Lyubimaya liliya (Esposo de placer)


La mañana del cuarto día Yuuri despertó entre los brazos de Víctor. Se sonrojó al sentirse envuelto en sus cálidos brazos mientras su espalda reposaba sobre el pecho del alfa. Había pasado los últimos tres días prácticamente encerrado en ese cuarto teniendo sexo con su amante y ahora que el celo al fin lo había abandonado se sentía avergonzado por todo lo que hicieron, también estaba exhausto y hambriento. 

Yuuri se giró entre los brazos de Víctor y escondió su cabeza en su cuello para aspirar su delicioso y masculino aroma. Las manos de Víctor comenzaron a acariciar su espalda y un suave beso en su cabello le indicó que él había despertado.

—Buenos días, cariño —dijo Víctor, levantó el rostro de Yuuri para darle un suave beso en los labios.

—Buenos días —respondió Yuuri mirándolo con sus ojos brillantes y sus mejillas ruborizadas, pero una bonita sonrisa en su rostro. 

Víctor sonrió y lo llenó de besos, haciendo que Yuuri se sonrojara aún más, pero que riera entre los brazos del alfa. 

En ese momento el teléfono móvil de Víctor comenzó a sonar. Se giró y lo tomó, era una llamada de Chris, los ojos azules se posaron en el rostro de Yuuri y decidió cortar la llamada y apagar su teléfono móvil. Lo puso en la mesa de noche y volvió a abrazar a Yuuri. 

—No contestaste —dijo Yuuri—, podría haber sido importante. 

—Ahora sólo tú importas —respondió Víctor para después besar la dulce boca del omega. 

Luego de algunos mimos más decidieron levantarse, ambos estaban hambrientos ya que habían comido poco durante los días de celo. Víctor preparó el desayuno y comieron en la sala mientras miraban la televisión. 

—Hoy comienzan las clases de preparación para el examen de admisión a la universidad —comentó Yuuri—, estoy emocionado. 

—¿A qué hora comienzan?

—Son por la tarde, comienzan a las 2 y terminan a las 6.

—Me gustaría estar contigo hasta esa hora, pero si no voy pronto a la empresa Yakov me matará. 

—No te preocupes, yo debo ir a casa, tengo mis cuadernos y libros ahí. 

—Entonces te llevaré a casa y luego me iré a la oficina. ¿Nos duchamos juntos?

Yuuri asintió. Terminaron de desayunar, recogieron las cosas y luego se fueron a la ducha. Yuuri talló la espalda de Víctor y lavó con cuidado su precioso cabello plateado. Luego Víctor hizo lo mismo por Yuuri, pero mientras lo hacía lo abrazó con fuerza y el japonés pudo sentir la creciente erección del mayor sobre su piel. 

—Víctor —jadeo el menor cuando las manos grandes de Víctor comenzaron a acariciar su vientre y entre sus piernas.

—Sabes cariño, creí que después de estos tres intensos días estaba demasiado exhausto para intentar algo más. Pero tenerte desnudo y mojado hace que recobre mis fuerzas. 

Víctor tomó el pene de Yuuri con su mano derecha y comenzó a masajearlo con delicadeza.

—Me gustas Yuuri, me gustas mucho —besó el cuello del menor y aspiró su aroma—, no olvides nunca que eres hermoso. 

—Víctor —susurró Yuuri con la voz trémula. Cerró los ojos y dejó caer su cabeza sobre el pecho desnudo del alfa, rindiéndose completamente a sus caricias y a sus palabras. 

Después de una apasionada sesión de sexo en la ducha, ambos salieron sonrientes del baño. Comenzaron a vestirse y mientras lo hacían Víctor habló:

—Cariño. Debo viajar a Rusia la próxima semana. Estaré allí por dos semanas y luego debo ir a Barcelona a cerrar algunos negocios, el plan inicial era estar una semana en Barcelona, que es lo que me llevará reunirme con algunas personas y firmar los contratos. Sin embargo, quisiera tomarme al menos una semana más de vacaciones, la verdad es que amo Barcelona y quisiera poder disfrutar de la ciudad sin presiones de por medio. 

—Entonces, estarás fuera durante todo un mes — dijo Yuuri con la voz apagada.

—¿Me alcanzarías en Barcelona, Yuuri? 

—¿Qué?

Víctor se acercó al japonés y le sonrió mientras acunaba su rostro.

—Reunámonos en Barcelona. Cuando acaben las negociaciones quiero estar contigo allí. 

—Está bien, iré —respondió Yuuri con los ojos brillantes y una dulce sonrisa en su rostro.

—Que alegría —dijo Víctor dando cortos besos en el rostro de Yuuri—, ya ansío mostrarte esa hermosa ciudad. 

