Caminos Cruzados.


CAPÍTULO 4.

Asustado miró hacia todos lados fuera de la casa y al darse cuenta de que no había nadie y la tormenta solo arreciaba es que decidió tomar entre sus brazos al joven rubio y ayudarlo.

De inmediato lo llevó hasta una de las habitaciones de huéspedes y tomo el teléfono para llamar a una ambulancia, pero al parecer el efecto de la tormenta había sido de gran escala ya que la línea se encontraba muerta. Busco intentarlo con su celular, pero los resultados fueron los mismos, así que armándose de valor por las consecuencias decidió que él seria el quien atendiera al joven.

—Solo espero que no se trate de un psicópata o algo así—dijo para sí mientras buscaba un botiquín de primeros auxilios en la cocina.

Corrió al lado del muchacho para comenzar por lavar y desinfectar sus heridas. Durante el proceso se dio cuenta de dos cosas muy importantes, la primera es que era un omega y no era norteamericano, lo supo desde el momento en el que reconoció el collar que portaba en el cuello (ese tipo de collares dejaron de ser usados por los omegas del país hacía ya tanto tiempo) y la segunda es que el olor que había percibido minutos antes de encontrarlo tras la puerta era de él. Teniéndolo de frente reconoció el exquisito aroma mezclado con el olor a tierra mojada que desprendía su ropa.

—Concentrate Yuuri—dijo después de quedarse atontado unos breves minutos al percibir el suave aroma. El joven frente a él había tenido un feo accidente ya que su rostro y brazos estaban llenos de pequeños cortes y golpes que empezaban a hacer moretones. Lo que no terminaba de explicarse es como había aguantado a llegar hasta donde él se encontraba, definitivamente había tenido que vagar por largo rato, pero en medio de una tormenta como aquella esa había sido su única salvación.

—Pobrecillo—dijo desinfectando y curando lo mejor que pudo cada herida de rostro y brazos. Después reviso sus piernas quiso ver si no había alguna fractura, esguince o corte mayor. Por fortuna no había mayores cortes ni heridas de gravedad, pero si noto la inflamación del tobillo, parecía tratarse de un esguince por lo que solo esperaba fuera de primer o segundo grado ya que por experiencia propia sabía que en este nivel eran incomodos y dolorosos, pero no necesitaba de mayores cuidados que descanso y reposo. De inmediato inmovilizo su pierna colocando su pie sobre un cojín.

Una vez que termino comenzó a recoger todos los utensilios utilizados y regresarlos a su lugar. Se dirigió a la cocina por una jarra de agua que dejaría a la izquierda del joven así como algunos analgésicos que estaba seguro le serian de ayuda una vez que despertara.

Antes de por fin salir de la habitación y dejarlo descansar se detuvo unos minutos a admirar el rostro del desconocido. Sus facciones eran finas, nariz pequeña y respingada, barbilla afilada, rostro delgado y largas pestañas rubias. El joven omega era muy bello, lo que no terminaba de entender eran las condiciones que lo habían llevado hasta su país y encontrarse en tan deplorable situación.

—Sé mejor que nadie que todos podemos tener un mal día, espero al menos serte de ayuda—dijo acariciando la rasguñada frente y apartando algunos mechones de rubio cabello—.Descansa desconocido.

Yuuri aun confundido por la extraña situación decidió regresar a su estudio para continuar con su trabajo.

—Solo espero esto no me acarree más problemas.

—Solo espero esto no me acarree más problemas

Despertó con un terrible dolor de cabeza. Todo estaba muy oscuro y solo la luz de la luna se filtraba por una ventana, pero ¿Dónde carajos estaba? Y ¿Cómo había llegado ahí?

Asustado de no saber dónde se encontraba, como había llegado hasta ahí y sintiéndose terriblemente adolorido se incorporó de inmediato.

—¡Ahhh! —Una vez que intento levantarse lo detuvo un agudo dolor en el tobillo.

—Maldita sea—Toco su tobillo y estaba muy hinchado. Malhumorado y algo asustado de no saber dónde estaba, de no recordar cómo había llegado hasta ahí intento moverse y salir como le fuera posible pero fallo. El dolor y un repentino mareo le hicieron caer estrepitosamente al suelo.

