No Me Abandones.


XXIII. Banquete.

La fiesta posterior a la clausura del Grand Prix Final era uno de los eventos más esperados por los participantes y claro, en especial por los ganadores. A Yuuri jamás le gustaron ese tipo de eventos, su personalidad introvertida no le ayudaba en nada y fingir, tampoco era lo suyo, sin embargo, esta ocasión era especial.

Después de pasar al hotel a darse una rápida ducha y cambiarse de ropa, estuvieron listos para trasladarse al gran salón dónde se llevaría a cabo el evento.

—Espera, ven —pidió Yuuri antes de entrar. El joven detuvo su andar, soltó la silla y se posiciono delante del oriental. Él sabía que en cuanto ingresaran a aquel salón, Yuri sería el protagonista de la noche y antes de eso, a manera de capricho deseaba sentir que solo le pertenecía a él antes que al mundo.

—¿Qué? ¿Tengo mal la corbata o algo así?

Por supuesto que no era eso, estaba perfecto, vestía un traje rojo obscuro, camisa blanca y corbata negra que combinaba, además había recogido su cabello en una coleta completa. Lo miró de pies a cabeza; aquellos meses Yuri había crecido unos centímetros, no estaba seguro de cuantos, pero la diferencia era notable y bastante normal, se encontraba en esa etapa y el hecho de ser un deportista profesional ayudaba bastante al proceso.

—No, para nada.

Yuri frunció el ceño, no entendía. Yuuri continuó apreciándolo sin decir nada, lucía tan atractivo esa noche, estaba seguro de que no lo dejarían en paz y así sería de ahora en adelante, pero no temía, en realidad lo deseaba, quería que el patinaje de Yuri fuera conocido y reconocido por todo el mundo. Sin más lo tomo por una mano, miró a todos lados y en cuanto se cercioro de que no había nadie más lo jalo hacía si para darle un rápido beso en los labios.

—Listo.

Yuri se sorprendió por la acción de su prometido, no era usual en Yuuri esos arrebatos, pero le gustaban así que cuando se recuperó de la sorpresa sonrió divertido.

—Eso fue inesperado.

En cuanto entraron al salón recibieron al ganador en medio de aplausos, miradas curiosas y vitoreos, tanto de compañeros como desconocidos. Todos deseaban acercarse al campeón , estrechar su mano, tomarse una foto con él, pedir un autógrafo o simplemente dedicarle unas palabras.

En ese momento Yuuri se percató que pese a toda la seguridad que Yuri poseía y su firme carácter, aún era demasiado joven para saber cómo comportarse ante el reconocimiento público. Al principio se mostró algo cohibido e irritado por recibir tanta atención al mismo tiempo, pero solo unos segundos bastaron para que decidiera recibir con orgullo y cierta vanidad los halagos.

—Yuri Plisetsky.

Después de una ajetreada bienvenida, Yuri se encontraba cansado y hambriento así que había logrado escabullirse y dirigirse hasta la mesa de los postres, pero justo cuando por fin se había decidido por un mousse de chocolate con arándanos, una severa voz femenina lo sorprendió.

—¿Madame Lilia?

La delgada mujer se encontraba justo detrás de él, irguiéndose cual alta era, luciendo un hermoso y elegante vestido azul marino y con el cabello lacio cayendo en cascada por la espalda.

—Deseaba felicitarte en persona. Lo conseguiste, al final todo el esfuerzo ha rendido frutos —dijo y sin más lo abrazo con fuerza, el muchacho atónito al tenerla frente a él abrazándolo, le correspondió.

—Solo te hacía falta un motivo y lo has encontrado—comento mirando en dirección a donde se encontraba Yuuri en esos momentos, al lado de Pichit Chulanont.

—Y no pienso dejarlo ir —respondió mostrándole el anillo en su anular.

—Pero ¿de qué se trata eso Yuri Plisetsky? —preguntó alarmada observándolo con incredulidad.

Yuri no pudo evitar soltar un suspiro antes de responder, dirigió la mirada hacía la mano con el anillo y lo observó con cariño mientras le explicaba.

—Me propuso matrimonio justo después de recibir la medalla y por supuesto, acepté. Dentro de poco el podrá operarse y estoy seguro de que volverá a caminar —afirmó, no solo con su conocida seguridad, había algo más en su voz, un anhelo muy sincero y puro.

Lilia tenía mucho que decir al respecto, pero escuchar ese tono de voz tan sincero y amoroso, hizo que, no solo por un momento desconociera a quien había sido uno de sus mejores alumnos, sino que se detuviera a pensar detenidamente en lo ortodoxo de la situación.

Al final no pudo quedarse callada, pero más que sonar a una crítica deseo que sus palabras sirvieran de reflexión para Yuri.

