Eros encadenado (III)

Bellus-Belleza Sentado está el hombre, mirando el patio y a la noche estrellada. Se apoya en la puerta corrediza y desliza una pierna para colgarla en el aire. Sus labios no emiten blasfemia alguna, sólo exhalan una tibia resignación mientras piensa en el patinaje y la terrible actuación de hoy. El programa que Víctor haSigue leyendo «Eros encadenado (III)»

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