UN NUEVO COMIENZO.


TU SECRETO.

Hacía ya un rato desde que había despertado, el médico había sido sumamente paciente en explicarle que había sucedido y donde se encontraba para posteriormente reprenderlo por su negligente actitud, el muchacho se limitó a escuchar en silencio. Hacía ya un tiempo que se había enterado de su enfermedad desde entonces había aprendido a ser paciente a callar y escuchar cuando la situación lo ameritaba o cuando la lucha estaba perdida, en este caso era lo último. Miraba con atención el cielo azul tras la ventana, ya no lamentándose por aquello que no podía remediar si no por lo que acababa de suceder a estas alturas seguramente Viktor ya sabía de su terrible enfermedad, al menos le hubiera gustado poder tener tiempo para disfrutar de aquel beso, para ilusionarse, para pensar en uno más.

—Puta vida—dijo con rabia dejando caer una lágrima que con furia limpio con el dorso de la mano izquierda—Al parecer de nada importan mis planes.

Se encontraba tan absorto en sus pensamientos que no se dio cuenta cuando alguien se encontraba tras la puerta hasta que la escucho cerrarse. Dirigió su mirada hasta el lugar encontrando a Viktor.

—¿Vas a pasar o quedarte ahí parado?—El mayor no dudó, tomo aquello como una invitación a entrar.

No habría querido mirarlo después de lo sucedido, temeroso de lo que pudiera encontrar en la azul mirada, al final lo hizo, la curiosidad lo venció Yuri lo miró y lo que encontró no le gustó; espero temor, desconcierto, incluso algo de preocupación, pero no, era algo más algo que hubiera dado lo que fuera por evitar. Viktor tenía los ojos rojos e hinchados, su rostro se encontraba pálido presa de un visible shock y más allá de todo lo que pensó encontrar había algo que no pasó por su mente, “dolor”, había dolor en aquellas hermosas orbes azules.

Habría preferido no cruzar mirada con el mayor porque cuando lo hizo lo siguiente fue inevitable.

Con pasos torpes caminó hasta llegar al lado del más joven para tomar asiento a su lado y sujetar con fuerza su mano entre las suyas.

—Yuri yo… —Intento comenzar, pero de inmediato fue interrumpido.

—Ahora lo sabes ¿cierto? —pregunto sin mirarlo a los ojos, conocía la respuesta y para ser sinceros estaba listo para todo excepto para esa conversación, pero era necesaria.

—Si…lo sé todo—respondió con un nudo en la garganta. Al escucharlo no supo con certeza que le dolió mas, si la tristeza que reflejaba su voz o el hecho de que después de ese día nada volvería a ser lo mismo.

—Esto no debió suceder, pero ya pasó así que no hay muchas opciones, debes irte Viktor… —dijo con cierta frialdad, ni siquiera se atrevió a mirarlo a los ojos porque de hacerlo corría el peligro de retractarse de su decisión.

Viktor lo escucho, pero no entendió su petición, tampoco quiso hacerlo porque no la acataría, ahora que se había dado cuenta del sentimiento que lo unía a él era amor no pensaba dejarlo a su suerte, no ahora que más lo necesitaba.

—No pienso hacerlo—El muchacho abrió los ojos contrariado, aunque al final una parte de él esperaba aquello con ansias, una egoísta y recóndita parte en su ser lo deseaba más que nada.

—No tienes de otra, yo no quiero que estés aquí y dentro de poco no será algo agradable de ver lo mejor será que te vayas, regresa con Yuuri, ahora que tus ataques de ansiedad y depresión se han ido y ha pasado tiempo tal vez quiera regresar contigo, vuelve a ser el gran Viktor Nikiforov, encuentra nuevos pupilos, continua con tu vida.

—¡¿Cómo te atreves a pedirme eso?!—exploto completamente enojada de ver como lo hacia a un lado como si los últimos meses juntos no significaran nada para él—¿Acaso tienes una idea de lo que me estas pidiendo? después de todo lo que ha pasado, después de hoy. No, claro que no, no pienso hacerlo Yuri yo voy a quedarme contigo y vamos a buscar otras alternativas sin importar cuanto cueste o donde se encuentren sé que algo puede hacerse.

