No Me Abandones.


XI. PUNTO DE PARTIDA.

—¡Concentrate Vitya!—grito Yakov, pero su mente estaba muy lejos de aquella pista. 
Hacía ya algunas semanas que su vida había dado un giro bastante inesperado. Obtuvo un importante contrato con una reconocida marca dedicada al diseño y distribución de ropa como artículos deportivos y el contrato trajo consigo ciertas sorpresas.

Violet la hija del vicepresidente de marketing de dicha compañía había quedado prendada del deportista con apenas conocerle y el hombre sabiendo de la admiración de su hija hacia Víctor prácticamente le había dado del empujón que necesitaba para acercarse a él.

Meses atrás.

No podría decirse que no se divirtió en el cocktail, porque si lo hizo, la joven era muy atractiva e inteligente además de excelente pareja de baile. Sin embargo a pesar de tan buena compañía, en definitiva le faltaba algo, se sentía vacío y la melancolía inundaba su corazón. Por breves segundos recordó la noche del banquete después del GPF.

Yuuri lucia sumamente atractivo y era el centro de atención de todas las miradas, aunque su ingenuidad y timidez le hacían mostrarse retraído. Aquella noche el muchacho era su mayor orgullo, comparo aquel evento con el actual y suspiro, hacía ya un tiempo que no se sentía así extrañaba la modestia y capacidad de asombro de su pupilo. En contraste todos los invitados de ese lugar en su mayoría eran personas que al haber alcanzado una fama y éxito sin precedentes se comportaban arrogantes y engreídos, no se inmuto por algo como aquello estaba acostumbrado seguro de que aquel sería un nuevo comienzo, y no es que con anterioridad las cosas hubieran estado del todo mal, si no que ahora su futuro era por demás brillante y grato, así que sin medida aquella noche se propuso disfrutarla. 
—Víctor, así que aquí estas ¿dónde está esa jovencita? 
—En la pista de baile.
—Bien, debo irme, solo quería ver lo del contrato y conocer tu decisión.
—Quédate un poco más Yakov, la noche apenas comienza. 
—Ya no estoy hecho para estas cosas, diviértete que en unas semanas todo será duro trabajo, me encargare de que repongamos el tiempo perdido. 
—De acuerdo, descansa Yakov. 
—Y, un último consejo, no debería ser yo quien te lo diga, pero, ten cuidado con esa niña es prácticamente la hija de tu jefe, no se te ocurra dar un paso en falso. 
—Tranquilo, todo estará bien. 
—Bien, hasta mañana—Se despidió y procedió a abandonar el recinto.


Durante el resto de la velada Violet no se separó de su lado, ambos hablaron de todo y nada, bailaron y bebieron, para al final escabullirse entre los invitados.


—¿En donde te estás hospedando?—pregunto la muchacha. 
—En el Caesar Palace, está a una hora de aquí—El lugar del Cocktail era una amplia mansión algo alejada del centro de la ciudad, volver a su hotel le tomaría al menos una hora en coche. 
—¿Puedo acompañarte? 
—No, no creo que sea lo mejor. 
—Vamos, estoy aburrida de estar rodeada de tanta gente, preferiría estar en un lugar más íntimo—dijo esto último acercando peligrosamente sus labios al oído del ruso y terminando en un sensual susurro, para después delinear con su lengua el lóbulo de su acompañante.


—¡Wow! Violet, creo que hemos bebido bastante. 
—Relájate y acompáñame—La chica tomo la mano de Víctor y ambos salieron discretamente del lugar, rodearon la mansión hasta llegar a los jardines. 
—¿A dónde vamos?. 
— Esta mansión es propiedad de la compañía en la que trabaja mi padre, he venido a varios eventos desde que tengo 12 años y conozco cada rincón como la palma de mi mano—respondió y continúo avanzando con el hombre tras ella. Después de los jardines, en lo que parecía un pequeño bosque se encontraba un enorme lago y al lado una cómoda cabaña, la chica saco de su pequeño bolso una llave que abriría la puerta y empujo a Víctor dentro, una vez ahí comenzó a dar pequeños pero seductores besos en su cuello, tomar con sus labios el lóbulo de la oreja izquierda del hombre y más tarde la derecha, mientras que en sensuales susurros le decía todo lo que lo deseaba, y todo lo que podrían divertirse.


