No Me Abandones.


XXII. Compromiso.

Confundido y apesadumbrado, Víctor salió de la estación de policías. Se sentía fatal, la sensación de culpa sentía que lo asfixiaba y las palabras de Yuuri no lo dejaban en paz. En esta ocasión no había vuelta atrás, lo inevitable había terminado por suceder y él era el principal culpable.

—Ahora si nos hemos perdido.

Sin apenas darse cuenta sus pasos lo llevaron a un bar local, en ningún momento había pensado en ir, pero al parecer su subconsciente lo traiciono dirigiendo sus pies hasta ese lugar y no le pareció mala idea una vez que se encontró frente a la puerta; necesitaba algo que le ayudara a despejar la mente.

En cuanto tomó asiento en la barra, pidió un trago y mientras el bartender lo servía su cansada mente lo llevo a analizar su vida desde que conoció a Yuuri; de inmediato recordó la noche del banquete después del GPF, lugar dónde llamó su atención aunque de manera falsa, sin embargo, para cuando regreso como su couch y a lo largo de su tiempo juntos conoció la verdadera esencia de Yuuri; un muchacho sensible y mentalmente débil, pero tenaz y fuerte, tanto que en tan solo un año a su lado sus progresos fueron capaces de superar las expectativas de propios y extraños.

Por su parte Víctor tardó bastante en conocer o reconocer la fuente de esa motivación, aquello que lo empujo durante un largo año a hacer todo tipo de proezas que no había logrado en cinco; fue algo tarde cuando lo supo y aun así en su momento no fue capaz de aceptarlo. Por primera vez los sonrojos tuvieron sentido, el brillo en sus ojos, la dirección de sus brazos cada que finalizaba su Yuri on ice todo cuanto había hecho y por quien se había superado así mismo había sido él, por su entrenador y Víctor lo había ignorado.

—Todo era tan claro —susurró, pero ni si quiera en ese momento le importo. Ahora su vaga mente lo llevó al momento del accidente; el fuerte agarre alrededor de su cuerpo, de solo recordarlo aún podía sentirlo—, y en todo momento lo deje pasar.

A su vez no podía evitar recordar las terribles semanas después del accidente; la depresión de Yuuri (quien, a pesar de todo, siempre se esforzó por sonreírle evitando parecer una carga) las terapias, el verlo en esa maldita silla y saber que su vida como patinador estaba acabada, que de ahora en adelante su vida se limitaba a aquel artefacto. No pudo con ello. Su ambición, desesperación, incertidumbre o lo que haya sido lo llevo a la salida más fácil e inconscientemente la tomo. La decisión fue definitiva, sin embargo, un evento fue crucial. La noche del aniversario del onsen. De nuevo había bebido bastante y para cuando comenzó a ayudar a Yuuri con su cambio de ropa, sentimientos que jamás pensó guardaría hacia el japonés aparecieron; una inmensa sensación de deseo lo invadió, y solo pensó en poseerlo, con lo que no contó fue con los desastrosos resultados.

La confusión lo había invadió en aquella ocasión, aunque también había sido toda una revelación. Estaba seguro de que solo lo quería tanto como se puede querer a un hermano, pero al final el instinto había ganado sobre la razón y la realidad termino siendo otra; una realidad que se había tardado en aparecer. Revelándole sentimientos que debió aceptar y a pesar de que la respuesta era clara sobre la decisión que debía tomar, lo hizo mal.

Yuuri lo quería, no podía precisar desde hace cuánto. Los sentimientos eran reales y tan sinceros como podían esperarse de una persona como él. En un momento de confusión total lo había hecho mal, Yuuri siempre fue sincero, siempre se preocupó en su bienestar y durante aquellos meses de competencia se lo había dicho; en medio del llanto no le preocupaban que sus fallas lo afectaran a sí mismo, le preocupaba que afectaran a la imagen de Víctor. Que ciego había sido, solo Yurio un jovencito de 16 años había visto todo lo que él no, y a pulso se había ganado el corazón del muchacho, solo él había sido capaz de devolverle a la vida en más de un aspecto; devolverle la sonrisa, darle un objetivo. Solo el rubio era el digno merecedor de todas aquellas miradas de amor que pudieron ser suyas y ahora ya no había vuelta atrás, muy tarde se había dado cuenta que tuvo al amor más puro y honesto que en su vida podía conocer y lo dejo ir, las lágrimas inundaron su rostro y bebió copa tras copa hasta que el bartender decidió le hizo ver que ya era demasiado.

 Solo el rubio era el digno merecedor de todas aquellas miradas de amor que pudieron ser suyas y ahora ya no había vuelta atrás, muy tarde se había dado cuenta que tuvo al amor más puro y honesto que en su vida podía conocer y lo dejo ir, las lágr...