Yuri sonrió amargamente, él ya había pasado por esa etapa de negación y mejor que nadie sabía que la lucha estaba perdida, no necesitaba pasar de nuevo por eso.

—No hay alternativas Viktor, ninguna ¿crees que yo mismo no las he agotado?, no hay nada—respondió alterado negándose a caer de nuevo en la misma trampa ¿porque tenía que ser tan terco el mayor?

— Además ¿porque quieres quedarte? ¿Lastima? ¿Solidaridad?, lo mejor es que te largues ahora, porque después esto dejará de ser agradable, hazlo ahora que puedes hacerlo yo me encargare de mis problemas y tu encárgate de los tuyos—replico con terquedad comenzando a alzar la voz en un vano intento de amedrentarlo.

—Tú te encargaste de los míos.

—Y esta es tu forma de retribuírmelo entonces ¡vete anciano! déjame morir en paz y ya—Su voz se cortó, un nudo en la garganta le impedía continuar, quería continuar, quería echarlo cuanto antes pero ya no podía.

—No vas a morir Yuri, yo no lo voy a permitir, yo estoy aquí para ti, por favor—El muchacho soltó una risa irónica, quería creer en aquellas palabras, habría dado todo por ello.

—Vete ya…, no hay motivos como para que quieras quedarte, no hay nada aquí para ti.

—Te amo Yuri—El muchacho regresó su vista a aquellos dolidas orbes azules, completamente incrédulo, sorprendido por la declaración, su corazón había dado un doloroso vuelco de felicidad al escucharlo, sin embargo no podía permitirse creerlo, no podía permitir la decisión de Viktor, no podía ser capaz de tanto egoísmo.

—Tan solo es agradecimiento, a quien amas es al cerdo solo estas confundido—El hombre al escuchar aquellas palabras de inmediato reaccionó, no sabía porque, pero estaba más que seguro que aquello no era cierto, lo venía sospechando desde hacía ya tanto, pero sin estar seguro de ello había preferido callar, no iba a permitirse el lastimar a Yuri pero ahora que conocía su condición tampoco podía darse el lujo de perder el tiempo.

—Te equivocas, es cierto que ame a Yuuri. Sin embargo no es lo mismo, lo que siento por ti ni siquiera puede ser comparado con lo que alguna vez pude sentir por él, además cuando se fue me dejó devastado, pero supere su perdida. Ahora si volviera a estar con él no podría verlo de otra forma que como un amigo en cambio todo este tiempo contigo ha sido algo que he disfrutado tanto, desde el primer día, el patinar juntos, los paseos, las charlas, todo ha sido tan…mágico incluso podría decirte que desde antes lo sabía, pero necesitaba aclarar mis ideas, ahora lo he hecho, lo que siento por ti es completamente diferente, cada amanecer es mi mayor ilusión porque te veré, porque sé que estaremos juntos, el encontrarte deslizando en la pista es un deleite y placer para mí, te has convertido en mi mayor alegría después de ser mi mejor consuelo ante la tormenta, cada día busco un pretexto diferente para hablar contigo, para molestarte, para invitarte a salir, hasta podría decirte que la coreografía ha pasado a segundo término y aún así ha quedado maravillosa. Estoy seguro de que tu sientes lo mismo por mí, de lo contrario no lo habríamos logrado. Yuri no pienso dejarte, no me importa lo que venga o lo que tenga que hacer, que dar, solo tengo un objetivo bien definido y es estar a tu lado lo que venga lo enfrentaremos juntos.

El menor lo miró con el ceño fruncido mientras negaba enérgicamente, aquello le costaría más trabajo de lo que creía.

—Seguramente debes estar bromeando ¿acaso crees que esto es un juego?—preguntó completamente furico—Viktor no entiendes nada, estoy a punto de perderlo todo por una jodida e incurable enfermedad, pronto todo esto que ves, todo lo que logre, todo lo que soy se ira de la peor de las formas posibles y no puedo hacer absolutamente nada más que esperar a que llegue lo inevitable, y tú con toda tu idiotez me dices que quieres estar conmigo, que me amas, eso no es cierto Viktor tan solo estas agradecido conmigo porque estuve contigo todo este tiempo, es solo eso, así que por favor ya no juegues conmigo y solo vete maldito anciano.

