Caminos Cruzados.


Capítulo 5.

Después de atender al molesto muchacho, Yuuri regreso a su dormitorio y una vez que puso la cabeza en la almohada a pesar de encontrarse muy cansado, no logro conciliar el sueño. La tormenta no se detenía, de hecho, se volvía más fuerte, pero eso no era lo que lo tenía intranquilo, ya que sabía que mientras estuvieran dentro de casa estarían a salvo.

En realidad, lo que lo hacía pensar, era la situación en la cual se había metido, le preocupaba que en un caso como el suyo se malinterpretara tener bajo su resguardo a un joven no solo extranjero, sino que además omega.

Suspiro preocupado, pero no arrepentido. Entendió de alguna forma la actitud de Yuri, era un omega de un país donde sus derechos eran limitados y ahora de la nada estaba en la casa de un alfa completamente desconocido (para fortuna de Yuuri y su delicada imagen pública).

—Rusia—pronuncio como si con ello, el conocimiento de aquel lejano país llegara a su mente, pero evidentemente no sería así.

No era mucho lo que conocía del país, de hecho, prácticamente nada, solo datos generales, como que su extensión territorial era de las más grandes del mundo, la cultura era vasta y muy rica en tradiciones y costumbres, además no se podía escuchar hablar del país y no pensar inmediatamente en los inmensos castillos, las historias de zares codiciosos y revueltas que en más de una ocasión tiñeron de rojo a la nación. Había también un dato relevante y más contemporáneo. Rusia había sido uno de los pocos países que se había negado a firmar el acuerdo “Hominum” documento de gran importancia para la historia. Ya que en el se reconocían los derechos y obligaciones de alfas, betas y omegas por igual, se penaba la discriminación y castigaba severamente según las leyes de cada país el ataque directo o indirecto a quienes en un pasado se les margino.

Después de dicho acuerdo la historia de la humanidad había dado un giro tremendamente importante y como consecuencia aquellos países que decidieron mantenerse al margen fueron estigmatizados.

—Pobrecillo, debe estar aterrado, tal vez por eso se comporta como un gatito enojado—susurró para sí mismo enternecido ante la situación del jovencito que dormía en una de las habitaciones de la planta baja—.Una vez que se dé cuenta que está a salvo y, que puedo ayudarlo estoy seguro de que su actitud cambiara por completo.

La mañana siguiente lo sorprendió con la tormenta aún vigente, no había parado ni atenuado en el transcurso de la noche por lo que al amanecer el clima era inclemente, tanto que logro despertarlo unas horas antes de su hora habitual. Factor que agradeció, ya que debía estar al pendiente del estado de su invitado y lo mejor era revisarlo desde temprano.

Se dio una ducha y al terminar comenzó a buscar algo de ropa térmica que le ayudara a sobrellevar el frio clima, también busco entre sus ropas algo extra para su invitado.

Salió de su habitación listo para preparar el desayuno y pasar a la habitación de Yuri una vez que tuviera todo listo, pero a su paso no pudo evitar dar un vistazo por la ventana. Se llevo una mala sorpresa al percatarse que, debido a la densa lluvia, apenas y podía distinguirse un poco del lago que rodeaba la casa.

Una intensa lluvia y fuertes aires hacía tarea imposible ver más allá y para colmo, parecía no tener fin. Se asustó un poco de lo que pudiera significar y tomo su celular para buscar noticias al respecto, pero se sorprendió al notar que la señal aun no regresaba. Con celular en la mano camino de un lado a otro de la casa, pero en todos lados era lo mismo, su celular no lograba captar nada.

Prefirió ahora intentarlo con el teléfono fijo, pero la respuesta fue la misma. Comenzando a preocuparse fue hasta la sala para encender el radio, pero ni siquiera había energía eléctrica. Al parecer la fuerte tormenta se había llevado todo a su paso. Asustado de lo que pudiera significar a futuro encontrarse completamente incomunicado y, en medio de la nada comenzó a caminar de un lado a otro buscando soluciones, pero la única que tenía era esperar.

—Al menos la casa es fuerte y faltará más que esto para que sufra mayor daño—Se dijo pensando primero en su seguridad—, aunque no puedo continuar sin luz e incomunicado por mucho tiempo, ¿Cómo voy a comunicarme con Víctor?