Víctor trato de resistirse, sabía que aquello no era lo correcto, pero la chica era muy hermosa y aquel vestido de gran escote delantero, y pequeña falda no dejaba mucho a la imaginación, la tomo por la cintura y comenzó a besarla con pasión mientras que ella lo guiaba a una alcoba y comenzaba a aflojar la corbata, botar el saco y desabotonar con desesperación cada uno de los botones de la camisa, el ruso hacía lo propio con la cremallera del vestido, antes de despojarla de él introdujo sus manos en la abertura y desabrocho el sostén, acarició con suavidad la espalda de la joven para al final despojarla de sus prendas, desnuda era bellísima, poseía una finísima cintura, senos y trasero bien formados, su cuerpo era el de una Diosa. Por su parte ella le retiro la camisa y camiseta para después empujarlo sobre la cama donde se deshizo de sus pantalones. Lo miró con admiración; pesar del tiempo de retiro se conservaba en excelente forma, pectorales y abdomen perfectamente bien marcados, brazos y piernas fuertes, aquel hombre era el adonis del patinaje.


—Víctor, hazme tuya esta noche—pidió en un sensual jadeo, incapaz de contenerse ante la excitación del momento. El hombre beso aquellas sonrojadas mejillas y comenzó a bajar por su cuello delineando el suave camino con sus labios, una de sus manos se encargó de masajear uno de los bellísimos senos mientras que la otra pasaba por debajo detrás de su espalda, la joven acariciaba su cuerpo con lujuria desmedida y en aquel momento un inesperado pensamiento lo distrajo.


Unos preciosos ojos castaños lo miraban con ingenuidad y ternura, mientras sus delgados y largos dedos recorrían tiernamente sus pectorales para poco después escuchar como un suave y tímido susurro pronunciaba su nombre casi con miedo. 
—Víctor…. 
—Yuuri.
—Víctor, no sé de qué hablas, pero por ti soy quien quieras que sea. Regreso de golpe a la actual situación, por un momento se sintió asustado, pero no quería interrumpir aquello, así que continúo, aquella noche al tomar el cuerpo de Violet, sellaría su destino.

Los siguientes días en Estados Unidos, para ser específicos en Nueva York los paso conociendo la ciudad acompañado de la hermosa mujer, su relación no tenía título aún, aunque esto no era impedimento para que la joven sin previo aviso le robara uno que otro beso de vez en cuanto y él lo correspondiera.

Solo fue una semana la que paso en aquella ciudad, después de ello debía de continuar con su entrenamiento en San Petesburgo, se despidió de Violet reiterando en diversas ocasiones que su visita sería más que bienvenida y que él personalmente sería quien le diera el recorrido por él enorme país ruso, posteriormente se fue sin esperar nada más.


Los días pasaron y los entrenamientos dieron inició, y aunque algo en su interior había cambiado su rendimiento era el esperado tras prácticamente un año de retiro, con el pasar de los días recuperaba el tiempo perdido, como deportista era perfeccionista consigo mismo por lo cual en ocasiones facilitaba el trabajo de Yakov. Sin embargo también había días malos.