El camino a casa de Yuuri fue silencioso y rápido. Al llegar a su casa Yuuri miró a Víctor y le sonrió.

—Gracias por venir a dejarme. 

—Gracias a ti por pasar estos días conmigo. Extrañaré tenerte en casa —respondió Víctor acariciando las mejillas de Yuuri—. Ten un buen día, cariño —le dijo para después darle un profundo beso. 

Al terminar Yuuri se bajó del automóvil de Víctor y corrió hacia la puerta de su casa. Víctor entonces tomó su teléfono celular y lo encendió, Yakov lo había llamado varias veces, sonrió, probablemente lo regañará al llegar a la empresa. También tenía un mensaje de Chris.

“Eres muy malo mon chérie, me di cuenta de que apagaste tu móvil” 

Víctor sonrió y le contestó inmediatamente.

“Me disculpo petit oiseau, por favor no te molestes conmigo. ¿Necesitas que hablemos enseguida? En estos momentos voy camino a mi oficina, si puedes esperar hasta que vuelva a casa prometo escucharte por el tiempo que necesites.”

La respuesta no tardó en llegar.

“Llámame cuando estés en casa. Te envió un largo, profundo y húmedo beso… y no precisamente en los labios”

Víctor rió ante el último mensaje. Guardó el teléfono y partió rumbo a su oficina. 

Cuando Yuuri entró en su casa fue recibido por Mari. Su hermana lo miró de pies a cabeza.

—¿Y qué tal estuvo? —preguntó intentando mantener su semblante serio, sin embargo, no pudo contener una risilla.

—¡Mari! —se quejó el menor de los Katsuki cubriendo su rostro sonrojado con ambas manos. 

—Le han robado la pureza a mi dulce hermano menor —dijo intentando sonar dramática. 

—No digas cosas vergonzosas —respondió Yuuri sin sacar su rostro del escondite que le proporcionaban sus manos. 

Mari se acercó a él y lo abrazó. 

—¿Te trató bien? —le preguntó ahora con dulzura mientras acariciaba el cabello de su hermano.

—Sí —contestó Yuuri cediendo ante la muestra de afecto de su hermana y respondiendo a su abrazo—, Víctor fue muy gentil conmigo.

—Me alegra, es lo que mi hermanito merecía para su primer celo acompañado. 

Espero que tengas una muy buena excusa para no haber contestado a mi llamada mon chérie —dijo Chris desde el otro lado de la línea en cuanto contestó la llamada de Víctor.  

—Lo siento, petit oiseau. Me encontraba con Yuuri y no quería que se sintiera incómodo —respondió Víctor sentándose en el sofá de la sala mientras dejaba que el viento entrara por la ventana abierta. 

Vaya, cuando despertaste conmigo no tuviste problemas en llamarlo —dijo Chris con fingida tristeza. 

—Pero tú eres diferente, Chris. Contigo puedo hablar de estas cosas, bromear sobre ellas incluso. Tú también me cuentas de tus amantes después de todo. 

Es cierto —dijo soltando una carcajada— no tienes que justificarte, sólo bromeaba.

—Lo sé —Víctor sonrió—, no en vano nos conocemos hace tanto tiempo.

Han sido unos buenos años, Víctor. 

—Y dime, petit oiseau. Me llamaste a esa hora porque estabas borracho o realmente necesitas decirme algo. Soy malo con los cambios de horario, pero sé que allá era de madrugada.      

¿Borracho, yo? Me ofendes mon chérie.

—Como si no te conociera. 

Bueno, admito que me fui de fiesta. Pero realmente necesito decirte algo.

—Te escucho.

—Iré a Barcelona, me contrataron para unas fotos en la revista Glamour. Estaré ahí unos días antes de que tú llegues. Pensaba que podíamos pasar algunos días juntos. 

—Oh, vaya…

¿Algún problema? 

—Le pedí a Yuuri que fuera a Barcelona unos días. 

—A mí no me molesta, incluso podríamos hacer un trío, sé que te gustan. Además, tienes muy buen gusto, ese chico debe ser precioso. Y ya sabes que por más omega que yo sea, puedo apreciar y excitarme con la belleza de otro omega.

—La oferta es tentadora, pero no podré aceptarla. 

—Me desilusionas, Vitya. ¿Por qué no podemos hacer un trío con Yuuri? —dijo en un tono de falsa molestia.

—Porque él no lo querría. Estoy seguro de que si le propusiera algo como eso lo haría llorar. 

—Te preocupas mucho por él.

—Claro, es una persona importante para mí. 

—Vitya, eres un despistado.

—¿Por qué lo dices?