Intento guardar la calma y decidió continuar su labor apresurándose a preparar el desayuno, no estaba seguro si su invitado ya había despertado y, después de todo el jaleo de la noche anterior además de su accidente debía de encontrarse hambriento y adolorido por lo que se dio prisa.

Yuri abrió sus ojos algo aturdido, no sabía a ciencia cierta si el relámpago que acababa de pasar o, el fuerte dolor de cabeza lo había despertado. Intento incorporarse y sentarse, pero le dolía todo, se sentía incluso peor que el día anterior. Con pesadez recordó poco a poco lo sucedido y maldijo por lo bajo. Su suerte iba de mal en peor; en un país extranjero, sin mucho dinero, sin documentos de identificación después del accidente y, en casa de un alfa completamente desconocido. No tuvo tiempo suficiente para continuar lamentándose ya que seguido de unos suaves golpes a la puerta de su habitación, Yuuri entraba con una charola con alimentos y algunas prendas bajo el brazo.

—Buenos días, Yuri ¿cómo te encuentras? —pregunto ingresando y dejando de lado la charola para mostrarle lo que traía bajo el brazo.

—Me duele la cabeza—dijo cerrando los ojos y llevándose una mano a la sien, el dolor apenas y podía dejarlo pensar.

—Ya veo—dijo y de la charola tomo un vaso de jugo de naranja, se dirigió a la mesita de noche, donde estaba un frasco de aspirinas y le dio una—Me preocupa que el golpe haya sido grave y no sea atendido por un médico.

Yuri tomo la pastilla y el vaso de jugo el cual bebió rápidamente, ni siquiera se había dado cuenta de toda la sed que tenía.

—¿Mejor? —pregunto tomando el vaso de regreso.

—¿Por qué tan amable? —pregunto a su vez aún desconfiado recostándose de nuevo mientras esperaba que el dolor menguara.

—¿Prefieres que este enojado contigo? —respondió sin alterarse—No tengo necesidad de hacerlo y es obvio que necesitas de ayuda.

—Tienes razón, ¿Quién en su sano juicio quiere que la única persona que podría ayudarle o atacarlo este enojado? Pero no entiendo tu actitud.

Yuuri suspiro mientras se dirigía ahora a revisar su tobillo.

—¿Puedo? —pidió permiso antes de tocarlo y ver su estado.

—Adelante—cedió y el oriental puso manos a la obra, con suavidad y el mayor cuidado retiro la venda con el fin de cerciorarse del estado de inflamación y su aspecto—Como sea no lo entiendo, ¿no es una molestia tener que atender a un enfermo en medio de esta tormenta sin fin? y sobre todo después de lo de ayer —admitió algo apenado, pero agrego —supongo que la actitud de ambos no fue la correcta.

—¿Perdona? ¿la actitud de ambos dijiste? —Se detuvo Yuuri en lo último que escucho y flexiono con cierta fuerza el tobillo del muchacho.

—Si, eso dije, ¡oye auch! ¡deja ahí! —Se quejó.

—No tiene caso enojarme por lo de ayer, la tormenta empeoro, estamos incomunicados y tú te encuentras malherido en un país desconocido. Lo mejor es que hagamos las paces y encuentre la manera de tratarte con lo poco que tengo a mi alcance, después veremos que hacer—le informo mientras volvía a palpar la zona, esta vez con la mayor delicadeza que le fue posible.

El rubio suspiro derrotado, tenía razón, a estas alturas solo tenía dos opciones; confiar en el alfa o salir en medio de la tormenta probablemente a una muerte segura.

—Un punto más a tu favor—cedió sintiéndose mejor de sus malestares, al parecer el medicamento funcionaba. Yuuri terminó su revisión y volvía a vendar su tobillo con el mismo cuidado con el que lo había revisado.

—Además, sé lo que se siente llegar a un país desconocido sin la ayuda de nadie.

—Es obvio que no eres cien por ciento de aquí, pero pensé que tal vez serías residente por nacimiento o algo así, tienes un buen acento y no luces tan ajeno como yo a este país—observo el muchacho una vez que Yuuri termino con su labor.

—Tengo casi diez años en este país, nací y crecí en Japón, pero gané una beca para estudiar aquí, de esa forma llegué.