—Ve a cambiarte, es todo por hoy, tu mente no está en la pista—grito el mayor, mientras él también se disponía a ir por sus cosas, Víctor no replico nada, quería salir de ahí y tomar aire, dar un paseo y despejarse. 
Después de darse una ducha y cambiarse, tomó sus cosas y se dispuso a salir junto a Yakov. 
—¡Vitya, Yakov!—Una conocida voz los tomo desprevenidos por la espalda, cuando Víctor se giró no pudo quedar más sorprendido con tan grata visita. 
— Hola, ¿cómo te encuentras?—saludo el mayor intentando ser educado. Violet enfundada en un largo abrigo blanco y corto vestido rosa los saludaba con una magnifica sonrisa.
—Excelente gracias, mi padre les envía saludos a ambos—respondió. 
—Es muy amable de su parte—respondió Yakov y decidió tomar la delantera dejando a los jóvenes ir detrás de él. 
—¿Violet, que haces aquí? 
—Quería verte, habías dicho que sería bueno que viniera a visitarte y bueno aquí estoy— dijo la muchacha sonriente mientras besaba una de sus mejillas. 
—Es genial—No lo era, necesitaba un tiempo a solas, pero no podía ser grosero con ella, no tenía la culpa. 
—¿Cuándo llegaste? 
—Ayer por la noche, iba a llamarte—ambos jóvenes comenzaron a caminar dispuestos a salir del lugar—.Pero creo que era mejor sorpresa si solo llegaba.
—Tienes razón, fue una grata sorpresa—La joven al instante tomo la mano de su acompañante, al salir del lugar una ola de reporteros se abalanzaron sobre Víctor, lo había olvidado, si quería privacidad debía evitar la entrada principal, un reportero local fue el primero en dirigirse a él, se sentía agobiado y cansado, pero se debía a su público y al apoyo de la prensa, lo menos que podía hacer era siempre contestar con una radiante sonrisa. 
—Hola Víctor, escuchamos de tu próximo regreso al mundo del patinaje, ¿que nos tienes preparado para esta temporada?—pregunto uno de los reporteros. 
—Será algo sorprendente, por supuesto es una sorpresa, pero prometo algo completamente innovador. 
—Excelente, ya estamos ansiosos por verlo y háblanos de tu acompañante, ¿qué tipo de relación tienen?—Para sorpresa de Víctor la muchacha tomo la iniciativa. 
—Somos novios desde hace unos días. 
—Pero que sorpresa felicitaciones … 
“Somos novios desde hace unos días”. Aquella simple frase lo perturbo, la guardo en su mente y la repitió tantas veces fue necesario.


—¿Estas bien Víctor?—

De igual manera en la que tomo las riendas en la imprevista entrevista a los medios. La joven termino por acaparar su atención durante el resto del día no separándose de su lado y pidiéndole cumpliera su promesa de mostrarle el país. Sin más remedio Víctor así lo hizo para al final invitarla a cenar. Durante todo el día el platinado no pudo evitar dejar de pensar en la declaración de Violet y las posibles consecuencias.

—Sí, es solo que…—comenzó, no estaba seguro de cómo abordar el tema. 
—Estas molesto desde que hice aquella declaración—aseguro con tranquilidad—.Perdóname, es que después de todo lo sucedido, pensé que…—Se detuvo a media oración, aunque no lo había hecho por algo en particular, no se veía triste o asustada, pareciera que todo lo tenía calculado. 
—Eres una mujer muy hermosa e inteligente—dijo tomando su mano con delicadeza, acariciando sus nudillos—.Me siento sumamente halagado de ser considerado tu novio, sin embargo, me habría gustado ser quien te lo pidiera—Fue extraño, ni siquiera tuvo que pensarlo demasiado porque al final los beneficios resultaban mayores a los contras que pudieran existir. Además si estaba dispuesto a tener un nuevo comienzo que mejor empezar con el pie derecho. Lo había decidido, esta nueva vida la pasaría al lado de aquella muchacha por el tiempo que tuviera que ser y estaba dispuesto a dar su mejor esfuerzo en esta nueva oportunidad que la vida le brindaba—. Creo que aún no es demasiado tarde para hacerlo ¿Te gustaría ser mi novia? 
—Conoces la respuesta cariño—dijo con una amplia sonrisa, el joven tomo la mano de su ahora novia y la beso. 
— ¿Qué es ese anillo?—pregunto algo molesta mirando la argolla. La había notado desde su primer encuentro, pero se había abstenido de mencionar algo, pero ahora era diferente—.No eres casado, ¿cierto?—pregunto con una burlona sonrisa. 
—Esto—dijo mirando el anillo que Yuuri le regalo a su vez tocándolo con cuidado, después era el último vestigio de un pasado que estaba abandonando y no estaba seguro de querer dejar ir—No, claro que no lo soy, no podría dar un paso sin que nadie se entere. 
—¿Entonces? 
—Fue un obsequio de Yuuri. Mi primer pupilo, el ganador del GPF el año pasado. 
—¿Para qué?
—Un día antes del GPF buscaba un amuleto se le ocurrió comprar dos anillos gemelos, uno lo lleva él o al menos eso creo— contesto mirándolo fijamente con melancolía. 
—Los deportistas enfrentan demasiada presión, yo lo sé, pero recurrir a esto, me parece un poco… anormal, ¿a ti no te lo pareció?—pregunto en un tono sarcástico. 
—No, necesitaba motivación y algo a lo cual aferrarse, entrenarlo fue todo un reto para mí, por mi falta de experiencia y Yuuri tuvo que trabajar demasiado en su seguridad, trabajamos muy duro juntos y pasamos por mucho, al final triunfamos, pero durante todo ese tiempo vivimos con la incertidumbre de lo que ocurriría en la siguiente competencia, esto es un símbolo de todo ese esfuerzo, ¿te molesta que lo use? 

