Capítulo 24: Reminiscencia


Yuuri soñó de nuevo con su madre después de haber vencido al androide de entrenamiento.

Cuando subieron a la nave para regresar su madre le prometió que si le llegaba a suceder algo le dejaba la nave para que pudiera recordarla y así pudiera ayudar a su Dedushka cuando fuera a visitarlo como siempre lo habían hecho. La niña feliz salió a los brazos de su abuelo apena aterrizaron para contarle la promesa que le habia hecho su mama, y este no dejaba de sonreír. Luego la niña salió corriendo hacia las gallinas a alimentarlas.

—Como esta la niña? -pregunto Tanya, mirando fijamente a su padre- ¿ya han hablado con aquel hombre?

—Al final ha pasado la noche estable, la hemos tenido monitoreada. Me ha asombrado el estado en que la trajeron.

—Ah sido todo un milagro, lo más seguro es tratar de mantenernos al Margen, como siempre

—Ya lo hemos logrado, no te preocupes. Más bien preocúpate por tu seguridad Дочь, este misión que te dieron me produce un mal sabor de boca.

—Папа, eso ya lo hablamos estamos apunto de desarticular a estos contrabandistas. Es arriesgado lo se, pero no puedo dejarlos libre por más tiempo.

—Me preocupa tu seguridad y el de la niña

Yuri regreso desde hace un rato y los había escuchado conversar. Su madre la sintió y dirigió su mirada hacia donde se ocultaba su hija.

—¡Yuratchka! ¿Cuántas veces te he dicho que es de mala educación escuchar la conversación de los adultos?

Nikolai volvió a ver en la dirección que miraba su hija, encontré unos ojitos llorosos mirando hacia ellos. Este se agacho y le tendió los brazos en señal de que se acercara. 

Yuri salió corriendo hacia los brazos de abuelo tirandosele encima con los ojos llorosos por el regaño de su madre.

—Папа deja de estar chineándola por todo, la vas a malcriar

— Deja a la Малышка tranquila, vos eras igual de curiosa que ella

— A mi Мамочка le va a suceder algo -pregunto Yuri asomando su cabecita

—Hey, no Yura, a tu Мамочка no le va a pasar nada. Ella se va a cuidar mucho en su trabajo, ¿verdad que si Tanya? 

La niña miraba a su madre con mucha nostalgia. Esta rodo los ojos y se acerco hacia ellos abrazándolos.

Yuri amaba que su madre y su abuelo la abrazaran. Ella olía a cítricos y él a Pino, amaba la combinación de ambos.

—Mama regresara a salvo -le dijo acariciándole la cabeza a Yuri- si algo me llegara a pasar No dejes solo a tu abuelo, ¿me lo prometes Yura?.

—Lo prometo Мамочка

Tanya se acerco su boca a la de su padre para susurrarle

—Папа, si algo me sucede prométeme que mantendrás alejado a Yura de toda la locura de Luna

Nikolai la miro por un momento y luego le dio un suave apretón

— Я обещаю тебе дочь

Su sueño cálido cambio a uno lleno de una ventisca que cubría toda Europa con un manto de metro y medio de nieve. Seguía siendo una  niña y bajaba la escalera. Se encontraba a su Dedushka  arrodillado delante de una estufa de leña.

—Creí que había encontrado a alguien con quien enviarte -dijo el hombre-,pero con esta nieve no vendrán. Supongo que ahora tendremos que esperar hasta la primavera para que regreses a casa. Su abuelo atizó el fuego. 

—Pero Dedushka, no quiero volver a Rusia. Por favor. Déjame quedarme aquí contigo.

—¡No Yuratchka! Le prometí a tu madre Protegerte si algo le pasaba, debes volver con tu padre.

Las chispas volaron hasta los ojos de Yuri, empezaron a escocerle, y se despertó con las mejillas húmedas y los dedos helados. Durante un buen rato no supo discernir qué formaba parte del sueño y qué de sus recuerdos. La calidez en un inicio y luego la Nieve, pero no tanta nieve. Su madre y  Dedushka conversando  a escondidas y luego su abuelo deseando enviarla lejos, pero no cuando era una niña sino de adolescente. Con trece años. ¿Había sido en enero o más avanzado el invierno? Trató de juntar las piezas de aquellos recuerdos que parecían derretirse. 

