Capítulo 20: Independencia del Alfa


ADVERTENCIA: En este capitulo se utilizaran palabras un poco subidas de tono o vulgares y en otro idioma: para su significado, al final del capítulo se encuentra el glosario.

—Disculpadme si he interrumpido algo importante -dijo Alikhan, que permaneció al abrigo del bosque-. El aroma era demasiado tentador para desperdiciar la ocasión. 

No había apartado los ojos de Otabek y el brillo de estos hizo que Yuri encogiera los dedos de los pies. Se llevó la mano a la pistola y se la deslizó hasta la cadera.

—Adelante -le indicó Otabek, al cabo de un largo silencio, con un claro tono de advertencia-. Hay de sobra.

—Gracias, amigo. 

El hombre rodeó la hoguera y pasó tan cerca de Yuri que esta tuvo que apartar ligeramente el codo para no rozarle la pierna. Se le puso la carne de gallina. 

Alikhan se estiró al otro lado, frente a ella, y se acomodo en la orilla del lago como si se encontrara en su propia playa privada. Al cabo de un momento, Lobo se colocó entre ellos. Tenso. Observando cada movimiento del visitante.

—Otabek, te presento a Alikhan -dijo Yuri, sonrojándose ante la incómoda situación-. Lo he conocido en el tren. 

En un intento de ocultar sus emociones y parecer despreocupada, Yuri decidió ocupar sus manos en darle la vuelta al pato. Otabek se le acercó disimuladamente, levantando un muro entre Alikhan y ella, pese a que estaba tan cerca de las llamas que el rostro se le encendió.

—Hemos mantenido una agradable conversación en el vagón restaurante -dijo Alikhan- sobre… ¿de qué hablamos? ¿”Justos aspirantes a lobos”?

Yuri lo fulminó con la mirada.

—Un tema que me fascina -respondió ella sin alterar la voz mientras sacaba las alas y los muslos del pato del fuego-. 

Esto ya está. Cogió un muslo para ella y le tendió el otro a Otabek. Alikhan no protestó cuando recibió las dos alas huesudas, pero Yuri hizo una mueca de asco al oír el chasquido del cartílago cuando arrancó la primera.

—Bon appétit —dijo Alikhan, separando la carne con aquellas uñas inquietantemente afiladas, y el jugo le resbalaba por los brazos.

Yuri mordisqueaba su muslo mientras sus dos compañeros devoraban su parte como animales, sin quitarse ojo. Se inclinó hacia delante.

—Bueno, y que haces aquí, ¿Cómo has bajado del tren?

Alikhan arrojó los huesos limpios de un ala al lago.

—Yo podría preguntarles lo mismo

Yuri trató de disimular los latidos erráticos de su corazón.

—Hemos saltado.

—Arriesgado -opinó este, con una sonrisa afectada-.

 Otabek se puso tenso. La relajación que había conseguido suavizar sus facciones había desaparecido y había sido sustituida por la furia solapada que Yuri había visto en la pelea. Los dedos que no dejaban de tamborilear, el tic nervioso de la pierna.

—Todavía estamos bastante lejos de París -comentó Alikhan, pasando por alto la pregunta de Yuri-. Un desgraciado giro de los acontecimientos. Para la víctima de la peste, por supuesto.

Yuri dio la vuelta a las pechugas que continuaban al fuego.

—Es terrible. Doy gracias a que  Otabek estuviera conmigo, porque si no, seguramente seguiría en ese tren.

—Otabek-repitió Alikhan, pronunciándolo con sumo cuidado-. Un nombre muy poco común. ¿Te lo pusieron tus padres?

—No es de tu inconveniencia -dijo Otabek, arrojando su hueso.

—Es solo por dar conversación.

—Prefiero mil veces el silencio -repuso, con un gruñido. Al cabo de un momento en el que la tensión se cortaba en el ambiente, Alikhan fingió un grito ahogado.

—Ay, lo siento -dijo, arrancando el último trozo de carne de los huesos-.¿Acaso he interrumpido algún tipo de luna de miel? ¿Es por eso que tu novio esta tan molesto? Uff!  Hay tipos que tienen suerte.

Adoptó un aire burlón al llevarse  la comida a la boca. Otabek hundió los dedos en la arena. Yuri se inclinó hacia delante, mirando al hombre a través de la tenue neblina que formaban el humo y el calor con los ojos entrecerrados.