Contrario a lo que espero en un impulso desesperado por mostrarle sus sentimientos el mayor lo tomo entre sus brazos sujetándolo con firmeza, abrazándolo con delicadeza, tomando la cabeza del rubio para apoyarla sobre su pecho.

—No me importa si me crees o no, te amo y por eso me quedare a tu lado, incluso aunque tú no quieras, aunque tú no me ames yo estaré a tu lado hasta el fin y no podrás hacer nada, no me importa si te desagrado o si me odias por ello no me iré.

—No, por favor….solo lárgate—Yuri intento golpearlo, apartarlo, pero fue imposible, el agarre de Viktor era firme y fuerte, pronto no se encontró luchando contra Viktor si no que contra el mismo, contra toda su impotencia, toda su frustración, su desesperación, no quería dejarlo salir, no se encontraba preparado para hacerle frente a la realidad, a la soledad que lo acompaño desde que se enteró de su verdad, creía que jamás estaría preparado para dejarlo salir pero siendo acunado por aquellos fuertes brazos, sintiéndose por primera vez protegido desde hacía ya mucho tiempo podía dejar caer la máscara que camuflajeaba todo el dolor por una estoica expresión, ahora que Viktor lo tomaba de aquella forma, abrazándolo, transmitiéndole su fuerza, se permitió quebrarse, por primera vez en mucho tiempo lloró dejando escapar de su ser todo aquello que había guardado por tantos meses, por primera vez se dejó consolar permitiendo dejar caer todas sus falsas defensas ante una hostil realidad.

—Yo también te amo Viktor, te amo demasiado—acepto por fin en un débil susurro con la voz quebrada, el platinado lo escuchó con atención sintiendo su corazón estremecer ante la confesión—Te amo incluso más que a mi vida desde hace tanto tiempo, por eso no puedo permitir que permanezcas a mi lado, no puedo permitir tanto egoísmo, no puedo retenerte de esta manera tan cruel porque solo te traería sufrimiento y no lo soportaría, maldita sea solo lárgate, porque yo no puedo hacer esto, no voy a poder mantenerme firme por más tiempo—aquello fue demasiado, el corazón de Viktor latió con fuerza de manera desbocada y dolía, dolía como jamás pudo llegar a imaginar que dolería escuchar tan dulces palabras, tanto amor. Quería llorar junto a él, compartir sus sentimientos, pero no podía permitir quebrarse, no cuando en aquel momento el más joven necesitaba un pilar sobre el cual apoyarse.

Yuri se afianzo con fuerza al pecho del mayor desgarrando su garganta en lastimeros alaridos que por fin dejaban salir todo el dolor acumulado.

—Te amo, te amo tanto, jamás lo olvides por favor. Jamás me olvides Viktor.

—Yuri jamás lo haría, siempre vivirás en mí, ahora desahógate todo lo que puedas que aquí estaré contigo desde ahora y hasta el último momento yo seré tu mayor fortaleza—lo consoló mientras acariciaba con delicadeza sus rubios cabellos, besándolos, llenando sus fosas nasales de aquel suave aroma cítrica haciendo acopio de todas sus fuerzas para no derrumbarse.

Yuri pasaría la noche en aquella fría habitación de hospital. Después de quebrarse en un llanto que duraría por horas termino completamente agotado, entregándose a la piadosa inconsciencia. Viktor no se apartó en ningún momento quedándose a su lado, pensando en una y mil cosas, en lo que harían una vez que salieran de ahí, en las alternativas, en cómo sería capaz de viajar al otro lado del mundo en busca de una milagrosa cura. Sentado en un sillón que había atraído hasta la camilla donde el rubio reposaba, su cabeza descansaba sobre un extremo de la en tanto sus manos llenaban de caricias la mano del más joven siendo cuidadoso con las intravenosas que le atravesaban. Tan absorto se encontraba en sus pensamientos que apenas y se percató cuando la fina mano se soltó de su agarre acariciando sus cabellos.

—Debiste regresar a tu departamento—Lo reprendió la ronca voz.

—No habría estado tranquilo, al menos aquí a tu lado encuentro paz—respondió con una sonrisa acariciando una de sus mejillas.

—Eres más idiota de lo que podría imaginar, pero en verdad gracias—Yuri le regreso la sonrisa completamente resignado a la terquedad de Viktor, pero agradecido por no dejarlo solo.

