El omega y el emperador.


Vida arreglada.

Viktor no tenía más de nueve años cuando se le había clasificado como alfa, y a pesar de ser una corta edad, él sabía lo que significaba. Él, a diferencia de su único hermano omega Georgi tendría mil y una oportunidades más ante sus ojos. Oportunidades directamente proporcionales al correcto manejo de su intelecto y habilidades. Por fortuna él sabía como sacarles provecho y es que a pesar de ser tan joven contaba con una mente clara y privilegiada que sabía lo que había que hacer y como obtenerlo.

Viktor era el hijo mayor de un importante político que formaba parte del senado romano, por lo que desde el momento de su nacimiento sabía que, en caso de que se conociera su segundo género y este resultara ser un alfa, le garantizaría un lugar preferente. Si bien lo sabía aprovechar podría incluso convertirse en el próximo emperador.

Su padre, un querido y respetado político perteneciente al senado, fue quien se encargó de instruirlo de manera personal una vez que conociera la naturaleza de su ambicioso hijo, buscando el mejor entrenamiento para el muchacho, así como a los mejores tutores. Por lo que después de cuatro largos años de ardua preparación Yakov determinó que Viktor se encontraba listo para acompañarlo a su primera reunión, lo cual sucedió cuando el muchacho cumplió trece años. Al tratarse del hijo del cónsul sabía de antemano que sería bien recibido, pero sus habilidades determinarían su destino.

La primera reunión fue complicada. Los miembros del senado recibieron con una fingida sonrisa y falsa alegría al joven de ojos azules, pero la tensión era evidente, al tratarse de únicamente alfas en aquel recinto la lucha era constante; el mayor sabía de buenas a primeras que debido a la lucha de intereses que era normal en el día a día, un muchacho como su hijo sería el principal blanco a querer derribar; sin embargo; no en vano invirtió tanto en su hijo y conociendo las habilidades diplomáticas de este y su brillante intelecto, desde el principio supo que se trataba de una batalla ganada.

Los temas que discutir fueron variados, el principal la creciente sobrepoblación del imperio, las interminables guerras por la conquista del territorio occidental y por último un tema que había causado cierta polémica desde hacía unos meses atrás: la clasificación por género secundario, tema en donde Yakov fervientemente buscaba que las condiciones de los omegas permanecieran iguales, algo en lo cual sus compañeros se encontraban en contra.

Viktor fue participativo, enérgico, no se dejó intimidar defendiendo en todo momento su punto de vista, se le permitió opinar, argumentar, e incluso imponerse, todo por el profundo respeto y la jerarquía de su padre en aquel lugar, aunque en el interior ya planeaban la manera de hacerle frente en el futuro. Sin embargo, no todo fue malo, los más ancianos reconocieron la brillante mente del joven y el carisma que desprendía.

—Todo un acierto el hacerse acompañar de tu hijo —le felicitó Celestino al pasar a despedirse una vez terminada la sesión —. Un muchacho brillante en toda la extensión de la palabra. Felicidades Viktor.

—Le agradezco.

—Gracias, Celestino, en verdad estoy muy orgulloso de las aptitudes de mi hijo.

—Me lo imagino, ahora solo debes tener cuidado de todos aquellos que desde el principio lo hayan identificado como una amenaza —advirtió el moreno en un susurro.

—He tenido tiempo de prepararme, así que despreocúpate —dijo por último el mayor, palmando la espalda del hombre en forma de despedida.

—Nos vemos mañana.

—Descansen.

Yakov salió de buen humor al lado de su hijo, quien con una sonrisa caminaba.

—Este es el comienzo de una vida llena de éxitos hijo, sin embargo, jamás olvides que nuestra amada Roma debe su grandiosidad a todos los temas que se discuten en estas sesiones.

—Comprendo padre.