—Es algo precipitado, bastante diría yo. Y tú, eres tan joven e inocente, pero si ambos han tomado su decisión, solo me queda felicitarlos. Recorrerán juntos un difícil camino, ahora más que nunca necesitara de tu fortaleza y tu temple, deberás pensar que es lo importante y porque lo haces, no olvides nunca tu objetivo Yuri Plisetsky.

Sus palabras parecían una sentencia, pero Yuri decidió tomarlas como un reto más y como tal, lo afrontaría, sería un hermoso reto que estaba seguro cumpliría.

—Ahora que lo he encontrado, por supuesto que no podré olvidarlo. Él se ha convertido en ese objetivo —respondió observándolo a la distancia. Lilia asintió, coloco una mano sobre su hombro y con el mismo tono firme agregó.

—Te deseo lo mejor y no es necesario que lo diga, pero si necesitas algo, sabes que puedes acudir a mí. Por ahora te dejo, iré al lado de Yakov, después de todo es descortés dejarlo solo, siendo su invitada.
Ante lo último el muchacho abrió los ojos en sorpresa y por un momento se quedó pensando en lo extraña que a veces podía ser la vida, con aquello en mente siguió con lo suyo concentrándose en su postre.

–¡Yuri, Felicidades!

Escucho esas palabras y pasaron unos segundos cuando sintió ser rodeado por detrás por unos delgados brazos que lo levantaron algunos centímetros del suelo.

—Has crecido unos centímetros, pero aún puedo levantarte. —Dio la vuelta y se encontró con una hermosa Mila con un coqueto vestido amarillo, sonriéndole.

—Maldita bruja, ¿porque tenías que hacer eso? —pregunto claramente ofendido, no soportaba que lo cargara sobre todo ahora que por mucho se sentía mayor a ella.

—No pude evitarlo, me siento muy orgullosa y feliz por ti —respondió sincera, su rostro era la clara muestra de la genuina felicidad que sentía por Yuri y pese a sentirse irritado al principio, no pudo evitar cambiar ese sentimiento por uno de gratitud.

—Si, ya era tiempo, ademas se lo prometí a Yuuri.

—Veo que ustedes si van enserio —comento algo seria la muchacha. Tocar ese tema era obvio que no le animaba tanto y él lo sabía, pero a final de cuentas era cercana a él y debía saberlo.

—Si, nos amamos y no solo eso—dijo y le mostro el anillo que portaba en su mano izquierda.

—¡Que lindo!, ¿fue por ganar? —pregunto sin pensarlo.

—Serás tonta, no, no fue por ganar —respondió completamente rojo y llevándose una cucharada de mousse a la boca.

—No fue por ganar…—repitió, lo pensó por unos segundos y cuando creyó tener la respuesta no se atrevió a pronunciarla. Las palabras no salían de sus labios, porque eso no podía ser posible—, definitivamente no puede ser eso.

El muchacho la miró curioso a la par que llevaba otra cucharada de postre a sus labios.

—Él… él te regalo un anillo porque… ¿él te pidió matrimonio? —Con la misma lentitud saco la cuchara de sus labios y sonrió, la expresión de sorpresa de Mila era insuperable, no sabía si reír o sentirse nervioso por su reacción una vez que se lo confirmara.

—Si, me pidió matrimonio y acepte.

Los labios de Mila se mantuvieron abiertos sin pronunciar palabra alguna durante varios minutos.

— Vaya…—Fue lo único que dijo aun procesando la situación, pero en cuanto lo hizo, se abalanzó sobre el muchacho provocando que este soltara su postre.

—¡Oye!

Lo abrazo con fuerza mientras lo felicitaba en repetidas ocasiones.

—No puedo creerlo, es maravilloso. Tengo que felicitarlo también a él en cuanto lo vea y por supuesto, tengo que ser tu dama de honor, pero ¿no podían esperar un poco más?, tu aún eres menor de edad, aunque me supongo que en estos casos tu abuelo deberá ser quien autorice la boda ¿y ya pensaste dónde será la boda ? Oh, y el tipo de boda, son muchísimas cosas que tienen que arreglar, pero antes…

El muchacho frustrado miró con tristeza su postre en el suelo y de repente se sintió abrumado por tantas preguntas al mismo tiempo.

—¡¿Quieres calmarte de una maldita vez?! mira lo que hiciste —reclamo señalando al suelo, pero ella no le prestó importancia.
—Oye ¿cómo quieres que tome una noticia así? es algo maravilloso, aunque sorpresivo.

—No será inmediato.

—¿Porque no?

—Hace unos meses fuimos con el médico de Yuuri, nos dio nuevas noticias, hay una posibilidad de que vuelva a caminar si se somete a cirugía, aunque es arriesgado —contó y recordando esas palabras sintió un escalofrió de solo pensar en las consecuencias—, de hecho, por lo que nos dijo es bastante arriesgado; al grado de que su condición empeore, pero la posibilidad existe, así que lo convencí de hacerlo, acepte casarme con él con esa condición.