La había mandado fuera a ordeñar la vaca, una tarea que odiaba, y tenía las manos tan entumecidas que temía apretarlas ubres con demasiada fuerza. ¿Por qué no había ido al colegio ese día? ¿Era fin de semana? ¿Vacaciones? Ah…, claro. Había ido a visitar a su padre y había vuelto el día anterior. Se suponía que debía quedarse con él todo un mes, pero no lo había soportado. Las borracheras acompañado por mujeres diferentes cada noches. Yuri había cogido el tren de vuelta a la granja sin decírselo a nadie y había sorprendido a su Dedushka con su llegada, aunque esta, en lugar de alegrarse de verla, se había enfadado con ella por no haberle enviado una com para decirle lo que ocurría. 

Habían discutido. Yuri seguía enfadada con él  mientras ordeñaba la vaca, con los dedos helados. Había sido la última vez que se había subido al tren de levitación magnética. La última vez que había visto a su padre .Recordaba haberse dado prisa en sus tareas, desesperada por terminarlas cuanto antes y así poder entrar y calentarse. No fue hasta que volvía rápidamente a la casa cuando descubrió el levitador frente a la entrada. Había visto muchos cuando vivía en la ciudad, pero no eran corrientes en el campo, donde los granjeros preferían naves más grandes y rápidas. 

Yuri entró por la puerta de atrás sin hacer ruido y oyó las voces amortiguadas de su Dedushka y un hombre en la cocina. Rodeó la escalera poco apoco, caminando de puntillas sobre las baldosas de terracota.

—No puedo ni llegar a imaginar lo difícil que ha sido mantenerse al tanto de la niña ha debido ser agotador para ti todos estos años -dijo el hombre, que tenía un acento oriental. Yuri frunció el ceño, sintiendo el calor de la cocina en las mejillas cuando echó un vistazo a través de la puerta entornada. El hombre tenía el pelo negro azulado y sedoso,  la cara, alargada. Yuri no lo había visto nunca-.

—No me ha dado tantos problemas como esperaba -contestó su Dedushka, a quien no alcanzaba a ver-. Le he cogido cariño, después de todos estos años, Le he leido cada dia en las mañanas o en las noches, dicen que eso les ayuda a desarrollar su cerebro. Aunque debo decir que me alegraré cuando se vaya. Se acabó el pánico cada vez que pasa por aquí una nave desconocida. 

A Yuri se le hizo un nudo en la garganta.

—Dijiste que estará lista para irse en una semana, ¿verdad? ¿Cómo es posible?

—Eso parece creer Aleksandra. Lo único que faltaba era tu dispositivo, así que, si todo va bien, podría ser incluso antes. De todos modos, tendrás que ser paciente con ella. Estará bastante débil y muy desorientada. Posiblemente presente pesadillas por todo lo que ha pasado.

—Es comprensible. No puedo ni imaginar lo que debe de suponer para ella.

Yuri se llevó una mano a la boca para ahogar un grito.

—¿Está listo su alojamiento?

—Sí, lo tenemos todo previsto. A nosotros también nos va a costara acostumbrarnos, pero estoy convencido de que todo irá como la seda en cuanto esté instalada. Tengo dos hijas más o menos de su misma edad, de trece y nueve años. Estoy seguro de que se llevarán bien, y yo, por mi parte, la trataré como si fuera mi propia hija, un miembro más de la familia.

—¿Y qué me dices de madame Linh? ¿Está preparada?

—¿Preparada? -El hombre ahogó una risita, aunque resultó un tanto forzada e incómoda-. Se quedó pasmada cuando le planteé la idea de adoptar a una tercera niña, pero es una buena madre. Siento que no haya podido acompañarme, pero no quería llamar demasiado la atención sobre este viaje, ya sabe. Por descontado, no sabe lo de la chica. No… todo. Creo que es más seguro así

Yuri debió de hacer algún tipo de ruido, porque el hombre se volvió de pronto y la vio. Se puso tenso. Las patas de la silla de su dedushka chirriaron al arrastrarlas por el suelo, y la puerta se abrió de par en par. Estaba furioso. Igual que Yuri.