—Y más importante, no te olvides de lo discutido el día de hoy. Un omega jamás será igual a un alfa. Los dioses quisieron dar equilibrio a nuestras vidas dotando a los alfas de fuerza física e inteligencia; a ellos, sin importar si son hombres o mujeres, la oportunidad de concebir a nuestros hijos, de tal manera Viktor que nosotros no somos nadie para contradecirlos. Jamás olvides lo hoy discutido y mantente firme a nuestros ideales sin importar las circunstancias. Siempre recuerda, tú destino no se encuentra al lado de un omega, tu futuro será brillante y para lograr subir, tu pareja deberá ser un alfa al igual que tú.

Viktor miró a su padre con orgullo. A su criterio Yakov era un hombre sabio y si él insistía con tanta vehemencia en ese tema, es porque tenía razón. Después de todo, en aquellos tiempos era bastante común que personas con su estatus se emparejaran con alfas mientras que sus hijos eran concebidos con omegas, el equilibrio perfecto para el imperio romano.

En silencio caminaron padre e hijo hasta su morada donde su madre, otra alfa, esperaba a ambos hombres al lado de su hijo quien se esmeraba en terminar sus labores en casa.

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Los siguientes años fueron decisivos para Viktor, quien tuvo que hacer uso de todo su carisma para ganarse a los miembros más importantes del senado, así como de todo su intelecto, hasta lograr imponer los ideales de su padre y los propios. En tal carrera solo fue cuestión de tiempo para que el emperador se fijara en él, lo cual no tardó en ocurrir.

A los oídos del emperador Nikolai llegaron los rumores del brillante hijo del cónsul, un muchacho con un talento único y belleza inigualable que, así como podía dar una opinión acertada a complicados temas de política como hablar de filosofía, artes y economía, también contaba con habilidades natas para la guerra. Nikolai no tardó en hacer llamar a los padres del chico prodigio para pedir su tutela prometiendo llevarlo hasta lo más alto. Y así fue, cuando a los quince años Viktor se separaría por siempre de sus padres y hermano, para comenzar en solitario su propio camino.

Llegando a esa tierna edad al palacio de la mano de Alain, el consejero y persona de mayor confianza de Nikolai, quien se encargó de presentarlo ante su benefactor y el nieto de este.

A ojos de todos, Nikolai había sido el mejor emperador que Roma había tenido. Ya durante su gobierno no sólo habían aumentado su territorio exponencialmente, si no que como ciudad lo tenían todo: los ciudadanos gozaban de la prosperidad del imperio y a su vez ellos aportaban para que esto continuará así, los betas se desempeñaban en diversos oficios necesarios para la nación y los omegas conocían su lugar al ser en su mayoría asignados a una familia noble para encargarse de la concepción de sus hijos y en ocasiones la crianza de los mismos, sin opción de negarse ya que el hacerlo significaría estar en contra del pueblo romano aspecto que se pagaba con la muerte. En tanto que los alfas podían tanto hacer carrera en el ejército como incluso poder esperar ocupar un puesto dentro de la política, siendo los más beneficiados.

Al lado de Nkiolai, Viktor aprendió no solo de todo aquello que su padre siempre le dijo que no era necesario para un alfa, si no que en cierta medida la nobleza y generosidad de este se quedaría impregnada en él. Con el paso de los años el menor aprendió a quererlo y admirarlo, no solo por ser su benefactor y gobernante de tan vasta nación, si no por su calidad como persona y su sincera preocupación por el pueblo romano.

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Cuando Viktor cumplió dieciocho años, su futuro y el de Roma quedaron marcados para siempre, ya que a esa edad Nikolai decidió designar a quien sería su sucesor al ya sentirse demasiado viejo para continuar. El anciano no tenía más familia, que su nieto Yuri, el descendiente de su único hijo quien murió asesinado junto con su pareja a manos de tropas enemigas, hacía ya tantos años. Yuri era años menor a Viktor y, pese a que muchas personas lo apoyaban a él como el próximo emperador, él no pensaba de la misma forma; él solo quería libertad, la libertad que su estatus le negaba, él quería vivir su vida como mejor le pareciera, sin restricciones ni las complicadas obligaciones de un emperador. Además, él estaba enamorado de un importante general con quien mantenía una apasionada relación de hacía ya tres años, su abuelo lo sabía y no le incomodaba. Lo que era más, Yuri sabía que el anciano se había afanado en buscar a su sucesor en otros lugares al saber los pormenores de la vida de su nieto y sin embargo por protocolo el hombre reunió a ambos jóvenes al momento de designar quién se quedaría con el poder.