—Ya veo—Yuri lo miró interesado, encontrándose más en sus cinco sentidos, con el dolor bajo control y más relajado se dio cuenta de que su anfitrión no se trataba de cualquier persona, su manera de hablar, sus movimientos, expresiones hablaban de alguien con una buena educación y cierta capacidad económica.—Pero, ¿eres residente norteamericano?

—Si, tuve que hacer demasiados méritos y presentar la prueba para tener mi residencia, pero si lo soy, desde hace unos cinco años aproximadamente—respondió de manera distraída, ahora se dirigía al cuarto de baño para sacar de ahí un pequeño botiquín.

—Interesante y… ¿estás en esta casa de vacaciones o algo así?—pregunto mientras se acomodaba entre las almohadas, colocando una sobre sus muslos y recargándose en ella.

Yuuri buscaba entre el botiquín sin dar con lo que necesitaba, por lo que no se esforzaba demasiado en formular elaboradas respuestas.

—Si, precisamente algo así. ¡Bingo!—tomó un pequeño tarro que le dio al rubio—Toma, se trata de ungüento sencillo, pero efectivo. No soy médico, pero tu tobillo no se ve tan inflamado, démosle tres días para ver cómo avanza. De otro modo, en cuanto termine la tormenta te llevaré con el médico más cercano.

—¿He?—extrañado tomo el tarro entre sus manos y lo miró con atención. Hablaba el idioma a la perfección, de hecho, Yuri era demasiado hábil en idiomas por lo que no fue complicado leer las indicaciones y las sustancias que contenía el ungüento— ¿Debo aplicarlo?

—Claro, sé que no confías en mí así que evitare el contacto físico, pero si te sientes mal o tienes algún malestar nuevo claro que puedo ayudarte.

—Está bien, te lo agradezco—respondió algo inseguro e incluso hasta asustado de la amabilidad de su anfitrión.

—Bien, te dejare algunas vendas y te prepare el desayuno, además si tienes frio y decides cambiarte por ropa más abrigadora te traje algunas ropas mías, eres más delgado que yo así que no creo que tengas problema—Tomo la charola con los alimentos y la acomodó a un lado de él, de manera que pudiera alcanzarla con facilidad, a la par que dejaba al pie de la cama las prendas.

—¿Te vas?

—Si, regresaré más tarde para llevarme los platos sucios y revisar como sigues—respondió mientras se disponía a abandonar la habitación.

—Espera, dijiste hace un momento que prácticamente estábamos incomunicados ¿eso es normal?

Yuuri no quería alarmarlo, porque de hecho él mismo empezaba a estarlo, pero por el bien de ambos lo mejor era guardar la calma, así que armándose de todo el valor posible decidió responder con una verdad a medias.

—En medio de la tormenta es normal que las telecomunicaciones se vean afectadas, no te preocupes, de seguro a más tardar por la noche de nuevo se reestablecerá todo y volveremos a estar conectados con el mundo exterior—dijo buscando restarle importancia—De todos modos, no es como si fuera a intentar hacerte algo, no te preocupes—dijo y salió cerrando la puerta tras de sí.

—Claro que no es normal la situación —dijo Yuuri para sí, una vez salió de la habitación.

Estaba muy nervioso no tenía idea de que estaba sucediendo en el mundo exterior ni cuanto tardaría en reestablecerse el servicio de teléfono y luz, pero mientras tanto debía continuar trabajando y manteniendo contacto con Víctor, no contaban con mucho tiempo y aún estaba la situación de la demanda. Chris dijo que no se preocupara por eso, pero era inevitable no hacerlo, se trataba de un asunto muy delicado como para tomarlo a la ligera y esperar que él solo se encargara de todo, además si esto subía de nivel ¿no corría el riesgo de que lo tomaran como un prófugo de la justicia? Y por si todo esto fuera poco, para colmo de males ahora era responsable por ese joven omega, el cual no tenía idea de donde había salido, a quien llamar para informarle de su estado y aunque al parecer sus heridas se mostraban superficiales, tenía pavor de que solo ocultaran una contusión, hemorragia interna o un trauma que agravara su condición.

Estaba tan angustiado, muchos pensamientos pasaban por su cabeza y a pocos podía darles respuesta, lo único que podía hacer en una situación así era guardar la calma y vigilar el estado de ese joven, de ese modo si notaba algo extraño en su condición saldría con o sin tormenta para buscar atención médica.