—Mañana te darán el alta.

—Perfecto, así podremos continuar—Viktor se levantó de su lugar incrédulo ante lo que acababa de escuchar.

—¿Qué? ¡no claro que no! seguirás las indicaciones al pie de la letra, debes descansar.

—No, nada de eso, el tiempo que me queda es corto y debo aprovecharlo—replico ahora él sin alterarse.

—¿Para qué? Has ganado ya suficientes medallas ¿en qué diferencia una más? ningún triunfo es más importante que tu salud, además lo mejor es que te abstengas de competir en los juegos de invierno, sería un suicidio—respondió irritado ante lo que consideraba una completa muestra de irresponsabilidad.

—Jamás dije que competiría—aclaro con el mismo tono neutro y tranquilo.

—¿Entonces?

—Se trata de mi despedida—Aquella simple oración lo desarmó por completo, así que de eso se trataba, en eso habían estado trabajando durante aquel tiempo. Sin saberlo había estado ayudando a preparar la despedida del gran tigre de Rusia. De quien incluso el mismo proclamo como su sucesor. Su corazón dolió ante la revelación.

—¿Tu… despedida?

—Llevó planeándola desde hace tiempo, pero no encontraba la inspiración necesaria.

—Yuri…, ¿Por qué estabas en la que fue nuestra pista aquella mañana?—pregunto calmándose, volviendo a tomar asiento y sujetando su mano con fuerza.

—Buscaba inspiración. Quería que mi despedida fuera tan grande como lo fue mi carrera, pero no tenía la fuerza ni el coraje suficiente para preparar la coreografía. Pensé que si regresaba a mis orígenes algo se me ocurriría. No fue un día nada productivo, o eso creí… hasta que te encontré—confesó con un leve sonrojo—¿Tú que hacías ahí?

—Después de despedida de Yuuri comencé a sufrir de ataques de ansiedad, depresión e insomnio, mi psiquiatra a modo de terapia me pidió reconciliarme con mi pasado, comenzar de cero y solo se me ocurrió que lo primero a hacer era visitar aquella pista.

—Suena como el guion de una mala película.

—Puede ser, pero es real. Nuestro nuevo comienzo.

—Es patético, tremendamente patético—replico con cierto resentimiento—En fin ¿continuaras ayudándome?

Viktor asintió, no podía dejarlo, sabía lo que significaba aquello para Yuri y el cómo su fuerte pilar estaría ahí para él

Yuri fue dado de alta junto con una serie de cuidados a seguir, tratamientos que comenzar, así como miles de indicaciones para cada etapa del día. Por supuesto Viktor en su firme idea de permanecer a su lado tomo nota de todos y cada uno de ellos, los planes inmediatos del ruso mayor fue el compartir departamento con el muchacho. A pesar de las quejas de este, de los berrinches y mil rabietas el mayor se salió con la suya. De esta forma se enteró que Yuri se encontraba más enfermo de lo que quería aceptar y aquel colapso solo había sido el comienzo, no contaban con mucho tiempo aquello era un hecho por lo cual debían aprovechar de todo el tiempo que disponían antes de que la salud del rubio llegara a un punto de no retorno.

Por su parte el rubio continuaba sin aceptar que Viktor quisiera pasar a su lado lo que dentro de poco se convertirían en sus últimos meses, tampoco aceptaba de buena manera el amor del mayor, pero pronto llegó a un punto al cual era imposible que continuara haciéndole desaires ya que le necesitaba con todo su ser a pesar de lo egoísta que esto pudiera parecerle.

Contrario al descanso y tranquilidad que le recetaron los médicos, los planes de Yuri se enfocaron a preparar una digna despedida del patinaje, no quería irse sin haber dado antes un último programa a su público y a él mismo, por lo cual Viktor a pesar de haber respondido al inicio con un rotundo “No” a diversas de sus peticiones no tardó en entender la situación y con el corazón en un puño continúo ayudándole a perfeccionar la coreografía hasta el final.