—Sabemos por qué he decidido reunirlos esta tarde en compañía de mi leal consejero, ¿cierto? — Comenzó el anciano hombre levantándose de su asiento. Los cuatro hombres, Viktor, Yuri y Alain, se encontraban en una amplia sala que usualmente era ocupada para importantes reuniones de estado y donde años antes el actual emperador fue elegido.

Viktor miraba confiado a su mentor, en tanto Yuri parecía aburrido; sabía que no sería elegido y no entendía porque le hacían perder el tiempo de esa manera. En tanto que el consejero de Nikolai, Alain Leroy miraba severo a ambos muchachos, sin estar completamente de acuerdo con las decisiones de Nikolai, habiendo ya hablado a solas con él en días anteriores, queriendo hacer notar del error que estaba por cometer.

—El final de mi gobierno está cerca, me encuentro cansado y sin fuerzas suficientes para continuar—Yuri se sobresaltó, siempre que su abuelo comenzaba a hablar de su fin y a pesar de saber que era algo inevitable, el muchacho se alarmaba y preocupaba— Es algo normal, pronto me iré, pero antes de ello quiero hacer las cosas bien y dejar bajo el mando de uno de los dos a mi mayor orgullo y preocupación —Nikolai caminó al lado de su nieto colocando una mano por sobre su hombro. —Yuri, mi nieto, estoy completamente consciente de tus intereses, de tus anhelos y planes, por lo que me rompería el corazón ser una piedra en tu camino — el muchacho, tenso tras el toque se tranquilizó al escuchar aquellas palabras, en tanto el anciano se dirigió a Viktor.

—Mi más fiel y receptivo pupilo, un brillante joven y astuto guerrero. Serás tú quien me releve en esta misión a la cual deberás dedicarle cuerpo, alma y corazón —La sonrisa del platinado se dibujó amplia y radiante y a pesar de que de manera lejana escuchó el chasquido de la lengua de Aalain como signo de desaprobación, no le tomó en cuenta, su felicidad era mayor.

—Nikolai, no te defraudaré, haré honor al legado que me otorgas— prometió el muchacho con agradecimiento arrodillándose frente a él y tomando una de sus manos para besarla, gesto que a Alain le pareció exagerado.

—Sé que lo harás —dijo regresándole una paternal sonrisa mientras agradecía el gesto con una palmada sobre su hombro, volviendo ahora a su lugar, continúo. — El día está cercano, y no habrá marcha atrás, sobre tus hombros recaerá el peso de este importante imperio y por tus decisiones es que puede continuar con su majestuosidad o caer en la peor de las miserías, es por ello que te pido como favor especial atender a las decisiones de mi leal y sabio consejero, Alain, él sabrá instruirte en todo momento de necesidad y bajo su experiencia tu éxito estará garantizado.

Alain se limitó a observar al joven platinado sentado a la izquierda del emperador y con una fria mirada asintió a las palabras del anciano.

Ambos muchachos creyeron que era todo, estaban listos para continuar su rutina tras el importante anuncio, pero. No fue asi.

—Hay algo más. Antes de irse, por favor escúchenme con atención — pidió con algo de pesar en su corazón. — Yuri, aunque no seas el próximo gobernante, sigues contando con ciertas obligaciones y no estas exento de ellas al ojo público. Y tú Viktor, mucho menos, por lo que ambos deberán contraer matrimonio, se lo debemos a nuestro pueblo y no se espera que sea de otra forma. Frente a los ojos de Roma ambos serán pareja, en tanto que en lo privado harán de sus vidas lo que mejor les parezca.