  —No, necesitaba motivación y algo a lo cual aferrarse, entrenarlo fue todo un reto para mí, por mi falta de experiencia y Yuuri tuvo que trabajar demasiado en su seguridad, trabajamos muy duro juntos y pasamos por mucho, al final triunfamos, per...

Corrió a toda prisa a su habitación había sido tan estúpido, ¿cómo rayos se le había ocurrido hacer eso?, lo había arruinado todo, no logro contenerse y ahora lo había arruinado, pero en este punto y a pesar de toda la vergüenza que sentía no se arrepentía del todo. Con el corazón aun latiéndole con fuerza, sus extremidades temblando y su respiración agitada, recordó con una sonrisa en el rostro lo sucedido.

Apenas se dio la vuelta y descubrió su espalda, vio con dolor una enorme cicatriz que comenzaba en la espalda baja y ascendía unos 10 centímetros, sus manos temblaban ante la sola idea de tocarla, delineo con sus manos aquella trayectoria queriendo sanar el dolor, dando suaves caricias y un delicado masaje para concluir colocando la bolsa de agua caliente, esperaba en verdad poder ayudarlo, apenas lo sintió más relajado y supo que el dolor se había ido, se dio el tiempo suficiente de admirar la ancha espalda del japonés y recorrerla con la bolsa de agua , mordió su labio inferior. En verdad le gustaba cada parte de Yuuri. 
—¿Te sientes mejor?—pregunto mientras el chico regresaba a su pose original. 
—Si, muchas gra…—apenas dio la vuelta y supo que lo quería hacer, a pesar de lo estúpido que fuera, o lo que podría ocasionar, no aguanto más. 
Ambos labios se juntaron, el pelinegro abrió los ojos sorprendido, mientras que Yurio espero una respuesta, por mínima que fuera la aprovecharía, pero esto no sucedió. 
Se separó rápidamente, aquello había sido un error” 

Cuando llegó a su cuarto sus manos aún temblaban, su respiración se regularizo hasta mucho después y al menos el calor en sus mejillas había desaparecido.


Su celular comenzó a sonar, era Yakov, por alguna razón contesto, quería olvidar la estupidez que acababa de hacer y el sermón que estaba por recibir lo haría poner un poco los pies sobre la tierra. 
—¡Yura! te necesito de regreso ahora mismo, a más tardar pasado mañana deberás regresar si quieres participar en las nacionales—comenzó el mayor en un tono bastante histérico y que mostraba cierta desesperación. 
—No regresare, lo he decidido, me retirare por un año—respondió decidido, era cierto que acaba a de cometer una estupidez, pero sus prioridades eran otras y él se había prometido no abandonara Yuuri. 
—¿Tienes idea de lo que dices?, será difícil retomarlo. 
—No me importa, esa es mi decisión. 
—No podrás retomarlo. Es una estupidez, estás en tu mejor forma. Este seguramente será tu año. Además con Víctor en la pista tendrás oportunidad de nuevos retos.

