No me abandones.


VII. CAOS.

Llegaron a Hasetsu pasadas las 7 de la noche. La profesora Minako fue la encargada de recogerlos del aeropuerto, apenas vio a su alumno se llevó una mano a los labios y oculto lo que iba a ser un gesto de sorpresa. Con anticipación los padres de Yuuri le habían comentado del accidente, pero no era lo mismo escucharlo a verlo, no podría imaginar a aquel niño que alguna vez conoció, aquel niño ágil y disciplinado que rara vez dejaba su estudio de ballet ahora convertido en ese adulto, postrado en una silla de ruedas, justo cuando al fin el éxito le había alcanzado.

—¡Yuuri!—sin más corrió hacia él, envolviéndole en un suave y reconfortante abrazo, el muchacho lo correspondió con cierta frialdad, mientras le regresaba una fingida sonrisa.

—Estoy bien, de verdad—Aseguro, pero en definitiva no era cierto.

—De acuerdo—Se separó de su antiguo alumno sin decir más, sabía que a pesar de lo débil que pudiera sentirse jamás le gusto demostrarlo ante los demás y eso ella lo admiraba y al mismo tiempo lo lamentaba, porque si no podría abrir su corazón a sus seres cercanos, como podrían estos ayudarle, sin detenerse a pensar más en ello, se dirigió a Víctor y Yuri.

—Espero no hayan tenido complicaciones en el viaje, muchas gracias por venir.

—Ni lo menciones, todo salió bien—contesto Víctor con una amplia sonrisa, Yuri lo miró algo fastidiado.

—Bien, vamos, Hiroko y los demás nos esperan.

Al llegar al onsen este se encontraba cerrado al público, en su interior se encontraba su familia y amigos, Yuko, junto con Takeshi y las trillizas

Al llegar al onsen este se encontraba cerrado al público, en su interior se encontraba su familia y amigos, Yuko, junto con Takeshi y las trillizas. Todos recibieron a Yuuri con un cartel de bienvenida, una abundante cena y una sonrisa en los labios así como los brazos abiertos. Por precaución nadie menciono nada sobre lo sucedido, ni quisieron tocar el tema de su victoria en el GPF, para ellos era como poner el dedo en la herida, por su parte Yuuri se mostraba optimista, tenía un amplia sonrisa para todos y fortaleza en sus palabras, Víctor miraba sus movimientos con interés, él no creía su comportamiento con los demás, en tanto que Yuri se encontraba hasta cierto punto preocupado, no creía que fuera lo mejor pasar por desapercibida la situación actual, aunque hacerle frente era por demás doloroso.

Al término de la cena uno a uno de los invitados se despidió de Yuuri y su familia, reiterando una y otra vez su apoyo incondicional al azabache, quien esta vez se limitaba a contestar con palabras cortas. Víctor lo miro detenidamente, la fingida sonrisa del muchacho no aguantaría por más tiempo, por fortuna las despedidas no duraron por mucho más.

—Ya es algo tarde, creo que sería bueno que vayamos a descansar—propuso Toshiya.

—Es cierto, deben estar cansados por el viaje, les hemos acondicionado las habitaciones que ocuparon la última vez.

—Le agradecemos—contesto Víctor

—Yuuri, Papá y yo movimos las cosas de tu habitación, las bajamos a una de las habitaciones de la planta baja, quedaron exactamente igual e incluso esta cuenta con más espacio. – Yuuri la miro, su semblante fue difícil de descifrar, por un lado demostraba indiferencia, pero sus ojos enrojecieron al instante.

—Gracias Mari—contesto con la voz algo ahogada, Yuri se acercó a él, quiso colocar una mano en su hombro, darle una señal de que podía contar con él, que se encontraba a su lado, pero Víctor fue más rápido que él.

—Te llevo a tu habitación ¿de acuerdo?—dijo tomando el control de la silla de ruedas. Hiroko y Toshiya le desearon las buenas noches a su hijo con un fuerte abrazo cargado de emociones contenidas, mientras que Mari se encargó de guiar a Víctor y Yuuri a la nueva habitación, Yuri los miro irse, sentía su presencia sobrar, después de un “gracias” y un “buenas noches” subió a la habitación propia.

—Maldito anciano—maldijo enojado mientras daba vueltas sobre su cama. —Ni siquiera me dio pauta para nada—ofuscado como se encontraba no lograba conciliar el sueño dando vueltas sobre la cama.

