No me abandones.


VIII. ABANDONO.



Una lengua húmeda sobre la mejilla fue lo que le despertó, se trataba de Makachin, el caniche había llegado hacia no mucho al onsen  y esa mañana reclamaba de la atención de su amo quien de un día a otro había estado distante.

Aquel día amaneció con la peor de las resacas que cualquiera pudiera tener después de una noche de bastante alcohol, aquella era la cruda moral.

Los recuerdos eran borrosos, pero existían, de hecho aún le dolía el golpe que se había dado al caer empujado por Yuuri. Deseaba que aquellas imágenes no fueran reales, que solo fueran una creación de su atormentada imaginación, pero para su desgracia no era así, había bebido demasiado y no lograba precisar si solamente fueron los efectos del alcohol o algo más lo que le había llevado a intentar seducir a una de las personas más importantes en su vida, al hombre que consideraba como un hermano menor, y aquello no era lo peor, si no que Yuuri en toda su inocencia le había correspondido, si cerraba los ojos podía ver claramente aquel especial brillo en sus ojos que siempre le había causado curiosidad, sus mejillas sonrojadas y sus labios pidiendo más aunque también recordaba como abruptamente había terminado todo.

—Yuuri—susurro al viento con dolor, el perro se las ingenió para subir al lado de su amo, el ruso le regalaba suaves caricias detrás de la oreja pensando en lo cruel que había sido el destino con su pupilo y sintiendo una gran culpa sobre sus hombros.

—No puedo permanecer más tiempo aquí—pensó con determinación.

Al amanecer ya tenía su equipaje listo, la noche anterior había hablado con Yakov y después de tragarse su sermón sobre el tiempo perdido y lo difícil que sería retomar el entrenamiento con apenas unos cuantos meses antes de la próxima competencia...

Al amanecer ya tenía su equipaje listo, la noche anterior había hablado con Yakov y después de tragarse su sermón sobre el tiempo perdido y lo difícil que sería retomar el entrenamiento con apenas unos cuantos meses antes de la próxima competencia había accedido a aceptarle. Una vez que fue aceptado de regreso el muchacho de inmediato busco en internet el viaje más próximo a Rusia y apenas alcanzo lugar en un vuelo que saldría en 3 días, el resto de la noche no había dormido nada, sus ojos estaban hinchados y rojos, mitad por la desvelada la otra mitad por el llanto. No quería pasar más tiempo en aquella casa, no quería ver a Víctor ponerse cariñoso con la persona que seguía amando y mucho menos quería continuar con sus sentimientos egoístas, después de todo debería de sentirse satisfecho porque Yuuri al menos pudiera ser feliz en ese aspecto de su vida, porque si el destino le había quitado todo que al menos le dejara el amor de Víctor le parecía justo y él no pensaba interferir con su felicidad. Por supuesto que decirlo era mucho mas fácil  que hacerlo y en verdad deseaba dejar las cosas como le parecían correctas, pero no podía, algo le decía que las cosas no estaban bien, que debía hacer algo, pero no podía confundirse con sus celos.

Recordando lo acordado con Yuko la noche anterior decidió tomar sus patines y visitar el Ice Castle, salió de su habitación y justo a mitad del pasillo encontró a quien menos quería ver en esos momentos.

—Buen dia Yurio—Paso de largo de Víctor sin dirigirle siquiera una mirada. Sin embargo este no le dejo irse así como así, le tomo fuertemente de una muñeca sin provocarle daño y haciéndole girar sobre sus talones.

—No me llames por ese estúpido apodo, ¿qué carajos quieres?, no ves que tengo prisa.

—Tengo que hablar contigo—dijo con un tono serio, Yuri lo miró de frente y percibió una aura ciertamente extraña y no muy propia del platinado.

—¿Hablar de qué?, lo que tengas que decirme, dímelo ahora.

—Es mejor que vayas a donde tengas que ir, cuando regreses te lo diré—El muchacho bastante confundido salió corriendo al Ice Castle.

—¿Te ves terrible, sucedió algo?—pregunto su amiga apenas al verlo entrar.