–¿Y cuándo será la cirugía?

–Me gustaría que la programemos lo antes posible, después será el tiempo de recuperación, y la rehabilitación, al parecer la rehabilitación será el proceso más largo.

Mila volvió a quedarse pensativa, las palabras de Yuri no terminaban de convencerla.

—Ya veo, pero bueno, supongo que el tiempo pasa volando —dijo notándose preocupada—En verdad estoy muy sorprendida, me siento tan contenta por ti, sin embargo, no puedo evitar sentirme preocupada. Por lo regular cuando un deportista se lesiona y debe pasar por rehabilitación esta puede durar incluso años, en su caso significaría un proceso aún mayor ¿durante ese tiempo que será de tu carrera Yuri?

—Le propuse regresar con Yakov, pero no tengo el suficiente estomago para tener a Víctor y su bruja cerca, así que no lo sé, supongo que si es necesario tendré que abandonarlo —dijo intentando no darle importancia.

—¿Yuri, en verdad estas preparado para eso?, eres el ganador del oro de este año. Hacer algo así es muy arriesgado y no será sencillo regresar, es un sacrificio enorme.

La mirada del jovencito se posó en el pelinegro que continuaba al lado de Pichit, cada uno tenía una copa de champagne en mano, conversaban y sonreían. Él deseaba con todas sus fuerzas preservar esa felicidad para Yuuri.

—Este último año hemos pasado por mucho y antes de todo simplemente me limite a ser su sombra, ahora que me ha dado esta oportunidad ¿crees que voy abandonarlo?. No me importa lo que los demás piensen, pero lo amo y hacer esto a cambio de saber que podría volver a caminar y recuperar la vida que perdió es un sacrificio insignificante.

Mila se sintió sumamente conmovida después de escuchar esas palabras y no pudo evitar abrazarlo nuevamente.

—Cuenta conmigo, sin importar que suceda siempre cuenta conmigo.

—Gracias Mila —dijo correspondiendo al abrazo, pero soltándose rápidamente para escoger otro postre, el cual la peliroja se apresuró a arrebatarle de las manos.

—Si continuas así ganaras peso, y serás un prometido gordo. —Se excuso, llevando una cucharada del pastel a sus labios.

Entrada la noche todo el mundo se encontraba animado, incluidos Yuuri y Yurio quienes charlaban con Pichit y Mila, ninguno de los dos se cansaba de felicitar a los futuros esposos e imaginar posibles escenarios para ambos

Entrada la noche todo el mundo se encontraba animado, incluidos Yuuri y Yurio quienes charlaban con Pichit y Mila, ninguno de los dos se cansaba de felicitar a los futuros esposos e imaginar posibles escenarios para ambos. Por su parte el tailandés reveló que había sido el primero en conocer las intenciones de su amigo, pero una cosa era conocer el plan y otra muy diferente presenciar los resultados. Así que estallo en felicidad cuando ambos confirmaron el compromiso pidiéndole discreción.

—Bien, bien, prometo que no se lo contaré a nadie, pero no me podrán negar al menos ser partícipe de los preparativos.

—Bien, supongo que te lo debo por ayudar a Yuuri en su plan —respondió resignado el rubio cruzándose de brazos. Yuuri no pudo evitar sonreír, para él significaba mucho que su prometido y mejor amigo se llevaran bien.

El resto de la noche, la pareja de prometidos la pasaron juntos; molestándose entre ellos, disfrutando de los bocadillos y Yuuri tomando una que otra copa cuyos efectos no se hicieron esperar. En ese estado a los ojos del rubio lucía adorable, sus mejillas sonrojadas, soltando de repente bromas tontas y riendo de ellas mismas, repitiéndole más de una vez lo lindo que lucía y coqueteándole, lo hacía reír tanto.

Poco antes de medianoche dos nuevos invitados hicieron acto de presencia. Se trataban de una mujer alta, rubia de porte distinguido, pero que lucía muy distinta si se le comparaba un año atrás. Había recuperado su envidiable figura, pero su rostro lucía tan demacrado a pesar de todo el maquillaje que usaba. Sin importar ese detalle, su postura era rígida y altiva, luciendo orgullosa tomada del brazo de su esposo. El ruso con su cabello perfectamente peinado hacia atrás, traje negro con corbata morada en conjunto con el vestido morado de su mujer y mancuernas de oro, los asistentes los miraron atentos al entrar, pero ninguno cruzo palabra con ellos, después de un rato de observar sus movimientos prefirieron simplemente ignorarlos.

Pasados unos minutos Yuri los notó a los lejos. «Esa perra» pensó y sin más tomo a su prometido de la mano.

—Yuuri, baila conmigo.

—¿Qué? —preguntó de regreso extrañado —Oye, no bebiste nada de alcohol ¿verdad? Recuerda que eres menor de edad.