—¿Son imaginaciones mías o acaso ustedes dos se conocen?

Ninguno lo negó. 

Otabek estaba completamente concentrado en Alikhan, como si fuera a saltarle encima al más mínimo movimiento.

Aprende a observas más haya que con tus Ojos Yura, de esa forma no podrán engañarte“.

El consejo de su Deduska se abrió paso entre los pensamientos de Yuri, una sensación de recelo fue instalándose en su pecho he instintivamente  sacó la arma de su cinturilla.

—Súbete la manga.

—¿Disculpa? -dijo Alikhan, chupándose el jugo que le chorreaba por la muñeca, Yuri se puso en pie como pudo y lo apuntó con el arma- Es una orden, ¡AHORA!.

Alikhan vaciló un instante y luego, con una expresión indescifrable, se llevó la mano al brazo izquierdo y se subió la manga hasta el codo. LSOM1124 aparecía tatuado en la piel. Yuri hervía de rabia, tan encendida como las brasas de la hoguera.

—¿Por qué no me has dicho que era uno de ellos? -masculló entre dientes, agarrando a Otabek por un momento de la camisa. Por primera vez, Alikhan se puso tenso-.

—Esperaba poder averiguar por qué está aquí y por qué se te ha acercado en el tren sin alarmarte -contestó Otabek-. Yuri, te presento oficialmente al   Oficial Alikhan A… eso no importa, es miembro de La Suprema Orden de la Manada. No te preocupes, solo es un omega.

 Este arrugó la nariz ante lo que Yuri reconoció como un golpe bajo. Miró a uno y después al otro, finalmente solto a Otabek.

—Sabías que había estado cerca de él por el olor -dijo-. Lo has sabido en cuanto he vuelto al compartimento… ¡igual que has sabido todo este tiempo que nos ha estado siguiendo! ¿Cómo…? -Se lo quedó mirando, boquiabierta. Aquel color de ojos tan poco natural. Los sentidos extrañamente desarrollados, los dientes, los aullidos- ¿Qué demonios son?

Otabek torció el gesto ante la acusación velada, pero fue Alikhan quien respondió.

—¿Qué es exactamente lo que le has contado a esta dulzura, hermano?

 Otabek se puso en pie, lo que obligó a Alikhan a inclinar la cabeza hacia atrás para sostenerle la mirada.

—Sabe que ya no soy tu hermano -contestó-. Y sabe que no debe confiar en nadie que lleve esa marca. 

Alikhan sonrió ante lo irónico de sus palabras.

—¿Nada más?

—¡Sé que tienen a mi abuelo! -gritó Yuri, con lo que espantó una bandada de golondrinas del árbol más cercano. Cuando el rumor de los aleteos se extinguió, en el bosque se instaló un denso silencio en el que resonaban las palabras de Yuri. La chica cogió el arma con ambas manos para detener el temblor, aunque Alikhan continuó tranquilamente junto a la orilla-.Tienen a mi Dedushka-repitió, esta vez más despacio-, ¿verdad?

—Bueno, exactamente no entiendo la palabra que pronunciaste, así que no te puedo responder ¿Acaso eso es otra lengua… digamos como Ruso?

Unos puntitos blancos motearon la visión de Yuri 

—¡Сукин сын, va te faire enculé! -se tiro encima de Alikhan pero Otabek la atrapo en el aire, sosteniéndola por la cintura. Yuri empezó a forcejear para soltarse, veía todo con puntos blancos llena de ira-. 

—для демона Yura, успокойся -la regaño Otabek-.

Yuri se quedo tiesa, sorprendida por la forma en que la llamo y por el hecho que le hablo en su lengua madre. Cuando Otabek vio que esta se calmaba, la soltó e inmediatamente Yuri le volvió a apuntar al indeciado. Necesitó de toda la fuerza de su voluntad para no apretar el gatillo y borrar aquella sonrisa burlona de su rostro.

—¿Por qué nos sigues? -preguntó apretando los dientes de rabia. Yuri vio que meditaba la respuesta. Alikhan apoyó una mano en la orilla de guijarros, se incorporó y se limpió la gravilla-.

— Pues ya sabes, me han enviado a recuperar a mi hermano -dijo, con la misma tranquilidad que si lo hubieran enviado al supermercado por las compras-, No sé si te habrá contado que él y yo pertenecemos a una manada de élite a la que se le había asignado una misión muy especial. La misión ha sido cancelada, y el maestro Zathrian quiere que volvamos de inmediato, todos. 