—Tuve insomnio, oye te tome la palabra, quiero usar la pista, ¿cuánto tiempo crees que me la puedas prestar?

—¿Está bien tres horas?

—Si, es perfecto.

—Bien, me alegra que al fin hayas decidido venir.

—Si, tenía que hacerlo antes de partir—dijo de manera distraida, pero para Yuko no paso desapercibido el comentario por lo que le regreso una mirada sorprendida mientras lo acompañaba a los casilleros.

—Pensé que te sentías a gusto aquí.

—Lo estoy, pero debo regresar, debo continuar con mi entrenamiento.

—Anoche no me comentaste nada de eso,¿ sucedió algo?—pregunto atenta a la mirada y respuesta del muchacho, no lograba entender la repentina decisión de su amigo y menos cuando apenas hacía unas horas se mostrara tan determinado a permanecer en Hasetsu.

—Para nada, solo que Yakov ha estado buscándome y quiere que retomemos el entrenamiento cuanto antes, supongo que tiene razón.

—Tú no eres de los que siguen órdenes, estoy segura de que algo sucedió.

—¡Que rayos!, no sucedió nada, ¿ahora me prestaras la pista?

—Comprendo, no quieres hablar de ello, escucha antes de que comiences quiero decirte que puedes contar conmigo si así lo necesitas y en verdad te agradezco que hayas venido hasta aquí por apoyar a Yuuri, él en verdad necesitaba de todos sus amigos.

—Ni lo menciones—respondió de mala gana maldiciendo por haber sido testigo del sexto sentido que había escuchado poseían las mujeres, pero ni hablar, su decisión ya estaba tomada. Solo quedaba esperar y tratar de matar el tiempo de la única manera que podía hacerlo, patinando.

Su sueño era agitado, se removía entre las sabanas y respiraba erráticamente mientras lloraba, pero una simple caricia, un tierno beso en la frente bastaron para hacerle regresar e interrumpir su sufrimiento

Su sueño era agitado, se removía entre las sabanas y respiraba erráticamente mientras lloraba, pero una simple caricia, un tierno beso en la frente bastaron para hacerle regresar e interrumpir su sufrimiento.

—Buenos días Yuuri—Víctor se encontraba sentado en una orilla de la cama.

—Vi…Víctor—respondió aun recuperando el aliento, se sentía atontado como siempre que tenía una pesadilla sin embargo bastaron unos instantes para recordar lo ocurrido la noche anterior y que sus mejillas enrojecieran y quisiera desaparecer al instante, aunque fuera imposible.

—Tranquilo—pidió Víctor con un cálido tono de voz y antes de que pudiera decir algo, el ruso continuo—.¿Te gustaría desayunar fuera?, podríamos llevar a Makachin, hace tiempo que no pasamos tiempo con el.

—Sí, claro—contesto sorprendido por la situación.

—Perfecto, pero creo que necesitamos asearnos antes—dijo y antes de que el japonés pudiera protestar  Víctor fue más rápido y le tomo en brazos hasta llevarle a las aguas termales en donde se desvivió por atenciones al más joven, este solo se sentía extrañado por aquello, los primeros días en Hasetsu le había ayudado bastante con sus rutinas, sin embargo no al grado de ese día, no sabía que pensar.

 La noche anterior Víctor y él habían iniciado una noche de pasión que no termino para nada bien, de hecho aún sentía los ojos hinchados y rojos por el llanto y la decepción en su corazón, pensó que Víctor estaría molesto, pero no, actuaba con completa naturalidad aunque no hacía mención del tema, Yuuri no entendía nada, tampoco quería preguntar y bueno cabía la posibilidad de que tal vez no recordara lo ocurrido por el alcohol, de ser así Yuuri prefería esa opción.

Desayunaron en un pequeño café de la localidad, Víctor lucia sumamente atractivo, vestía casual con unos jeans camiseta negra y lentes obscuros de alguna marca cara o al menos eso pensó el japonés.

El desayuno fue tranquilo, hablaron de todo y nada, recordaron algunas anécdotas y a pesar de que Víctor era cuidadoso de no tocar algunos temas, Yuuri se mostraba alegre.