—¿De qué diablos hablas? Claro que no —negó ante la insinuación y sujeto su mano con más fuerza—Acompáñame —pidió firme y con la cabeza señalo la pista de baile.

—Estás loco ¿cierto? —dijo Yuuri riendo ante las ocurrencias del rubio, pero este simplemente se mantuvo firme.

—Claro que no, además, tienes al ganador del GPF como prometido y aun así ¿no quieres bailar?, muy mal Katsudon.

Yuuri no dijo nada más, lo miro con decisión y tomo de la mano al ruso, se colocaron al centro de la pista y mientras sonaba una canción de Keane la luz del salón descendía. El azabache indico al más joven subir a sus piernas y mientras que con una mano lo sostenía con fuerza de la cintura, con la otra intentaba guiar la silla al ritmo de la melodía, aunque claro no tuvo éxito, pero no importaba, ese momento era de ellos y lo disfrutaron incluso con sus limitaciones.

Yuri aún en el regazo del mayor, entrelazo sus brazos alrededor de su cuello y se permitió descansar en el pecho de este su cabeza.

—Eres una persona increíble Yuri —susurró el mayor al oído del rubio—, fue un año tan complicado, tuviste que cargar con mis problemas y debilidades y aun así hacer frente a las competencias, pero pese a ello lograste imponerte y ganar. Enserio no tienes idea de lo orgulloso que me siento de ti y lo agradecido que estoy con la vida por permitirme conocerte.

Escuchar esas palabras estremecieron a Yuri.

—Si tomas en cuenta el tiempo que he invertido, las caídas que he tenido y los berrinches que he hecho en realidad no tiene nada de increíble, no me agradezcas, tú también hiciste mucho. —Se limitó a responder.

—Si fuera así de fácil cualquiera podría hacerlo, ahora me toca a mí hacer mi parte y estar a tu altura.

—Solo quiero que te tomes tu tiempo.

—No podría. No sabes las ganas que tengo de poder tomarte entre mis brazos, sujetar con fuerza tu cintura y bailar contigo como es debido. Demostrarles a los demás que eres mío y lo afortunado que soy porque hayas decidido fijarte en mí. Ser un verdadero entrenador que no estuviera sobre una silla diciéndote que hacer, ayudarte a planear tus coreografías. Yuri, las posibilidades son infinitas, solo anhelo darte todo aquello que mereces, no quisiera privarte de nada —explicó de manera ferviente afianzando más su agarre a la cintura del rubio.

—No seas ansioso, no me has privado de nada, ya hemos logrado bastante por este año, seré paciente y esperare lo que tenga que esperar.

Yuuri aferro más su agarre, mientras que el menor lo miraba con detenimiento, por un momento sus castaños ojos se perdieron en aquellas hermosas esmeraldas que lo miraban anhelante, como si fuera lo más preciado en el mundo para él. Jamás había pasado por una situación similar, nunca nadie lo había mirado de esa forma. Era un sentimiento tan cálido y reconfortante, tanto que en ese momento pensó que el precio que había pagado a cambio ahora le resultaba insignificante. Con lentitud detuvo su silla y tomando el rostro de Yuri con una mano lo atrajo hacía sí, en ese momento olvido dónde estaban y frente a quien, no le importo la diferencia de edad, ni mucho menos que la melodía hacía mucho que había finalizado. Se sintió tan extasiado por esa mezcla de sensaciones que decidió sellar la magia del momento con un beso del amor más puro que pudiera existir, el rubio correspondió profundizándolo y aferrándose al muchacho.

Todos guardaron silencio, unos los miraban con ternura, otros se cuestionaban sobre lo ortodoxo de la situación, en tanto que otros más confirmaban sus sospechas. Por su parte Víctor miraba atento la escena mientras sostenía con fuerza la mano de su esposa. Violet sintió el agarre y miró hacia la pista, se sintió irritada y asqueada con lo que sus ojos presenciaban, odio a aquel par de amantes; al japonés por hacerla quedar en ridículo ante la sociedad y al rubio por arrancarle de las manos el ansiado oro a su marido, sin embargo, siendo curiosa se dio cuenta de que aquella no era solo una relación cualquiera, noto la delicadeza con la cual Yuuri trataba a Yuri, el amor en ambas miradas y la protección que se brindaban y descubrió todo lo que significaba aquel impertinente mocoso para el oriental.

 Violet sintió el agarre y miró hacia la pista, se sintió irritada y asqueada con lo que sus ojos presenciaban, odio a aquel par de amantes; al japonés por hacerla quedar en ridículo ante la sociedad y al rubio por arrancarle de las manos el ansia...

En silencio ambos jóvenes salieron a la terraza del salón a tomar algo de aire fresco y despabilarse un poco de la música.

