[Nueve, Yuuri] Sempiterno


Yuuri vivía en el presente. 

Y el presente no era agradable. 

Makkachin, la fiel mascota que acompañó a Víctor desde que era un adolescente de 12 años, finalmente los abandonó, se marchó para siempre el mismo día en que Víctor cumplió los 30 años. 

—¿Estás bien mi amor? —preguntó Yuuri mientras acariciaba el cabello plateado de su esposo, quien descansaba en su regazo. 

—Sí —contestó, pero las lágrimas que mojaban la tela del pantalón de Yuuri indicaban lo contrario. 

Cómo iba a estar bien si Makkachin había sido su amigo por tantos años. 

Cómo iba a estar bien si Makkachin era lo único valioso que el ruso había conservado de su antigua vida, la de antes de romper todo contacto con sus padres por la forma tan horrible en la que habían tratado a Zvezda, y al él mismo, sólo por ser un par de hombres que se amaban. 

Yuuri lo comprendía, él mismo no podía retener las lágrimas.

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