Los últimos días de entrenamiento fueron al mismo tiempo la mayor alegría y tristeza para ambos, Yuri se esforzaba al máximo en dar lo mejor de sí sacando provecho a lo poco que le quedaba mostrando cierto resplandor que en ocasiones le brindaban de cierta ilusión al mayor haciéndole creer que todo era un error, que aún había esperanza y aquel frio diagnostico solo era un error médico, pero la realidad era innegable, solo viviendo bajo el mismo techo se dio cuenta de todo cuanto el rubio debía cuidar para cada día lucir radiante en la pista, de todo cuanto debía soportar y del tiempo en que sin tener otra alternativa tuvo que hacerlo en completo silencio y soledad.

Motivado por la temple del muchacho Viktor le ayudaba a pulir los detalles finales y cuidar cada paso que daba impidiendo que se sobre esforzara. Vigilando la correcta ingesta de sus medicamentos así como de su dieta. El proceso restante fue largo y arduo sin embargo Yuri no se quejó en ningún momento, no flaqueo ni mucho menos pensó en darse por vencido. Cuando el momento al fin llegó el esperado día los resultados fueron más que perfectos.

En una demostración de los juegos olímpicos de invierno Yuri dio una conferencia en la cual daba a conocer su decisión del retiro definitivo, por supuesto la respuesta fue de completa sorpresa así como de tristeza por el mundo del patinaje al tener que decir adiós a quien se consideraba el sucesor de Viktor Nikiforov, las razones fueron poco claras, Yuri en ningún momento quiso dar a conocer su enfermedad, en lugar de ello prefirió mencionar que de ahora en adelante llevaría una vida normal, se dedicaría a sus estudios y se olvidaría del patinaje.

Su presentación se dio al término de la de los demás competidores, Yuri vestía un sensual traje negro de cuero con aplicaciones plateadas que se ajustaba a su delgada figura, vestimenta que iba a la perfección con la pieza seleccionada “Undisclosed Desires” de Muse, Viktor lo miraba embelesado desde la barrera de contención, el muchacho se desenvolvía con una increíble soltura, con una limpieza tal digna del profesional que era, haciendo derroche de sensualidad en la pista. Atrapando a quien lo observara con sus hipnóticos movimientos, con una avasalladora fuerza que hubiera podido engañar a la misma muerte en aquel momento mostrándole que aquel muchacho se encontraba rebosante de vida.

El platinado lo miraba atento, cada movimiento, cada salto, no hacía más que despertar un oculto deseo que por meses trato de reprimir hacía aquel joven, pero que en aquel momento no hacía sino que renacer de lo más profundo de su ser, atrapándolo, atrayéndolo de manera casi imperceptible e involuntaria, queriendo hacerlo suyo con desesperación en aquel preciso momento sobre la pista. Para cuando termino el público estallo en ovaciones y lágrimas al saber que esa sería la última vez del tigre de Rusia. El muchacho agradeció a su público fiel en medio de lágrimas y tan pronto como le fue posible patino de regreso a la barrera de contención al lado de Viktor quien lo recibió con los brazos abiertos.

—¡Amazing Yuri! tan digno de ti. No esperaba menos—Lo felicito atrapándolo entre sus brazos.

—Fue el trabajo de ambos—Se limitó a responder apresando sus labios en un apasionado beso—Así que siéntete orgulloso, porque el aplauso es para ambos—aseguró al separar sus labios, Víctor relamió los suyos, tomo al muchacho entre sus brazos, acercándolo peligrosamente a él, posando sus manos en los glúteos del menor deleitándose con ellos, besando su cuello.

—¿Que intentas hacer anciano?

—No sabes lo hermoso que luces, quiero que esta noche seas mío—susurró a su oído provocando que el más joven se estremeciera.

—Bien, en ese caso entonces no sé porque seguimos aquí—Lo tomo por las manos sacándolo del recinto, ni siquiera esperaron a la prensa que se encontraba ansiosa ante la oportunidad de una entrevista que saciara su curiosidad por la repentina partida del hada rusa.

Bajaron con rapidez al estacionamiento, donde abordaron con prisa al auto del mayor, una vez dentro Yuri se colocó con gran agilidad entre las piernas del platinado.

—Yuri… aquí no, podrían tomarnos una foto—apenas alcanzo a decir haciendo frente a la excitación de tener sobre si al objeto de su deseo.

—No seas aburrido—dijo comenzando a besar su cuello al tiempo que se las ingeniaba para desfajar la camisa del costoso traje.

