Caminos Cruzados.


Prólogo.

En una sociedad moderna donde la mayor preocupación de los gobiernos (en especial de aquellos considerados como potencias mundiales) ha sido mantenerse a la cabeza no solo en cuanto a economía si no en temas de educación, tecnología, salud y porque no decirlo en el progreso por mejores condiciones de vida para sus ciudadanos fue que después de muchos años se retomó un tema que se había considerado como cerrado hacía ya bastantes años por lo polémico que resultaba ser y este era:”igualdad entre todos los géneros secundarios”.

El tema había sido puesto sobre la mesa años atrás, pero al ser considerado como una completa pérdida de tiempo fue dejado en el tintero atendiendo otros de mayor relevancia por allá de los revoltosos años setenta. Y ahora en una nueva era, a comienzos del 2000 es cuando un reconocido diplomático alfa de origen alemán es quien decide retomarlo aún a sabiendas de lo que pudiera signifcar.

Por supuesto que la lucha no fue menor, el tema no era sencillo y para llegar a alguna solución tangible se necesitaron de varios años de debates, que parecieran no llevar a ningún lado y que resultaron por demás polémicas llegando incluso a ser alcanzadas por una ola de violencia en distintos países a cargo de dos bandos, uno en favor y otro en contra de lo que significaban tales cambios, sin embargo a pesar de lo intrincada que se mostraba la situación y que de paso implicó la pérdida no solo de valiosas vidas si no que la disputa en naciones donde de por sí sus relaciones ya eran tensas, se llegó a un acuerdo que por desgracia solo alcanzaría a unos cuantos países que viéndose motivados por los cambios que estos significaban reforzaron sus relaciones marcando el nacimiento de una nueva era llena de oportunidades para sus ciudadanos.

Una decisión de tal magnitud no fue aceptada de buenas a primeras y por supuesto que después de que se implementaran las reglas necesarias para la sana convivencia y se condenaron actitudes que en su momento fueron permitidas y hasta consentidas. Muchos fueron los que se mostraron en completo desacuerdo, aceptando sólo de manera hipócrita por puro convencionalismo social, pero guardando muy en su interior todo aquello con lo que se les educó desde muy tierna edad.

En definitiva, esta era una decisión que sería un gran paso para la humanidad, pero no por ello el progreso sería inmediato.Como todo gran cambio este necesitaba de cierto tiempo, adaptación, paciencia y tolerancia, algo que parecía complicado, pero que conforme se le diera el tiempo, la difusión y el énfasis necesario se esperaba romper las más fuertes corazas dando la oportunidad de una mejor sociedad libre de estereotipos y estigmas.

Año 2005.

Hasetsu, Japón.

—Yuuri cariño, se te hace tarde para tus clases particulares.

—Ya voy mamá, solo dame quince minutos.

Hiroko suspiró, ya era bastante tarde como para que le permitiera darse el lujo de no bajar, así que algo ansiosa subió las escaleras para apresularlo.

—Yuuri, a tu padre no va a gustarle que llegues de nuevo tarde, además tu examen de ingreso será en pocos días —dijo la mujer mientras subía las escaleras hacía la habitación de su hijo.

—Mamá, ya casi….

—Yuuri.

—Ya casi terminó—. La mujer ingresó a la habitación de su hijo para encontrarlo en su escritorio, como en ocasiones anteriores dibujando un nuevo modelo.

—¿Mi amor? —El pequeño se sobresaltó antes de girar su cuerpo para ver a su madre quien acababa de ingresar a la habitación sin siquiera tocar la puerta.

—Mamá, yo…— Hiroko ingresó a la habitación de su hijo lentamente, mientras este se apresuraba en recoger sus bocetos.

—¿Puedo? —preguntó dirigiéndose a los que el muchacho sostenía con cierto miedo entre sus manos.

—¿Le dirás a papá? —preguntó con cierto miedo conociendo lo severo que pudiera ser en ocasiones.

—No, tranquilo, está bien—. La mujer tomó entre sus manos uno de los bocetos admirándolo.

Se trataba de un bonito diseño para un ligero vestido, muy propio para el acalorado clima de verano en Japón, y no es porque fuera su hijo, pero a pesar de haber sido dibujado por tan solo un niño de catorce años, en verdad era precioso y tenía tanta calidad que la sorprendió.

—Es hermoso Yuuri, ¿lo hiciste tú solo?.

—Si, mamá.

—¿Sabes que esto puede hacer enojar a tu padre? —preguntó queriendo ser severa, a pesar de que ella lo adoraba con solo verlo.

—Por…por favor no le cuentes.

Publicado por nincoxx

De entre todas las cosas en la vida mi mayor placer es escribir, para mi es tan esencial como el aire que respiro. Por medio de mis historias puedo ser libre, explorar mil y una posibilidades, salir de la monotonía, vivir varias vidas y convertirme en distintas personas. En lo personal me considero una persona completamente romantica, sin embargo mis historias pueden estar llenas de tragedia o finales no muy felices, pero sin embargo nunca faltará una buena dosis de amor.💓

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