Capítulo 38: Eres mi Vida


En cuclillas junto a su Dedushka, Yuri se volvió hacia el vestíbulo. Se oyó el zumbido de la vieja instalación eléctrica en lo alto, y una luz clara inundó la celda. La puerta seguía abierta, y los barrotes proyectaban sombras esqueléticas en el suelo.

Sus ojos se fueron acostumbrando lentamente a la luz. Contuvo la respiración, atenta, pero los pasos se habían detenido. Aun así, había alguien. Alguien se dirigía hacia allí. La mano vendada se deslizó en la suya, y su abuelo se volvió. A Yuri se le hizo un nudo en el estómago. El rostro curtido aparecía surcado de sangre reseca; el cabello canoso, enmarañado y apelmazado. Era poco más que un esqueleto, aunque sus ojos azules seguían siendo vivos. Seguían conteniendo más amor del que había en el resto del mundo.

—Corre -le susurró-. 

Yuri negó con la cabeza.

—No pienso dejarte.

—Esta no es tu guerra. Corre, Yuri. busca al Soldado de mirada seria, el debe cumplir su promesa de cuidarte. No recuerdo su Nombre, creo que empezaba con V. Así que vete, ahora.

Pasos de nuevo, acercándose.

Yuri apretó la mandíbula, se puso en pie con las piernas temblorosas y se giró hacia la puerta. Esperó con el corazón desbocado mientras el ruido de pasos se hacía más audible. Quizá fuera Otabek. Si era él quien se refería su abuelo, a lo seguro venia a ayudarles.

El corazón le palpitaba con tanta fuerza que se sentía mareada, incapaz de creer que este traidor le haya hecho una promesa a su Dedushka, o que nunca se lo haya mencionado. Ni siquiera sabia si quisiera verle de nuevo, después de todo lo que le había hecho. Pero Otabek le había dado el chip. Y él era fuerte, lo bastante fuerte para cargar con su abuelo. Si era él realmente, si volvía a buscarlos, estarían salvados…

Vio la sombra en el suelo antes de que el hombre traspasara la entrada. Era Alikhan, y estaba sonriendo. Yuri tragó saliva y afianzó las rodillas, decidida a no dejar ver su miedo. Sin embargo, ahora había algo diferente en este hombre. Sus ojos ya no solo eran implacables, ahora estaban hambrientos, miraban detenidamente a Yuri como si fuese algo delicioso, algo que llevaba mucho tiempo deseando.

—Ah, pequeña lince. ¿Cómo has escapado de tu celda? Yuri se estremeció.

—Deja a mi nieta en paz chelovecheskiye otkhody. -La voz de su Dedushka había recobrado una pizca de fuerza que ella conocía. El hombre se revolvió tratando de incorporarse. Yuri se dejó caer a su lado y le estrechó la mano.

—Dedushka, no, no lo hagas.

—Me acuerdo de ti. -Nikolai miraba con odio a Alikhan-. Estabas con los que vinieron  por mí.

—Dedushka…

Alikhan se rió por lo bajo.

—Tienes buena memoria para ser un vejestorio.

—No te preocupes por él, Yuri -dijo Nikolai-. No es más que un omega. Jamás se compararia con el otro muchacho de buen corazón. Deben de haberlo dejado atrás porque es demasiado débil para unirse a la batalla. 

Alikhan gruñó, enseñando los colmillos, y Yuri retrocedió.

—Me he quedado atrás -bufó-, porque tengo algo que acabar aquí. Y el imbécil de Volk no es más que un traidor.  

Le brillaban los ojos, prácticamente resplandecían. No había más que odio en ellos, un odio salvaje y desmedido. Yuri se desplazó de modo que cubriera mejor a su abuelo con su cuerpo.

—Tú no eres nada -dijo Nikolai, cerrando los párpados de agotamiento. A Yuri se le encogió el corazón de terror- No eres más que una marioneta para ese taumaturgo de quinta. Les han arrebatado su don y los han convertido a todos en monstruos, pero incluso con toda esa fuerza, con todos los sentidos agudizados, toda la sed desangre, tú sigues estando en lo más bajo entre los tuyos, y siempre lo estarás. Un hombre como tú jamás valdrá la pena. 

La mente de Yuri runruneaba. Quería que la conversación acabara, quería que su abuelo dejara de provocarle, sabía que no cambiaría nada. El semblante de Alikhan reflejaba muerte. El hombre estalló en una ronca carcajada. Se cogió al vano de la puerta con ambas manos, con lo que bloqueó la salida por completo.