Él ya tenía su propio reto.

—Claro que podré retomarlo y te lo demostraré, ahora déjame en paz. No vuelvas a buscarme, solo espera y veras—dijo y colgó la llamada, suspiro cansado pero su promesa estaba primero, además tenía un plan.

Aquella noche había sido demasiado, pero no importaba él podía con eso y más. Tampoco importaba la estupidez que acababa de cometer porque su decisión era firme. Sin importar que ocurriera él no lo abandonaría.


El día siguiente llegó junto con una indescriptible resaca moral por parte del rubio, pero para su sorpresa Yuuri lo trato de manera normal y Yuri le siguió el juego. Sin importar el desconcierto de Yuuri o la vergüenza de Yurio decidieron comportarse como si el beso jamás hubiera ocurrido, ninguno se atrevió a tocar el tema y el hecho de que los invitados a la reunión se quedaran hasta llegar el fin de semana ayudo bastante a aliviar las posibles tensiones.

Los días transcurrieron en completa normalidad, conviviendo como familia y aprovechando de lo que parecían unas cortas vacaciones para que una vez llegado el domingo Yurio muy temprano fuera a despedir a su abuelo, quien se quedó el mayor tiempo que le fue posible. 
—Gracias por venir. 
—Quería saber dónde te encontrabas y si estarías bien, me di cuenta de que si, no podrías estar en un mejor lugar. Y bueno confió en ti, en aquello que estés planeando.
—No tienes de que preocuparte. 
—Ese muchacho, lo aprecias demasiado—dijo de repente.
—Supongo que sí. 
—Me sorprende que no se dé cuenta. 
—¿De qué hablas? 
—Estoy viejo, no me hagas caso—dijo y le dio un fuerte abrazo—Lucha por lo que quieres Yuri, eres un muchacho fuerte, capaz de lograr lo que quieras, pero no te abandones a ti mismo en el camino. 
—¿Qué? 
—Nos vemos Yurachtka, ya debo abordar, adiós. 

Con el paso del tiempo todo volvió a la normalidad

Con el paso del tiempo todo volvió a la normalidad. Yuri continuo su rutina, acompañando a Yuuri en cada una de sus terapias, entrenamiento físico que ahora enriquecía con algunas clases de Minako quien se había ofrecido a ayudarle recibiéndolo por las tardes en su salón, ayudándole en lo que le fuera posible y alternando ese tiempo con el que pasaba en el Ice Castle, era casi un hecho que aquel año no lograría competir. Sin embargo debía continuar manteniéndose en forma; por lo regular las noches era la hora perfecta para hacerlo se encontraba relajado y regresaba lo suficientemente cansado como para solo querer dormir, sabía que dentro de poco comenzarían las nacionales en su país y le dolía en cierta forma no poder estar ahí, por lo cual prefería mantenerse ocupado el mayor tiempo posible para ni siquiera darse cuenta de lo que ocurría. Sin embargo no podía tapar el sol con un dedo.


Eran casi las nueve de la noche cuando regreso al Onsen, se sentía agotado, aquella tarde había avanzado bastante, se sentía satisfecho. 

Apenas entró y encontró a Yuuri y su familia con el televisor encendido. 
—¿No deberías ir a dormir cerdo?—pregunto acercándose a él. 
—Hoy comienzan las nacionales en Rusia, Víctor se presentará después de su retiro, ven acompáñanos a verlo—respondió Yuuri bastante animado. 
—Yo paso—dijo y decidió ir a tomar un baño. 
—¿Quieres cenar?—pregunto Hiroko. 
—No gracias, iré a asearme y después a dormir. Estoy muerto—dijo desapareciendo por el pasillo para ir a la habitación que ocupaba a dejar sus cosas y tomar lo necesario para tomar una ducha. 
—Ese cerdo idiota, ¿qué hace apoyando al anciano?—se preguntó con rabia.