—Es curioso como suceden las cosas —comento un pensativo Yuuri en un momento de reflexión—, hace un año mi vida cambio, te gane por centésimas, justo cuanto creí que tenía todo perdido, lo logre.

Yuri sonrió, creyó que al recordar aquella época lo haría con tristeza, pero, al contrario, había una sonrisa en su rostro.

—Ni me lo recuerdes, creo que por primera vez supe aceptar la derrota, de manera inconsciente deseaba que ganaras, anhelaba verte sin fallos y no me decepcionaste —respondió recargándose en el balcón de aquella terraza, miró hacia la luna y centrándose en ella recordó también con una sonrisa el momento.

—Al menos mi última presentación valió la pena.

—Si todo sale bien, podrías regresar —agregó optimista Yuri, volteó a mirar a su prometido. Yuuri aun continuaba sonriendo, aun cuando no estaba convencido de las posibilidades.

—A pesar de saber que no debería ilusionarme de más, es bueno hacerlo de vez en cuando—respondió optimista —¿Sabes? hace un año me sentía ajeno a estas cosas. Me esforzaba por disfrutarlo ya que era mi año, pero no tuve éxito y, ahora no sé, pero en verdad me la he pasado bien.

—Claro, estuviste conmigo —respondió con cierta arrogancia Yuri, aunque sabía a qué se refería.

—Es verdad, hace un año estaba al lado de Víctor, pero el al mismo tiempo, él estaba con todos, ahí fue cuando me enteré de que en realidad no sentía nada por mí.

—Debió dolerte.

—Así fue —Yuuri todo ese tiempo le había sostenido la mirada al rubio, pero en ese momento decidió bajarla hacía su regazo, donde jugaban sus pulgares—, después conocí peores cosas. Hace un año también fue la noche del accidente.

Yuri lo escucho atento, jamás habían tocado ese tema, por más que sus terapeutas se lo pidieron para ayudarlo a sanar su mente, no lo menciono ni una sola vez, ahora que lo hacía no lo detendría.

—En esa ocasión tenía demasiadas emociones encontradas, no puedo decir que haya disfrutado la fiesta, casi no bebí y solo hable lo necesario con las personas que intentaron felicitarme. En cambio, Víctor, estaba tan orgulloso que disfruto cada momento; bebió, bailo, se fotografió casi con todos los demás participantes. Al finalizar él iba tan ebrio que olvido el cinturón de seguridad, yo estaba agotado y decepcionado, solo quería llegar al hotel a dormir.

Hizo una pausa, Yuri pensó que no continuaría y estaba bien, él no iba a presionarlo, pero no fue así.

—Poco después de iniciar el camino, un auto perdió el control contra nosotros, nuestro chofer hizo lo posible por maniobrar, pero no fue suficiente —añadió, ahora levantó la mirada de nuevo, pero no para mirar a Yuri, sino para fijarla al vacío— Recuerdo muy bien aquella luz cegadora que baño nuestro auto, en aquel momento mi única reacción fue protegerlo, no había tiempo de más y si lo había no lo supe; desabroche mi cinturón y lo sostuve entre mis brazos, mi prioridad era él, lo protegí con mi cuerpo, dimos una vuelta, el auto se volcó y fue cuando lo sentí; el dolor más intenso que en mi vida había experimentado, sentí como mi espalda se partía en dos. Quise gritar del dolor, pero aún faltaba, giramos hasta quedar de cabeza, me golpee la cabeza en repetidas ocasiones, su cabeza reboto contra mi pecho, perdí el aliento, pero en ningún momento lo solté, solo hasta que me aseguré de que nada le había ocurrido.

Yuri había escuchado cada palabra con atención, jamás se lo habría imaginado. Su labio inferior temblaba, sus puños estaban tan fuertemente cerrados que podrían sangrar en cualquier momento y sin poder evitarlo sintió un intenso odio hacía aquel que había sido su compañero, su cómplice e incluso su figura paterna en aquel mundo del patinaje.

—No fue culpa de nadie. —Se apresuró a añadir el azabache— Y si me lo preguntas, no me arrepiento de lo que hice, porqué gracias a esa noche han pasado muchas cosas buenas. El mundo puede continuar inspirándose en su patinaje, él encontró el amor y ahora es padre y yo te encontré a ti, al final valió la pena.

Relajo sus puños, sus ojos se cristalizaron con las lágrimas que no quería dejar caer y sin pensarlo más corrió hacia él. Lo sostuvo fuertemente mientras besaba su cabello, su frente, sus mejillas hasta terminar en sus labios.

—Eres una persona sorprendente y única Yuuri Katsuki.

—No entiendo cómo puedes decir eso, si solo has visto lo peor de mí.

—Eso es cierto, pero solo en parte, te he visto autocompadecerte, llorar, deprimirte y aborrecer todo y a todos, pero también te he visto salir delante de una manera extraordinaria, te has levantado y has regresado al mundo del patinaje, no de la manera que deseas, pero lo has hecho. Muy a tu estilo y desde entonces no has mirado hacia atrás.