—Te equivocas, viejo decrepito. Si sabes tanto, ¿sabrás en qué se convierte un miembro de la manada cuando mata a su alfa? -No esperó a que respondiera- Ocupa su lugar. -se le marcaron los hoyuelos en las mejillas- Y yo he descubierto que mi hermano, ese maldito alfa traidor, tiene una debilidad. 

Sus palabras se perdieron cuando volvió a centrar su atención en Yuri.

—Eres un joven ingenuo. -Su Dedushka tosió- Eres débil. Nunca serás más que un humilde omega. Hasta yo puedo verlo.

 Yuri siseó. Podía ver la furia que iba creciendo en el interior de Alikhan, sentir la ira que emanaba de él.

—¡Dedushka!

Entonces se hizo evidente lo que su abuelo estaba tratando de hacer.

—¡No! ÉL no ha querido decir eso. -se despreció a sí misma por suplicar, pero no importaba- Es viejo, ¡delira! No tomes en serio lo que dice…

Alikhan entró en la celda echando chispas, alzó a Yuri por el pelo y la apartó de su abuelo. Ella gritó, clavándole los dedos en el antebrazo, pero él la empujó de vuelta al rincón.

—¡No!

Su abuelo gritó de dolor cuando Alikhan lo cogió por el cuello y lo  levantó. En un abrir y cerrar de ojos, estaba contra la pared, demasiado débil para sacudirse, para luchar, para oponer resistencia alguna.

—¡Déjalo en paz maldita sea! -Yuri se puso en pie y se arrojó sobre la espalda de Alikhan, le rodeó el cuello con los brazos y apretó con todas sus fuerzas. pero este se la sacudió de encima con un golpe-.

 Desesperada, Sintió que un ola de aprensión sacudía su pecho y  su cerebro, deseando con todas sus ganas lastimarlo, vio que su visión aparecía manchas rojas y mientras se levantaba, varios escombros de piedra y cemento lo hacían junto a ella.

Sin pensarlo los escombros se estrellaron contra Alikhan  y ella se impulso a rasguñándolo desde los ojos hacia la barbilla  así que le arañó, buscando sus ojos provocándole un corte. 

Alikhan profirió un alarido de dolor y dejó caer a su abuelo, luego se libró de Yuri con un empujón. La chica se desplomó contra la pared, pero apenas acusó el impacto, pues tenía toda su atención puesta en la forma del cuerpo lacio de su abuelo.

—Dedushka! Sus miradas se encontraron y pudo ver, en un instante, que su abuelo no volvería a moverse. Sus labios resecos consiguieron sonreír un poco y balbucear:

—Corre… -Aunque no siguió nada. Sus ojos se quedaron abiertos, escalofriantemente vacíos-.

 Yuri se apartó de la pared, pero Alikhan se le adelantó y su enorme figura se agachó sobre el cuerpo de su Dedushka y le pasó una mano bajo la espalda de modo que su cabeza cayó pesadamente sobre el duro suelo. Como un animal hambriento que acaba de atrapar a su primera presa,  este se inclinó y cerró su mandíbula en torno al cuello de Nikolai.  

Yuri gritó y cayó de rodillas. La cabeza le daba vueltas con la imagen de la sangre y Alikhan a cuatro patas. La acusación de su Dedushka reverberó en su mente. «los han convertidos a todos en unos monstruos». 

Su cuerpo nuevamente se tenso, y la sensación de antes se volvió aún más fuerte, Los escombros se levantaban con mayor rapidez, pedazos de rocas afiladas apuntaban hacia su enemigo, y llena de dolor y odio, su vista se tiño de rojo, Deseando ver sangrar al asesino de su abuelo.

Las piezas Fueron chocando contra Alikhan Aturdiéndolo y las piedras se le fueron clavando entre el pecho y los brazos, haciendo que soltara a Nikolai.

—¡Tú! maldita Bruja -Alikhan se lanzo contra Yuri tomándola del cuello, su visión volvió como antes y fue consciente hasta que   fue estrellada contra la pared- 

Yuri Notó el sabor del hierro, el ácido y la sangre, y se dio cuenta de que se había mordido la lengua pego la pared; sin embargo, no sentía ningún dolor. Solo cansancio, un vacío horrible y una nube oscura que se deslizaba por encima de ella. Yuri no estaba allí. Aquello no estaba ocurriendo. Estaba completamente confundida, con el estómago ardiendo de intentar expulsar una comida inexistente, se arrastró hasta la pared más alejada, poniendo tanta distancia entre Alikhan y ella como pudo. Alikhan y su Dedushka. 