A Yuri se le hizo un nudo en el estómago ante la elocuente mirada de Alikhan, pero en la expresión de Otabek se adivinaban incluso más recelo y dudas que antes.

—No pienso volver -aseguró Otabek-. Zathrian ya no me controla. 

Alikhan lanzó un resoplido.

—Lo dudo. Además, sabes tan bien como nadie que a los hermanos no se les está permitido abandonar la Orden, o ya sabes las consecuencias de su Rebeldía. -Se bajó la manga para tapar el tatuaje-.Aunque he de confesar que no he echado de menos tener un alfa cerca. 

El viento cambió de dirección y levantó varias chispas hacia el rostro de Yuri, que retrocedió con paso incierto y parpadeó.

—¿De verdad has pensado que venir aquí, sin Zathrian para protegerte, es sensato? -dijo Otabek-.

—No necesito la protección de nadie.

—Eso sería una novedad. 

Alikhan lanzó un gruñido y se abalanzó sobre él de un salto, pero Otabek empujo a Yuri a un lado para quitarla del camino y se apartó él  para ponerse fuera de su alcance, contra atacó con un puñetazo dirigido ala mandíbula. 

Alikhan lo paró, lo agarró por el puño y aprovechó el impulso para hacerlo girar y rodearle el cuello con un brazo. Otabek echó hacia atrás el que tenía libre, cogió a este por el hombro y lo volteó por encima de su cabeza. Alikhan aterrizó con un tosco gruñido, golpeando el agua con los pies. Se puso en pie en un abrir y cerrar de ojos .Con el corazón desbocado y el pulso tembloroso, Yuri se levantado apurada y apuntaba a uno y a otro con el arma.

 EL omega se estremecía de rabia contenida, mientras que Otabek parecía esculpido en la roca, astuto y calculador.

—De verdad que creo que ha llegado el momento de que vuelvas, hermano. Deja este estúpido juego que tienes -masculló Alikhan entre dientes. Otabek sacudió la cabeza, y unos mechones empapados le cayeron sobre la frente.

—Jamás estuviste a mi altura.

—Creo que vas a llevarte una sorpresa, “Alfa”.

Otabek soltó un resoplido, y Yuri supo que él jamás consideraría a Alikhan un verdadero rival.

—¿Por eso nos has seguido? ¿Por qué has pensado que por fin había llegado tu oportunidad de subir de rango, de derrotarme y echarme de la manada?

—Ya te he dicho Volk por qué estoy aquí. Zathrian me ha enviado por ti, la misión se ha cancelado. Cuando se entere de que te has rebelado… Bueno, despídete de tu estúpida madre y tu inservible Padre.

Otabek se abalanzó sobre él y lo tumbó de espaldas, de modo que la cabeza de Alikhan acabó en el agua. Yuri oyó un desagradable crujido cuando esta se golpeó contra las duras piedras del fondo. La chica lanzó un chillido y corrió hacia ellos.

—¡No, parad pedazos de imbéciles! ¡Otabek, ¡detente! Podría saber algo! -gritó, hundiendo las uñas en el brazo de su compañero.

Sin inmutarse, Enseñando los dientes, Otabek dirigió el puño hacia atrás y lo descargó contrala cara de Alikhan.

—¡OTABEK! ¡Para! ¡Mi Deduska! Él sabe… Maldita sea ¡Otabek, suéltalo!

 Al ver que no conseguía detenerlo, Yuri disparó al aire a modo de advertencia. El eco resonó en el claro, pero Otabek ni siquiera la miro. 

Alikhan dejó de agitar los brazos, que resbalaron a los lados y cayeron al agua.

—¡Vas a matarlo! -chilló Yuri—. ¡Otabek! ¡VOLK! 

Después de que estallaran las últimas burbujitas que Alikhan había dejado escapar, Yuri retrocedió, soltó un suspiro y volvió a accionar el gatillo. 

Otabek siseó entre dientes y cayó de costado, llevándose una mano al brazo contrario, cuya manga ya había empezado a empaparse de sangre, a pesar de que se trataba de una herida superficial, pues la bala apenas lo había rozado. 

Parpadeó y miró a Yuri.

—¿Acabas de dispararme?

—No me has dejado mucha opción. 

