AdC 40: “Recuerdos”

“Rusia es demasiado grande y Moscú es demasiado pequeño”, esas habían sido sus palabras. Su primera idea era que Victor Nikiforov se encontraba fuera de la ciudad, pero eso no correspondía con lo que le había dicho Celestino un par de semanas atrás. Si el chico estaba afuera de Moscú, ¿como es que Celestino lo había visto allí? Y si estaba allí, ¿por qué ninguno de sus contactos había podido brindarle alguna información sobre él?

AdC 35: “Celos y amor van de la mano”

―¡Termina tu trabajo de una maldita vez si no quieres ser tú el que vaya a desaparecer!

Celestino no pudo evitar que la rabia contenida explotara y colgó agresivo el teléfono. No tenía tiempo para más drama. Tenía una cita con Mila y mucha hambre encima.

AdC 33: “Llegadas y partidas”

Luego de todo lo acontecido, Mischa
tenía muchas preguntas por hacerse.¿Quién era Mila? ¿Sería acaso su novia? ¿Quizás incluso prometida o esposa? ¿Por qué habían brindado en su sueño? ¿Por qué habían celebrado?

AdC 32: “De vuelta en Kiritsy”

lisetsky salió con sentimientos encontrados de esa oficina. Se sintió feliz por haber sido reconocido por su jefe pero triste por dejar un trabajo que verdaderamente le gustaba. Había aprendido a querer el campo, a tocarlo, a conocerlo íntimamente y algo en su acercamiento a la naturaleza lo relajaba.

AdC 31: “Lo que remueve Moscú”

Era Victor, sí, pero con una vida feliz y Chris podía jurar que eso era lo que más le dolía, porque en esa vida no estaba inmerso él. Él, que se había matado por hacer entender a su hermano que vivir no era eso que llevaba Victor haciendo por tanto tiempo. Él, que lo amaba tanto y creía que era lo único que lo ataba a su familia maltrecha y rota. Él, que lo había cuidado durante tanto tiempo hasta ese maldito día en el que había decidido que estaba bien dejar a Victor a su suerte. Ese único día en el que él no había estado allí para salvarlo.

AdC 22: “Saltar sin paracaídas”

¿Acaso Mischa pensaba en él por las noches?Se preguntaba si podían empezar algo. No le había dicho lo de Dema y a Phichit le había pedido discreción mientras ordenaba sus pensamientos.

Yuuri necesitaba respuestas y aún no las tenía. Además, estaba consciente de que, si se atrevía a dar el siguiente paso, tendría que ser él el iniciador de una conversación con Mischa acerca de sus sentimientos. Y eso lo aterraba.

AdC 20: “¿Qué estás esperando?”

La verdad, Mischa agradecía poder empezar a recordar cosas que lo ayudaran a saber más de sí mismo, pero a la vez sentía un gran miedo; en su nueva vida, Mischa quería pensar que era una buena persona, a lo mejor no un ejemplo a seguir como consideraba a Hiroko y a Yuuri, pero estaba seguro que no era del todo malo. Debía aceptar que le daba pánico el solo pensar que, en su vida real —porque la vida que llevaba en esos momentos incluso llegaba a sentirse como un sueño—, él no era alguien agradable, era alguien muy diferente a como era ahora.

AdC 18: “Reflexiones del corazón”

Una mañana de primavera, como una de tantas, Mischa se levantó algo cansado pero muy feliz. Era más fácil para él despertar en esa época del año. Los pájaros se escuchaban fuera de la ventana desde temprano, adornando el comienzo del día con sus cánticos, el sol salía para levantarle el ánimo y el aireSigue leyendo “AdC 18: “Reflexiones del corazón””

AdC 17: “Amor en el aire”

Se sentó al borde de la cama para poder conversar con él. Mischa tomó la leche, mordió unas galletitas y preguntó:

―Hiroko, ¿a ustedes les cae bien Dema?

―Bueno, es un chico muy correcto, gentil, parece ser muy responsable y parece tratar bien a Yuuri. ¿A tí te cae bien?― preguntó la señora con curiosidad. Su perceptiva mente maternal se había dado cuenta de inmediato por qué le preguntaba eso.

―Bueno, no lo conozco mucho en realidad. Sólo lo veo cuando viene a llevarse a Yuuri a algún lado.

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