Primeros pasos y puertas cerradas (Promesas y Esperanzas)


Finalmente había llegado el día en que todo el esfuerzo que Christophe, Elizabeth y también Yuuri habían puesto en sus estudios sería puesto a prueba. El día del examen de ingreso a la universidad los emocionaba, pero también los hacía sentir ansiosos.

Chris y Yuuri salieron juntos de la mansión, ambos habían despertado con anticipación debido al nerviosismo y habían desayunado repasando por última vez algunos de los contenidos del examen. A mitad de camino ambos se separaron ya que iban a facultades diferentes, mientras Yuuri emprendió su camino rumbo a la escuela de literatura, Christophe se encaminó hacia la facultad de medicina donde se encontró con Elizabeth, quien también había llegado anticipadamente.

Las cosas para Chris y Elizabeth no fueron agradables al entrar al salón donde se daría el examen para entrar a la carrera de medicina. Sus compañeros no los miraban con aceptación, murmuraban y se burlaban de su presencia.

—Bellos omegas —dijo uno de los jóvenes que también presentaría el examen—, tal vez se equivocaron de facultad —dijo en tono burlesco—, aquí se efectuará el examen para entrar a la escuela de medicina y tal vez lo que ustedes quieren es ser maestros de primaria.

Elizabeth apretó los puños y Christophe lo miró con frialdad directamente a los ojos.

—No, no nos hemos equivocado —dijo Chris—, pero tal vez ese era el deseo de aquellos jóvenes que tienen miedo de ser superados por un par de omegas —sonrió.

—No es nada caballeroso subestimar el trabajo de los maestros de primaria —dijo un hombre mayor, canoso y de apariencia tranquila que entró al salón.

—¡Doctor Jones! —exclamó uno de los jóvenes que estaba adentro.

—Por favor tomen asiento que el examen pronto dará comienzo —dijo el hombre mayor.

Todos obedecieron e inmediatamente se distribuyeron en el salón de clases.

—Como algunos de ustedes ya saben, yo soy el Doctor Jones. Soy parte del claustro académico y hago clases prácticamente en todos los años que dura la carrera de medicina. Espero sinceramente que les vaya bien en el examen —sonrió.

—Discúlpeme —dijo el mismo joven que había molestado a Chris y Elizabeth—, pero no estoy de acuerdo con que ellos den el examen —dijo mirando a Christophe y Elizabeth. 

—Los omegas no deben estar en este lugar —apoyó uno de sus compañeros.

—No hay ninguna regla que nos impida dar el examen —dijo Elizabeth poniéndose de pié—, y nos hemos preparado tanto o más que cualquiera de ustedes.

—La señorita tiene razón —dijo Jones con un amable tono de voz—, no hay ninguna regla que se los impida. Si alguien no está de acuerdo puede retirarse.

Los ánimos se calmaron, y aunque de mala gana, dejaron de molestar a los omegas para concentrarse en sus propios exámenes.


Para Yuuri las cosas fueron mucho más agradables, aunque los alfas y betas aún eran mayoría, ya habían omegas estudiando literatura. Además, existieron destacadas novelistas británicas que eran omegas como Jane Austen, las hermanas Charlotte, Emily y Anne Bronté o Mary Shelley, y aunque en un principio ellas escribieran usando seudónimos, haciéndose pasar por betas, poco a poco la literatura había pasado a ser un campo de expresión para omegas, tanto así que el nombre de la omega Virginia Woolf era admirado y ella era reconocida como una figura significativa en la sociedad literaria londinense de la época.

Yuuri rindió el examen de admisión sin contratiempos, y agradeció el hecho de saber otros idiomas ya que habían párrafos de textos en francés y alemán. Con el francés no tuvo problemas, aunque el alemán sí que le causó más de una dificultad.


El examen duró toda la mañana y cuando Yuuri al fin salió de ese salón su estómago ya le avisaba que era hora de comer. Se apresuró a salir del edificio y se llevó una sorpresa al encontrarse con Víctor esperándola en la puerta de salida.

—Víctor —dijo sin poder evitar mostrar la felicidad que le producía verlo.

—He venido por ti, supongo que tienes hambre —sonrió el alfa mientras le ofrecía el brazo.

—Así es, ya quiero comer —sonrió Yuuri tomándose del brazo de su esposo.

—He hecho una reservación cerca de aquí, Masumi fue por Chris y Elizabeth para celebrar que finalmente los tres hayan dado sus exámenes.

—Espero que a los chicos les haya ido bien.

—Estoy seguro de eso, ellos estudiaron mucho y seguro que están más preparados que cualquiera de los otros aspirantes a medicina —miró a Yuuri y besó su mano—, tú tampoco tendrás problemas para entrar a literatura.

—No lo sé, después de todo mi escuela no era tan buena, sólo era una escuela de pueblo, y tuve algunas dificultades con el alemán.