Seguían pitándole los oídos cuando Yuri se arrodilló junto a Alikhan, le tiró de los hombros con todas sus fuerzas y lo dejó en la orilla tumbado en un ángulo extraño. Alikhan se volvió de lado; tenía el ojo izquierdo cerrado por la hinchazón, y un hilillo de sangre diluida por el agua le goteaba de la nariz y la mandíbula. 

En un arranque de tos estertórea, escupió más sangre y agua por la boca, que acabaron formando un charco en la arena. Casi sin aliento, Yuri miró a Otabek de soslayo. No se había movido, pero la ira irrefrenable que crispaba sus facciones había dado paso a algo cercano a la admiración.

—Está bien saber que tenías intención de utilizar el arma con la que me recibiste a la puerta de tu casa -dijo-. 

Yuri lo miró con el entrecejo fruncido.

—Sinceramente, Otabek, ¿en qué carajos estabas pensando? Podría contarnos algo. ¡Podría ayudarnos a encontrar a mi Deduska! Su media sonrisa se suavizó, y por un instante pareció lamentarlo. 

—No hablará.

—¿Cómo lo sabes?

—Lo sé.

—¡Eso no me convence!

—Cuidado con la pistola.

—¿Qué…?

Yuri bajó la vista hasta la orilla justo a tiempo de ver a Alikhan cerrando sus dedos en torno al mango de la pistola. La joven la asió por el cañón y arremetio con un puñetazo en la nariz hacia este.

Un bufido, seguido después de una risita sofocada y exhausta manchó los labios de Alikhan con más escupitajos ensangrentados.

—Un día te mataré, hermano y lo disfrutare como no tienes ideas. Si no es que el maestro Zathrian  lo hace antes.

—¡Deja de provocarlo дурак! -gritó Yuri, que se levantó  para ponerse fuera del alcance de Alikhan, volvió a colocar el seguro de la pistola y se la metió en la cinturilla de los vaqueros-. 

En cualquier caso, yo diría que ahora mismo no estás exactamente en posición de amenazar a nadie. Alikhan no dijo nada. Había cerrado los ojos, tenía los labios entreabiertos, la nariz partida por el golpe y una mancha de sangre en la mejilla, respiraba de manera estertórea y dificultosa. 

Asqueada, se volvió hacia Otabek, que se retiró la mano de la herida y miró sorprendido la palma, cubierta de sangre. Se inclinó hacia delante, apoyándose en un codo, y agitó la mano en el agua para lavársela. Con un suspiro, Yuri se acercó hasta la mochila y sacó un kit de primeros auxilios. 

Otabek no protestó cuando agrandó de un tirón el rasgón que la bala le había hecho en la manga y se dispuso a lavarle y vendarle la herida. El proyectil apenas le había rozado el bíceps.

—Siento haberte disparado -dijo Yuri-, pero no me escuchaba e ibas a matarlo.

—Puede que todavía lo haga -contestó Otabek, sin apartar los ojos de las manos de la chica. 

Yuri sacudió la cabeza, sujetando el vendaje con un trocito de esparadrapo.

—No me dejaste partirle la cara a mí, así que no pienses que te voy a dejar desquitarte.

Otabek soltó un bufido y luego una queja

—No es tu verdadero hermano, ¿no? Así es como se llaman en el grupo, ¿verdad?

Otabek gruñó, pero no respondió.

—¿Otabek?

—Nunca he dicho que nos lleváramos bien. 

Yuri alzó la vista hacia Otabek y vio el profundo desdén que reflejaba su rostro. Tenía la mirada encendida, clavada en el cuerpo postrado de Alikhan, detrás de ella.

—Bien. -La dureza del tono de Yuri ahuyentó parte del odio de Otabek, que le devolvió su atención-. Entonces conoces sus puntos débiles y sabrás cómo sacarle la información que necesitamos. 

Otra vez aquella mirada llena de lástima.

—Estamos entrenados para soportar cualquier tipo de interrogatorio. No nos ayudará.

—Y yo he sido entrenada de mil formas y he aprendido a como torturar a las rehenes, Ya nos ha dicho algo. No será tan difícil hacerlo hablar de nuevo, aunque tenga que llenarlo de plomo. 

Recogió el kit y lo arrojó a la mochila. No acertó a la primera y cayó al suelo. 