Apenas se despidieron de Mari, Víctor con toda la delicadeza que le fue posible cargo a Yuuri de la silla hasta dejarle en la cama, sintió su delgadez, en aquellos días había perdido bastante peso, busco entre los cajones de ropa una pijama y le a...

Apenas se despidieron de Mari, Víctor con toda la delicadeza que le fue posible cargo a Yuuri de la silla hasta dejarle en la cama, sintió su delgadez, en aquellos días había perdido bastante peso, busco entre los cajones de ropa una pijama y le ayudo a colocársela, el muchacho por un momento olvido todo y se concentró en las atenciones que Víctor tenía para con él.

—¿Estas cómodo?—pregunto una vez que le ayudo a acomodarse.

—Sí, te lo agradezco Víctor.

—De nada, bueno me iré a dormir, descansa Yuuri—dijo y antes de salir le dio un beso en la frente, con este simple acto Víctor se percató de algo que en otras ocasiones había querido pasar por desapercibido, aquel brillo especial en esos ojos marrones.

—Buenas noches Yuuri— Una vez que dejo al oriental en su habitación se dirigió a la propia. Después del largo viaje y todo lo que había sucedido solo deseaba dormir, pero antes necesitaba poner en orden sus ideas en cuanto a sus planes a futuro.

Estaba harto. Por más que quisiera, no lograba conciliar el sueño, salió de su cama y pensó en ir por un vaso de agua, pensó que tal vez le ayudaría. Por lo que sin perder tiempo bajo las escaleras de dos en dos.

Bebió rápidamente y se dispuso a subir, pero un sonido le distrajo, no lograba identificarlo aunque estaba seguro de que provenía de una habitación de huéspedes.

Conecto ideas y no fue difícil deducir a quien pertenecía aquella habitación.

—Katsudon—pensó de inmediato preocupado, tal vez el muchacho tenía algún malestar o algo parecido, rápidamente corrió a aquella habitación, pero antes de siquiera tocar, se recargo contra la puerta.

—Víctor—sollozaba débilmente—Por favor no me dejes—suplicaba desesperado, Yuri no preciso si se encontraba despierto así que dio un golpe a la puerta para anunciarse, pero no recibió respuesta, dio otros dos más y al no recibir respuesta alguna la abrió, encontró la habitación a oscuras, la cama estaba al fondo y en ella Yuuri apenas se movía, respiraba entrecortadamente y entre sollozos llamaba a Víctor.

—Oye Katsudon, despierta—Le dijo en voz alta esperando despertarlo, por alguna razón no quiso acercarse más, sin embargo, no lo logro, al parecer iba a ser necesario al menos moverlo un poco por lo que sin tardarse fue a su lado.

—Víctor…—El muchacho continuaba repitiendo aquel nombre en sueños, cada vez que escuchaba ese nombre salir de aquellos labios su corazón se estrujaba dolorosamente, lo tomo por los hombros y comenzó a moverlo con cuidado.

—¡Katsudon!—Intentó una vez más en voz alta, pero no respondía, al contrario, continuaba con su monologo, estaba dispuesto a sacudirlo con más fuerza hasta que algo lo saco de sí.

—Por favor Víctor….yo… te amo—Aquello le dejo pasmado, porque si bien era cierto que lo sospechaba, ahora era una realidad para la que no estaba preparado.

Apenas logro regresar en sí y le sacudió con fuerza logrando despertarlo.

—¿Qué?—preguntó asustado el japonés, trato de mirar a su alrededor pero no enfocaba sin sus gafas y la oscuridad no ayudaba. Tras la pesadilla el sentimiento de abandono continuaba presente en su pecho. Se percató de que no estaba solo, sintió las manos sobre sus hombros que le habían despertado.

—¿Eres tu Víctor?—pregunto al aire.

Aquello fue el colmo para el adolescente quien salió de aquella habitación hacia la propia, se recostó en su cama y con rabia boto de una patada las mantas, la almohada salió disparada, se sentía frustrado, furioso, no entendía nada, solo sabía una cosa y es que Yuuri estaba enamorado de Víctor, se tranquilizó y trato de pensar las cosas con calma, él ya lo sabía, eran obvias las miradas que le dedicaba al ruso, los sonrojos, todo lo delataba, trato de calmarse, pronto la rabia se fue y en su corazón solo quedo tristeza.