—¡Ahhh, maldición! —Se quejó y para su mala suerte escucho el sonido de unos pasos acercarse. Con el corazón en un puño e incapaz de levantarse por sí solo, se quedó en el mismo lugar al lado de la cama completamente quieto, pero a la defensiva. La puerta se abrió, la obscuridad de la noche no le permitió distinguir a la persona frente a el por lo que inseguro de las intenciones de este intento levantarse pese a la hinchazón y el dolor, no pudo evitar reprimir un nuevo grito de dolor.

—¡No!, espera, no intentes levantarte—pidió una amable voz que se apresuró en encender la luz de la habitación. La luz pronto ilumino todo y Yuri pudo ver el rostro de su posible anfitrión.

—Dios, intentaste levantarte—dijo un hombre de aspecto oriental, azabache cabello, anteojos y pijama de franela a cuadros. El hombre corrió rápidamente hasta llegar a su lado y ayudarlo a regresar a la cama, pero el rubio no permitió que lo tocara.

—Déjame en paz, ¿dime quien carajos eres y que hago aquí?

El oriental lo miro confundido, aunque considero que debido al nivel de sus heridas no le sorprendería que hubiera perdido parte de su memoria, lo cual a su vez era un tema bastante preocupante porque podría significar otro tipo de lesiones que definitivamente necesitarían de atención especializada.

—Tú llegaste aquí pidiendo auxilio, pero te desmayaste apenas abrí la puerta así que decidí cargarte hasta la habitación de huéspedes y brindarte atención. Tranquilo, no voy a hacerte daño, solo deseo ayudarte—aclaro comprensivo intentando convencerlo.

Yuri lo examino de pies a cabeza, busco cualquier señal que pudiera indicarle que mentía, que ocultaba algo y podía hacerle daño, pero no sintió ni noto nada extraño, muy al contrario aquel hombre le sonreía y miraba con amabilidad pese a su actitud agresiva.

La sonrisa era franca y afable, además por la habitación en donde se encontraba a pesar de al parecer solo tratarse del espacio de huéspedes contaba con mobiliario de excelente calidad. Aquel hombre definitivamente contaba con una privilegiada posición económica. Definitivamente no podría tratarse de un secuestro o algo parecido.

En el momento en que Yuri bajo las defensas se acercó el hombre dispuesto a ayudarle a levantarse.

—Permíteme—dijo inclinándose para quedar a su nivel y ofreciéndole su hombro para apoyarse de manera tal que evitara apoyar el pie herido. En ese momento ambas miradas se cruzaron, los esmeraldinos ojos contra los achocolatados de Yuuri, cada uno sintió una descarga eléctrica al sentir la mirada del contrario. En este punto Yuri cedió y apenas lo hizo un suave aroma a chocolate inundo sus fosas nasales, era un aroma delicioso que disfruto aspirando con fuerza. Tal vez demasiada fuerza porque lo aturdió un poco, pero aun así logro disimular.

—No estoy seguro de que tanto recuerdes, pero dime, ¿podrías intentar recordar que te sucedió? O ¿recuerdas el número de algún familiar? Probablemente están preocupados por ti en este momento. Lo que sea que recuerdes podría ayudarnos a comunicarte con ellos una vez que termine la tormenta y las comunicaciones regresen a la normalidad deberíamos intentar contactarnos—pregunto amable dispuesto a ayudarlo.

—Yo…—Intento recordar como llego ahí, pero estaba algo aturdido, la cabeza le dolía y en conjunto con el dolor del tobillo no podía concentrarse.

—Tranquilo—dijo Yuuri adivinando lo que sentía por el gesto de su rostro.

—Toma—De la mesita de noche tomo un analgésico que le dio al rubio, también sirvió un poco de agua en un vaso de la jarra que dejara poco después de atenderlo.

Yuri observo la medicina con cuidado.

—Es solo una aspirina, después de todo no sé si eres alérgico a algo más fuerte. Vamos, no voy a hacerte nada—Se permitió creer en las palabras de aquel desconocido e ingirió el medicamento, pero no por ello bajo la guardia por completo. A los pocos minutos sintió como el dolor disminuía y su mente podía procesar mejor los acontecimientos.

—Yo…—Para su mala fortuna no tuvo que invertir mayor trabajo porque los recuerdos regresaron una vez perdió el aturdimiento—.Me encontraba manejando con dirección al aeropuerto, pero perdí el control y salí del camino—explico.