—Es evidente que sabía algo cuando le he preguntado sobre mi Dedushka. Y eso de que la misión ha sido cancelada… ¿a qué se refería? ¿Tiene algo que ver con él?

 Otabek  negó con la cabeza, pero Yuri advirtió que se le enturbiaba la mirada.

—Nos dijo lo que quería que supiéramos. Mejor dicho, que supiera yo. O que creyera. Yo no le daría demasiada importancia.

—¿Cómo puedes estar seguro? 

Otra vez aquel tic nervioso de los dedos: cerrar, abrir, cerrar, abrir.

—Conozco a Alikhan, haría lo que fuera para subir de rango y esperaba conseguirlo siguiéndome y obligándome a volver, o demostrando que había peleado conmigo y había ganado. En cuanto a la misión que nos habían encomendado cuando me fui…, no creo que la hayan cancelado. Era demasiado importante para ellos.

—¿Y mi abuelo? 

El ceño de Otabek se relajó, como si hubiera logrado ahuyentar una preocupación.

—Tienes razón. Será mejor que nos pongamos en marcha -comprobó la fuerza de su brazo herido antes de usarlo para ayudarse a ponerse en pie-. 

El fuego se había acabado consumiendo y solo quedaban unas cuantas brasas, que apagó con un par de pisotones, haciendo caso omiso de la pechuga de pato que había quedado medio carbonizada.

—No me refería a eso -dijo Yuri, sin moverse de la orilla, respirando más agitadamente y llevándose las manos a la cabeza con desesperación-, Puedo intentar al menos sonsacarle algo, debe decirme dónde esta

Otabek la tomo de los brazos dándole una suave sacudida para que lo mirara

—Yura, escúchame y respira. ¿Sabe algo que podría ayudarnos? Sí, seguramente, pero no nos lo dirá. Salvo que estés pensando en torturarlo hasta que confiese, claro, seria efectivo, no me cabe la menor duda que tienes unos excelentes métodos, pero aun así, no hay nada que puedas hacerle que supere lo que le haría la manada si hablara. Ya sabemos dónde está tu Dedushka. Hablar con él es perder el tiempo y poner a tu familiar en más peligro.

—¿Y si lo llevamos con nosotros y hacemos un trato? Mi Dedushka a cambio de él -insistió, tratando de controlar su respiración una vez que Otabek la soltaba y se agachaba para recoger  la mochila. 

Sin poder evitarlo Otabek se echó a reír.

—¿Estas hablando de un intercambio? ¿Por un omega? -hizo un gesto hacia Alikhan-. No vale nada. 

Aunque su furia se sentía bajo la superficie, Yuri se alegró de que en sus ojos ya no se reflejara aquella enajenación transitoria.

—Volverá con ellos y les dirá que estás conmigo -dijo Yuri- Te tomarán como un traidor.

—Eso no importa, primero debo mantenerte segura. -Se colgó la mochila del hombro y lanzó una última mirada cargada de desdén a su hermano-. Además con la paliza que le dimos, estara bastante tiempo inconsciente, lograremos llegar antes que él.

◊ GLOSARIO ◊

*Сукин сын: Hijo de Perr**

*Va te faire enculé: que te den por el cul*

*для демона Юрия, успокойся: Por un demonio Yuri, cálmate

*дурак: imbécil (durak)



Bueno gente linda, os traigo otro nuevo capitulo. Muchos se preguntaran: ¿¡Queeee!? Otabek sabe hablar Ruso? Pues déjeme decirles que si, sabe hablar la lengua nativa de Yuri, pero porque? Eso pronto lo irán descubriendo. , ¿Alikhan no sabe lo que se refería Yuri? Pues si señores, él le entendió completamente. Lo hizo para sacarla de sus casillas. Alikhan ama el desastre, y sabe que Yuri es muy explosiva, por lo que lo hizo al propio. A su vez Otabek le hablo en su lengua madre para que entendiera que la estaba provocando. Cualquier duda que tengan con gusto se las aclaro. Nos vemos pronto 😀

Publicado por dmoonbrillentq

Dmoonbrillentq me encanta leer y ver anime, es una forma de poder desprenderme de toda la realidad y adentrarme a miles de aventuras que disfruto montones, por lo que cada historia y experiencias me encantaría poder compartirlo con ustedes. A nivel más personal amo la música y el baile <3 y ayudar a las demás personas, por lo que si necesitas en algún momento poder conversar con alguien aquí estaré

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