—Sabes perfectamente que ha sido gracias a ti —dijo a su vez tomándolo entre sus brazos—, ¿sabes? hay algo que no te he contado, ni a ti, ni a nadie —susurró.

—¿De qué se trata? —preguntó separándose un poco.

—No me gusta mucho hablar de esto, pero contigo, sé que puedo hacerlo —Su tono de voz cambio inmediatamente, ahora se escuchaba melancólico, sin embargo, una sutil sonrisa se plasmó en sus labios. Soltó a Yuri avergonzado, este entendió que necesitaba de su espacio así que volvió a levantarse y quedar de frente a él, se recargo en el balcón proporcionándole del tiempo y espacio que necesitaba para continuar, por su parte, Yuuri cruzó sus manos sobre su regazo a la par que mordía su labio inferior.

—La vez en que intente…, bueno, ya sabes. —Se detuvo a media oración. Jamás había hablado con nadie de eso, era algo muy íntimo, tan suyo y quería ser egoísta con quien no lo entendiera—. Te escuché a mi lado, también te sentí. No quería continuar vivo, no tenía razones para ello, así que solo me deje llevar. Cuando recobré la conciencia sentí unas delicadas manos sujetar fuertemente la mía, y unos labios posarse sobre mi frente, por un momento creí que de verdad lo había logrado, que había muerto y había alcanzado algo de misericordia, porqué un ángel me recibía, pero no, cuando desperté solo estabas tú. Tardé en comprenderlo, pero eras tú, tú me salvaste y fuiste tú quien estuvo a mi lado todo el tiempo.

—Eres un cursi, pero si, era yo —afirmó Yuri recordando el momento, un suave rubor ilumino sus mejillas y prefirió darse la vuelta, se sintió avergonzado por la manera en que se refería a él.

—Yuri, estuviste tu solo, en esa fría habitación toda la noche esperando que despertara.

El rubio continúo de espaldas, no le gustaba recordar ese día, era doloroso e incómodo, pero, si él estaba listo para hablar de lo que había sucedido en esos tiempos, él también debía ser flexible.

—Suena muy dramática la manera en la que lo dices, pero es verdad, el doctor había dicho que estabas fuera de peligro. Tu familia paso a verte, pero necesitaban descansar y esa fue mi oportunidad. Pedí quedarme contigo, no quise apartarme en ningún momento, pensé que si lo hacía… no sé, podría pasar lo peor —soltó una suave risa al darse cuenta de sus miedos infundados—, lo sé, no tiene sentido, pero me hizo sentir más seguro. No estaba y no estoy listo para perderte.

Había desviado la mirada al decir esto último, aún no se acostumbraba a comportarse de esa manera con nadie, pero creyó que ya era momento de comenzar a cambiar y esa noche era la ideal para comenzar.

—A partir de ahí valore mis opciones. Creí que si me iba lo intentarías de nuevo y yo no estaría para detenerte. La depresión podría volver y te llevaría a intentarlo, en ese segundo intento podrías tener éxito. Decidí poner las cosas en una balanza y el resultado fue obvio; mi carrera no valía ni siquiera la mitad de lo que vale tu vida, y fue que entonces decidí quedarme contigo, pero no solo eso, necesitaba un objetivo y este era claro. Ayudarte a regresar a este mundo fue difícil, lo admito y en algunas ocasiones me sacaste de mis casillas como nadie hasta ahora, pero bien valió la pena —dijo al final con una pequeña sonrisa —Tu siempre vas a valer la pena.

—Yuri , no tienes idea de cuanto te amo.

Aquella noche se sentía tan desanimado, lo suficiente como para declinar la invitación al banquete de ese año, sin embargo, Violet había insistido

Aquella noche se sentía tan desanimado, lo suficiente como para declinar la invitación al banquete de ese año, sin embargo, Violet había insistido. Víctor no entendía cómo después de una cirugía tan complicada y el proceso de recuperación, se sintiera dispuesta de algo así.

Él no deseaba tener más problemas con Violet y mucho menos por algo tan banal, por lo que decidió dar su brazo a torcer y complacerla.

En cuanto ingresaron al gran salón se dio cuenta que su decisión había sido un gran error.

Las duras miradas de los demás invitados no se hicieron esperar al igual que la indiferencia con que fueron tratados. Violet no esperó tal reacción y a pesar de mostrarse fría y segura, Víctor sabía que solo era en apariencia porque sentía su fuerte agarre al grado de hacerle daño en el brazo.

—¿Estas bien cariño? —preguntó en un dulce tono a la joven.

Después de lo sucedido un mes atrás, la relación entre Víctor y Violet se fracturó lo suficiente como para que él no quisiera verla ni saber nada de ella por al menos unos días. Necesitaba tiempo para él, para analizar y tomar una decisión sobre su futuro juntos.