Tras el anunció Yuri quedó anonadado. A pesar de todo la libertad que esperaba, no le sería concedida, no sería capaz de poder gozar de su vida al lado del general Altin. Sin embargo, Viktor, no lucía tan afectado, veía aquel detalle como la primera de muchas obligaciones a cumplir; además desde que llegará al lado de Nikolai había conocido a Yuri y pese a su terco carácter y su a veces altanera personalidad, le simpatizaba, para él era como un hermano menor, a quien solo llevaba dos años de diferencia y con quien en ocasiones se entendía a la perfección. Por lo que antes de dar inicio decidió dejar las cosas en claro.

—Yuri —le llamó después de la reunión para hablar en privado. El joven rubio aún consternado con la noticia lo miró molesto.

—No esperarás que cumpla tan rápido con mis labores de consorte, anciano.

—No, solo quiero que lleguemos a un acuerdo.

Con los brazos cruzados, Yuri le miró alzando una ceja, estaba interesado sobre aquello que tendría que decirle.

—No pienso obligarte a nada, no me interesa que formemos un matrimonio, simplemente estoy dispuesto a cumplir con mis obligaciones. Además, tu abuelo lo ha dicho claramente, en lo privado podemos hacer de nuestras vidas lo que mejor nos parezca. Sé que amas al general Altin y si él te corresponde pueden permanecer juntos, yo no me opondré mientras cumplas con tus deberes y con tu pueblo, ¿Qué dices?. – Yuri lo miró ceñudo, odiaba que le dieran órdenes, pero por Otabek era capaz de todo.

—De acuerdo — Ambos hombres estrecharon su mano y de esta manera el futuro de ambos quedó marcado. En tanto minutos más tarde, pasaba por su lado, casi chocando con ellos un furioso Alain.

—Lo lamento —. Se disculpó entre dientes el hombre apenas y prestando atención hacía donde se dirigía, mientras que los muchachos ni siquiera habían prestado atención al detalle, siendo este el primer gran error al próximo gobierno de Víktor.

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Era el año 202 a.c. cuando Viktor, hijo de Lilia y Yakov, pupilo del emperador Nikolai y recién esposo de Yuri, fue nombrado emperador tras la muerte del anciano. Viktor, ataviado en una túnica blanca con detalles en hilo de oro, sandalias y su largo cabello perfectamente atado en una coleta, lucía resplandeciente de la mano de su esposo, ambos custodiados por el ejército romano a cargo del general Altin. Fue el día más significativo en la vida del platinado y el comienzo de una nueva era para el pueblo.

Tal como se esperaba de Viktor, desde el comienzo de su mandato las buenas decisiones de parte del platinado no se hicieron esperar, con planes de conquista decidió incrementar las filas del ejército romano lanzando un edicto en donde se decía que todo aquel que decidiera unirse y hacer carrera en él sin importar su estatus social sería recompensado, jamás le faltaría techo y sustento y de ser lo suficientemente buenos, el ascenso sería posible. Ante el comunicado la respuesta fue inmediata, el ejército creció en filas y siguiendo el estricto entrenamiento del general Altin pronto estuvieron listos para una nueva misión de conquista. Por otro lado, dentro del imperio un tema que venía aquejando desde su adolescencia regresaba, en las reuniones del senado volvía a ponerse en tela de juicio el papel de los omega dentro de la república y las opiniones se encontraban divididas: un trato igualitario a los omegas o continuar con lo impuesto por los dioses.

—Luces cansado anciano — le comentó Yuri durante la noche al verlo entrar a la alcoba matrimonial tras una agitada sesión.

—Regresaron con lo mismo, no puedo creer como se alteran tanto con temas tan banales. “Omegas”, habiendo tantas cosas que tratar y poco tiempo, ellos quieren hablar de omegas.

—Lo dices porque tú eres un alfa que fue criado a la antigua — Se burló el muchacho cambiando sus ropas dispuesto a compartir cama con su “esposo”. Viktor tomó de una mesita una copa de vino dejándose caer sobre un sillón, admirando la elegante manera en la que Yuri se despojaba de sus prendas.