—Yu…Yura, no podemos aquí—

—¿Que lo impide?—reclamo parando en seco, Viktor inhalo intentando contenerse.

—Quiero,… quiero que nuestra primera vez juntos sea lo mejor que pueda darte, déjame consentirte.

—Bien, bien , hagámoslo a tu manera—accedió bajando y colocándose en su asiento.

—No te arrepentirás.

 Viktor arrancó el auto hacía una dirección desconocida, las ansias de Yuri eran tan grandes que ni siquiera se percató del camino que tomaron ni como llegaron, pero cuando lo hizo, ambos estaban en una enorme y aparentemente costosa suite de hotel, una botella con champagne fría los esperaba, Yuri ingreso observando su alrededor, Viktor se quitó el abrigo y chaqueta dejándolos en un perchero después tomo la botella para servirla.

—¿Qué es todo esto?

—Toma—le proporciono una copa a su joven compañero—Una copa no te hará daño, solo por hoy, por tu éxito, por el gran hada rusa.

—Prefiero ser el tigre de Rusia.

—Por ti Yura—Ambos brindaron con las copas en alto, Yuri termino su copa de manera rápida para continuar con lo que había comenzado, fue directo hacía Víctor acorralándolo contra la cama.

—¿Ahora si es lo suficientemente apropiado?—pregunto el muchacho, a la vez que comenzaba a desabotonar la costosa camisa del mayor.

—Es perfecto.

Sin quedarse atrás lo atrajo hacía si besándolo apasionadamente, sacándole la chaqueta de negro cuero para lanzarla lejos, desabotonando la camisa del muchacho, dejando ver su blanca piel de porcelana. Enloquecido por la sensual figura que se posaba sobre él lo tomo por los hombros atrayéndolo hacía él, intercambiando posición dejándolo por debajo de si cuerpo, Viktor tomo ventaja de su nueva pose inclinándose para besar el cuello del rubio mientras sus manos se encargaban de desabrochar el pantalón de cuero negro, posteriormente sacarlo y hacerlo a un lado.

—Yuri…—susurro mientras tocaba cada parte de su cuerpo con deseo, colocándose en medio de las piernas del rubio elevándolas por sobre sus hombros, inclinándose para continuar besando su cuello descendiendo por este pasando por clavículas, pectorales, delineando con delicadeza y lascivia los erectos pezones, arrancando de la boca del rubio su nombre en medio de largos gemidos de auténtico placer.

—Dios eres tan hermoso ¿Por qué no me di cuenta de ello antes?—Se lamentó teniéndolo a su merced, pero Yuri negó con la cabeza lentamente,

—Tal vez porque eres un idiota—dijo de manera burlona para después agregar—, pero no importa aún tenemos tiempo.

Viktor lo miró con tristeza tomando el delgado pero fuerte cuerpo entre sus manos.

—Yo…

—Quita esa cara, esta noche es nuestra y lo mejor es aprovecharla. Bésame—el rubio tomo extendió sus brazos hacía Viktor para envolver con ellos su espalda e inclinarlo hacía él robándole un profundo beso que al instante correspondió, el más joven busco por debajo de él encontrando el miembro del ruso mayor, lo tomo entre sus manos y comenzó con un ritmo suave que incrementaba gradualmente.

—¡Yura!—jadeo el platinado.

Viktor no queriendo quedar atrás recorrió con sus manos la blanca piel disfrutando de la suave textura de esta, recorriéndola con la punta de su lengua deshaciendo el agarre de Yuri para llegar a su miembro, lamiendo como si de un caramelo se tratara.

—Vi…Víktor—gimió ante la placentera sensación, el hombre al escucharlo no interrumpió su labor, muy al contrario comenzó de manera suave y lenta para incrementar la velocidad, el rubio se deleitaba ante el juego inicial y para el mayor era una escena digna de admirar, mirar por el rabillo del ojo la agitada y poco contralada respiración de su compañero, sus jadeantes labios pronunciando su nombre pidiendo más, el sonrojado rostro por el cual corrían finas perlas de sudor. Excitado de ser el responsable busco brindarle mayor placer, tomo el miembro introduciéndolo en su boca. La succión comenzó lentamente.