—El alemán es un idioma difícil, pero el examen es bastante largo y supongo que evalúan muchas cosas además del manejo de idiomas. Lo importante es que te des cuenta de tus debilidades y busques superarlas para cuando las clases comiencen.

Llegaron hasta el carruaje de Víctor y subieron a él, una vez adentro y sin las miradas de nadie, Víctor abrazó a Yuuri y lo besó apasionadamente, sin contenerse de acariciar sus piernas mientras metía su otra mano debajo de su camisa.

—Víc… Víctor —dijo Yuuri algo ruborizado después que terminó el beso.

—Los estudios te han tenido bastante ocupado, incluso te has quedado estudiando por la noche. Lo entiendo, pero me he sentido un poco abandonado, así que planeo atarte a la cama hasta que salgan los resultados del examen.

Yuuri primero se puso pálido y luego su piel pasó a un rojo furioso mientras miraba a Víctor sin poder ocultar el asombro que esas palabras le provocaron. El alfa sonrió y acarició el cabello de Yuuri mirándolo con dulzura.

—Era sólo una broma… aunque si quieres podemos hacerlo.

—No necesitas atarme, Víctor —dijo Yuuri bajando la vista—, si me deseas yo me quedaré en la cama el tiempo que necesites —levantó la vista y sin perder ese sonrojo en sus mejillas continúo—, yo también lo deseo.

—Ahora me arrepiento de tener esa reservación en el restaurante —dijo Víctor volviéndolo a besar.


Las dos semanas que se demoraron en tener los resultados de los exámenes pasaron rápidamente. Yuuri y Chris salieron temprano, ansiosos por saber si efectivamente podrían realizar su sueño de entrar a la universidad.

Chris se encontró con Elizabeth fuera del mismo edificio en el cual dieron el examen, los resultados estarían publicados en el diario mural de la facultad. Varios de los jóvenes que también habían presentado el examen se encontraban ahí, algunos alegres y otros no tanto. Se acercaron al diario mural y buscaron primero en la lista de los aprobados, no se encontraron y con incredulidad buscaron entre los rechazados, pero tampoco estaban.

—¿Qué significa esto? —se preguntó Christophe confundido.

—Es imposible que no estemos en ninguna lista —dijo Elizabeth.

—Tal vez su puntaje es tan bajo que decidieron no publicarlo, por cortesía —se burló uno de los muchachos que se encontraba ahí.

—Eso no es así —dijo el doctor Jones caminando lentamente hacia ellos—, la verdad es que ambos omegas están entre los 10 mejores puntajes —sonrió con amabilidad.

—Entonces, ¿por qué no estamos en la lista, Doctor Jones? —preguntó con temor Elizabeth.


Yuuri estaba feliz, pese a las dificultades que había tenido con el alemán su nombre figuraba entre las personas aceptadas para estudiar literatura. Regresó sonriente a casa y abrazó a Víctor, quien se había tomado el día libre seguro de que iban a celebrar.

—¡Quedé! —exclamó feliz—. Estoy tan contento, Víctor, al fin podré cumplir mi sueño.

—Estoy feliz también —dijo Víctor abrazándolo y sonriendo sinceramente—, debemos escoger un buen vino para brindar.

—Iré a contarle a Mila, ella también estaba ansiosa por saber cómo nos fue. Cuando llegue Chris vamos por el vino —Yuuri sonriente dejó el salón rumbo a la cocina.

Víctor lo miró retirarse sin perder la sonrisa, hasta que Christophe entró en la sala con la cabeza gacha y los ojos hinchados.

—Chris —dijo Víctor acercándose a él, preocupado.

—Elizabeth y yo tuvimos excelentes puntajes —dijo en voz baja—, estamos dentro de los diez mejores —esbozó una sonrisa triste.

—¿Entonces? ¿Qué fue lo que ocurrió?

—El consejo universitario no acepta que dos Omegas entren a medicina «si quieren cuidar enfermos serán bienvenidas en enfermería, pero de curar se encargarán sus compañeros alfas y betas», dijeron. Lo peor, lo peor es que en lugar de abrirle camino a los demás Omegas se los hemos cerrado, han prohibido que los Omegas puedan dar el examen de acceso de ahora en adelante, «simplemente no lo habíamos hecho porque no nos imaginamos que hubieran omegas que quisieran realizar una labor tan alejada de los deberes de su clase»,  fue la respuesta que nos dieron.

—Querido Chris, lo siento tanto —dijo Víctor acariciando el cabello de su primo—, realmente deseaba que pudieras realizar el sueño que has tenido desde niño.

—¿Por qué, Víctor? —preguntó Christophe tocando el rostro del alfa—. ¿Por qué no puedo tener nada de aquello que anhela mi corazón? —Christophe acercó su rostro al de Víctor y sin pensarlo, lo besó.



Lamentablemente lo que les ocurrió aquí a Chris y Elizabeth fue lo que realmente ocurrió con Elizabeth Garrett, quien no fue admitida en ninguna escuela de medicina de Londres por el sólo hecho de ser mujer.

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