El resto del mes en aquel país fue desastroso. Al segundo día en que visito a Violet, esta se mostró cariñosa y curiosa ante la situación legal del japonés. Víctor solo la evadió, no creía prudente contarle la verdad mientras se encontraba en recuperación, sin embargo, no podía evitar sentirse asqueado cada que la mujer se encargaba de hacer comentarios despectivos a Yuuri. En aquellos momentos prefería ignorarla y cambiar de tema, pese a que ella se mostraba terca.

Poco antes de que obtuviera el alta, un poco conocido medio de prensa dio a conocer los detalles de la agresión de Yuuri Katsuki contra Violet Smith, para ese entonces no se había vuelto a tocar el tema, teniendo a un Yuuri como responsable de la salud de la joven y su carrera pendiendo de un hilo. Las imágenes y el video no tardaron en viralizarse y el noticiero ganar mayor audiencia, misma que no tardó en compartir la verdad.

Pese a que aclarar la situación delante de los medios era un dolor de cabeza se decía que un reportero (admirador del japonés) se había dado a la difícil tarea de difundir los videos en donde se mostraba la realidad de los actos, y ahora en pleno desayuno mediante el noticiero matutino tenían la irrefutable verdad. Las reacciones no se hicieron esperar, el video indigno al público; quienes no entendían porque alguien como Violet Smith sería capaz de una cosa así, sin embargo, no la justificaron. La agravante era que ella había iniciado la disputa y se había atrevido a atacar a una persona discapacitada.

Al instante los teléfonos de Víctor y Violet sonaron, Yakov le marcaba preocupado pidiéndole que no declarara nada, mientras que la joven era duramente reprendida por su padre que buscaba por todos los medios proteger la imagen de su familia. Violet rompió a llorar, Víctor sintió pena por ella y no tuvo más que abrazarla para posteriormente ser capaz de hacer la pregunta que tanto había deseado hacer.

—¿Por qué? ¿Por qué lo hiciste? —Su tono fue de temor, las razones podían ser muchas y ninguna seria suficiente para justificar lo que hizo, lo único que obtendría de aquella declaración era conocer a la verdadera mujer con la cual se casó.

—Amor…—susurro, el cuerpo de Violet temblaba ligeramente entre sus brazos.

Era obvio que no tenía como excusarse y lo que venía a empeorar las cosas era la forma en que el noticiero repetía el video con indignación; aclarando detalles del audio y repudiando el acto. No podía mentir esta vez

—Yo solo quería tu atención, solo eso, solo te quería para mí —respondió, las lágrimas aún rodaban de manera abundante por sus mejillas en tanto ella se aferraba a los brazos de su esposo. Víctor se limitaba a negar con la cabeza.

–He sido tuyo desde que comenzamos nuestro noviazgo, no he hecho otra cosa más que entrenar y estar a tu lado, acudí a cada reunión con tus amigos, permití cada cambio que decidiste sobre mí, jamás repliqué nada porque creía en ti. He construido todo lo necesario para poder disfrutar de nuestra familia, y aun así dudaste ¿por qué?

La separo apenas unos centímetros de si, deseaba que cuando le respondiera lo hiciera mirándolo a los ojos y lo hizo, pero su mirada no era la de siempre, lucía algo perdida, confundida, no era la mirada arrogante y altiva de Violeth Smith.

—Siempre he sido tu admiradora Víctor y por él lo dejaste todo; tu carrera, tus admiradores y durante un largo año lo entrenaste, lo convertiste en campeón, y él solo te veía como si fueras un dios, él se llevó al dios del patinaje, lo retuvo para sí y solo le permitía aparecer en las competencias, pero ya no en su papel, porque él paso a tomar tu papel. —Hizo una breve pausa para continuar, se limpio las lágrimas y carraspeo un poco—En cambio, con nosotros regresaste en el papel que te correspondía y aun así él se hizo presente de nuevo. Volvieron a verse en la Cup Rostelecom y cuando me enteré; supe que corría peligro lo nuestro. Yo solo te quiero para mí, por eso lo quiero lejos.

La declaración lo dejó mudo, sintió un ligero escalofrío recorrer su piel a la par que se separaba lentamente de su lado. No entendía nada de lo que escuchaba, era una verdadera locura, una mezquina locura la que se lo había arrebatado. Víctor negó lentamente con la cabeza mientras que con un nudo en la garganta y lágrimas en los ojos le dijo:

—Y lo lograste Violet. Se fue, pero ¿sabes qué? Lo hizo después de preguntar por ti, de saber que estabas bien tú y nuestra hija. Se fue pidiendo fingir que nunca nos conocimos, — En aquel momento hizo una pausa, no se había dado cuenta cuando su voz se había roto y había dado paso a un llanto que no pudo aguantar, aún continuaba sentado a un lado de ella, pero lentamente se alejó de su lado hasta quedar en una apartada orilla y pasó a darle la espalda —,no puedo negarlo, no me era indiferente, pero tú eres mi esposa; la madre de mi hermosa hija y él ahora tiene pareja. Lo que pudo ser era obvio que jamás sería, pero antes que otra cosa, éramos amigos. Los tres éramos amigos. —Cada palabra la escupía con dolor, la mujer solo lo miraba incrédula y dolida, aunque en el fondo satisfecha.