—mmm…, si…más—se deleitó ante la creciente sensación, con placer observó al rubio arquearse sujetándose de las sabanas, apretando sus finos labios, perdido por la escena comenzó a succionar de manera creciente incrementando las sensaciones en el cuerpo del joven.

—Vík…Víktor, siii—al tiempo que incrementaba coloco una mano por debajo de los glúteos del rubio buscando su entrada, una vez que logró localizarla se encargó de jugar con ella iniciando con movimientos circulares, delineando, mimando aquella zona, preparándolo con paciencia y cuidado para evitar una ruda intrusión, por minutos continuo, siendo paciente, cauteloso y entregado a su nueva labor, cuando creyó que era el momento introdujo con cuidado un dedo.

—Vik…—el muchacho frunció levemente el ceño ante la intrusión.

—Shhhh, calma amor mío, solo déjate llevar—siendo paciente introdujo un segundo dedo ayudándolos a abrirse camino en la pequeña cavidad, el menor se removió incomodo, pero se contuvo no queriendo romper con la atmosfera. Viktor intentando distraerlo aumento las succiones sobre el miembro de Yuri llegando a sus testículos al tiempo que decidía mirarlo fijamente. Tener sobre sí la penetrante y azul mirada del mayor lo llevó a otro nivel de excitación.

Viktor lo había logrado, una vez que lo sintió lo suficientemente preparado detuvo las succiones, tomando por las caderas el cuerpo del rubio acercándolo hacía si, levantándolo lo suficiente como para introducir su miembro.

—¡Haaagg! demonios hazlo ahora, no aguanto más quiero sentirte ya—lo apresuró, estaba listo, no pensaba en más, no le importaba más.

—Shh…relájate mi amor…ya casi—le pidió con una aterciopelada voz.

—So…ah…Solo hazlo…estoy bien—Antes de entrar completamente en él se inclinó lo suficiente como para besar el largo cuello, succionando un poco arrancándole suspiros en el proceso, marco un camino de besos pasando por los erectos botones rosados, chupándolos y mordiendo, cuando lo sintió lo suficientemente preparado entró sin más comenzando a moverse en la estrecha cavidad, al instante su compañero cerró los ojos con fuerza.

El comienzo fue complicado, era cierto que la sensación no era desconocida, pero hacía bastante que no pasaba por aquello, sin embargo el mayor era bastante diestro en su labor, en ningún momento se detuvo, fue constante, paciente y considerado. Buscó en todo momento hacerle sentir el mayor placer posible.

De un momento a otro dejó el dolor a un lado cambiándolo por un delicioso cosquilleo que comenzó desde su vientre bajo elevándose y esparciéndose por todo su cuerpo, su mente se nubló, el calor en él incremento, sintió que el aire comenzaba a faltarle mientras las manos de Víktor recorrían su cuerpo con maestría como si el camino lo conociera de memoria. El muchacho se arqueo involuntariamente, momento que Víktor aprovecho para besarlo con pasión al tiempo que su pelvis realizaba movimientos circulares, ambos se sentían en la gloría.  

La estrecha entrada del menor se había acoplado a la perfección a su erecto miembro, apresándolo, tomándolo como suyo, llevándolo de la mano a un nuevo significado de placer.

Soltó sus labios para dirigirse a sus oídos, besar y jugar con los lóbulos.

—Yura, mi Yura, sin saberlo ambos siempre has sido mío y yo siempre he sido tuyo.

—Viktor…

—Siento como si conociera cada parte de tu cuerpo, como si de antemano supiera que hacer, como si anticipara tus reacciones, mi cuerpo se acopla a la perfección al tuyo, reacciona ante él haciendo que las palabras sean inútiles, que el razonamiento sea hecho de lado porque no es necesario, ambos danzamos al mismo ritmo sin previa instrucción más que la de nuestros corazones—susurró suavemente en el oído del muchacho—,es curioso, pero la suavidad de tu piel tampoco me es desconocida como si con anterioridad ya la hubiera recorrido como si conociera de antemano cuales son mis espacios favoritos, ohhh mi Yura, siempre seré tuyo y dime que tú también serás mío por toda la eternidad.

—Mi cuerpo siempre te ha pertenecido incluso sin que tú lo supieras, siempre espero por ti pacientemente, mmm…si…sigue Viktor, más….ahhh…continua.