—Al aeropuerto—repitió Yuuri—¿Por qué te dirigías hacia allá?

—No soy residente, vine a …—Había ido a ver a su madre, pero no, definitivamente con ella no podía contar, ni aunque su vida dependiera de ello volvería a acercarse a ella.

— ¿Viniste a ver a alguien? ¿Un amigo tal vez?

—No, bueno, en realidad es alguien sin importancia.

—Tal vez podría ayudarte.

—No se trata de un amigo y créeme, no me ayudara. Como sea, soy de nacionalidad Rusa y debo regresar a mi país, mi abuelo y padre me esperan allá y…—Había alguien más que lo esperaba, pero pensar en ello era un dolor de cabeza, además ya era demasiada información—.Como sea, en el auto que manejaba se encuentran mis documentos, pasaporte, visa así como algunas pertenencias personales, sin todas esas cosas estoy frito.

Yuuri tomo asiento en un sillón al otro extremo de la habitación y pensó. La situación de ese joven en verdad era complicada.

—¿Entonces aquí no cuentas con nadie a quien recurrir? Quien sea, podríamos intentar localizarlo.

—No, supongo que podría intentar comunicarme con la embajada de mi país, deberían poder ayudarme—dijo soltando un suspiro, hasta el mismo sabía que necesitaba ayuda, en su estado era difícil que el solo pudiera solucionar algo.

Yuuri continuo pensativo. Por un momento dirigió su mirada al afligido rubio. Recostado sobre la cama coloco un brazo sobre su rostro, lucia derrotado.

—Es complicado llegar a un desconocido país y empezar de cero—Se atrevió a comentar.

—Yo no quiero vivir aquí, tengo una vida en Rusia y planes…uff supongo que las cosas no siempre son como las deseamos—comento recordando la fallida reunión con su madre.

—Conozco esa sensación—dijo comprensivo. Una vez que el rubio muchacho comenzó a calmarse y relajar su actitud hacia con Yuuri, nuevamente el suave aroma inundo aquella estancia, el oriental lo inhalo gustoso sorprendido de lo fuerte que era.

—Escucha—comenzó y espero no equivocarse en su decisión—.Si estás de acuerdo, puedes quedarte conmigo hasta que sanes. En cuanto termine la tormenta llamare a un médico para que revise tu tobillo. Después podremos preocuparnos por lo demás.

—Mala idea, pésima idea—dijo directo.

—No tienes más alternativas ¿o sí? —respondió ofendido por la actitud del joven. Tal vez lo había reconocido y se oponía a recibir su ayuda por el escándalo que traía sobre sus hombros. De solo pensarlo sintió una amarga sensación en el estómago.

—Eres un alfa, no tengo duda de ello y yo soy un omega. No necesitas ser un científico para saber que es una mala combinación.

¿En verdad no lo reconocía? ¿No sabía del escándalo? Tal vez sí, pero no quería admitir que por ello lo rechazaba.

—Sí, es cierto, pero uso inhibidores y además tú tienes «eso» en tu cuello.

Levanto una ceja ofendido por cómo se dirigió a su collar. ¿Quién se creía para hablarle así? Ni siquiera lo conocía.

—»Eso» tiene nombre y no es cien por ciento seguro, además aunque uses inhibidores, no puedo fiarme de ti, ni siquiera te conozco—dijo incorporándose regresando a su agresiva actitud. Los verdes ojos miraron desafiantes al hombre frente a él intentando evaluarlo nuevamente.

—Yo tampoco y te ayude—refuto.

—Bien, punto a tu favor, pero de todos modos, si se trata de fuerza física un alfa tiene la ventaja, aunque muy a mi pesar tenga que admitirlo.

Yuuri bufo de frustración, ese jovencito ¿Cómo se atrevía a tratarlo de ese modo? Si él lo había ayudado con la mejor de las intenciones. Sin embargo tampoco podía permitirse molestarse con él. Rusia era un país con una cultura diferente a la suya y al país que habitaba, aun guardaban cierto recelo en cuanto a la convivencia entre omegas y alfas, no podía culparlo por juzgarlo tan duramente.

—Bueno, no discutiré más. ¿Cómo te llamas?

—Tal vez debimos comenzar por ahí. Soy Yuri—sonrió instintivamente, no podía ser que compartiera nombre con aquel testarudo joven.