—Yuuri—susurro para si—No me importa lo que sientas, no pienso alejarme de tu lado, no ahora—dijo determinante, después de todo el hecho de que estuviera enamorado de Víctor no significaba que fuera correspondido—Seguramente ese anciano engreído no tiene ni idea de lo afortunado que es en este momento.

—Yuuri—susurro para si—No me importa lo que sientas, no pienso alejarme de tu lado, no ahora—dijo determinante, después de todo el hecho de que estuviera enamorado de Víctor no significaba que fuera correspondido—Seguramente ese anciano engreído n...

Durante las siguientes semanas Víctor se propuso ser el soporte de Yuuri, quería que para cuando el partiera el muchacho se encontrara fuerte y fuera feliz.

Sin embargo, las circunstancias eran caóticas, Yuuri no tenía ánimos para abandonar su habitación y le costaba horrores a Víctor y a Yuri hacerlo cambiar de parecer, comía muy poco y pasaba la mayor parte del tiempo llorando.

Haciendo caso a las indicaciones médicas Víctor se encargó de buscarle un terapeuta que le ayudara a mantener en buenas condiciones sus músculos sin movimiento y un psicólogo que le hiciera comprender su nueva condición, este último hablo con Víctor y le comento que la única opción con la que contaban en aquel momento era evitar dejarle solo y enfrentarlo a su nueva realidad y oportunidades que esta le brindaba.

Por lo cual las siguientes semanas Víctor no se separó de él, le acompaño a cada terapia, lo llevo a la playa todos los días y cada día buscaba nuevas actividades, Yuri también lo acompañaba y ayudaba a que los días fueran más amenos sin embargo en muchas ocasiones se sentía sobrar.

Con el paso del tiempo Yuuri se resignó poco a poco a su nueva condición y aprendió a adaptarse a ello, aprendió nuevas formas de poder desenvolverse por sí mismo en la vida diaria. Víctor siempre se encontraba a su lado atendiéndole, cuidándolo, brindándole ese empuje que le salvo de caer inevitablemente en un profundo abismo de depresión. Durante aquellas semanas Yuuri se dejó creer que pudiera ser que en un inesperado giro del caprichoso destino su pesadilla se había invertido y tras aquel fatal suceso pudiera que al fin Víctor se había permitido fijarse en él, pero no podía estar más equivocado, el ruso solo buscaba limpiar la culpa de ver a Yuuri todos los días postrado en aquella miserable silla, de haberle arrebatado todos sus sueños en una noche y condenarle a una vida ordinaria y solitaria.

Entre tanto el tiempo paso rápidamente, hacía ya dos meses desde su llegada a Hasetsu y el Onsen celebraba un aniversario más en donde no escatimaban recursos para agradecerles a sus clientes su preferencia y permitirle al negocio tener una vida tan larga ofreciendo sus servicios, la señora Hiroko se lució con cada uno de los platillos que ofreció a los asistentes, mientras que el señor Toshiya se encargó de ofrecer los mejores licores que poseía en su reserva.

Aquella misma tarde Yakov había hablado con Yuri seriamente, necesitaba que regresara cuanto antes, se había retrasado bastante en sus entrenamientos y la temporada comenzaría pronto, el muchacho se encontraba indeciso sobre qué hacer por lo cual solo le dijo que lo llamaría al día siguiente.

Durante la celebración pensaba si lo más sano era regresar y continuar con su propia vida, pero entonces veía de reojo a Yuuri y la voz de la razón en sus pensamientos desaparecía, solo quería permanecer a su lado, sin embargo Víctor no se separaba de él, ojalá estuviera seguro de que siempre sería así, por lo menos de ser así no dejaría a Yuuri solo.

Durante la celebración pensaba si lo más sano era regresar y continuar con su propia vida, pero entonces veía de reojo a Yuuri y la voz de la razón en sus pensamientos desaparecía, solo quería permanecer a su lado, sin embargo Víctor no se separab...

Durante la velada la mayoría de los asistentes, sobre todo jovencitas de lugares aledaños no dejaban en paz a Víctor, y fue así que entre largas charlas, fotos y brindis por cosas sin importancia, el japonés quedo de lado.

—¿Qué sucede cerdo?

—¿Yurio?—Aprovechando la oportunidad Yuri se acercó para conversar un poco con él.

—Pareciera que no estás pasándolo precisamente bien.