Sin más que hacer por el momento y a modo de terapia decidió regresar a la habitación designada como estudio. Trabajaría hasta la hora de la comida en algunos bocetos en papel.

Viktor paso toda la mañana intentando comunicarse con Yuuri, ya sea por medio de la línea fija o a su celular, pero cada intento fue completamente inútil. Al parecer la línea telefónica aún no se restablecía y el celular estaba fuera de servicio.

—¡Es que no puede ser! —Se quejó de escuchar por milésima vez la grabación que indicaba fuera del área de servicio. Dentro de su oficina caminaba de un lado a otro nervioso y asustado, ante el posible panorama, su cabeza trabajaba a mil por hora planteándole distintos escenarios y por supuesto, cada uno peor al anterior. Cansado de especular con situaciones catastróficas decidió servirse un café de su cafetera personal y tomar asiento para atender unos correos que necesitaban de su urgente aprobación, entre ellos los nuevos diseños de la agencia de diseño gráfico, que tenían contratada para los próximos lanzamientos antes de la esperada fiesta de “YK”.

Aquella mañana fue de las ajetreadas, el chisme de la situación del famoso “YK” ya se había esparcido como plaga por todos los medios y además de la horda de reporteros que desde las primeras horas se había plantado a las afueras de las oficinas del famoso diseñador, poco después del medio día se le había sumado un grupo en defensa y apoyo por los derechos de los Omega, quienes aborrecían los actos presuntamente cometidos por “YK” y pedían justicia inmediata, todos ellos en busca de justicia o información de quien fuera que se dirigiera al interior de las oficinas.

Viktor no se enteró de la llegada del último grupo hasta que llego a reunión con él, el diseñador en jefe del despacho en diseño gráfico que habían contratado para la elaboración de la publicidad de la próxima campaña antes de la esperada fiesta. El joven había llegado hecho un desastre, con los cabellos despeinados, la chaqueta del traje rota y algunos golpes en el rostro.

—Viktor, ¿Qué carajos está pasando? ¿acaso tuvieron problemas con el sindicato o algo así? —pregunto Emil Nekola, (el diseñador gráfico a cargo de la publicidad entregada por su agencia a YK), al ingresar a la sala de juntas a fin de entregar a Viktor los cambios que había solicitado para la colección de temporada que pronto saldría a la venta.

—¿Has visto las noticias? —pregunto Viktor con el peor de los presentimientos, rogando a todos los Dioses habidos y por haber que Emil no fuera del tipo prejuicioso y decidiera renunciar a trabajar para “YK”.

—Si, francamente sí, pero no pongas esa cara —dijo adelantándose al mal semblante de Viktor —No soy de los que creen todo lo que ven, no conozco bien al señor Katsuki, pero tengo bien claro que él no es ese tipo de persona, nadie en estas oficinas lo es y esta más que claro que la filosofía de esta firma es muy diferente a lo que se esta pregonando en los medios —dijo con convicción.

Viktor se dejó caer en su silla aliviado, al menos era una persona más a favor de Yuuri.

—Pero no todos son como yo —comenzó de nuevo Emil, esta vez bastante apenado—, en la oficina algunas personas están opinando acerca de los proyectos que tenemos abiertos con “YK” y, lamento confesarte que se tomaran decisiones.

Viktor saltó de su asiento, el alma que había recuperado se había vuelto a escapar de su cuerpo.

—¿Opinando?, pero ¿Qué opinan? No hay nada que opinar, no hay culpables hasta que se demuestre lo contrario y hasta ahora todo son injurias, además decisiones respecto ¿a qué?. Tenemos un contrato con ustedes por tres años más —dijo a la defensiva, aun cuando sabía que lo que Emil estaba contándole era algo que escapaba de sus capacidades e incluso iba más allá de la relación de cliente-proveedor que mantenían en ese momento.

Emil no sabía como continuar, hecho su silla hacía atrás y se llevó una mano a la frente mientras pensaba en las palabras adecuadas par Viktor.