—¿Por qué te ríes?

—Compartimos nombre, y dime ¿Yuri que?.

—Solo Yuri, no necesitas conocer el resto.

Una vena de la frente se le salto. Retiro sus lentes para frotarse el puente de la nariz.

<<<En verdad es intratable>>>

—Bien, entonces tú tampoco necesitas saber más de mí.

—Oye, si decides secuestrarme o hacerme algo y logro huir ¿Cómo podre denunciarte? —pregunto.

—Lo mismo quisiera yo saber. Bueno si no tenemos más que tratar lo mejor será que vaya a descansar y te recomiendo hacer lo mismo—Yuuri se levantó del sillón y estaba a punto de apagar la luz, pero Yuri lo interrumpió.

—Oye, aún no he aceptado nada.

—¿Acaso puedes salir de aquí por tu propio pie en medio de esta tormenta?

No refuto más.

—Descansa Yuri, hasta mañana.

Eran las siete de la mañana en las oficinas "YK"

Eran las siete de la mañana en las oficinas «YK». Y habían pasado ya varias semanas desde que reanudaran actividades y se descubriera que el famoso incendio que había paralizado al edificio entero se tratara de una falsa alarma, un hecho completamente premeditado que al parecer había formado parte de una estrategia con el propósito de ganar tiempo para el famoso Yuuri K., que momentos antes de desatarse un escándalo de proporciones mayores había buscado huir cuando investigadores locales estuvieron a unos segundos de llegar a su oficina a interrogarlo.

Para este punto la buena fama de Yuuri K, aquella que había logrado forjar después de años de arduo trabajo ahora estaba por los suelos. De repente el afamado diseñador que había marcado tendencia en un territorio que no era propio de alfas era un prófugo de la justicia, el culpable de un delito atroz. Bueno en realidad «prófugo de la justicia» era una palabra bastante fuerte y que no reflejaba la verdad. Pero que era hábilmente utilizada por la prensa amarillista en su afán de vender más ejemplares y subir ratings en programas de mal gusto.

La verdad era otra y es que su hábil abogado se había encargado de ganar tiempo para su defendido quien después de ser diagnosticado con problemas de presión arterial, ansiedad, taquicardia y para colmo anemia, le había recetado pasar una larga temporada libre de preocupaciones y sobresaltos, al menos hasta que nuevamente estuviera en condiciones de practicársele los exámenes pertinentes y darle el alta. El tiempo que el medico creyó propicio fueron tres meses en donde su alimentación, horas de sueño y medicamentos formaban parte de un estricto régimen que debía seguirse al pie de la letra. Con estas bases Chris Giacometti había negociado con la corte de Miami quienes a falta de mayores pruebas que no fueran los testimonios de una jovencita y sin poder interrogar al acusado se veían imposibilitados de actuar a mayor escala, a menos que Anya presentara pruebas físicas, en ese caso estarían perdido. Como sea Tres meses había ganado Chris, en tres meses la salud de Yuuri debía mejorar y esos tres meses tenían para reunir las suficientes pruebas que ayudaran a demostrar la inocencia del alfa.

Las oficinas «YK» habían regresado a sus actividades diarias normales después de que les aseguraran al personal que su integridad no corría ningún tipo de riesgo y pese a los rumores y la horda de reporteros que parecía vivir afuera de estas los empleados no habían tenido de otra que continuar con sus labores diarias, personal administrativo, recursos humanos, legal, mercadotecnia, ventas y creativo se las sorteaba día con día con el propósito de sacar el barco a flote y realizar sus labores diarias.

Bajo este panorama el equipo creativo a cargo de Yuuri Katsuki, el único personal cuyo contacto directo era con el genio que había forjado tan grande imperio se las arreglaba todo el tiempo para evadir a la molesta prensa y continuar con sus labores que pese a ya no contar con la supervisión de su hermético jefe si lo hacían bajo el ojo de halcón de Viktor Nikiforov quien se encargaba de guardar el orden y que los muchachos no perdieran el ánimo.

—Por Dios Jean, ¿Qué te paso? —pregunto alarmada Sara una vez que el siempre glamoroso Jean llegara con el traje no solo arrugado sino lleno de café.

—Esos malditos, apenas me vieron salir de la cafetería y se abalanzaron sobre mí.