—Deja de decir tonterías Víctor, tú eres mi esposo; te guste o no yo soy la señora Nikiforov y además de eso fui yo quien regreso al dios del patinaje a donde pertenece. Si el escarnio público y tu desprecio es lo que ha costado devolverte a tu Olimpo y tenerte a mi lado que así sea. El perdón eventualmente llegará al corazón de ambos y serás capaz de ver la realidad —dijo ahora dejando de lado a la mujer llorosa y débil que se mostró minutos atrás ahora regresando a la Violet altiva y orgullosa que conoció en aquella fiesta.

Víctor le dedico una sonrisa irónica —Yo no te desprecio, no te podría despreciar, piensa lo que quieras, porque a pesar de que no lo creas me enamore de ti y ese amor es el que me mantiene aún aquí a pesar de conocer la verdad de la persona con la cual me case. —Víctor se levantó, tomo su gabardina que estaba sobre el sillón al lado de la camilla y se encamino a la puerta con claras intenciones de salir, pero antes le dio unas últimas palabras.

—Vendré por ti en cuanto te den el alta, nos quedaremos aquí hasta la competencia; yo me encargare de cuidar a nuestra hija durante estos días, después del GPF lo mejor será que hablemos y veamos si hay algo que valga la pena rescatar —dijo, y por fin salió dejando a la mujer con lágrimas de ira y mil palabras que murieron en sus labios.

En cuanto salió se alejó lo más pronto posible de aquella habitación corriendo hacia los elevadores. Descendió algunos pisos y apenas estuvo de frente a un enorme cristal la busco entre todos los demás recién nacidos; la halló durmiendo plácidamente, al parecer progresaba sin contratiempos. Se permitió derramar las últimas lágrimas que contuvo antes de dejar a Violet y lentamente cayó de rodillas de frente al cristal.

—Seré un buen padre para ti, te lo prometo, esto no te afectará. No permitiré que seas como yo.

Después del vergonzoso accidente y una vez aclarada la situación, las disculpas no tardaron en llegar para Yuuri; sus redes sociales se llenaron de mensajes de apoyo de sus fans, palabras de aliento y por supuesto no tardaron en viralizarse las im...

Después del vergonzoso accidente y una vez aclarada la situación, las disculpas no tardaron en llegar para Yuuri; sus redes sociales se llenaron de mensajes de apoyo de sus fans, palabras de aliento y por supuesto no tardaron en viralizarse las imágenes en donde se miraba el video desde distintos ángulos, buscando posibles explicaciones a la conducta completamente errática de Violet y las consecuencias de esta. A Yuuri no le interesaba nada de eso, estaba harto del escarnio público y ahora de las falsas disculpas de un público que en un principio lo juzgo sin piedad. Por supuesto que no todos ellos lo habían hecho, había quien desde el principio había creído genuinamente en su inocencia, pero en ese punto cuando el GPF se encontraba a la vuelta de la esquina (aun a pesar de la prorroga), no podía más que preocuparse lo que aquel incidente podía haber afectado a Yuri.

—Maldito bastardo —maldijo en voz alta Yuri—, si tan solo supiera de quien se trata, lo molería a golpes, no me tocaría el corazón, lo dejaría mil veces peor.

Habían pasado unos días desde el incidente entre Yuuri y Violet. Yuuri aún continuaba con las lesiones que recibió por parte de aquel desconocido que en su ignorancia e ira lo había atacado sin miramientos. Y por supuesto Yuri era el encargado de cada noche vigilar y evaluar sus heridas. De entre las cosas que llevaban con ellos, contaban con un botiquín de primeros auxilios que Yuuri había previsto empacar en caso de cualquier eventualidad por lo que haciendo uso de sus complementos se encargaba de aplicar desinflamatorio en las costillas de Yuuri, limpiar un poco el punto en el corte en la ceja, labios y ajustar la venda de su mano.

—Lo importante es que no paso a mayores. —Intento tranquilizarlo, pero el menor frunció el ceño.

—¿Que no paso a mayores? ¿Acaso estás loco? —Yuri lo tomo por el mentón evaluando el alcance del daño—, mírate, te ves terrible, aunque debo admitir que al menos el corte de la ceja podría dejarte una ruda cicatriz de la cual presumir.

Yuuri soltó una carcajada, que hizo sentir aliviado a Yuri, de al menos poder sacarle una sonrisa de un hecho tan vergonzoso.

—Ven aquí —pidió Yuuri atrayendo al adolescente por la cintura.

—Suéltame, te lastimaras más Katsudon idiota. —Se quejó preocupado por el movimiento tan brusco.

