La entrevista (Esposo de placer)


Mila Babicheva era una mujer hermosa y talentosa. Su belleza la había hecho destacar por sobre el resto de los y las modelos rusas, haciéndola conocida en todo el continente europeo. Mila y Chris habían sido por años dos de los mejores y más cotizados modelos que trabajaban al alero de las agencias de moda de Víctor Nikiforov. 

Las pretensiones y el talento de Mila la había llevado también a convertirse en una excelente entrevistadora. Estudió periodismo y ahora trabajaba haciendo reportajes para varias revistas de moda y farándula, también para un programa de televisión. 

Mila conocía muy bien a Víctor, pese a que hacía tiempo que no se veían personalmente, se tenían respeto y afecto. Ella era una mujer muy alegre y afectuosa, por eso, al ver a Víctor no dudó en abrazarlo y darle un beso en la mejilla. 

—¡Tanto tiempo sin verte! —expresó la rusa sonriente—, cada vez te pones más guapo —elogió. 

—Me alegra verte, Mila. También luces hermosa —contestó Víctor con su habitual tono amable y sonrisa encantadora. 

Yuuri miró con algo de enfado como ambos rusos conversaban, y no le agradó que la pelirroja tocara a Víctor tan despreocupadamente. Después de un par de minutos, Víctor giró su rostro hacia él, lo miró sonriente, lo abrazó y dijo.

—Él es Yuuri, ¿verdad que es hermoso, Mila? 

La rusa desvió su atención al japonés y sus ojos brillaron.

—Es precioso —dijo acercándose y abrazándolo también, haciéndolo sonrojar ante tal muestra de cercanía—, y tan tierno ¡me encanta! —exclamó. 

Al parecer, los extranjeros no sabían lo que es el espacio personal. Pensó Yuuri avergonzado por las cariñosas muestras de interés que Mila le brindaba. 

Mila junto a sus dos entrevistados se sentaron en cómodos sillones de cuero. La estancia en la que se encontraban era amplia, con grandes ventanales que dejaban entrar la luz. Mila estaba sentada en un sofá de dos cuerpos, frente a ella, Víctor y Yuuri sentados juntos y con las manos entrelazadas. Una pequeña mesa de vidrio en medio de los sillones los separaba. Además de ellos tres, había un joven fotógrafo que se encargaría de hacer algunas fotos para poner junto a la entrevista. Fotografías más casuales y naturales de aquellas hechas por Emil en la casa Batlló. 

—Víctor —comenzó Mila—, para el mundo de la moda será una verdadera sorpresa el enterarse de que mantienes una relación amorosa con el joven omega japonés que te acompaña. ¿Qué tienes que decir acerca del amor? 

—Sé que será una sorpresa para todos quienes me conocen el que hoy esté presentando a mi novio. Sinceramente, también ha sido una sorpresa para mí el conocer a una persona tan especial como Yuuri, una hermosa sorpresa. —Víctor sonrió—. ¿Sobre el amor? Creo que sabes que no tenía contemplado amar de manera romántica a nadie. Pero desde que conocí a Yuuri supe que él era especial, desde antes de comenzar una relación sabía que si me enamoraba alguna vez, sería de él. Y fue así, poco a poco entró en mi corazón de manera especial y diferente a cualquier otra persona, y fue tan cálido y hermoso que ni siquiera intenté oponer resistencia. 

—¿Estás junto al amor de tu vida?

—Sí. Yuuri Katsuki es el amor de mi vida. La única persona a la que he amado y la única a la que amaré. 

—Esas son grandes declaraciones —dijo Mila con una sonrisa—. ¿Qué piensas de lo que ha dicho Víctor? —preguntó mirando a Yuuri. 

—Me siento muy afortunado. Víctor es la persona más honesta, generosa y amable que he conocido. Y también les puedo asegurar que él es el amor de mi vida —respondió con las mejillas arreboladas y la mirada avergonzada. 

—¡Pero qué ternura! —chilló Mila emocionada—. Ahora, cuéntanos por favor cómo se conocieron. 

