Even in Death – Capítulo IX


—Ven —Yuuri intenta hacerse a un lado, como una clara señal de invitación a su pareja a la cama.

—Debes permanecer cómodo, cariño —le recuerda Víctor.

—Por favor —ruega su pareja—. Te extrañe mucho, así que hoy quiero dormir a tu lado.

Víctor no puedo negarse ante tal argumento, así que, se descalza las sucias botas y, con rapidez, viste prendas más cómodas y limpias para dormir. Una vez hubo terminado, el joven se acomoda al lado de su pareja y la atrae hacia sí, entre sus brazos.

—La fiebre sigue igual —observa con un dejo preocupado en su voz.

—Todos los días es así —intenta tranquilizarlo Yuuri. 

Víctor acaricia distraídamente el cabello de su amado. Ha pasado tanto tiempo sin tenerlo así, entre sus brazos. Ahora es totalmente consciente de lo mucho que lo ha extrañado en ese periodo en el que se había ausentado. 

—Creo que hoy podré dormir en paz —los ojitos cansados de Yuuri observan a Víctor a través de sus pestañas. El Sol de las primeras horas de la mañana comienza a iluminar la pequeña y modesta casita. Víctor observa encantado las hermosas facciones de su pareja. Aún con su extrema palidez, aún con sus mejillas hundidas, Yuuri, para él, es la persona más hermosa en todo el planeta. Aprovechando la cercanía, el joven hechicero une sus labios en un sentido beso, que sería algo así como su despedida. 

—Te amo, Yuuri —susurra Víctor contra sus labios, como si decirlo en voz alta les restara intimidad.

—Y yo a ti, Vitya —Yuuri se acomoda sobre el pecho de Víctor, sus ojos, cerrados por el cansancio y el esfuerzo se niegan ya a abrirse—. Estoy feliz porque sé que nos volveremos a encontrar.

Víctor observa sus manos entrelazadas, en sus dedos meñiques se puede distinguir el destello rojo de su sangre combinada a la de Yuuri. En conjunto, ahora forman un hilo carmesí que unirá en esta, en otras vidas…

—E incluso en la muerte, mi amor.

***

—Puedes ver ese hilo, ¿cierto, Yuuri? —Víctor sostiene la mano de Yuuri, quien ya consciente está sentado en la blanca cama del hospital. Ante el silencio de su novio, Víctor insiste, señalando el lugar donde Yuuri identifica el famoso hilo—. Confía en mí, yo también puedo verlo.

—¿Desde cuando? —pregunta ansioso Yuuri, ahogando un grito en el proceso. Víctor, en respuesta, sonríe y besa con ternura la mano que sostiene entre las suyas.

—Hace poco —admite—. ¿Desde cuándo puedes verlo tú?

—Desde el día que nos conocimos —confiesa Yuuri—. Fui muy feliz cuando descubrí que este hilo terminaba de tu lado.

Víctor sonríe una vez más y contempla el mismo hilo que brilla al tono carmesí de la sangre misma. Comparado con su sueño, esa unión ya no quema como lo hizo esa triste mañana, ahora solo permanece brillando como hilo de perlé. Observa por un momento el final de su hilo, en el extremo que comparte con Yuuri, donde un tanto más opaco, pero perceptible a la vista, sale de su dedo meñique otro hilo rojo que continúa su camino fuera de la habitación, hacia otro destino, lejos de ambos.

Aún había un misterio que resolver. 

—Cariño, —las mejillas de Yuuri enrojecen levemente ante el mote, Víctor apela a este gesto para continuar con su petición—, ¿podrías contarme porque si veías este hilo, me rechazaste en un principio?

Yuuri observa absorto el trayecto que sigue más allá de la puerta de la habitación que ahora ocupa. Intuye en dónde desemboca el destino de ese otro hilo, le duele un poco en su ser, haberlo rechazado.

***

Yuuri se encuentra sentado en una solitaria banca mientras toma su almuerzo. Quiere conocer el ambiente de la universidad, así que al menos esta semana, el profesor opta por no comer con sus colegas; por tal motivo se encuentra degustando un sencillo sándwich mientras observa, curioso, a los alumnos.

Al terminar su almuerzo, Yuuri se dirige al bote de basura, sin embargo, antes de llegar una figura solitaria llama su atención.

El profesor bien sabe el típico perfil de un estudiante universitario, ya que él mismo lo vivió. La existencia zombie alimentado por muchas tazas de café y sopas instantáneas, es algo que es común en el campus, más en época de exámenes. No obstante, aparte del usual cansancio, un aura solitaria y nostálgica para el profesor logra atraerlo a él.

El muchacho, rubio y de ojos verdes, está concentrado con una tarea. A diferencia de los demás chicos, que usan laptops para realizarlas, él escribe sin descanso sobre la hoja de un simple cuaderno, consulta constantemente un libro que permanece abierto, ya que lo sostiene con la mano. Una caja vacía de galletas baratas, contiene ahora solo moronas. 