Las estocadas incrementaron su ritmo, los gemidos de ambos resonaban por toda la habitación al tiempo que las agitadas respiraciones apenas y los dejaban expresarse con coherencia.

—Siii…Vík…tor…más…

—¡Ahhhh! mi Yura—Víktor sintió que pronto acabaría ante lo cual el ritmo se volvió más salvaje, Yura apenas y podía con tanto placer, se dejó llevar por la experiencia del mayor gritando su nombre sin querer contenerse con el mayor descaro posible, después de todo aquella era la noche de ambos, después de tantos años esperando, de tanto tiempo soñándolo al fin su sueño se había cumplido, Viktor era suyo y él era de Víktor.

Ambos hombres terminaron después de sentir el orgasmo llegar, con pesadez el mayor cayó al lado de su compañero apenas y logrando recuperar el aliento al igual que el rubio, sin perder tiempo Víktor atrajo el cuerpo del rubio a sus brazos apresó sus labios entre los suyos de manera posesiva, saboreando el dulce sabor de estos, disfrutando su cálido aliento.

—Yura ha sido maravilloso, jamás en mi vida me había sentido así. Mi amor, fui tan ciego al no darme cuenta antes—esto último lo dijo con suma tristeza, con una mano acaricio el rostro del menor apartando de la sudada frente mechones de rubio cabello—,siempre estuviste ahí y jamás fui capaz de verte, ahora la vida me castiga apartándote de mi lado.

 Yuri sostuvo en una de sus manos el rostro del mayor de paso recogiendo una lágrima que se escapaba de los azules ojos, le dolía en el alma escucharlo hablar así.

—Solo tenemos el aquí y el ahora eso es lo que cuenta Víktor, las cosas pasan por algo y si tuvimos que tener otra vida antes que estar juntos es porque debía ser así, lo que somos ahora es el resultado de lo que hemos vivido, estamos aquí gracias a todas y cada una de nuestras decisiones así que no te arrepientas y solo disfrútalo, nada en la vida es un castigo—el mayor se conmovió ante las maduras palabras del rubio, temía haber echado a perder el momento.

—No tengas miedo, yo siempre estaré contigo.

—Gracias Yura, mi Yuri—ambos hombres permanecieron en completo silencio, Víktor mantenía al rubio entre sus brazos, acariciando sus cabellos, besando su frente, en tanto Yuri miraba a la nada dejándose hacer por su pareja, bien pudieron pasar minutos u horas, no importaba porque la simple compañía del otro lo llenaba todo, de esta forma pasó la noche haciéndoles caer presas del sueño.

La luz del sol lo despertó sintió su calor sobre la piel, podía sentir el peso de su compañero en sus brazos. Sin embargo no deseaba abrir los ojos aún, se sentía pleno sabiendo que se encontraba a su lado que ambos se pertenecían.

—Yuri…—susurro queriendo acercarlo hacía él—Te amo.

—Si me amas, solo sé feliz es lo único que quiero de ti. Vive y sé feliz.

La voz sonaba lejana, de repente sintió el espacio entre sus brazos vacío, sintió una inmensa angustia, abrió los ojos buscándolo como loco encontrándose completamente solo en una abrumadora oscuridad.

—¿Yura donde estás? Yuri por favor…—pedía desesperado.

Despertó con el corazón desbocado, la respiración agitada y una terrible ansiedad, todo había sido una pesadilla.

 Ambos se encontraban en la ostentosa habitación del hotel, Yuri aún se encontraba entre sus brazos completamente dormido.

—Te amo tanto—dijo en un suave susurro depositando un delicado beso en sus labios—Y no pienso abandonarte.

—Víktor…—su voz salió como un débil susurro entre sueños.

—Tú también sueñas conmigo—dijo mientras sentía como se le formaba un nudo en la garganta—Descansa mi amor.

Publicado por nincoxx

De entre todas las cosas en la vida mi mayor placer es escribir, para mi es tan esencial como el aire que respiro. Por medio de mis historias puedo ser libre, explorar mil y una posibilidades, salir de la monotonía, vivir varias vidas y convertirme en distintas personas. En lo personal me considero una persona completamente romantica, sin embargo mis historias pueden estar llenas de tragedia o finales no muy felices, pero sin embargo nunca faltará una buena dosis de amor.💓

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