Yuuri se tensó notablemente ante la petición de Mila. Víctor apretó su mano y tomó la palabra al ver que su novio no decía nada.

—Nos conocimos en el restaurante de sus padres, ¿no es así, amor? —Víctor acarició su mejilla, sus miradas conectaron y Yuuri se relajó.

—Sí —dijo el omega mirando a Mila—, mi madre conoció a Víctor en el hospital. Mi hermana mayor tiene una enfermedad costosa y Víctor se ofreció a financiar su tratamiento. En agradecimiento, mamá lo invitó a cenar al local de comida que tiene junto a mi padre. Es un lugar bastante pequeño, pero acogedor. 

—Es un lugar excelente —intervino Víctor—, su madre es una gran cocinera, prepara un katsudón maravilloso, ¡lo comería todos los días! 

—¡Oh! Cuando visite Japón espero que me lleven a conocer ese lugar —dijo Mila—, sería genial conocer el lugar en el cual nació su amor. 

Alfa y omega sonrieron y Víctor besó la frente del menor.

—Víctor, entrando en un tema un poco complicado —prosiguió Mila—, en el mundo de la moda siempre se ha rumoreado mucho acerca de tu vida privada. Muchas personas piensan que tienes un romance con Christophe Giacometti, debido a que siempre se les ha visto muy juntos. Pese a que nunca han confirmado o negado nada. ¿Qué nos puedes decir al respecto?

El aroma de Yuuri delató su ansiedad frente a lo dicho por Mila. Víctor lo abrazó y lo tranquilizó con su propio aroma antes de responder. 

—Chris es una persona importante para mí —comenzó a decir Víctor sin soltar a Yuuri—, él ha sido el mejor amigo que podría desear. Nunca hemos sido novios, como he visto que algunas personas han dicho. Yuuri es la primera persona que amo de manera romántica y él único al que le he pedido tener un noviazgo. 

—¿Entonces jamás ha habido un romance entre Christophe y tú?

—Chris y yo jamás nos hemos amado de esa manera. Hemos vivido muchas experiencias distintas juntos, pero lo que siempre ha prevalecido entre nosotros es la confianza y la amistad.

—Entonces, la cena en la que se les vio en un costoso restaurante de Pedralbes fue sólo amistosa.

—Cada vez que hemos coincidido en alguna ciudad nos hemos visto y esta vez no fue la excepción. 

—Entonces supongo que le contaste de Yuuri.

—Le conté de Yuuri el mismo día en que lo conocí —sonrió Víctor—, Chris y yo no tenemos secretos. Cuándo conocí a Yuuri, una de las primeras cosas que hice fue llamarlo y decirle que había conocido a un hermoso y dulce omega. Les confieso que fue Chris quien se dio cuenta primero de mi amor por Yuuri, y también quien me ayudó a decidir confesar mis sentimientos y proponerle un noviazgo.

—Entonces, no hay celos de su parte.

—Por supuesto que no, Chris está encantado con mi decisión. 

—¿Y qué nos puedes decir de Yuri Plisetsky? Él también ha sido muy cercano a ti, y hace pocos días estuviste en Rusia durante su debut como parte del teatro Bolshói. 

—Conozco a Yuri desde que era un adolescente y siempre mostró un talento sorprendente para el ballet, por eso decidí ayudarlo a cumplir su anhelo de ser el mejor bailarín de Rusia. Yuri es como un hermoso monstruo en constante transformación, sin lugar a dudas cumplirá su objetivo. No podía dejar de asistir a su debut, el motivo de mi viaje a Rusia fue ver esa presentación. Durante ese viaje también conocí a su actual novio, Otabek Altin, un patinador artístico muy prometedor. 

—Espero que ellos también tengan éxito en su relación —Mila sonrió ampliamente. 

—Seguro que sí —respondió Víctor. 

—Yuuri —dijo Mila dirigiendo una pícara sonrisa al omega—, te quiero proponer un juego —el japonés asintió—. Yo diré algunas actividades y tú calificarás a Víctor del 1 al 10 en dichas actividades. ¿De acuerdo?