—Sabes que toda orden viene de arriba, si fuera por mí, esperaría a que concluyera el juicio, pero una de las clausulas de contrato incluye la reputación del cliente y proveedor, si alguna de las dos parte entra en controversia, es posible hablar de una terminación anticipada sin responsabilidad para ninguna de las partes —explico intentando sonar calmado, pero a estas alturas él también se sentía afectado, trabajar para “YK” había sido una gran oportunidad a una temprana edad, tener el proyecto a su cargo le había abierto otras puertas y estaba agradecido de que en su primer año como diseñador en jefe, Viktor lo seleccionara de entre los demás curriculums que la agencia le había facilitado.

Emil espero a que Viktor soltara algo, pero la ira se había ido y ahora su rostro se mostraba desencajado.

—Te lo repito, no depende de mí, lo que te he contado ni siquiera debería haber salido de mis labios, así que por favor Viktor, apreciaría bastante si no haces mención de ello.

El ruso asintió, se reclino en su silla a la par que recargó su barbilla en un puño, por un momento desvió la mirada de Emil dirigiéndola a la ventana más cercana. Ahora tenía más problemas a solucionar y, su cabeza comenzaba a trabajar sobre varias suposiciones, ya que, así como la agencia de Emil bien podía rescindir contrato, probablemente otros proveedores y clientes tomarían las mismas acciones y él debía encontrarse preparado.

—Viktor, no te preocupes, sabes que cuentas conmigo y trabajare en tu proyecto hasta donde sea necesario —agregó Emil.

Por fin Viktor regreso su mirada hacía el castaño y asintió con una débil sonrisa.

—Gracias Emil, y quiero que sepas que valoro bastante la información que me has dado, me ha dado una idea del posible panorama que enfrentaremos en unas semanas o incluso días respecto a esta situación. también me gustaría que te quedes tranquilo respecto a lo que hemos conversado, de mis labios no saldrá nada.

—Muy bien, ahora creo que lo mejor será enfocarnos en el presente, así que traigo el portafolio de la publicidad que hemos trabajado con tanto esfuerzo mis chicos y yo —dijo sacando de su maletín un dispositivo USB que le entregó a Viktor para su revisión.

La reunión no duró demasiado, Viktor dio un vistazo a los diseños del equipo de Emil y le pidió tiempo para sugerir algunos cambios y correcciones, de modo que después de unos cuarenta minutos se despidió del joven.

Cuando Viktor regresó a su oficina, eran más de las tres de la tarde, en teoría era hora de la comida, pero con todo lo que tenía encima, para él era impensable probar bocado, por lo que decidió de nuevo marcar al teléfono de Yuuri en busca de noticias.

No fueron uno o dos intentos, se trataron de diez llamadas que fueron directamente enviadas directamente a buzón de voz por encontrarse en área fuera de servicio.

—No se que esperaba —Se dijo Viktor decepcionado botando el celular en el escritorio, camino de un lado a otro de su oficina de nuevo y sintiéndose frustrado de su persistencia volvió a tomar el celular de su escritorio volviendo a marcar el conocido número.

Un timbre, dos timbres, tres timbres, cuatro timbres y nada, estuvo a punto de colgar en el quinto cuando se suponía que escucharía la grabación, pero fue la voz de Yuuri la que respondió.

La mañana y parte de la tarde Yuri la pasó en su mayoría dormido, en cuanto el japonés lo había dejado a solas prácticamente devoró el desayuno que le había preparado y una vez satisfecho dejo la bandeja de servicio a su lado y procedió a colocarse las prendas que Yuuri acomodo a los pies de la cama. Una vez que sus necesidades básicas habían sido atendidas, podía dejarse llevar por el descanso que su cuerpo exigía, así que sin mucho pensarlo y sintiéndose de alguna manera seguro en aquel lugar se permitió conciliar el sueño una vez más.

Bajo tales circunstancias, lo esperado es que tuviera un sueño profundo y reparador, libre de sueños y otras distracciones que le impidieran el sano descanso, pero para su desgracia no fue así. Apenas dejó caer su cabeza sobre la almohada, el cansancio lo envolvió y su mente dejó la realidad para llevarlo por medio de su inconsciente a viajar por sus recuerdos, temores y preocupaciones.