—Tal vez las terapias con el psicólogo están dando resultado—pensó el ruso mientras le daba el último sorbo a su taza de café—.¿Quieres dar un paseo por la playa?—pregunto al japonés después de pagar la cuenta, este asintió.

Con delicadeza le ayudo a bajar de la silla y acomodarse sobre la arena, por un largo rato ambos quedaron en silencio mientras Víctor dejaba que el Caniche corriera libremente, al final el ruso interrumpió el silencio.

—Jamás me cansare de esta vista—comento pensativo, y sin más tomo la mano del japonés que reposaba sobre la arena, este no dijo nada, se sentía tan a gusto que no quería interrumpir la intimidad del momento.

—Yuuri hay algo de lo que debo hablar contigo—dijo de repente, este no contesto nada, aquello no le dio buena espina.

—¿Sobre qué?

Yuri regreso por la tarde noche, como quería se sentía sumamente agotado, aquella tarde nadie se había presentado al Ice Castle y pudo hacer suya la pista, hasta que Yuko le había recomendado regresar y descansar

Yuri regreso por la tarde noche, como quería se sentía sumamente agotado, aquella tarde nadie se había presentado al Ice Castle y pudo hacer suya la pista, hasta que Yuko le había recomendado regresar y descansar.

El onsen lucia igual que siempre, no había muchos visitantes, paso a su habitación a dejar los patines y después fue a darse un baño, al terminar decidió pasar por la habitación de Yuuri, en realidad no lo había decidido, sus pies instintivamente le llevaron a quedar fuera de la puerta, su inconsciente le decía que debía despedirse aunque no lo quisiera hacer. Al final desistió de su idea y regreso a su habitación para fortuna suya no encontró a Víctor, no quería hablar con él ni con nadie, a pesar de que la madre de Yuuri le llamo para cenar argumento que moría de sueño y era verdad, aunque también quería evitar situaciones en donde involucrara ver a Yuuri y Víctor juntos.

Los últimos días los paso en el Ice Castle, al final se despidió de Yuko quien insistió en hablar con el muchacho.

—Lamento que tengas que irte, supongo que no puedes abandonar tu carrera, a pesar de aquello que sientes.

—¿De qué hablas?

—Es obvio que te gusta Yuuri, por eso viniste, pero sigo sin entender porque te vas tan de repente—dijo sin mayor tacto como último recurso buscando hacerlo desistir.

—Tus suposiciones son falsas, no siento nada por él, solo es…—No sabía si decir que su amigo, si siempre se la pasaba molestándolo y por su puesto eran mucho mas que simples conocidos, pero en fin—.Es una buena persona.

—Tal vez deberías decírselo antes de irte—Insistió—Nunca sabes cuando puede ser muy tarde.

—No tengo nada que decirle porque no me gusta—dijo ya en un tono bastante molesto.

Lo que menos quería la chica era que su despedida terminara en una discusión y es que estaba consciente de que comenzaba a hacer sentir incomodo al adolescente, así que solo se limitó a darle un abrazo y un último consejo.

—A veces vale la pena luchar por lo que uno quiere, después puede ser muy tarde, a pesar de las circunstancias debes intentarlo, de no hacerlo podrías arrepentirte.

El chico le regreso el abrazo y pese a lo que Yuko pudiera pensar, su consejo hizo efecto en él dejándolo pensativo.

—Gracias Yukko.

—Gracias a ti por venir.

Yuri regreso al onsen, donde tomaría un rápido baño y después comenzaría a preparar sus cosas para el próximo vuelo.

Cuando tuvo todas sus cosas listas primero se despidió de los padres de Yuuri, quienes sorprendidos le dieron un fuerte abrazo y las gracias por brindarle de aquel apoyo a su hijo. Después hizo lo mismo con Mari.

—Al parecer deben regresar, es normal que continúen con sus vidas, asegúrense de entrenar duro—le dijo, el joven la miro extrañado, no entendía porque hablaba en plural.

Dejo al final a Yuri, lo había evitado por tres días completos y ahora no sabía cómo hablar con él, sabía que lo encontraría en su habitación, por lo cual se dirigió allá.