—¡Auch! —Y tenía razón, con la simple acción de atraerlo en contra de su voluntad, se había ganado un dolor punzante en las costillas.

—Te lo dije, ¿estás bien? —pregunto con genuina preocupación el adolescente dispuesto a revisar el lugar, pero Yuuri sonrió.

—No pasa nada —dijo y con ambas manos tomó su rostro acercándolo para besarlo en los labios, fue un beso casto, simple, pero necesario para ambos. Un gesto de complicidad; de dos almas que a pesar de los contratiempos están dispuestas a poner su mejor cara con el fin de hacer las cosas más fáciles para el otro.

—Tuve miedo de que algo peor ocurriera y no poder hacer nada, —soltó de repente Yuri, mirándolo a los ojos con una seriedad tal, que el mayor no pudo pasar desapercibida—, sentí tanta impotencia, yo lo sabía, y nadie tomo en cuenta mi palabra.

El azabache notó como el rubio cerraba con fuerza ambos puños hasta quedar blancos, por lo que con calma los tomo entre sus manos, abriéndolos y sujetando ahora las manos de Yuri entre las suyas.

—Todo está bien.

—Yo solo quería protegerte, pero fue imposible.

Yuuri paso ahora a acariciar con sus pulgares el dorso de cada mano, formando círculos. Se mantuvo un rato así y cuando habló, lo hizo en un tono calmado y cálido, buscando capturar la mirada de Yuri.

—Yuri, mírame por favor. —El muchacho apenas y levanto la mirada—. Tu ya has tenido que soportar demasiado, sé que desde muy pequeño te ha tocado a ti ser la fortaleza de alguien más; has tenido que guardar tanto para ti y te has esforzado un tanto más para ser el mejor, pero ahora me tienes a mí. Ambos podemos compartir lo que sea. Lo que sucedió no era algo que estuviera en tus manos resolver, no debes cargar con el peso de todo tu solo; déjame hacerlo a mí también, ahora tienes con quien compartir no solo tus alegrías o tus triunfos, también tus pesares.

Yuri no respondió nada, se limitó a mirarlo con atención, como si una enorme verdad fuera revelada. Estaba tan acostumbrado a ser el responsable por todo, eso le había forjado su carácter, pero tenía razón, ahora eran una pareja. Por primera vez en su vida relajo su postura permitiéndose creer en aquellas palabras.

—¿Recuerdas lo que te dije después de la boda de Víctor? —pregunto de repente Yuuri cambiando aparentemente de tema, pero aún con sus manos entre las suyas.

—Mmm…, ¿sobre qué el salmón te causa alergia? —preguntó a su vez. Lo recordaba, pero le daba vergüenza admitirlo. Su ocurrente respuesta hizo sonreír al azabache.

—Tal vez este bien dejarlo para después.

Mientras esperaban la fecha para el GPF, Yuuri y Yuri se las arreglaron para conseguir una pista donde el menor pudiera continuar con sus prácticas

Mientras esperaban la fecha para el GPF, Yuuri y Yuri se las arreglaron para conseguir una pista donde el menor pudiera continuar con sus prácticas. El oriental estaba con él la mayor parte del tiempo, pero a momentos desaparecía dejándolo completamente solo y de mal humor, para después volver a aparecer con una sospechosa mirada que parecía ocultar algo, sin embargo, por más que el menor buscaba indagar al respecto no conseguía sacarle nada.

Unas semanas después del incidente y en una de las escapadas de Yuuri. Yuri aprovecho y tomo un necesario descanso donde dedico tiempo a revisar sus redes sociales y responder mensajes de admiradores y conocidos con el fin de agradecer el apoyo mostrado y prometiendo arrasar en las próximas competencias. Cuando termino de revisar y responder algunos mensajes de sus admiradores pasó a su cuenta privada y un mensaje de varios llamó su atención.

Otabek. 11:15

«¿Están bien?»

«Me entere de lo ocurrido, solo quería saber si te encontrabas bien».

A pesar de la distancia, Otabek continuaba al pendiente de él. Yuri no tenía ganas de responder, pero sería peor, así que solo le aseguro que todo había vuelto a la normalidad y tanto Yuuri como él se encontraban bien.

Otabek 11:20

«Me alegra que las cosas se aclararan. Por otro lado, tengo ganas de hablar contigo. Volare a Noruega antes del GPF, ¿podríamos ir a tomar algo y conversar?»