—Yura, ¡qué bendita costrumbre tienes! ¿Qué haces escuchando conversaciones ajenas? ¡Ve a tu habitación! 

Yuri sintió deseos de chillar, de patalear, de decirle que no podía deshacerse de ella como si no valiera nada, otra vez no… No podía abandonarla, ya lo habia hecho su madre, su padre, ¿Ahora su abuelo? Pero las palabras se le quedaron trabadas en la garganta. De modo que hizo lo que le habían ordenado, subió los escalones pisando con fuerza y entró en su habitación antes de que su Dedushka viera que lloraba. No fue solo darse cuenta de que no la querían, o de que podían entregarla como si nada al primer extraño que pasara por allí. Fue que, tras ocho largos años, por fin había empezado a sentirse en casa nuevamente. A creer que quizá su Dedushka la quería, más de lo que lo había hecho su madre, un millón más que su padre. Había empezado a creer que las dos formaban un equipo, como antes de que muriera su madre. 

Tras aquella mañana, el miedo la acompañó a todas horas durante una semana. Dos semanas. Un mes. Sin embargo, el hombre no fue nunca a buscarla, y su Dedushka y ella no volvieron a hablar del tema.

Tembló ante el recuerdo, y un pequeño hipo se escapo de sus labios.  

—¿Yura? El suave tirón del brazo de Otabek alrededor de su cintura arrastró a Yuri de vuelta al presente, al vagón que perdía velocidad. Estaba acurrucada como un niño, en el pecho desnudo de Otabek, y aunque tenía los ojos cerrados, varias lágrimas calientes se le habían escapado y le caían en la mejilla. Se las secó rápidamente. 

Otabek se removió asustado al sentirla llorar y se incorporó delante de ella acunando su rostro.

—¿Yura? -insistió, con tono nervioso-. ¿Malen’kiy, estas bien?

—He tenido una pesadilla -contestó esta al fin. No quería que creyera que las lágrimas tenían algo que ver con él. Notó que se detenían y se tumbó de espaldas. Por la oscuridad en que se sumía el vagón, todavía debía de ser de noche, pero el resplandor antinatural de las luces de neón de la ciudad se proyectaba sobre las jaulas que había junto a la puerta, bañando las cajas apiladas de tonalidades rosadas y verdes- He recordado algo -susurró-, Creo que podría estar relacionado con la princesa. 

Otabek se puso tenso.

—Recuerdo primero una conversación de mi madre con mi Dedushka que hablaban sobre un accidente o una niña, y algo de un proyecto peligroso para mi madre, luego en otro sueño que mi Dedushka mencionó a un tal Aleksandra, aunque se suponía que yo no debía oírlo. Estaba escuchando a hurtadillas. Y había otro hombre…

Le contó la historia lo mejor que supo, recomponiendo las piezas de aquel puzle antes de que el recuerdo volviera a desvanecerse. Cuando acabó, se quedó acostada, en silencio, atenta al silbido del viento que azotaba los vagones. Tenía el costado dolorido de dormir sobre un duro contenedor. Sin embargo, en vez de parecer aliviado o esperanzado, Otabek se la quedó mirando con cara de espanto.

—Eso es lo que están buscando, ¿verdad? Me refiero a que… debían de estar hablando de la princesa. No sé donde estaba, ni quién cuidaba de ella… Nunca llegué a verla. Por lo menos que recuerde, durante todos estos años siempre he creído que era de mí de quien quería deshacerse, y ahora… después de lo que me has dicho de Aleksandra Petrova  y mi Dedushka y la princesa Svetlana…

Otabek se apartó de ella, se incorporó y recogió la camisa rota que estaba hecho un ovillo en uno de los costados. Caminaba de un lado a otro con la mirada perdida sobre las pilas de cajas que los rodeaban.