Sin saber por qué, Yuuri intuye que el chico, a pesar de su entusiasmo de estudiar, se encuentra hambriento. 

—¡Hola! —saluda el profesor, quien identifica al chico muy delgado y con ojeras bajo sus ojos—. ¿Ya has comido?

—¿Ahh, quién eres? ¿qué quieres conmigo? —contesta él, molesto.

—Solo ofrecerte un poco de comida…

—¡No necesito de tu lástima, ni la de nadie! —inquiere mientras vuelve a lo suyo—. Ahora, hazme un favor y piérdete, estoy ocupado.

Al contrario como muchos piensan, Yuuri no se enoja, por el contrario, saca un par de sándwiches extra y se los tiende al muchacho. 

—¿Puedo sentarme? —el muchacho no contesta, observa celosamente y con ligera avidez, la comida que le ofrecen—. ¿O tal vez llegué tarde?

*** 

—Conoces a Yuri, al principio se negó a aceptar mi ayuda. Aunque al final, tuvo que aceptar, sospecho que me confundió con otro estudiante, pues su sorpresa fue evidente, cuando más tarde, me presenté enfrente de la clase como su nuevo profesor. Cuando él se acercó para ofrecerme disculpas (sí, aunque suene eso muy raro), me percaté de ese otro hilo rojo que nos unía a ambos.

«Por un momento me asuste, ¿sabes? ¿Cómo era posible eso? Conozco la leyenda, crecí escuchándola, se suponía que yo solo debería tener un hilo y ese hilo un solo final. No entendía nada. Estaba asustado, confundido, pensé que me había vuelto loco. Sin embargo, con el tiempo comprendí que lo mejor era dejar fluir los sentimientos y escoger nuestro destino por nuestros propios medios».

—Y ahora que sabes que todo esto fue producto de un hechizo, ¿sigues pensando lo mismo?

Yuuri sonrió, y ahora fue su turno de besar la mano que sostenía con devoción.

—Fue una decisión que ambos tomamos. No recuerdo todo completamente, pero sí puedo sentir lo mucho que te hice sufrir con mi partida. Yo tomé una decisión, y estoy completamente seguro de ella. Quiero hacerte completamente feliz en esta vida.

—Pero Plisetsky…

—¿Sabes, Vitya? Ahora que lo pienso, lo que siento por Yuri es un sentimiento muy distinto a lo que siento por ti. Es intenso, sí, pero no es amor. Es más como lo que sientes por un hermano menor, lo que sientes por alguien a quien quieres proteger. ¿Lo entiendes?

Víctor asinte levemente con la cabeza. A decir verdad, el profesor se siente contento, pues la mínima duda que se había instalado en su corazón al ver la sombra de ese hilo conectando a su Yuuri a otra persona, lo había hecho sentir un ápice de desasosiego. Víctor ama a Yuuri con toda su alma; no obstante, si Yuuri decidía que Víctor no era quien podría proporcionarle la mayor felicidad, él, Víctor, aceptaría ese hecho y dejaría ir a Yuuri. En el noble corazón del profesor, lo único que él desea con todas sus fuerzas, es que su amado Yuuri encuentre la felicidad. 

—Me parece que parte del hechizo provocó, que de alguna forma, tu destino estuviera ligado al de Plisetsky. Ambos desearon con fuerza volver a verse y, de alguna forma, lo han vuelto a hacer. 

—¿Ambos? —pregunta Yuuri, más Víctor ahora lo abraza con todo el amor de su ser, aunque con cuidado por el collarín. Yuuri olvida el último comentario de su novio y se deja llevar por la sensación de seguridad que lo invade cada vez que Víctor lo abraza de esta forma. 

—Entonces, Yuuri, ¿te gustaría ser mi esposo un día?

¡Hola, de nuevo!

Mañana publico el capítulo final de la historia. ¿Aún hay dudas? ¡Espero mañana poder resolverlas completamente!

Muchas gracias a ti, a quien ha leído esta historia. Es corta, pero en verdad me ha encantado escribirla. Es una idea que he tenido guardada desde hace tiempo, pero por x o y motivo, no había podido escribirla. Al retomarla, para el reto de halloween, el final y muchos aspectos de ella cambiaron por completo, más no la premisa inicial. Creo yo que así ha quedado mejor la historia, espero algún día poder expandirla un poco 🙂

¡Nos vemos mañana! En teoría, este es el final de la historia, lo que sigue son un par de escenas complementarias que les ayudará a entender algo que quedó volando al final ❤

Publicado por salemayuzawa

Me gusta leer, escribir, ver películas, anime y platicar con mis amigas. ¡Adoro imaginar historias!

2 comentarios sobre “Even in Death – Capítulo IX

    1. En el último capítulo que tengo pleneado estará la explicación para esto. No he tenido tiempo de terminarlo aún, ya que tuve mucho trabajo. ¡Pero espero tenerlo este fin de semana!

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