Su mano cayó en la franja de luz que se proyectaba desde el pasillo. Tenía la piel de una palidez enfermiza. Estaba temblando.

«Corre.» 

Alzó la cabeza y vio el comienzo de una escalera al final del pasillo. Junto a ella, un letrero desvaído hacía tiempo. 

«Al escenario.» «Corre.»  

Su cerebro luchaba por encontrar el significado de las palabras. «Al escenario.» «Escenario.» «Escenario.»

Las últimas palabras de su abuelo. «¡Corre!»

Extendió los brazos, dejando que su vista volviera a ponerse roja, se aferró a los barrotes para ayudarse. Los escombros volvieron a levantarse y  estrecharse contra Alikhan provocando protestas de dolor, aprovecho para impulsarse  hacia arriba poniéndose de pie y avanzar  hacia el pasillo, hacia la luz. 

Le costaba sentir las piernas, sentía que su fuerza hubiera sido exprimida por completo, pero halló fuerza que no sabe de donde a medida que subía. Avanzó. Corrió. Una puerta cerrada se alzaba en lo alto de las escaleras, una vieja puerta de madera que no estaba equipada con escáner de identificación siquiera. Chirrió cuando la abrió de un empujón. 

Se oyeron pasos abajo, iban a por ella. 

Yuri emergió entre bastidores. Había un montón de columnas viejas a su derecha, y un laberinto de falsos muros de piedra y árboles pintados llenaba las sombras a su izquierda. Se oyó un portazo a sus espaldas, y Yuri cogió un candelabro de hierro forjado y se adentró corriendo en el bosque de madera. Lo levantó con ambas manos y esperó, los pies afianzados. 

Alikhan  se precipitó por la puerta, la barbilla cubierta de sangre. Yuri cogió todo el impulso que pudo. Un rugido surgió de ella cuando la barra de hierro chocó contra el cráneo de Alikhan.  

Este gritó y se tambaleó hacia atrás, hasta el telón. Tropezó con la tela y cayó de espaldas. Yuri le arrojó el candelabro, no estaba segura de tener fuerzas para blandirlo de nuevo. Oyó que la tela se rasgaba, pero ella ya se había ido, esquivando piezas de decorado, recorriendo con la vista los chirriantes tablones de madera del suelo mientras se lanzaba por encima de cables polvorientos y focos caídos. 

Salió a trompicones al escenario, el espacio vacío de tablones de madera y trampillas, y medio saltó medio cayó a la tarima de la orquesta. Ignorando una punzada de dolor que le abrasaba la rodilla, empujó los atriles a un lado y salió disparada al auditorio. Se oían fuertes pasos tras ella. Inhumanamente rápidos. Las hileras de asientos vacíos pasaban a toda velocidad, y lo único que podía ver era la puerta que se alzaba más adelante. 

Alikhan la cogió de la capucha.  Yuri dejó que tirara de ella y aprovechó para darse la vuelta y asestarle un rodillazo en la ingle. El hombre dejó escapar un grito de dolor y se tambaleó. Yuri se dirigió a toda velocidad a los arcos de mármol, que se estaban desmoronando, dejó atrás los querubines de brazos rotos, las arañas de luces hechas añicos y los suelos de azulejos resquebrajados. Descendió las escaleras de mármol concentrada en las enormes puertas que darían a la calle. 

Solo con que pudiera salir de allí. Al exterior. Al mundo real. Cuando tocó el suelo del vestíbulo, la silueta de otro hombre cruzó la salida. Los pies de Yuri se detuvieron derrapando, y fue a parar al cuadrado de tenue luz del sol que se proyectaba a través del agujero del techo. 

Giró sobre sus talones y corrió hacia la otra escalera, la que conducía a las profundidades de la ópera. Arriba se cerró una puerta de un portazo, y retumbaron unos pasos, aunque no logró distinguir si se trataba de una o dos personas .El sudor le empapaba la parte posterior de la camiseta. Le dolían las piernas y la cabeza, el estallido de adrenalina comenzaba a ceder, sentía que en cualquier momento se desmayaría. 

Dobló una esquina y se precipitó en la oscuridad. La sala principal se había utilizado para recibir a invitados importantes de la ópera, y mediante una serie de puertas y vestíbulos desde allí se accedía a todos los rincones del entre suelo. Yuri sabía que los pasillos de la derecha la llevarían de vuelta a las celdas, así que giró a la izquierda. Una fuente sin agua ocupaba el espacio entre dos escaleras que conducían al entresuelo. La estatua de bronce de una doncella semidesnuda se alzaba en un hueco sobre un pedestal, una de las pocas estatuas que parecían haber sobrevivido a tantos años de abandono. 