–Nunca me han gustado mucho estas cosas, no sé cómo comportarme, además si antes no me gustaban ahora menos.

—¿Cómo?

—He sentido miradas de curiosidad y hace unos momentos escuche a una chica decir que era toda una pena lo sucedido y pobrecillo de mí.

—Comprendo, bueno la próxima vez que ocurra debes decirme quien se atreve a siquiera dirigirte una mirada y créeme que le daré una patada en el trasero tan fuerte que tú eres el que sentirá lastima—Yuuri soltó una suave carcajada.

—Gracias por todo Yurio, sin ti y Víctor no sé qué sería de mí—Yuri se sonrojo, no supo disimularlo y mucho menos tuvo idea de que decir.

—No lo menciones, es lo menos que puedo hacer por ti, después de todo me diste una digna batalla en el GPF—Los ojos del japonés al instante se cristalizaron, lo había hecho, había hablado de algo que no debía.

—Estoy algo cansado, lo mejor es que vaya a dormir.

—E…Espera, quieres que te acompañe.

—No, yo puedo solo, gracias—dijo y tomando control de su silla se dirijo al pasillo donde se encontraba su habitación.

—Que imbécil, eres un maldito imbécil—dijo golpeándose fuertemente en una de las columnas.

—Yurio, ¿que haces?—Un inigualable aliento a alcohol inundo sus fosas nasales y el tono de voz le dijeron que se trataba de Víctor.

—No te importa, por cierto, Yuuri acaba de irse a su habitación por si lo buscabas.

—Ah, en un momento regreso—dijo y se encamino por el largo pasillo con un andar tambaleante.

—Idiota.

Encontró a Yuuri sobre su cama, sus ojos estaban rojos y en sus mejillas se podía apreciar un rastro de lágrimas

Encontró a Yuuri sobre su cama, sus ojos estaban rojos y en sus mejillas se podía apreciar un rastro de lágrimas.

—¿Estas bien?

—Sí, solo me siento algo cansado.

—Es normal, las terapias están aumentando de intensidad, pero te acostumbraras, bueno creo que deberías cambiarte, te ayudare—dijo el ruso entrando a la habitación y saco de un cajón las ropas de dormir del joven.

—No es necesario que lo hagas, he aprendido a hacerlo solo.

—Tranquilo, déjame ayudarte—dijo ayudándolo a incorporarse y al instante sin previo aviso, se encontraba desabotonando la camisa azul que el japonés llevaba en aquellos momentos y bajando los pantalones negros, con interés miro el delgado cuerpo del muchacho en camiseta y boxer el cual aún conservaba cierta condición de meses pasados. Definitivamente aquella noche había bebido demasiado y no era totalmente responsable de sus actos por lo cual sin siquiera pensarlo y dejándose llevar por lo que sus ojos le mostraban introdujo lentamente una mano por debajo de la delgada camiseta.

—¿Víctor, pero que haces?—No entendía que sucedía, de repente la mirada de Víctor había cambiado de manera drástica, era una que solo había apreciado en contadas ocasiones, para mayor sorpresa en un solo movimiento paso a estar encima de él, tocándolo por debajo de su ropa.

—Víctor, por favor.

—Yuuri, eres un muchacho muy hermoso—dijo seductoramente y sin más aprisiono los labios del joven con los suyos en un demandante beso que después de un segundo el japonés respondió de manera inexperta e insegura.

De un momento a otro le pareció tonto continuar en aquella reunión, se sentía sumamente aburrido y lo ocurrido minutos antes le había dejado de mal humor, después de platicar unos minutos con Yuko y prometerle que pronto daría una vuelta por el Ic...

De un momento a otro le pareció tonto continuar en aquella reunión, se sentía sumamente aburrido y lo ocurrido minutos antes le había dejado de mal humor, después de platicar unos minutos con Yuko y prometerle que pronto daría una vuelta por el Ice Castle, decidió que era momento de ir a dormir, además comenzaba a dolerle un poco la cabeza debido al volumen de la música y el olor a cigarrillo de algunos invitados.

—¿Yurio, ya te vas?—pregunto Hiroko alcanzándolo justo cuando estaba por subir las escaleras, lucia algo cansada, al parecer como anfitriona se había esforzado bastante aquel día.

—Sí, tengo algo de sueño.

—Bien, en ese caso ¿podría pedirte un favor?

—Sí, claro.