Intento valorar una y otra vez su situación y en cada vuelta que daba llegaba a la misma conclusión.

Más allá de lo que él quisiera o del coraje que guardaba hacia ella, en medio de todo ese fuego cruzado, se encontraba su hija. No quería que aquel ser inocente, que, además era una copia exacta de él, tuviera que crecer en un ambiente hostil, ni mucho menos sufriera por las malas decisiones y los actos erróneos de sus padres. De esta forma decidió guardar todo el orgullo que le quedaba y prestó atención a las últimas palabras de Yuuri, porque muy a su pesar, tenía razón.

En lugar de acumular rencores hacia la madre de su hija, prefirió recordar aquellos bellos momentos que lo llevaron a enamorarse de Violet. El propósito era darle una segunda oportunidad, quería en verdad recuperar lo perdido y formar una solidad familia donde su hija creciera sin mayores complicaciones. De esta forma cuando Violet obtuvo el alta, tuvieron una larga conversación, ella tampoco estaba dispuesta a separarse de él y después de miles de lágrimas y palabras que pedían desesperadamente su perdón, se convenció que valía la pena intentarlo. A final de cuentas el daño ya estaba hecho, ya había perdido a Yuuri y solo quedaba continuar.

Una vez superado el problema quedaba uno más grande por combatir. Ese era el escarnio público, por días las noticias solo hablaban de Violet Smith y su histérica reacción con Yuuri Katsuki.

En su momento Dilan Smith, el padre de Violet, decidió hacerse cargo de la situación alegando que su hija se encontraba en pleno tratamiento, explicó las complicaciones de su embarazo e incluso ella se vió en necesidad de salir a los medios a dar una disculpa pública y explicar todo por lo que estaba pasando como madre primeriza, sin embargo, en medio de esas disculpas y falsas lágrimas, en ningún momento sus palabras se dirigieron a Yuuri Katsuki.

Gracias a los anteriores esfuerzos los ataques cesaron y Violet logró cierta tranquilidad mental. El caso de Víctor era diferente e incluso más complicado, él era una figura pública, por lo que sería juzgado desde distintos ángulos y ánimos, de eso, él estaba seguro.

Las opiniones fueron diversas, unos continuaban amándolo y lo compadecían por lo sucedido, en tanto que otros aborrecían que su intervención fuera nula ante lo ocurrido y ni siquiera diera alguna declaración, aún así, su popularidad no disminuyo. El morbo, causa del escándalo, lo favoreció y los productos de los cuales él era la imagen dispararon sus ventas. Los medios se mostraron a la expectativa de sus movimientos y más de un programa lo invito para tomar una entrevista, pero por consejo de su suegro, las declino todas.

—Estoy bien amor.

—Si te sientes incomoda podemos retirarnos.

Con todo lo anterior no era sorpresa que incluso dentro del propio medio de Víctor el rechazo fuera evidente.

—¡Víctor!

Se sintió aliviado de escuchar la voz de Chris y verlo caminar directamente hacia ellos lo hizo sentir apoyado por esa fuerte amistad que los unía. Chris los saludo cordialmente, halago el aspecto de Violet, fanfarroneo y bromeo con Víctor y pregunto por su hija. Parecía el mismo de siempre, pero su mirada no lo era. A mitad de una conversación se quejó por terminar su bebida y le pidió a Víctor lo acompañara por una más.

—Me alegra que Violet se haya recuperado tan rápido —comentó como si nada, pero su tono guardaba algo más.

—Recibió atención medica de primera, en lo personal hubiera preferido quedarnos en el hotel para que ella descansara, pero insistió en venir.

Ambos con copa en mano, no se movieron de su lugar, Chris necesitaba tiempo con Víctor.

—Ya veo, ¿Cuándo regresaran a Rusia? —preguntó Chris cambiando la expresión que había tenido toda la noche por una de verdadera preocupación.

—Mañana por la noche. Tomaremos el último vuelo.

—Necesitamos hablar Víctor —dijo en un tono que lo asusto, jamás lo había visto tan serio y menos en una celebración como esa, los ánimos de ambos no eran propios del lugar.

—Vayamos por un café mañana por la mañana —accedió el ruso y Chris no dijo más, cambio de inmediato su semblante por el de siempre y con bebidas en mano regresaron al lado de Violet.

De nuevo el grupo de tres se encontraban conversando animadamente, hablando de banalidades como marcas de ropa, lugares para vacacionar y los próximos planes de Chris, estaban en eso cuando algo llamo la atención de Víctor. Y al parecer no solo de él.

Las miradas de todos se dirigieron a la pista de baile, donde un joven en silla de ruedas mantenía sobre su regazo al ganador del GPF de ese año, ambos envueltos en un suave vaiven, absortos en una atmosfera que solo pertenecía a ambos.

