[Seis, Víctor] Sempiterno


Capturado por los recuerdos, Víctor no se dio cuenta cuando fue el momento en que el atardecer dio paso a la noche. En sus manos aún sostenía la taza de café a medio beber, ya fría. Sin querer continuar en el balcón, volvió a entrar a su departamento, dejó la taza sobre una mesa y caminó hasta su habitación.

Después de observar su cama unos momentos, Víctor se quitó la ropa y se metió entre las cobijas, deseaba recrear la calidez del cuerpo de Yuuri, anhelaba volver a embriagarse con su aroma. 

Pero las sábanas ya no conservaban ni esa calidez, ni ese aroma. La huella de su cuerpo había desaparecido y los fantasmas volvieron a apoderarse del lugar.

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