Se sorprendió ante la respuesta inmediata, su estado ni siquiera aparecía activo y esas palabras le parecían extrañas, aunque intuía a que se refería. Tal vez sería lo mejor, si al fin Otabek se había animado a tocar el tema, él se encargaría de dejarle bien en claro sus sentimientos. Inconscientemente de entre sus ropas tomo el colgante que le había regalado por medio de Mila por su cumpleaños. Lo observo, aquel había sido un hermoso detalle, pero sus sentimientos eran claros, pensándolo mejor se lo saco y guardo en el bolsillo de sus pantalones. Paso a meditar un poco más la situación: Otabek era un muchacho bien parecido y de sentimientos sinceros, pero jamás guardo ningún sentimiento diferente a la amistad, lo que es más; cuando lo volvió a ver no podía recordarlo. Era injusto, lo sabía, pero esa era la realidad. Nervioso volvió a sacar el colgante y lo miró de nuevo.

—En definitiva, algo así es muy costoso —dijo para sí volviendo a colocárselo y regresando a la pista.

—En definitiva, algo así es muy costoso —dijo para sí volviendo a colocárselo y regresando a la pista

La noche anterior al GPF, Yuri se reunió con Otabek. Ambos acordaron de verse en un café de la zona. Cuando le dijo a Yuuri a donde iría y con quien, no pudo evitar notar la molestia mal disimulada en su voz, pidiéndole que lo saludara de su parte. Poco le importo aquello, después de todo no haría nada malo.

—Yura.

Lo encontró en el lugar acordado, al parecer había llegado mucho antes a esperarlo; vestía casual con un abrigo negro, jeans de color oscuro y suéter con cuello de tortuga gris, sus cabellos perfectamente peinados hacían atrás, parecían más cortos que la última vez que se vieron y olía bastante a una fragancia amaderada que en alguna ocasión menciono que le gustaba.

—Me alegra verte, por un momento pensé que tal vez no vendrías —dijo estrechándole la mano y ambos tomaron asiento.

—Si dije que venía es porque lo haría —respondió —. ¿Cómo estás?, supe que no tuviste una buena temporada, lo lamento.

—Sí, tuve bastantes cosas en la cabeza, supongo que al final no supe cómo controlarlas y me superaron. —Una de las meseras llegó a tomarles la orden, a partir de ahí, comenzaron a hablar de temas sin importancia de todo y nada. Otabek recordó los años pasados en el centro de entrenamiento de Rusia, ambos rieron, hicieron algunas bromas y de esta forma charlaron por horas.

Yuri lucía relajado y bastante calmado, parecía no estresarle que al día siguiente se disputaría junto a otros cinco jóvenes la medalla de oro que por años había anhelado, admiraba esa seguridad y confianza en el más joven.

—Ha sido una buena tarde Yura —dijo de repente el Kazajo dando un sorbo a su bebida—, sin embargo mis intenciones al pedirte que vinieras son otras.

Yuri lo miro sin inmutarse mientras jugaba con la pajilla y los hielos en su bebida, todo era más que obvio, solo hacía falta que lo hablaran para al fin cerrar el tema.

—Creo saber de qué hablas —respondió de repente serio y guardando las manos en los bolsillos de la chamarra que portaba.

—Yura para mi es complicado decírtelo, pero…—Otabek era un muchacho de pocas palabras y tener que hacer algo como aquello le era por demás complicado, pero sentía esta como su última oportunidad, una medida desesperada ante un caso que sentía como perdido—, me gustas, de hecho, demasiado.

Yura por años he seguido tu carrera buscando reencontrarme contigo, te he admirado, tu fortaleza, tu tenacidad, tu terquedad; todo ello me ha hecho fijarme en ti, sin embargo, son más que obvios tus sentimientos hacia Katsuki, y me parece que estos son correspondidos, sé que ante ello no puedo hacer demasiado, pero si tan solo pudieras darme una oportunidad, la sabría aprovechar. Te daría todo de mí, te haría la persona más feliz en este mundo, solo busco eso, por mínima que esta sea—dijo de golpe, sin pensarlo más. Terminó con las mejillas encendidas y la mirada del rubio encima quien al parecer esperaba algo así, porque no se sorprendió demasiado, muy al contrario al contestarle fue sincero y no lo pensó mucho, tampoco huyo a su mirada, si no que la sostuvo.

—Estas en lo cierto, mis sentimientos por Yuuri son más que los de un simple amigo, escucha Beka, yo…— Pensó como decirle aquello sin ser hiriente (algo difícil para él), busco algo de tacto en sus palabras, pero le era complicado—, llevo saliendo con Yuuri unos meses y si de algo estoy seguro es de que lo amo, nunca había experimentado algo así, con él me siento pleno, lleno de vida, fuerte y mi único objetivo es hacerlo sentir igual; hacerlo feliz, darle todo de mí, en cambio contigo jamás sentí algo así. Lo siento Beka, porque tu significas mucho para mí, eres un buen amigo y podemos seguir siéndolo si tú quieres, pero no puedo prometerte más.