—No sé a qué te refieres — El rubio soltó una carcajada. Habiendo terminado, se dirigió a su lado, tomando asiento frente a él y sosteniendo la copa de vino restante sobre la mesita.

—Varios de esos ancianos en el senado han caído rendidos bajo los encantos del omega que se les asignó para procrear, incluso han llegado a sostener relaciones clandestinas con ellos que de salir a la luz pública se les castigaría a sus omegas con la muerte en el coliseo y ellos podrían ser relevados de sus puestos.

—¿Por qué no me habías dicho nada? — preguntó enojado levantándose de golpe — ¿Sabes sus nombres? — Yuri no se dejó intimidar levantándose frente a él, encarándolo.

—Son rumores y aunque los supiera, no te lo diría, esos hombres están en todo su derecho a amar, a tener hijos omegas y esperar lo mejor para ellos. Y esos omegas son personas como tú y yo, como el hermano que dejaste por venir a vivir aquí, así que lo mejor será que reconsideres tus ideas porque si quieres que este imperio durante tu mandato sea incluso más grande que el del emperador Nikolai, y rendir tributo a mi abuelo, deberás comenzar a romper con los paradigmas que hemos cargado por tantos años — Viktor soltó una sonrisa burlona, dejó su copa en la mesa que los separaba y se colocó por detrás de él. —Aún eres un niño Yuri, no sabes de estas cosas, sé feliz al lado del general Altin y deja que sea yo quien se ensucie las manos.—Yuri furioso iba a replicar, pero estaba a manos de aquel hombre, tanto él como Otabek, así que decidió cambiar el tema.

—Como sea. Por cierto, hoy llegó uno de nuestros comerciantes de mayor confianza, y si no mal recuerdo dejaste en mis manos la decisión de elegir al omega que llevará a nuestros hijos, aunque por supuesto serás tú quien lo preñe —Viktor más relajado fue directo al lecho tirándose sobre él.

—¿Ya lo tienes?.

—Así es, un adorable joven de apenas dieciocho años con cuerpo de gladiador, pero rostro de ángel, esperaremos a que llegue su celo o el tuyo para que ambos compartan, y si lo deseas él puede ser quien te asista durante tus celos de ahora en adelante, mientras tanto esperaré ansioso que ese momento llegue.

—Supongo que sí, cuando eso pase tendrás permitido compartir lecho con tu querido general, después de todo no se puede permitir que el lecho del otro emperador permanezca frío mientras yo me encuentro en celo — dijo ya más relajado con una sonrisa cómplice —. Aunque sabes que no tengo reparo en que lo hagas desde ahora.

—No sabes lo que dices, hacerlo ahora sería un suicidio —Yuri sonrió recostándose a su lado y jalando las sábanas para dejar a Viktor a la interperie, más por travesura que por otra cosa. El platinado continuo con el juego jalándolas hacia sí a su vez, durante el movimiento las vestimentas de Yuri se desacomodaron dejando ver su torso bañado a la luz de la luna antojándosele al mayor lo suficientemente seductor incluso tratándose de otro alfa, por lo que sin siquiera contenerse ni pensarlo coló su mano por debajo de las delgadas ropas acariciándolo y Yuri lo apartó de un manotazo.

—No te confundas, soy tu esposo ante los demás, pero no aquí.

Después de aquella conversación, pasaron apenas unos días para el comienzo del celo del emperador.

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Publicado por nincoxx

De entre todas las cosas en la vida mi mayor placer es escribir, para mi es tan esencial como el aire que respiro. Por medio de mis historias puedo ser libre, explorar mil y una posibilidades, salir de la monotonía, vivir varias vidas y convertirme en distintas personas. En lo personal me considero una persona completamente romantica, sin embargo mis historias pueden estar llenas de tragedia o finales no muy felices, pero sin embargo nunca faltará una buena dosis de amor.💓

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