—Ese hombre tenía acento extranjero. Creo que era de la Comunidad Oriental. -Yuri lo miraba fijamente  y se retiró el pelo a un lado-. Y estoy bastante segura de que mi Dedushka llamó a su mujer “Madame Linh“. No sé si es un nombre muy corriente, pero… reconocería al tipo si volviera a verlo. Estoy segura.

—No digas eso. -Otabek se tapó las orejas con las manos-. No lo he oído. 

Yuri parpadeó, sorprendida ante su reacción.

—¿Otabek? -Le bajó las manos-. Eso es bueno, ¿no? Quieren información y yo tengo información. Podemos negociar a cambio de mi Deduhska. ¿No es eso…?

—No vayas. -su mirada la atrapó en la oscuridad. El pelo alborotado, las tenues cicatrices, sus largas pestañas. Otabek la beso nuevamente, pero a comparación de los besos ardientes y dulces de la primera vez, estos se sentian amargos y desdeperados-, No vayas a buscar a tu Dedushka.

Un destello de luz anaranjada se coló por la puerta y se extinguió al instante.

—Tengo que hacerlo.

—No, Yura, no tienes que hacerlo. -Le cogió la mano y la envolvió entre las suyas- No puedes hacer nada por él, Si vas, lo único que conseguirás es poner tu vida en peligro. ¿Acaso querría eso tu abuelo? 

Yuri retiró la mano con brusquedad.

—Podemos huir -insistió Otabek. Sus dedos buscaron el contacto de ella con desesperación, aferrándose a los bolsillos de Yuri, para sentirla cerca-. Desapareceremos en el bosque. Iremos a África, o a la Comunidad. Si gustas a América. Nunca nos encontrarán, sobreviviremos. Yo puedo mantenerte a salvo, Yuri. Puedo protegerte, De todos, no permitiré que nadie te haga daño, pero por favor no vayas.

—¿De qué demonios estás hablando? Si anoche mismo me dijiste que la única posibilidad que teníamos de salvar a mi Dedushka era dándoles alguna información, lo que fuera. Y ahora ya tengo esa información. Creía que era eso lo que querías.

—Tal vez -contestó Otabek-. Quizá si tuvieras un nombre completo, una dirección exacta, algo específico. Pero ¿un apellido, un país, un país enorme, y una descripción? Yuri, si les dices eso, lo único que harán es retenerte como prisionera con la esperanza de que puedas identificar a ese hombre.

Yuri se aparto de él tratando de respirar,  se quedó mirándolo, desconcertada al ver lo alterado que parecía por momentos.

—Vale -dijo, al fin- Entonces me ofreceré a cambio de mi Dedushka.

Otabek se echó hacia atrás, sacudiendo la cabeza, pero Yuri no pensaba dar su brazo a torcer.

—Iremos juntos. Puedes decirles que tienes información, pero que solo se la darás con la condición de que te dejen ir sano y salvo y que puedas llevarte a mi Dedushka contigo. Y pueden quedarse conmigo. 

Otabek se estremeció.

—Otabek, prométeme que cuidarás de él. No sabemos en qué estado se encuentra. Si le han… Si está herido… tendrás que cuidar de él como si fuera yo.

Se interrumpió, pero no hubo más lágrimas. Estaba completamente decidida. Hasta que…

—¿Y si ya está muerta, Yura? 

El terror se instaló en su estómago ante las palabras que se había negado a pronunciar por miedo a que se hicieran realidad. El tren seguía perdiendo velocidad, y Yuri distinguió el jaleo frenético de la ciudad: levitadores, telerredes y zumbadores que advertían de la peligrosidad de las vías. Estaban en plena noche, pero la ciudad nunca dormía.

—¿Eso crees? -Le tembló la voz. Yuri creyó que el corazón se le salía del pecho mientras esperaba la respuesta- ¿Crees que lo han matado?

 Cada segundo que pasaba se enroscaba alrededor del cuello de Yuri ,estrangulándola, hasta que se convenció de que lo único que saldría de los labios de Otabek sería un «sí». Sí, estaba muerto. Sí, lao había perdido para siempre. Lo habían matado. Esos monstruos la habían matado. 