Dio varios golpes a la puerta antes de obtener respuesta y pasar.

Lo encontró frente al ordenador escuchando música.

—¿Estas bien cerdo?- pregunto, lo noto muy demacrado y su semblante era decaído.

—¿Yo? hee sí, no te preocupes. ¿Donde habías estado?, casi no te he visto estos últimos días.

—En el Ice Castle, he perdido algo de forma, por eso quiero hablar contigo.

—Regresaras con Yakov—Aquello fue una afirmación, le sorprendió que lo supiera.

—Si, ¿cómo lo sabes?

—Víctor me lo dijo, hablo con Yakov hace unos días.

—Que entrometido—masculló para sí mismo—Si…, bueno necesito regresar y continuar con mi entrenamiento. En fin, veras no soy bueno en esto, pero quiero despedirme y decirte que no importa la situación puedes contar conmigo en cualquier momento, puede que me encuentre lejos pero en realidad solo estaré a una llamada de distancia—Al reconocer que aquello había salido de sus labios frunció el ceño asqueado de sí mismo, (¿en qué momento se había vuelto tan cursi?) Yuuri solo soltó un largo suspiro, su semblante era en verdad triste, sin embargo le regalo una fingida sonrisa.

—Muchas gracias por todo, me alegra que regreses con Yakov, te deseo mucho éxito en las próximas competencias, prometo estar al pendiente apoyándote—Ambos jóvenes se dieron un fuerte abrazo, el rubio hundió su nariz en los cabellos negros del japonés, aspirando con fuerza el aroma a vainilla que desprendían y dedicándole unas ultimas palabras en su mente.

Adiós mi amor“—dijo una voz en su interior.

Yuri salió del onsen, su taxi no tardaría mucho en llegar. Aunque por extraño que pareciera apenas con cruzar el umbral no pudo evitar sentir una extraña presión en el pecho.Ignoro aquello por completo y se colocó los audífonos.

—¡Yurio!—Creyó escuchar algo—¡Yurio!—Una mano sobre su hombro le distrajo, Víctor se encontraba a su lado con su equipaje listo.

—¿Qué haces aquí?, pensé que te quedarías.

—No, hable con Yakov hace unos días, me comento que tú también regresarías, por eso decidí no buscarte más y pasar tiempo con Yuuri. Regresaremos juntos.

—Pero… y ¿Yuuri?.

—Ya he hablado con él—dijo restándole importancia.

—¿Y …?

—Estará bien—De no encontrarse tan confundido como lo estaba no habría dudado en darle un puñetazo.

El taxi no tardó en recogerlos y al ser una localidad pequeña llegó rápidamente al aeropuerto, pasaron sus maletas a revisión y antes de que fuera el turno de Yuri de pasar por el detector de metales sintió la presión en el pecho de hace unos momentos incrementarse.

—Yuuri—Su mente viajo al momento en el que se despidió del joven japonés, su rostro demacrado, la mirada triste y la fingida sonrisa—Debo volver.

—Yurio, es tu turno—El muchacho no espero más, sin siquiera tomar su equipaje abordo uno de los taxis del aeropuerto pidiéndole llevarlo al onsen, donde una vez que llegó bajo del auto lanzándole unos billetes al conductor.

—Quédese con el cambio—Atravesó la recepción y a toda velocidad se dirigió al cuarto de Yuuri, la puerta se encontraba cerrada, pero no fue impedimento, de una sola patada la derribo, la adrenalina del momento se fue de golpe al entrar al cuarto y encontrar a Yuuri.

—¡¡¡Noooo!!!, ¡¡¡No por favor!!! ¡¡¡Ayuda!!!

Publicado por nincoxx

De entre todas las cosas en la vida mi mayor placer es escribir, para mi es tan esencial como el aire que respiro. Por medio de mis historias puedo ser libre, explorar mil y una posibilidades, salir de la monotonía, vivir varias vidas y convertirme en distintas personas. En lo personal me considero una persona completamente romantica, sin embargo mis historias pueden estar llenas de tragedia o finales no muy felices, pero sin embargo nunca faltará una buena dosis de amor.💓

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