Otabek lo miró fijamente mientras se mantenía erguido en el respaldo de su silla, su rostro no mostraba cambios y solo si se era lo suficientemente observador, podía notarse la desilusión en su mirada. Carraspeo un poco antes de dar otro sorbo a su bebida. Lo que sentía por dentro era muy diferente a lo que su rostro podía expresar, se sentía morir, confirmar aquellas temidas palabras le provocaron una horrible sensación de asfixia e incontrolables ganas de salir huyendo de ese lugar.

Después del momento incomodo decidieron pedir la cuenta, Otabek se ofreció a acompañar al rubio hasta el hotel donde se hospedaba y antes de despedirse tomo con una de sus frías manos la suave mejilla del menor.

—Esperare por ti, no importa el tiempo, pero yo siempre esperare por ti. —Y sin que siquiera Yuri pudiera predecirlo, el muchacho había apresado sus labios en un corto y triste beso antes de partir, el ruso toco sus labios estupefacto ante lo que acababa de ocurrir, pero antes de que pudiera replicar algo más el mayor había partido.

 —Y sin que siquiera Yuri pudiera predecirlo, el muchacho había apresado sus labios en un corto y triste beso antes de partir, el ruso toco sus labios estupefacto ante lo que acababa de ocurrir, pero antes de que pudiera replicar algo más el mayor...

El esperado día llegó, cada participante lucia con orgullo sus trajes mientras calentaban emocionados y a la vez nerviosos. Yuuri acompaño a Yuri como siempre hasta los vestidores para ayudarle con su traje, acomodando y peinando su cabello en una alta coleta y cuidando hasta el más mínimo detalle que estuviera en sus manos.

—Hoy es el día—dijo orgulloso al verlo tan hermoso; portaba una chaqueta negra en contraste a un pantalón de cuero del mismo color y camiseta roja, su programa corto sería “Paint it black” y se presentaría en último lugar después de Víctor Nikiforov.

Ambos salieron a la pista con el fin de observar el programa de los demás patinadores y conocer a que se enfrentarían. Uno a uno fue presentándose dejando lo mejor de sí mismos en aquella pista, sonriendo, llorando y agradeciendo, el primero en presentarse fue Pichit Chulanont, seguido de Christophe Giacometti , los penúltimos serían Jean Jacques Leroy y Víctor Nikiforov.

Después de un largo mes, el hombre se veía como nunca se lo hubieran imaginado; grandes ojeras que buscaban ocultar se mostraban debajo de sus ojos, había perdido bastante peso y trataba de mostrar una fingida sonrisa, Yuuri lo miró con cierta tristeza y recordó las últimas palabras dichas «Lo mejor es fingir que jamás nos conocimos, adiós señor Nikiforov». De solo repetirlas mentalmente sintió cierto arrepentimiento, pero continuaba firme en su decisión. No podía permitir que, de repetirse una situación así Yuri saliera lastimado.

El programa de Víctor fue ejecutado a la perfección, pero le faltaba algo; el mayor sonreía, coqueteaba, su flexibilidad era la misma, pero no así él; su alma no estaba ahí, sin buscarlo en un determinado punto ambas miradas se cruzaron. Yuuri le miro con tristeza mientras que Víctor con dolor, los errores no se hicieron esperar, un cuádruple fallido, desfase en los tiempos y un salto triple que termino en un doble. Yakov fue junto a su pupilo al Kiss and Cry, la puntuación fue buena, pero no excelente. Al final se retiró aún más decaído que al iniciar.

—Es tu turno —dijo a su pupilo tomando fuertemente su mano, el joven se inclinó hasta besarlo en los labios.

—Mírame muy bien.

Entró a la pista cautivador, maduro y seguro de sí mismo; con un rudo porte y un sensual baile que era dedicado a una sola persona, al terminar recibió los halagos del público, los obsequios de sus admiradoras, pero haciendo caso omiso corrió hacia los brazos de Yuuri, ambos recibiendo con orgullo la puntuación del muchacho.

“299.02”

Gritaron como locos de alegría, abrazándose el uno al otro.

—Mañana te daré el oro que mereces Yuuri —dijo de nuevo mostrando esa confianza que en un inicio llego a envidiar, pero ahora adoraba. Sonrió, él también tenía sus planes.

—Creo que el sorprendido serás tú.

—¿De qué rayos hablas?

—Olvídalo, ven vamos a los vestidores por tus cosas.

Salieron del gimnasio en medio del reconocimiento del público y el acoso de las fans hacía ambos jóvenes, al parecer su popularidad había aumentado bastante y el escándalo con Violet les había favorecido para desdicha de Yuri quien no tenía el suficiente tacto para tratar con sus admiradoras.

Salieron del gimnasio en medio del reconocimiento del público y el acoso de las fans hacía ambos jóvenes, al parecer su popularidad había aumentado bastante y el escándalo con Violet les había favorecido para desdicha de Yuri quien no tenía el suf...

Al segundo día, para la presentación del programa libre los ánimos no disminuyeron, muy al contrario, el mundo se encontraba a la expectativa del muy reñido primer lugar que se disputaba entre Yuri Plisetsky y Víctor Nikiforov.