Yuri apoyó las manos en el contenedor, con fuerza, como si quisiera atravesar el plástico.

—Dilo.

—No -musitó Otabek, con los hombros caídos- No, no creo que lo hayan matado. Todavía no. 

Yuri se estremeció, aliviada. Se tapó la cara con ambas manos, mareada ante aquel torbellino de emociones.

—Gracias a las estrellas -susurró-. Gracias a ti.

Iba a abrazarlo pero Otabek la detuvo

—No me des las gracias por decirte la verdad cuando habría sido más misericordioso mentirte -contestó él con sequedad-.

—¿Misericordioso? -respondió saltándose de un jalón las manos de Otabek- ¿Decirme que está muerto? ¿Romperme el corazón?

—Hacerte creer que estaba muerto habría sido mi única oportunidad de convencerte de que no lo buscaras. Ambos lo sabemos. Tendría que haberte mentido. 

El zumbido de las vías se intensificó cuando el tren empezó a entrar en una estación. Voces. Traqueteos metálicos, silbidos de maquinaria.

—No es decisión tuya -le espetó, buscó el portavisor y comprobó dónde estaban. Habían llegado a París-,  Tengo que ir a por ella, pero no es necesario que vengas conmigo.

—Yura…

—No, escúchame bien, te agradezco tu ayuda y que me hayas acompañado hasta aquí, pero puedo seguir sola. Solo dime adónde tengo que ir y encontraré el camino.

—Puede que no te lo diga.

Yuri se metió el visor en el bolsillo sintiendo que las mejillas se le encendían de rabia; sin embargo, al toparse con la mirada de Otabek no vio obstinación, sino pánico. Y volvía a abrir y cerrar los dedos, una y otra vez.

Yuri olvidó el resentimiento que había empezado a anidar en ella. Se acercó a Otabek y le cogió la cara entre las manos. Él dio un respingo, pero no se apartó.

—Querrán esta información, ¿verdad? -Otabek permaneció inmutable-,  Me ofreceré a cambio de mi Dedushka, y ustedes dos  irán a un sitio seguro, se cuidaran el uno del otro y, cuando me suelten, iré a buscarlos. No pueden retenerme para siempre.

Sonrió con toda la ternura de la que fue capaz y esperó a que Otabek respondiera del mismo modo. Al ver que no era así, le acarició las mejillas con los pulgares y lo besó con las mismas ganas de un inicio. A pesar de que Otabek la atrajo hacia sí para profundizar el beso, no dejó que  se prolongara por mucho tiempo.

—Nada nos garantiza que vayan a soltarte. Cuando hayan acabado contigo podían matarte. Vas a sacrificar tu vida por la suya, y te llevaras la mía contigo.

Yuri lo miro sorprendida, y lo abrazo con fuerza. Este le devolvió el abrazo.

—Perdóname, pero tengo que correr el riesgo. 

El tren se detuvo suavemente y descendió sobre las vías. 

Ambos se apartaron un poco si soltarse para poder mirarse, La mirada de Otabek se entristeció.

—Lo sé. Harás lo que tengas que hacer, -tomo su mano derecha y la besó con dulzura en la muñeca, donde el pulso latía bajo la piel-  Igual que yo.

Señoras y Señores, poco a poco nos van acercando a la llegada de estos dos personajes en París

Señoras y Señores, poco a poco nos van acercando a la llegada de estos dos personajes en París. ¿Qué creen que puedas suceder?

La imagen final, *-* me encanta los colores  que le dan al capitulo. Le da como cierta tensión. Cae perfecto con el capitulo!

Los leo, espero que les guste el capítulo! Nos vemos pronto.

Publicado por dmoonbrillentq

Dmoonbrillentq me encanta leer y ver anime, es una forma de poder desprenderme de toda la realidad y adentrarme a miles de aventuras que disfruto montones, por lo que cada historia y experiencias me encantaría poder compartirlo con ustedes. A nivel más personal amo la música y el baile <3 y ayudar a las demás personas, por lo que si necesitas en algún momento poder conversar con alguien aquí estaré

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