¿Por qué piensas que lo harías llorar? —preguntó Chris ignorando la pregunta de Víctor. 

—Pienso que lo haría sentir como “uno más”, creo que entiendes a lo que me refiero. Aunque lamentablemente estoy seguro de que ya lo he hecho sentir así. 

Bueno mon chérie, no creerás que es sencillo para todo el mundo entender tu punto de vista sobre las relaciones amorosas. 

—Lo sé, petit oiseau. Pero sabes que jamás le habría propuesto este trato si no fuera importante para mí. 

—Claro que lo sé, después de todo sólo lo has hecho con tres personas, incluyendonos a Yuuri y a mí. Si fuera “uno más” simplemente habría calentado tu cama algunas noches y luego no te habría visto ni la punta del pelo. 

—Lo haces sonar como si yo fuera el mayor de los promiscuos. Tampoco es así, Chris. Además, nunca miento sobre mis intenciones, no ando engañando omegas por la vida. —Víctor tomó una copa de vino que se había servido y descansaba en la mesa de centro, bebió un poco mientras oía a Christophe reír.

¿Por qué te preocupa hacer sentir así a Yuuri, yo creo que tal vez si le guste la idea de un trío?

—Me he dado cuenta de que Yuuri es un chico inseguro y ansioso. Él es hermoso, Chris, pero hace unos días no quería que lo mirara porque supuestamente subió de peso y sentía vergüenza de su cuerpo. Si hiciera algo como ponerte a ti a su lado sólo haría crecer sus inseguridades. Debes reconocer que tienes una personalidad bastante avasalladora y destilas seducción. 

—¿Y él no es seductor? 

—Estoy seguro de que sí puede llegar a serlo, es más, a mí me seduce constantemente con sus actitudes sin siquiera notarlo, pero su erotismo está escondido tras su timidez y su inseguridad. Mi deseo es ayudarlo a ver la maravillosa persona que es para que se convierta en un hombre más seguro de sí mismo, y no sólo en el ámbito sexual. 

—Las últimas veces que hemos hablado hemos terminado hablando sobre él. Deberías meditar sobre lo que me dices. 

—¿A qué te refieres? Te hablo de Yuuri porque confío en ti, siempre nos hemos contado todo. 

— Lo sé Víctor. Tú y yo somos muchas cosas, mejores amigos también. Y te confieso que esa es la parte que más me gusta de nuestra relación. 

—Y yo pensando que era el sexo, soy muy bueno en eso. 

—Idiota, tómate las cosas con seriedad. 

Ambos rieron animados.

¿Qué día llegas a Barcelona? —preguntó el Suizo.

—el día 13

¿Qué día llega Yuuri?

—Aún no he comprado los boletos de avión, pero considerando los días de negociaciones creo que el 17 es una buena fecha para que él esté ahí. 

—Yo llegaré el día 9, las sesiones de fotos durarán tres días. Me quedaré hasta el día 15, así podremos vernos y me marcho antes de que llegue Yuuri. 

—De acuerdo, nos vemos entonces petit oiseau.

—Nos vemos, mon chérie. 

Victor colgó la llamada y bebió el resto de vino que quedaba en su copa. Cerró la ventana y se fue a su dormitorio, se quitó la ropa y se metió a la cama, no había cenado, pero no tenía hambre. 

—Me gustaría que Yuuri estuviera aquí —confesó al silencio de su habitación al encontrar que su cama le quedaba grande. Tomó su móvil y escribió un mensaje para Yuuri:

“Espero que hayas tenido un buen día, cariño. Yo me aburrí como no tienes idea en la oficina, Yakov me regañó por la hora en la que llegué y me tuvo hasta tarde firmando papeles”

Al poco tiempo recibió la respuesta.

“Tuve un buen día, las clases fueron interesantes. Hace poco cené con mi familia y ahora me iba a dormir”

Victor contestó:

“Yo ya estoy en la cama, pero es demasiado grande y fría ahora que no estás aquí. Quisiera que durmieras conmigo hoy” 

Yuuri se tardó en contestar:

“Si quieres puedo ir mañana” 

Víctor sonrió

“Eso me haría feliz, lyubimaya liliya”

Yuuri respondió

“Qué significa eso”

Víctor rió

“Te lo diré, pero cuando nos veamos en persona”

“Esta bien, buenas noches Victor”

“Buenas noches, cariño” 

Víctor dejó su teléfono móvil en su mesita de noche y sonrió.

—Con que lyubimaya liliya ¿eh? —se preguntó a sí mismo mientras imaginaba los cálidos ojos marrones mirándolo con ternura y esa hermosa sonrisa que era capaz de iluminarlo todo. 

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