Yuuri se levantó muy temprano para prepararlo todo, quería que aquel fuera un día sumamente especial para su Yuri.

—¿Qué haces levantado tan temprano? —protesto Yuri al sentir la luz el sol entrar por las persianas recién corridas por el japonés.

—Hoy es un día muy especial, vamos a desayunar —respondió animado jalando las mantas del joven descubriéndolo y no permitiéndole volver a dormir.

—Y lo haría más especial si pudiera dormir cinco minutos más —replicó haciéndose un ovillo, Yuuri se acercó a su joven novio, delineando con sus dedos el rostro de este.

—No, ya es suficiente, levántate.

Ambos jóvenes desayunaron en el penthouse del hotel donde se hospedaban, Yuuri miraba embelesado al rubio, mientras este se concentraba en devorar el par de huevos estrellados con papa hash Brown.

—¿Qué te sucede Yuuri?, no has tocado tu desayuno ¿estas nervioso? —Yuuri negó con suavidad con las mejillas muy rojas, gesto que a Yuri le pareció encantador.

—He.., no, no es eso —Negó sintiéndose descubierto.

—Tus sonrojos son adorables, ¿acaso te causa vergüenza que te descubra observándome? —pregunto divertido sonriéndole coquetamente.

—No es eso. —Se apresuro a negar, pero no fue bueno haciéndolo.

—No es la primera vez que me doy cuenta, lo haces muy a menudo, pero prefiero fingir que no pasa nada. —Yuuri, sonrió nervioso. Al parecer aquel jovencito era mucho más listo de lo que pudiera concebir.

—De todos modos, yo hago lo mismo, solo que tú no te das cuenta.

—De todos modos, yo hago lo mismo, solo que tú no te das cuenta

La presentación del programa libre dio inicio aquella tarde. Durante el calentamiento de Yuri, su entrenador volvió a desaparecer misteriosamente, el muchacho no lo tomo en cuenta y prefirió concentrarse en su labor.

«Más le vale regresar antes de la presentación» pensó.

—Yura—Una grave voz lo distrajo de sus pensamientos mientras realizaba un skipping bajo.

—Beka, ¿qué haces aquí? —pregunto acercándose a él mientras se retiraba los audifonos. El moreno tenía una mirada triste, llevaba las manos en los bolsillos y se obligo a sonreír en cuanto lo tuvo en frente.

—Quería ver tu presentación —respondió sacando una mano y colocándola sobre el hombro de Yuri.

—Lo que hiciste ese día…

—Lo lamento, no tenía derecho, mucha suerte Yura.—dijo y al instante lo abrazo.

—Buenas tardes Otabek.— Yuuri llego de improvisto, traía una pequeña cajita negra entre las manos que guardo nerviosamente en los bolsillos de su abrigo al instante Yuri aparto al kazajo.

—Hola Yuuri, Solo quería desearles suerte—respondió al saludo dándole la mano a Yuuri quien de mala gana la acepto.

—Aunque es evidente que no la necesitan —dijo por último y se dispuso a dar la media vuelta no sin antes mirar hacia atrás y dirigir una frase a Yuri—.Nunca lo olvides, yo siempre esperare. —El japonés no lo entendió, pero pudo percibir el cambio en el semblante de su novio, pálido y con una sombra de tristeza en él.

—¿Estas bien?

—He.. sí, vayamos, ya es hora.

Yuri salió a la pista. Ahora vestía un traje blanco con un estampado en negro por la espalda y a la altura del pecho, era sencillo, pero el detalle que lo hacía resaltar eran la tela con destellos plateados que lo hacía parecer un ser etéreo, su cabello perfectamente peinado en una media coleta y algo de brillo en los labios, la canción seleccionada sería la instrumental de You Raise Me Up la pieza que marcó una diferencia en su relación con Yuuri en el campeonato mundial.

La música dio inició, el comienzo fue tranquilo y sereno, para después aumentar de intensidad, el muchacho se mostraba un tanto nervioso, pero decidido. Su ejecución no tenía fallos, su esencia enérgica estaba en ella, pero aquella tarde había algo más, justo antes de un salchow su mirada se posó en el japonés y al pisar de nuevo la pista tras el salto, una sonrisa cómplice se dibujó en ambos rostros. Conforme avanzaba y llegaba a la segunda parte la intensidad aumentaba, sin embargo, su rendimiento no disminuyo en ningún momento, salto tras salto lo acertó, fue consistente hasta el último momento, a pesar, del cansancio se mostraba firme. Para cuando la música dio fin, no se hicieron esperar los aplausos y los gritos, dio las gracias y fue hasta donde se encontraba Yuuri.

—Vaya, parece que el gatito se ha reinventado. —Un orgulloso JJ pasó junto a ellos con una sonrisa que no solo mostraba altanería, sino verdadero gusto por el programa del menor—. Muy bien Yuri, lástima que el primer lugar será mío.