La sensación de seguridad y comida que sintió aquella mañana se reflejó en los primeros instantes de su sueño al sentirse en Rusia, en su natal Penza, ciudad donde nació y creció los primeros años al lado de sus padres para más tarde solo quedarse al lado de su padre y abuelo. En su sueño se vio almorzando con ellos, reiterándoles en varias ocasiones que se encontraba bien, que no había de que preocuparse y mintiéndoles sobre la reunión que mantuvo con su madre, indicándoles que todo había salido como lo planeado y ella desinteresadamente había accedido a ayudarlo. Ambos hombres se habían sorprendido en extremo, pero su abuelo se mostraba sonriente y esperanzado de que su Yura encontrara la libertad que tanto había deseado y se merecía, él sin dudar había creído en su nieto. Por su parte, Sergei, se mostró incrédulo, colocó una de sus callosas manos sobre la de Yuri que en ese momento sostenía una cuchara a punto de probar el Borsch que su abuelo había preparado.

—Yura, esto es serio, en verdad ella ¿accedió de buena gana?

Los verdes ojos de Sergei se habían posado en los de su hijo, su padre era un omega, por lo cual la relación que ambos compartían era más que especial, él era capaz de ver a través de sus mentiras, siempre había sido así como si se tratara de un sexto sentido que escapaba de toda explicación científica.

—Papá…—comenzó con una falsa seguridad, sintió un escozor en su nuca, por debajo del feo collar que se veía obligado a portar, la sensación no le ayudaba en lo mínimo a pensar con la cabeza en claro ni a formular una elaborada mentira que estaba seguro podría escapar a esa conexión entre omega y cachorro —Ella…¡auch! —El escozor lo había sentido con mayor intensidad.

—¿Estas bien Yura? —pregunto el mayor preocupado.

—Si, solo sentí algo extraño —dijo llevándose una mano a la nuca, intentando pasar dos dedos por debajo del collar, hacía aquel maldito lugar. El lugar que más odiaba de su cuerpo.

—No te preocupes, papá, todo estará bien—prometió, pero de nuevo el escozor, esta vez más fuerte, lo hizo estremecer.

—Te duele, ¿verdad? —pregunto el mayor preocupado, al parecer había notado la preocupación en los ojos de su hijo, porque se adelantó a actuar.

—No es bueno, necesitamos llevarte lejos Yura —dijo levantándose de la mesa que compartían los tres, pero fue demasiado tarde, fuertes golpes se escuchaban en la puerta del departamento y ahora el dolor no era un simple escozor, sino que sintió como si su nuca hubiera sido marcada con hierro al rojo vivo.

—¡Ahhh! —El dolor ficticio del sueño lo había hecho despertar gritando y removiéndose violentamente, a tal grado que perdió todo equilibrio y rodó de la cama en una aparatosa caída hacía el piso, lo cual provoco que volviera a gritar de dolor.

—¡Por todos los cielos, Yuri!

Su anfitrión había entrado a la habitación con un cuaderno y lápiz en una mano, se había asustado bastante de verlo en el piso y se apresuró a ayudarlo.

—¿Estas bien? ¿te duele algo?

—Papá….abuelo…, no puedo irme con él—balbuceaba y se removía a pesar del dolor de su pie, Yuuri se asustó más de verlo en ese estado de aparente shock, así que sin poder contenerse se dejó llevar por su instinto, lo abrazo y permitió a sus feromonas actuar.

El aroma achocolatado no tardó en llegar a las fosas nasales del rubio, en cuanto comenzó el aparente proceso químico y su cerebro recibió aquella señal, sus alarmas se disiparon de manera gradual, dejó de removerse y su cuerpo se relajo a tal extremo que cuando se encontró en los brazos de Yuuri, no contaba con las fuerzas suficientes para apartarse.

—Shhh, todo esta bien, ahora, te llevare de regreso a la cama —Con cuidado y delicadeza lo cargo entre sus brazos regresándolo a la cama, Yuri aún atontado por las feromonas del japones le permitió el contacto, pero en cuanto estuvo sobre la cama lo aparto de un manotazo. —¿Te sientes mal? —pregunto aterrado de encontrarse con alguna secuela del accidente.

—Fue una pesadilla, solo eso —dijo intentando restarle importancia.

—¿Estas seguro? Podríamos intentar buscar un hospital, no me molestaría, de hecho, tengo entendido que a veces hay lesiones en la cabeza que no se manifiestan hasta muchos años más adelante, pero si actuamos ahora, no tienes que temer por ello… —dijo intentando convencerlo.