—De acuerdo —contestó el japonés. 

—¿Cómo es Víctor con tu familia?

—10

—¿Cómo es Víctor con las palabras?

—10

—¿Cómo es Víctor en la cocina?

—8

—¿Cómo es Víctor con las compras?

—4

—¿Cómo es Víctor conduciendo su automóvil?

—8

—¿Cómo es Víctor en las tareas del hogar? 

—7

—¿Cómo es Víctor en la cama?

—¡Ah! —Yuuri se ruborizó ante la última pregunta de la rusa, que reía al ver lo nervioso que se encontraba el avergonzado japonés— 10 —dijo finalmente para después cubrir su rostro. 

—Yo también le pongo un 10 a él —dijo Víctor provocando que el sonrojo de Yuuri aumentara, alcanzando sus orejas y su cuello—, aunque creo que 10 es muy poco para todo lo que me hace sentir.  

—Por favor, cambiemos de tema —pidió Yuuri, haciendo que Víctor lo abrazara y sonriera ante la atenta y divertida mirada de la pelirroja. 

—Entonces —dijo Mila—, ¿podrías contarnos más de ti, Yuuri? ¿A qué te dedicas? ¿Cuáles son tus sueños? 

—En estos momentos estoy tomando clases de preparación para el examen de admisión a la universidad. Mi sueño es ser médico pediatra. También trabajo en el local de comida de mis padres, en la cocina y en la atención de mesas. 

—¿Y qué actividades realizas en tu tiempo libre?

—Una de las cosas que más me gusta hacer es leer. Antes también realizaba otras actividades, una gran amiga de mi madre es bailarina de ballet y me dio clases desde pequeño, ella también me motivó con el patinaje artístico el cual practiqué también por un tiempo. Pero tuve que dejar todo eso. 

—¿Por qué?

—Por la enfermedad de mi hermana mayor. Mari trabajaba con mis padres, ella siempre ha deseado seguir con el negocio. Es excelente cocinera y sabe administrar muy bien el local. Pero cuando enfermó ya no podía realizar todas las actividades de las que antes se encargaba, además, su medicación es muy costosa. Dejé el ballet y el patinaje para conseguir empleos de medio tiempo y ayudar en el local de mis padres. 

—Mi amado Yuuri es una caja de sorpresas —dijo Víctor—, no tenía idea de que habías practicado ballet y patinaje —Víctor acercó sus labios al oído de Yuuri y susurró, sólo para él—. Ahora comprendo algunas cosas, como tu maravillosa flexibilidad. —Los colores volvieron al rostro de Yuuri. Lo que hizo que Mila los molestara para saber qué había dicho Víctor. 

La entrevista no duró mucho tiempo más. Cuando finalizaba llegó Emil Nekola junto al editor de la revista. La portada sería la foto de ambos en elegantes trajes blanco y negro. La  misma que Yuuri había visto en el parque de la Ciutadella. La portada diría: 

Víctor Nikiforov presenta a su precioso novio japonés: 

Conozcamos al omega que robó el corazón del reconocido empresario de la moda. 

La entrevista estaría en las páginas centrales y luego vendría la sesión de fotos realizada en la casa Batlló. 

Poco antes de despedirse, Mila y Víctor se quedaron conversando un rato. Hablaban alegremente en ruso mientras Yuuri charlaba con Emil, aunque no despegaba sus ojos de los rusos. Yuuri sabía que era absurdo sentir celos, sólo estaban charlando; Mila era afectuosa con todos y Víctor de naturaleza gentil. Aún así no podía evitar sentirse algo contrariado. 

Cuando al fin se fueron, caminaron tomados de la mano. Víctor lo miraba con cariño mientras caminaban por las calles de la hermosa ciudad. Yuuri se dijo a sí mismo que era afortunado de tener a Víctor, quien había renunciado a su anterior estilo de vida sólo por él. No debería estar pensando cosas absurdas. Víctor era suyo, sólo suyo. Víctor lo había prometido y Víctor cumplía sus promesas, ¿verdad? 

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