Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar

Extraño sentimiento (Esposo de placer)


—Te echaré de menos —dijo Yuuri acercándose a Víctor. Se encontraban en el departamento del alfa, Yuuri había pasado la noche allí y ahora se encontraba tan sólo con una camisa de Víctor que le quedaba algo grande y cubría sus muslos. 

—Yo también, cariño. Pero nos veremos en Barcelona —respondió Víctor sonriéndole, ya preparado para marcharse. 

—Ya quiero estar allá, contigo —Yuuri sonrió y abrazó a Víctor. El alfa lo abrazó también y luego le dio un largo y profundo beso.

—Estaré ansioso esperando por ti —sonrió—, nos vemos pronto —besó nuevamente los labios de Yuuri para luego marcharse. 

Yuuri se quedó un momento observando la puerta, suspiró y comenzó a caminar de regreso a la habitación de Víctor, después de todo era bastante temprano y podía dormir un poco más. Se metió en la cama y el aroma a sándalo lo envolvió. 

—Tengo miedo —se confesó Yuuri mientras unas lágrimas corrían silenciosas por sus mejillas—, tengo miedo de que conozca a alguien más atractivo e interesante que yo y pierda el interés en mí. —Abrazó la almohada de Víctor intentando que el aroma del alfa lo tranquilizara, pero no pudo evitar llorar hasta que el cansancio lo venció y se volvió a dormir. 

Un día después de pisar suelo ruso Víctor se presentó en el lugar donde Lilia daba sus clases de ballet. Caminaba por los pasillos del teatro cuando de pronto sintió una patada encajarse justo en medio de su espalda. No tuvo que darse la vuelta para saber de quién se trataba. 

—¿Así me recibes después de tanto tiempo sin verte? —dijo haciendo un puchero mientras enfrentaba al hermoso rubio que lo miraba desafiante. 

—Maldito anciano, te largas del país y quieres que te reciba con los brazos abiertos. Hasta te has puesto más calvo desde la última vez que te vi. 

—Tú sí que sabes como dañar mi autoestima, kotenok. 

—¿Y qué demonios piensas que hiciste al dejarme en casa de Lilia?

—¡Oh! Lo siento, krasivyy kotenok. Pero sabes que Tokio es mucho mejor que San Petersburgo a la hora de hacer nuevos negocios. Es una ciudad mucho más cosmopolita después de todo, y en Yokohama todas las multinacionales más importantes del mundo tienen una sede importante. 

—Lo sé, lo sé —dijo con fastidio— y ya deja de llamarme por ese apodo. 

—Uhm… entonces ¿kawaii neko? 

—Serás idiota. 

Víctor rio ante el fastidio de Yuri y luego se acercó a él acariciando sus largos y lisos cabellos dorados. 

—También te extrañé, krasivyy kotenok —las manos de Víctor acunaron el rostro de Yuri. Las preciosas esmeraldas miraron fijamente el par de zafiros que se acercaban sin dejar de mirarlo hasta que sus labios se unieron en un delicado beso. 

Yuri envolvió el cuello de Víctor con sus delgados brazos y sin poder evitarlo su fresco aroma a menta y mandarina se intensificó. El omega rubio profundizó el beso elevándose en punta de pies mientras las manos de Víctor bajaban lentamente hasta rodearlo por la cintura.

—Yura —una voz profunda interrumpió el beso que compartían. 

Víctor se incorporó y sus ojos se posaron en el chico de mirada seria y ojos oscuros. 

—Beka —pronunció Yuri sonrojado y nervioso. 

—Lilia te está buscando. Dice que te necesita inmediatamente. 

—Claro —dijo Yuri desapareciendo del lugar con bastante rapidez. 

Víctor quedó extrañado ante la actitud del menor, miró con curiosidad al joven moreno que no le despegaba los ojos de encima. 

—Buenos días —le dijo acercándose—, mi nombre es Víctor Nikiforov —se presentó con amabilidad y le extendió la mano al muchacho.

—Otabek Altin —respondió el otro tomando la mano de Víctor—, amigo de Yura —apretó con fuerza la mano del mayor—. No te atrevas a lastimarlo —dijo para finalmente soltarlo y salir del lugar. 

Víctor miró su mano algo enrojecida por la fuerza empleada por el moreno.

—Wow —dijo sorprendido— creo que Yuri tiene un admirador. 

Víctor conducía su Lamborghini Veneno rojo por las calles de San Petersburgo con Yuri a su lado. Habían pasado a casa de Lilia y el muchacho había hecho un bolso con ropa y cosas personales para quedarse en casa de Víctor los días que él estuviera en San Petersburgo. 

—Ese chico, Otabek, ¿también es bailarín de ballet? —preguntó Víctor.

—Ja, Otabek tiene menos gracia que un pato para bailar ballet —se burló Yuri.

—Entonces, ¿qué hacía ahí?

—Es patinador artístico sobre hielo —contó Yuri—, su entrenador insistió en que tomara lecciones de ballet. Pero definitivamente no sirve. Aún así sus coreografías son muy buenas, destaca su originalidad y otras de sus cualidades. 

—Ya veo, se ve que está interesado en ti.

—Somos amigos, algunas veces viene a ver mis ensayos y luego salimos a beber algo o vamos a su apartamento a jugar videojuegos —respondió Yuri alzando los hombros. 

—Pues yo creo que le gustas.

—No digas tonterías.

—Él es alfa y tu omega.

—¿Y eso qué? ¿Acaso está mal que un alfa vea a un omega como algo más que un simple trozo de carne? —preguntó alzando la voz.

