Even in Death – Capítulo VII


En una aldea, en un lugar muy lejano, vive un noble y humilde panadero quien ha aprendido este noble oficio de sus amados padres. Cada día, antes del amanecer, prepara con alegría los ingredientes necesarios para preparar su delicioso y esponjoso pan. Con felicidad, el lindo panadero ve cómo todos en la aldea se deleitan con el sabor de su pan y sonríen al dar con cada bocado de ese rico manjar. En opinión del panadero, no existe algo más allá que esta simple vida y esta simple pero feliz existencia. 

Hasta el día en que Yuuri tiene la dicha de conocer a Víctor, su amor verdadero. 

Un día, mientras el gentil panadero realiza la limpieza de su panadería, un revuelo llama su atención. Curioso e imprudente, Yuuri abre la puerta de madera para enterarse de lo que sucede. Inmediatamente, al realizar esta acción, alguien se introduce a la panadería tan rápido que lo único que alcanza a distinguir el panadero es un destello plateado ingresando, cual bólido, a su humilde negocio.

—¿Qué hace? —pregunta el panadero, alarmado.

—¡Dígale que no estoy aquí! —se apura a exclamar el muchacho de increíbles ojos azules y procede a esconderse en el mejor sitio que encuentra. Luego, asoma la cabeza, y con una mirada similar a la de un pequeño y tierno cachorrito, agrega—: ¡por favor!

No hay tiempo de nada más, pues las personas que persiguen al misterioso muchacho, hacen, en ese momento, su aparición.

—¿Sabes a dónde se fue el ladrón? —preguntan de forma intimidante. El joven panadero los observa y luego voltea a mirar disimuladamente el lugar del escondite del misterioso muchacho.

—Se fue por allá —señala el panadero sin pensarlo mucho, por lo tanto, los perseguidores del muchacho, se dirijen rápidamente al otro extremo de la aldea, en su búsqueda.

Una vez que los imponentes maleantes se han alejado de la aldea, resignándose a que su objetivo había huído del lugar, el misterioso joven, de cabello de tonalidad de luna, sale de su escondite. 

—¡Gracias! —se apresura a expresar. Está sacudiéndose el hollín de la ropa, mientras es observado atentamente por el joven panadero—. ¡Me ha salvado la vida! 

—No me puedo imaginar qué habrá hecho para hacerlos enojar. Por los escudos que portaban, lo vienen persiguiendo desde un lugar muy lejano.

El misterioso muchacho sonríe despreocupadamente y agrega:

—Solo desenmascaré un par de estafas que realizaban en su aldea. Le estaban tomando el pelo a ancianos y niños. No podía permitir eso.

—Por un momento pensé que, en verdad, había encubierto a un ladrón —exclama el panadero con alivio—. Aunque debo admitir, que no me pareció que lo fuera.

El misterioso muchacho vuelve a sonreír, ahora con vergüenza, rebusca un poco entre sus bolsillos y saca de él un par de ostentosos anillos de oro, los cuales, pone en la palma de su mano.

—No me malinterpretes, —exclama de inmediato, al ver la expresión escandalizada del panadero—, pensaba regresarlos a sus dueños originales; sin embargo, ahora me encuentro muy lejos de casa. Creo que en un buen rato no podré regresar. 

—¿Cuál es su nombre? —pregunta el panadero, una vez que el misterioso muchacho ha guardado los valiosos anillos.

—Me llamo Víctor —y realizando una elegante reverencia, agrega—: a sus pies.

—No soy una doncella —ríe el panadero, un poco avergonzado por el gesto.

—¿Entonces cuál es el nombre de mi salvador? —pregunta Víctor con vehemencia. El panadero, con diversión, realiza el mismo movimiento elegante que hubo realizado segundos antes Víctor:

—Mi nombre es Yuuri y soy solo un panadero más del montón.

—Es un lindo nombre, Yuuri. Creo que nunca me cansaré de decirlo…

Yuuri.

Yuuri.

Yuuri.

—¡Yuuri!

Al recuperar la consciencia, lo primero que Yuuri Katsuki puede distinguir, son un par de orbes de tonalidades azules exactamente iguales a las del misterioso muchacho que ha visto en sueños. No, eso definitivamente no había sido un sueño, no era otra cosa más que la reminiscencia de una vida pasada.

Y con alegría, Yuuri se acababa de dar cuenta que el amor que encontró de forma imprevista en esa pasada vida es, ni más ni menos, que el amor en su presente vida.

—¡Al fin nos volvemos a encontrar, Vitya! —y un par de lágrimas de felicidad se hacen presentes ante este ansiado reencuentro.

¡Hola!

Comenzamos con el tercer bloques de capítulos, estamos cerca, muy cerca de terminar esta historia. ¡Espero sea de su agrado!

Publicado por salemayuzawa

Me gusta leer, escribir, ver películas, anime y platicar con mis amigas. ¡Adoro imaginar historias!

4 comentarios sobre “Even in Death – Capítulo VII

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