—¿Qué es eso? —señalo el rubio el cuaderno que había quedado en el piso, en un intento por quitarse de encima las preocupaciones de Yuuri,

—Oh, mis bocetos.

—¿Bocetos? Déjame verlos —exigió curioso.

Inseguro Yuuri se lo paso y el rubio olvidándose por completo de lo sucedido se sumergió en el trabajo del mayor.

—Vaya, son…buenos, aunque no era lo que esperaba ver—dijo después de darles varias vueltas a las páginas.

—¿Qué esperabas ver? —pregunto Yuuri con un pinchazo en el corazón, no importaba quien fuera el muchacho o a que se dedicaba, si a alguien ajeno al mundo de la moda no le gustaba lo que había estado trabajando, no podía esperar mucho del estricto ojo crítico del entorno al que estaba dirigido.

—No creas que no son buenos, mi papá es costurero y creo que le encantarían, pero por un momento pensé que eras un artista o algo así —comentó algo decepcionado —Pero no, vero que eres una clase de modisto o no sé bien como se les llame.

Yuuri soltó una carcajada, se sentó en una esquina de la cama y tomo su cuaderno de manos de su invitado.

—¿A tú papá le gustarían?

—Por supuesto, pero el trabaja en una maquila, entonces sus talentos de costurero no son bien apreciadas y ni hablar de hacerlo por su cuenta, de seguro el material es costoso.

—Seria bueno conocer a tu padre —dijo Yuuri dejándose llevar y olvidando momentáneamente el incidente de hacía unos minutos.

—¿Te dedicas a esto?

—Podría decirse que sí, en esto he estado trabajando toda la tarde, intento encontrar los diseños adecuados.

—¿Puedo verlos de nuevo? —pidió otra vez el rubio, y tomo el cuaderno, lo repaso varias veces en silencio, mientras pensaba en varias cosas.

—¿Qué es ágape? —pregunto el muchacho al encontrarse con el diseño de un vaporoso y sencillo vestido, cuya intención era bordarlo con hilo dorado e incrustarle algunos cristales por la espalda a manera de simular unas alas.

—El amor desinteresado, leal, incondicional…—recito Yuuri sintiéndose de nuevo frustrado al pronunciar los conceptos de memoria, pero sin poder sentirlos.

—Como el amor de un padre a un hijo, el amor fraternal —respondió Yuri sin pensarlo mucho.

—¿A eso te suena? —pregunto Yuuri interesado, ya que Yuri en un instante lo había encontrado.

—Fue lo primero en lo que pensé.

—Entonces, ese debe ser tu ágape —afirmó Yuuri sintiéndose curioso de como el menor lo había encontrado con tanta facilidad.

—Si, supongo que, si quieres conceptualizarlo de esa forma, tiene sentido, para ti ¿Qué es?

Esa era la temida pregunta, Yuuri no lo sentía, lo necesitaba con ganas, pero no era capaz de concebirlo.

—No lo sé, me gustaría saberlo y podría ser capaz de plasmarlo mejor en mis diseños, pero no puedo.

El rubio suspiro con pesadez, se llevó una mano a la nuca y después a la pierna.

—¿Te duele? —preguntó el oriental, pero Yuri negó.

—Es soportable, oye,¿ Qué te parece si a manera de compensación te ayudo con tus diseños? Soy estudiante de arte y puede que tenga algunas ideas que podrías aprovechar.

Yuuri abrió la boca, esa era la oportunidad que necesitaba, inspirarse de alguien con el alma de Yuri, alguien que entendiera ágape y además que poseía el don artístico, sin embargo, antes de que pudiera aceptar, el celular que tenía guardado en uno de los bolsillos de sus jeans comenzó a vibrar.

Por obra y gracia de alguna entidad, tenía señal, sacó el celular y se emociono al ver el nombre de Viktor en la pantalla, así que sin más contesto.

—¿Viktor?

Publicado por nincoxx

De entre todas las cosas en la vida mi mayor placer es escribir, para mi es tan esencial como el aire que respiro. Por medio de mis historias puedo ser libre, explorar mil y una posibilidades, salir de la monotonía, vivir varias vidas y convertirme en distintas personas. En lo personal me considero una persona completamente romantica, sin embargo mis historias pueden estar llenas de tragedia o finales no muy felices, pero sin embargo nunca faltará una buena dosis de amor.💓

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