—Cállate idiota y mejor concéntrate en lo tuyo —respondió, pero fue ignorado.

Una vez que todos los participantes presentaron sus programas los jueces no tardaron en dar los resultados, Víctor sabía que aquella había sido una de sus peores temporadas, por lo cual cuando lo llamaron para ocupar el segundo puesto no se sorprendió demasiado, en tanto que un orgulloso Chris Giaccometti sonreía a su lado al ocupar el tercer puesto.

—Jamás espere verte en segundo Víctor.

—Al parecer las cosas cambian —respondió algo serio.

—Necesitamos hablar. En cuanto esto termine vayamos por algo —pidió Chris, preocupado por el aspecto de su amigo.

Yuri fue llamado al primer puesto, y a pesar de la seguridad que tenía en ganar el oro, al conocer los resultados la sorpresa no se hizo esperar, su rostro palideció y sus piernas temblaron, Yuuri lo tuvo que empujar para que fuera a recibir su medalla, aun nervioso sintió como la pesada medalla era colocada en su cuello, a sus lados Chris y Víctor agradecían, él los imito.

—Lo logre —susurró para sí, y al fin lo creyó, victorioso bajo del podio y corrió a los brazos de su entrenador quien lo esperaba con un enorme ramo de rosas blancas que apenas y podía sostener.

—Te lo prometí y he cumplido. —El rubio tomo entre sus brazos el grueso ramo y lo aparto para postrarse de rodillas ante el oriental y abrazarlo con fuerza. Yuuri le regreso el abrazo y lo sintió estremecerse entre sus brazos, estaba llorando. Lo apretó con más fuerza permitiendo que desahogara toda la tensión acumulada.

—No tienes idea de lo orgulloso que me siento de ti, jamás dude que lo lograrías. —Lo aparto de si tomando entre sus manos su hermoso rostro, por sus mejillas gruesas lagrimas caían.

—Es tuya —dijo retirándose la medalla y colocándola en el cuello de Yuuri.

—Es tu esfuerzo. —La tomo volviendo a colocarla en el cuello del rubio—.Además, yo también tengo algo para ti—dijo señalando el ramo en el suelo.

—Rosas—respondió sonriendo y se dispuso a recogerlas.

—No son solo eso, busca bien en su interior. —El muchacho miro detenidamente el ramo y encontró una cajita negra en él.

—¿Qué? ¿Qué es esto? —Yuuri se la quito de las manos y la abrió.

—Si pudiera te lo pediría de rodillas. Escucha…yo…te amo y mi plan era esperar, pero no puedo más, te lo dije una vez y lo reitero: quien en verdad te ama, jamás te abandona y eso es precisamente lo que tú hiciste, me sacaste del más profundo abismo y me has traído hasta aquí; sin decaer, luchaste contra mi indiferencia y me diste motivos de sobra para querer continuar vivo. Fueron tiempos difíciles, pero jamás desististe, tu tenacidad y tu fortaleza son responsables de que estemos aquí, de que yo siga vivo. En este momento, sé que no tengo nada que ofrecerte y que tu mereces mil veces a alguien mejor, pero te prometo que me esforzare cada día de mi vida por conservar tu sonrisa, prometo cuidar de ti y dar lo mejor de mí para hacerte el hombre más feliz del mundo como tú lo has hecho conmigo. Por favor Yuri, dime si te gustaría casarte conmigo.

dentro de aquella cajita se encontraba un brillante anillo de oro blanco con una delicada esmeralda en el centro.

—¡Demonios! Yo…, no era necesaria tanta formalidad, ni siquiera el anillo, conoces de sobra la respuesta. —Yuuri tomó el anillo y espero a que el muchacho extendiera la mano, pero este lo pensó un poco.

—Tengo una condición.

—¿Cuál es?

—Ahora que he ganado el oro, como lo prometí te daré el dinero del premio, te operaras y cuando te hayas recuperado nos casaremos.

El japonés dudo, era lo que más quería, pero al mismo tiempo era demasiado, sin embargo, sabía que si lo lograba haría feliz a su adorado ruso.

—De acuerdo—dijo y le coloco el anillo en el dedo medio de su mano izquierda.

Sin importarle los demás sellaron aquella promesa con un apasionado beso, que entre la euforia del momento solo dos personas sufrieron ante tal escena.

Publicado por nincoxx

De entre todas las cosas en la vida mi mayor placer es escribir, para mi es tan esencial como el aire que respiro. Por medio de mis historias puedo ser libre, explorar mil y una posibilidades, salir de la monotonía, vivir varias vidas y convertirme en distintas personas. En lo personal me considero una persona completamente romantica, sin embargo mis historias pueden estar llenas de tragedia o finales no muy felices, pero sin embargo nunca faltará una buena dosis de amor.💓

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