 Cogió la escalera opuesta, preguntándose si volver al vestíbulo sería un suicidio, aunque sabía que quedarse atrapada ahí abajo no era una alternativa. Alcanzó las escaleras y se golpeó el pie con la repisa de la fuente. Tropezó y dio un grito. Alikhan se abalanzó sobre ella antes de que tocara el suelo. El hombre le clavó las uñas en el hombro y la giró sobre la espalda en medio de los pequeños azulejos rotos de la pila seca. Yuri alzó la vista a sus ojos brillantes, los ojos de un loco, de un asesino, y recordó a Volk en el cuadrilátero. El miedo le atenazó la garganta, estrangulando un grito. 

Alikhan la cogió de la camiseta y la levantó del suelo. Ella trato de hacer lo que hizo antes en la celda pero no tenia más fuerzas, ni siquiera sabía como lo había hecho, Asi que solo le agarró las muñecas, estaba demasiado petrificada y cansada para luchar cuando él le acercó la cara a la suya. Sintió náuseas a causa del hedor de su aliento, como a carne podrida y sangre…mucha sangre… la de su Dedushka…

—Si no me repugnase tanto la idea, podría aprovecharme de ti aquí mismo, ahora que nos hemos quedado solos -dijo, y Yuri se estremeció-. Solo por ver la cara de mi hermano cuando se lo cuente y llevarte como premio de trofeo. 

Con un rugido, la arrojó contra la estatua. Su espalda chocó contra el pedestal de bronce, la cabeza le estalló de dolor y se quedó sin aire. Se desplomó en el suelo y se llevó las manos al pecho, tratando de volver a llenarse los pulmones. 

Alikhan se agachó delante de ella, listo para saltar. Se pasó la lengua por los colmillos, con lo que los cubrió de hilillos de saliva. A Yuri se le hizo un nudo en el estómago. Dio una patada al suelo en un intento de introducirse en el pequeño espacio entre la estatua y la pared.De desaparecer. De esconderse. 

Alikhan saltó.

Yuri se encogió contra la pared, pero el impacto no llegó. 

Oyó un grito de batalla, seguido de un golpe sordo y pesado. 

Gruñidos.

Yuri bajó los brazos temblorosos. En el centro de la caverna, peleaban dos figuras. Las mandíbulas chasqueaban. La sangre goteaba por los músculos entensión. Yuri veía borroso; consiguió inspirar y se alegró de notar cómo se le expandía el pecho. Alzó los brazos, se agarró a la estatua y trató de impulsarse hacia arriba, pero los músculos de su espalda se resintieron. 

Apretó la mandíbula, dobló las piernas por debajo del cuerpo y luchó contra el dolor hasta que pudo ponerse en pie, resollando y sudando contra la diosa de bronce. 

Si lograse escapar antes de que acabase la pelea…Alikhan le hizo una llave de cabeza al otro hombre. Los ojos brillantes de color dorado del oponente atravesaron a Yuri , en un instante de infarto, antes de que arrojara a Alikhan por encima de su cabeza. 

El suelo vibró a causa del impacto, pero Yuri apenas lo notó.

Volk .Era Otabek.

Vino siempre a ayudarlos, aunque ahora dolorosamente solo quedaba ella.

GLOSARIO

*Chelovecheskiye Otkhody: Escoria

He llorado demasiado con este capítulo, Totalmente puedo comprender el dolor y la angustia de Yuri por Salvar a su Abuelo.

Personalmente perdí a mi abuela, quien fue como mi madre hace un año y no hay día aún que no la piense, no me duela y no la extrañe. Queda mi abuelito y también vivo con el miedo de Perderlo.

Así que ofrezco este capitulo y el anterior como memoria/Homenaje hacia ellos, que son literalmente Mi vida.

CUIDEN Y AMEN MUCHO A SUS ABUELITOS/PADRES/TIOS/PRIMOS/PADRINOS, Quienes realmente los cuidaron y protegieron

un Abrazo ❤

Publicado por dmoonbrillentq

Dmoonbrillentq me encanta leer y ver anime, es una forma de poder desprenderme de toda la realidad y adentrarme a miles de aventuras que disfruto montones, por lo que cada historia y experiencias me encantaría poder compartirlo con ustedes. A nivel más personal amo la música y el baile <3 y ayudar a las demás personas, por lo que si necesitas en algún momento poder conversar con alguien aquí estaré

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