—Pareciera que te hubieran tirado encima un galón de café—dijo después de verlo bien y notarlo completamente empapado—Espera, no me digas que traías café para todos—dijo asustada de las posibilidades.

—No, ¿de qué hablas? Solo traía el mío en mano, pero antes de llegar a mi hicieron tropezar a más personas próximas y al parecer la desgracia me persigue porque me vertieron todos su contenido—respondió malhumorado mientras dejaba su maletín en su lugar y en el perchero colgaba su chaqueta.

—Eso te pasa por no pensar en nosotros—intervino Georgi recién llegando con un humeante termo de café caliente—. Y por poco práctico, toma—dijo entregándoselo conmovido por su compañero.

—¿De verdad? ¿Para mí?

—Claro, ya tuviste suficiente por un día—dijo ahora dejando llaves y maletín en su lugar.

—Espera, ¿a ti porque no te acosaron? —pregunto al verlo impecable llegar al lugar de trabajo.

—No, fue fácil, yo entro por las puertas de proveedores. Es poco práctico, pero útil en estos casos, me debes una por el consejo. Por cierto deberías checar el armario de la temporada pasada, tal vez encuentres algo de tu talla, a menos que quieras oler a café todo el día—dijo mientras encendía computadora y tableta.

—¡No! —exclamo Sara—No quiero asociar ese bello aroma con Jean. Ve a cambiarte de inmediato.

—Rayos, y la chaqueta recién la compre el fin de semana. Que terrible situación, es en este punto en donde me pregunto ¿Por qué Yuuri no sale a arreglar las cosas?

Sara puso los ojos en blanco, ahí iba de nuevo. La semana pasada no paraba de quejarse y ahora abría de nuevo el tema.

—Digo, si es inocente porque no sale y da la cara. ¿Qué más se puede perder a estas alturas?

—Jean, es un tema bastante delicado, no lo entenderías—dijo Sara deteniendo su trabajo en la tableta y quitándose unos anteojos de pasta dura para dirigirle una fría mirada.

—¿Crees que soy un tonto? Claro que sé de qué estamos hablando, pero esto es grave, tenemos demasiado en que pensar y hacer como ahora tener que aguantar esto todos los días.

—Ya te dije que debes ser más practico—Lo regaño Georgi comenzando con su labor, había abierto algunos bocetos que había dejado pendientes.

—Bien, bien, entrare por la puerta de proveedores, como sea. En fin y bien ¿ustedes que opinan de lo que dicen?—pregunto de repente deshaciéndose también de su camisa quedando en camiseta.

—Jean ¿es necesario que te desnudez aquí? —pregunto Sara ofendida.

—Oh vamos, en días de desfile vemos a modelos ir y venir realmente desnudos, además esta cosa tiene mangas. Pero ese no era el tema. ¿Cuál es su opinión? —inquirió nuevamente con ese tono curioso que usaba cada que deseaba tocar algún chisme nuevo.

—¿Sobre qué? —pregunto Georgi dirigiendo su atención al canadiense.

—Pues sobre YK, ¿creen que en verdad lo hizo?

—Eso no nos incumbe opinar, además por el tiempo que tenemos aquí no le hemos conocido a nadie. Al principio creí que podría tener algo con Viktor, pero ni siquiera eso—respondió Georgi.

—Probablemente esa mujer quiere ganar algo a expensas del jefe, uno nunca sabe.

—Pero una acusación de esa índole, piénsalo Georgi si es mentira la prisión para ella es segura ¿no? —dijo ahora pasando a buscar en los cajones de su lugar una bolsa donde dejar su camisa.

—Depende, para un omega es más fácil salir de estas situaciones, si es falso podría argumentar cualquier cosa, hasta un desequilibrio mental, lo que no me explico es que como alguien que viene de tan importante familia puede armar algo así. No quisiera pensar que de verdad YK intento propasarse con ella—dijo Sara angustiada ante los terribles pensamientos volviendo a interrumpir su labor—Aunque no, en definitiva el jefe no sería capaz de algo así. Podrá ser un alfa cotizado y todo lo que quieran, pero a veces se pasa de tímido e introvertido. Ahora te toca a ti Jean, ¿Cuál es tu postura?