—Claro que no, kotenok, no quise ofenderte. Es cierto que pueden ser buenos amigos, es sólo que me dio la impresión de que le gustas. No pienso que él te vea como un trozo de carne, sólo digo que tú eres un omega hermoso y con muchas cualidades que cualquier alfa inteligente podría notar. 

—Da lo mismo, después de todo, Beka es una persona muy conservadora. Si supiera que no eres precisamente mi novio me despreciaría, pensaría que soy una especie de prostituta cara o algo así. 

—No permitas que nadie te diga eso y tú tampoco le des cabida a esos pensamientos, kotenok. 

—¿Y acaso no es cierto? —preguntó desviando la mirada—. Tú me das dinero y yo te doy mi cuerpo después de todo. 

Víctor estacionó el auto afuera de una farmacia que estaba en el camino.

—Yuri, mírame —dijo haciendo que el muchacho de ojos verdes posara su mirada sobre él—. Nunca he pensado en ti de ese modo. Y no solo intercambiamos dinero y sexo, yo te quiero mucho y me preocupo por ti. Ahora vine a Rusia sólo para ver tu debut con el teatro Bolshoi porque sé que es un momento importante para ti y jamás me lo perdería. ¿Sabes que eres importante para mí? 

—Lo sé —respondió Yuri desviando la mirada. 

—Y sé que también me quieres, aunque te cueste reconocerlo. 

—No te creas tan importante, viejo calvo. 

—¡Que no soy calvo! Mi frente es amplia. 

—Si, claro. Continúa engañandote, anciano calvo.

—Ni calvo ni anciano. 

—Claro que sí.

—Deja de hacerme bullying, kawaii neko. 

—Kawaii será tu frente. Y ya, ponte a conducir, quiero darme un baño caliente y dormir, estos días han sido agotadores. 

—Valdrá la pena el esfuerzo, krasivyy kotenok. Y te convertirás en el más hermoso y talentoso bailarín de toda Rusia. 

—Del mundo —sonrió de medio lado y se acomodó mejor en el asiento mientras cerraba los ojos. Realmente estaba agotado. 

Eran las 3.30 de la madrugada en San Petersburgo, lo que indicaba que en Tokio eran las 9:30 de la mañana. Víctor se encontraba sentado en la amplia cama que tenía en el cuarto de la casa que heredó de su madre. Las cortinas no estaban totalmente cerradas por lo que entraba la luz de la luna iluminando la piel desnuda de su torso. Así como también el rostro delicado de Yuri, quien dormía profundamente junto al alfa. 

Víctor miró a Yuri, era un chico realmente hermoso. Desde la primera vez que lo vio quedó maravillado por sus ojos verdes que miraban con determinación. Lo quería mucho, lo había visto esforzarse en el mundo del ballet y bien merecido tenía el puesto que Lilia le había concedido. Sin embargo, en ese momento, la mente de Víctor viajaba hacia otro muchacho, que irónicamente tenía el mismo nombre que aquel que dormía a su lado. 

—Yuuri —pronunció lentamente, saboreando ese nombre. 

Víctor se puso de pie con cuidado de no despertar al omega de cabellos rubios. Tomó su teléfono celular, se puso una bata de algodón y se dirigió a la sala de su amplia residencia. Se sentó en un sofá de cuero negro y marcó el número del japonés que ocupaba sus pensamientos. 

Víctor —dijo esa suave voz desde el otro lado del auricular— ¿Qué hora es allá? ¿No deberías estar durmiendo?

—No he podido dormir nada… tal vez el jet lag o quizás simplemente te extraño. 

Yo también te extraño —dijo con voz suave, Víctor podía incluso imaginarlo con el rostro ruborizado mientras lo decía. Sonrió. 

—¿Qué estás haciendo ahora? —preguntó. 

La verdad es que tampoco pude dormir mucho anoche. Sólo está mañana dormí un poco así que aún sigo en mi cama —respondió Yuuri. 

—¿Y por qué no podías dormir?

Creo que me estoy acostumbrando a dormir contigo —respondió Yuuri, lo que era en parte cierto, aunque la verdadera razón era la ansiedad que le provocaba el imaginar que Víctor pudiera perder el interés en él si encontraba a alguien mejor. 

—Tendremos que esperar un poco para volver a dormir juntos, lyubimaya liliya.

Nunca me dijiste que significa eso.

—Te lo diré en Barcelona. Ya te había dicho que sería en persona ¿verdad?

Tramposo. 

—Es tu culpa por dejar que viniera a Rusia sin decírtelo — rió. 

—Yo… debo levantarme. 

—Y yo debo dormir un poco.

—Espero que puedas hacerlo. 

—Ahora que escuché tu voz, probablemente lo haré. 

—Te… te quiero. 

—Y yo a ti, liliya. Por favor, escríbeme por la noche, cuéntame qué tal estuvo tu día. 

—Tú también, yo… quiero saber…

—Claro. 

—Adios.

—Hasta pronto. 

Víctor sonrió una vez que la llamada terminó. Se puso de pie y se acercó al ventanal, abrió la cortina y disfrutó por unos momentos de la luz de la luna y la vista del cielo nocturno. No supo cuánto tiempo pasó hasta que sintió unos finos brazos rodeando su cintura. Yuri lo abrazaba mientras apoyaba su cabeza en la espalda del alfa. 

—Kotenok

—Gracias por venir. 

Anuncio publicitario

5 comentarios sobre “Extraño sentimiento (Esposo de placer)

  1. AMOOOOOOOO ESTE FICS. HOY LO DESCUBRI Y ME ENACNTO. ES UNA HISTORIA DISFERENTE Y POR ESO ME LLAMO LA ATENCION. VEMOS A VÍCTOR TODO UN SUGAR DADDY PERO X3.
    QUIEROOO LEERR MASSS

    Me gusta

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: