y una posibilidades, salir de la monotonía, vivir varias vidas y convertirme en distintas personas. En lo personal me considero una persona completamente romantica, sin embargo mis historias pueden estar llenas de tragedia o finales no muy felices, pero sin embargo nunca faltará una buena dosis de amor.💓

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