Entro a las termas, disfrutando como el agua caliente relajaba sus adoloridos músculos.


— Ese cerdo es tan idiota, el anciano tiene a esa zorra para apoyarlo, ¿Cómo se llamaba?— pensó, y cerró los ojos, solo quería dormir.
—Espera, el cerdo no debe saber eso—recordó de inmediato.

<<Excelente, no pudo ser de otra forma, Viktor Nikiforov nos ha vuelto a demostrar por qué es la leyenda viva del patinaje, ahora su orgullosa novia, Violet Smith corre a abrazarlo>>

Apenas conoció la puntuación de Víctor y su corazón dio un salto de alegría, pero al ver a aquella hermosa muchacha abrazarlo y besarlo con pasión frente a todos, sintió como su corazón se comprimía, el aire le era insuficiente y sus ojos enrojecían.


—Ahora vuelvo—Se disculpó con su familia y salió a toda prisa
—¿Estas bien Yuuri? 
—Si Mari, no te preocupes—respondió sintiendo como le comenzaba a faltar el aire..

Apenas logro vestirse y salió en busca del pelinegro.

—¿Donde esta Yuuri?—pregunto a los Katsuki al no encontrar al azabache.

—Afuera, regresa en un momento, ¿sucede algo?—pregunto Hiroko.
—Nada—dijo y corrió hacia fuera.
—-La noche está fresca, deberías cubrirte o te resfriaras—grito Hiroko, pero poco le importo.

Una vez fuera comenzó a hiperventilar antes de dejar salir el llanto, era cierto que él deseaba que Víctor fuera feliz, que triunfara y encontrara el amor, era fácil pensarlo, pero verlo era doloroso, bastante doloroso.

—¿Por qué me duele tanto?—preguntaba—No quiero que me duela, solo quiero que sea feliz, pero, ¿porque me duele tanto?

—Te duele porque te enamoraste—giro su silla encontrándose con Yuri frente a él, su cabello estaba mojado y sus pies descalzos.

—Regresa o te resfriaras.

—No quería que te enteraras de esa ni de ninguna forma—Continuo haciendo caso omiso de sus palabras.

—No sé de qué hablas.

—Claro que lo sabes, Yuuri, yo los vi aquella noche besándose. Víctor ha hecho su vida y tú debes continuar con la tuya, pero te aferras y solo te concentras en todo aquello que él hace o deja de hacer, mueres por él y eso te hace lo suficientemente ciego como para ver quien se muere por ti—dijo consciente de que estaba a punto de cometer una nueva locura, pero no le importaba. Quería abrirle los ojos, ese era el momento indicado para hacerlo.

—Yurio yo… ,¿qué dices? ¿quién podría interesarse en mí?, mírame ni siquiera puedo valerme por mí mismo. No soy nada y jamás recuperare lo perdido, no puedo ofrecer nada a nadie.

—Estas muy equivocado. Que ciego estas y todo por culpa de ese estúpido anciano.

— ¿De qué hablas?

—Eres un completo idiota Yuuri, yo te amo, te amo tanto que si con mi vida pudiera devolverte todo lo que perdiste, la daría sin dudarlo—dijo temblando, no quería que fuera de esa forma, ni bajo esas circunstancias, pero en aquel momento Yuuri lo necesitaba, requería de algo lo suficientemente fuerte como para olvidar lo que acababa de presenciar. Por su parte ahora solo quedaba esperar lo peor en cuanto a sus sentimientos.

 Por su parte ahora solo quedaba esperar lo peor en cuanto a sus sentimientos

Publicado por nincoxx

De entre todas las cosas en la vida mi mayor placer es escribir, para mi es tan esencial como el aire que respiro. Por medio de mis historias puedo ser libre, explorar mil y una posibilidades, salir de la monotonía, vivir varias vidas y convertirme en distintas personas. En lo personal me considero una persona completamente romantica, sin embargo mis historias pueden estar llenas de tragedia o finales no muy felices, pero sin embargo nunca faltará una buena dosis de amor.💓

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