—¿Podrías llevarle a Yuuri este frasco?—dijo entregándole un pequeño frasco de cristal lleno de redondas tabletas— Su terapeuta se lo receto hace poco, dijo que le ayudaría con el dolor de espalda.

—¿Continua con el dolor?—preguntó Yuri preocupado.

—Sí, hasta dentro de un mes podremos realizarle los exámenes, mientras tanto tendrá que calmarlo con esto, debe tomar dos antes de dormir y dos al despertar.

El rubio camino con paso lento hasta la habitación de Yuuri, suponía que Víctor continuaba ahí ya que no había regresado a la reunión, tal vez estaba hablando con el muchacho o algo así, por lo cual solo le dejaría las pastillas y se marcharía rápidamente,no vio necesidad de tocar a la puerta por lo que simplemente entró.

Lo que vio le dejo en estado de shock, apenas y atino a dejar las pastillas en el escritorio del japonés y salir corriendo a la habitación propia.

Una vez ahí las lágrimas inundaron su rostro; contadas habían sido las ocasiones en las que se había permitido llorar tanto como aquella noche, pero al menos había servido de lección para al fin tomar una decisión. Sin pensarlo dos veces saco el celular del bolsillo del pantalón y marco el número de Yakov.

—¿Yuri?, pero que ra…

—Antes de que comiences con tus sermones escúchame. Voy a regresar, buscaré el primer vuelo y regresare.

Yurio le había visto besándose con Víctor y a este tocándolo con desmedido deseo, al principio creyó ver sorpresa en sus ojos color menta, pero antes de salir corriendo se dio cuenta que la mirada había sido de dolor, pero no se detuvo el deseo de...

Yurio le había visto besándose con Víctor y a este tocándolo con desmedido deseo, al principio creyó ver sorpresa en sus ojos color menta, pero antes de salir corriendo se dio cuenta que la mirada había sido de dolor, pero no se detuvo el deseo del momento había sido más importante y se dejó llevar por las caricias que Víctor tenía con su cuerpo, aunque no continuarían por mucho más. El ruso había despojado al más joven de la camiseta y dibujaba un camino de besos con sus labios que comenzaba desde su cuello, pasando por sus pectorales, succionando con cuidado sus pezones y bajando hacia su abdomen, para este punto Yuuri se encontraba sumamente excitado y feliz, no habría creído posible poder concebir tal felicidad después de aquel accidente, varias lagrimas bajaban por sus mejillas y el éxtasis se acumulaba en su garganta cada vez que pronunciaba el nombre de Víctor.

El ruso bajo un poco más hasta llegar a la entrepierna, sin embargo, el peso de la realidad hizo presencia.

—Víctor—El nombrado no presto atención y continuo despojándole de la última prenda con cuidado, para tomar su miembro con delicadeza y comenzar a excitarlo.

—Víctor detente por favor—Este no presto atención

—Por favor solo detente—pidió con la voz ahogada en llanto y como pudo se incorporó, al hacerlo con fuerza empujo al ruso haciéndole caer al suelo.

—Vete—pidió llorando.

—Pensé que lo estabas disfrutando tanto como yo.

—No es eso, por favor vete—dijo llorando más fuerte.

—¿Te lastime?

—No se trata de nada de eso.

—Entonces déjame continuar—dijo levantándose torpemente e intentando volver a besarlo.

—No … ¡No lo entiendes!—le grito cubriéndose el rostro con ambas manos.

—¿Que debo entender?—preguntó aún excitado.

—No siento nada por debajo de mi cintura, absolutamente nada, ahora por favor vete—El efecto del alcohol comenzaba a disminuir, el ruso se encontraba muy aturdido y tenía algo de nauseas, tomo la camiseta propia que en un momento se despojó y fue hacia su habitación dando algunos tropiezos al intentar hacerlo.

El dolor que experimento aquella noche lo sobrepaso, lloro amargamente por largas horas hasta quedar agotado, un generoso sueño le envolvió y no supo más de si hasta el otro día.

Publicado por nincoxx

De entre todas las cosas en la vida mi mayor placer es escribir, para mi es tan esencial como el aire que respiro. Por medio de mis historias puedo ser libre, explorar mil y una posibilidades, salir de la monotonía, vivir varias vidas y convertirme en distintas personas. En lo personal me considero una persona completamente romantica, sin embargo mis historias pueden estar llenas de tragedia o finales no muy felices, pero sin embargo nunca faltará una buena dosis de amor.💓

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