La escena era tan tierna, sus miradas, la manera en que Yuuri sujetaba al menor, como si se tratara de una delicada muñeca de porcelana y como este le devolvía una amorosa mirada, prueba de un amor que no podía ser descrito con palabras.

Víctor cerró sus ojos, quería olvidar lo que acababa de ver y prefirió tomar por la mano a su esposa, el grupo de tres continuo su conversación en otro sitio.

Víctor cerró sus ojos, quería olvidar lo que acababa de ver y prefirió tomar por la mano a su esposa, el grupo de tres continuo su conversación en otro sitio

Poco antes de la una de la madrugada, Yuuri y Yuri se retiraron. Aquel había sido un día demasiado largo e incluso agotador, pero, aun así, las emociones que albergaban no les iban a permitir descansar, de hecho, por parte de Yuuri, había otros planes.

—¿Qué es esto? —pregunto el rubio, al abrir la puerta de la habitación del hotel y encontrar una romántica atmosfera con flores y velas.

—Pichit me dijo que te gustaría—se excusó Yuuri tomando control de la silla de ruedas y adelantándose—Ven.

Yuuri levanto una mano ofreciéndosela a Yuri quien la tomo y se permitió ingresar. Una vez dentro lo llevo a la cama la cual era adornada por pétalos de rosas rojas en forma de corazón.

–Yuri…—Aun con la mano del rubio entre las suyas se decidía entre proponérselo o no, en realidad no tenía nada de malo, ya lo habían hecho con anterioridad, pero el contexto era diferente, aun así, no quería propasarse con él, ni hacerlo sentir incomodo, pero había algo que deseaba que experimentaran juntos— ¿Te gustaría tomar un baño juntos?

Yuri accedió con una sonrisa.

Ambos prepararon la tina con sales de baño y cuando el agua estuvo lista, entraron.

Yuuri tomo asiento de frente al joven en la tina y tomo la iniciativa. Con una esponja se encargó de frotar con cuidado y delicadeza cada parte del menor, proporcionando suaves y estimulantes caricias que no tardaron en hacer efecto, por su parte, Yuri se colocó de rodillas de frente y más cerca al oriental de modo que cuando fuera su turno pudiera imitarlo.

Yuuri le dio su espacio y tiempo. Deseaba que explorara y experimentara por cuenta propia, sin presiones y con paciencia, de esta forma estaba seguro de que ganaría confianza y seguridad. Aún tenía presente la revelación que le había hecho Yuri en cuanto al incidente con el pupilo de Yakov y precisamente por ese motivo debían ir lento.

Al principio Yuri se mostró inseguro, las caricias de su prometido las sintió extrañas y ajenas a su cuerpo. Tenía miedo y no pudo evitar que su mente viajara a un evento en específico, pero con todas sus fuerzas buscó alejarse de ese pasado que ya nada tenía que ver con él. Yuuri había notado esa lucha interna, por lo que se detuvo y permitió que el menor avanzara por su cuenta.

Yuri así lo hizo, cuando fue su turno recorrió con otra esponja el cuerpo del oriental con suaves y delicados movimientos concentrándose en ese mágico recorrido que le sirvió para conocer el cuerpo de la persona que más amaba. Al principio se mostró tímido y temeroso, pero conforme la situación avanzaba ganó confianza, de esta forma, se animó a dar la última parte del recorrido con suaves besos en el torso de Yuuri y subir lentamente hasta llegar al cuello.

—Te amo Yuuri —susurró a su oído a la par que se atrevía a mordisquear el lóbulo de Yuuri, este finalmente no se resistió más y lo tomó entre sus brazos, busco los labios de Yuri y estando a su alcance los apresó en un profundo beso.

Cuando terminaron el beso, Yuri se alejó un poco y aprovecho la distancia para admirar el cuerpo desnudo de su prometido, quien paso una mano por su rostro delineando las finas facciones a la par que admiraba aquellos vibrantes ojos verdes que lo miraban con algo más que amor.

—Eres tan hermoso, Yuri.

El rubio no respondió, pero de inmediato sus mejillas se ruborizaron, aun así su mirada jamás la aparto de él.

—Yuuri, quiero que intentemos algo.

Mil gracias por leer el capitulo y tengan una hermosa semana

Mil gracias por leer el capitulo y tengan una hermosa semana.


Publicado por nincoxx

De entre todas las cosas en la vida mi mayor placer es escribir, para mi es tan esencial como el aire que respiro. Por medio de mis historias puedo ser libre, explorar mil y una posibilidades, salir de la monotonía, vivir varias vidas y convertirme en distintas personas. En lo personal me considero una persona completamente romantica, sin embargo mis historias pueden estar llenas de tragedia o finales no muy felices, pero sin embargo nunca faltará una buena dosis de amor.💓

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