—No lo sé, he pensado que tal vez los rumores sean ciertos. Porque su ausencia da mucho que pensar.Me preocupa que sea el caso porque después de todo, todo lo que conocemos de YK sería una mentira. En fin considero que ella no tiene nada que ganar de una acusación así, por lo que debe tener algo de cierto ¿no?. Es en este punto y desde mi posición que es difícil tomar una postura, pero si tuviera que hacerlo tal vez tendría que ponerme en los zapatos de ella. Pobre chica.

—¡El señor YK no sería capaz de algo así! —Una cuarta voz los interrumpió de inmediato, se trataba de Minami que llegaba apoyado en dos muletas, pero aun con lo frágil que pudiera verse su rostro se mostraba iracundo de que pensaran ese tipo de cosas en contra de Yuuri.

—¿No deberías estar en casa Minami? —pregunto preocupado Georgi—Después de todo por órdenes del mismo YK , Viktor te dio varias semanas después de tu fractura .

—No puedo descansar en un momento así. Aún esperan la colección de YK y una forma de apoyarlo es continuar con nuestra labor. Pero antes de eso ¿Qué estaban hablando a sus espaldas? —dijo dirigiéndose de manera lenta hasta su lugar, pero rechazando la ayuda de sus compañeros.

Sara cansada de continuar con esa conversación inútil decidió dar carpetazo.

—Jean estaba preguntando por nuestra postura en el tema, pero basta con eso. Todos aquí estamos trabajando con un hombre genial, alguien con quien hemos convivido día y noche en arduas jornadas y con quien hemos celebrado nuestros triunfos y que ha estado para nosotros en nuestros fracasos. Olvidemos el tema y enfoquémonos en dar lo mejor de nosotros porque si estamos aquí es porque él nos ha dado la oportunidad. Lo que sea, esperemos hasta que las autoridades emitan un juicio.

—Estoy de acuerdo con ello, YK, nos ha demostrado quien es y jamás nos ha ocultado nada. Es una persona íntegra y yo creo en el por eso voy a dar mi mejor esfuerzo—argumento Minami entusiasmado.

—Ni siquiera yo lo habría dicho mejor.

Viktor había llegado al lugar, con su imponente presencia y haciendo uso de una dominante voz los había hecho callar.

—Si no creen en Yuuri son libres de irse de aquí, ¿para qué traicionar sus creencias trabajando para un hombre que va en contra de sus principios? —dijo molesto, por supuesto nadie alego nada.

—Bien, entonces continúen trabajando, recuerden que aun debo enviarle los avances semana con semana. ¿Y oye tu qué haces aquí? —dijo fijándose en Minami y sus muletas.

—Me encuentro mucho mejor.

—Tus muletas dicen lo contrario, ¡a casa!

—Pero…—quiso apelar, pero el hombre fue enérgico.

—He dicho que a casa.

El jovencito no tuvo que otra por lo que tomando sus cosas se fue por donde llego algo derrotado.

Una vez que puso orden con el equipo de Yuuri, Viktor regreso a su oficina. Tenía un nuevo problema, pero de este nadie podía enterarse.

—Vamos responde por favor—pidió marcando nuevamente tanto al celular de Yuuri como al teléfono fijo de la casa que le había prestado—¿Por qué? —Se preguntó desesperado. Y es que en las noticias matutinas se había hablado de la reciente tormenta y los estragos que había dejado justo en la región de Montana, donde Yuuri se hallaba, para colmo de males se había hablado que una de los puentes que conectaban las autopistas principales para llegar a la casa de campo se había caído en medio del derrumbe de una cercana montaña imposibilitando el acceso. Jamás espero que una simple tormenta causara tantos estragos, los vecinos aledaños a la región hablaban de inundaciones, destrozos y algunos accidentes. Sin embargo de la casa que habitaba Yuuri era difícil tener noticias, la región en la que había sido construida era por demás alejada de cualquier vecino o poblado. Excelente para un ermitaño, pero terrible para emergencias.

—Yuuri, por favor tienes que estar bien.

Publicado por nincoxx

De entre todas las cosas en la vida mi mayor placer es escribir, para mi es tan esencial como el aire que respiro. Por medio de mis historias puedo ser libre, explorar mil y una posibilidades, salir de la monotonía, vivir varias vidas y convertirme en distintas personas. En lo personal me considero una persona completamente romantica, sin embargo mis historias pueden estar llenas de tragedia o finales no muy felices, pero sin embargo nunca faltará una buena dosis de amor.💓

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