YK & YP


The yuyu week

Día 6

Tema: Boda

Юрий

Yuri Plisetsky contemplaba la marca que yacía en su antebrazo después de terminar de acomodar los últimos detalles de su atuendo. El sencillo y elegante traje blanco se ceñía a la perfección al bien formado cuerpo del apuesto patinador. Su cabello color rubio se encontraba cuidadosamente peinado de forma que, aún conservando la etiqueta del momento, poseía ese toque rebelde y fresco que solía caracterizar a Yuri.

El joven leía una y otra vez el nombre que por destino tenía tatuado en el antebrazo. El nombre de la persona a la que estaba destinado seguía ahí indeleble al tiempo como una cicatriz que le indicaría a quien debería amar por siempre.

Yuri recordaba a la perfección el momento en que ese nombre apareció. Tenía 12 años y sin dudarlo, el joven podía catalogar ese día como uno de los peores en toda su vida. Había estado entrenando con sus compañeros de pista, quienes al darse cuenta de la marca destinada en el antebrazo del patinador, no dudaron en chismorrear y querer averiguar ante todo el nombre de la pareja destinada del rubio.

Grande fue la sorpresa de todos, cuando una serie de símbolos ilegibles para ellos conformaban la marca del nombre de su destinado. Los niños, burlones y crueles como solo ellos podían ser, le recalcaron a Yuri que de esa forma nunca encontraría a su destinado y por lo tanto, tampoco la felicidad.

—¡Cómo si eso fuera importante! —exclamó Plisetsky, herido en su orgullo. El niño estaba escondido entre las gradas del centro de entrenamiento. La naricita roja y la irritación en sus ojos, eran signos inequívocos de que había estado llorando—. Lo único que quiero es terminar de una vez por todas este estúpido campamento.

Yuri recordó también, que esa misma tarde, se tuvo que retirar de la práctica, pues el lugar donde estaba tatuado el nombre escocía y le impedía al niño concentrarse. Al finalizar el día, junto a su querido abuelo Nikolai, juntos encontraron que el idioma del nombre escrito era japonés.

—Entonces todos tenían razón —se quejó el pequeño sin poder evitar derramar más lágrimas—. Nunca encontraré a mi destinado.

Nikolai, sabio y cariñoso como solo los abuelos saben serlo, alborotó un poco el cabello de su nieto, limpió sus lágrimas caprichosas y sonriendo con dulzura agregó:

—Todo lo contrario. Yo creo que es señal que estás destinado a viajar por el mundo y, tal vez, en uno de esos viajes conozcas a quien será tu verdadero amor. Es una gran coincidencia que ambos compartan el nombre, por cierto.

Aún cuando el episodio, con el paso de los días, perdió importancia en la mente infantil de Plisetsky, las palabras que le dijera su abuelo se repitieron una y otra vez dentro su cabecita.

Al cumplir 14 años, al joven patinador poco o nada le importaba ese asunto de los destinados. Por el contrario, él fingía que la marca nunca había aparecido. Yuri solía ocultar su marca como muchos en el mundo optaban por hacerlo. El rubio, en su rebeldía adolescente, consideraba el amor como una debilidad y él, por ningún motivo quería ser débil.

Sin embargo todo se vino abajo cuando lo vió. Al escabullirse de Yakov y sus sermones, Yuri entró al recinto donde se estaban presentando la categoría varonil de patinaje. La próxima temporada Yuri se incorporaría a la categoría senior, tal vez era buen momento para examinar más de cerca a sus contrincantes.

Y entonces, lo sintió. El nombre de su destinado comenzó a arder cual marca hecha a fuego vivo. Yuri intentó ignorar el dolor para contemplar cómo Yuuri Katsuki echaba a perder su presentación. Aún cuando sus pasos eran buenos, la falla en sus saltos le impedían llegar al puntaje adecuado para competir por el oro. Yuri se preguntó qué clase de persona era el muchacho, y sin pensarlo mucho lo siguió a los vestidores.

—Luces muy bien, Yuri —la sonrisa discreta de Otabek alegraron al muchacho—. Debemos apurarnos, ya casi es hora.

Yuri salió junto con su amigo del lugar y se dirigieron juntos al recinto en donde se llevaría a cabo la ceremonia.

—Bueno, el momento ha llegado —Otabek señaló el lugar cerca del altar. En donde un apuesto joven lo esperaba con felicidad y ansias—. Deseo que tú y Katsuki sean muy felices.

Yuri, con su característica confianza, camino seguro al encuentro con su destino.

勇利

Si alguien, cinco años atrás, le hubiera preguntado a Yuuri Katsuki si se veía a sí mismo casándose, él habría respondido con un rotundo y contundente no.

No era que el muchacho no creyera en el amor, ni nada parecido. Era solo que la vida de una u otra forma le decía que probablemente el amor no estaba hecho para él.

Yuuri no olvidaba que a la edad de 12 años, las curiosas marcas de destinados comenzaron a aparecer en la piel de sus compañeros. Algunos de ellos mostraban con orgullo el nombre que aparecía en torno a sus antebrazos, otros más discretos, optaban por ocultarlo y maquillar la marca, pues preferían mantener el secreto del nombre de su destinado para ellos mismos. El año pasó y la marca de Yuuri jamás apareció. Por suerte, la mayoría de sus compañeros e incluso su familia, supuso que el chico optó por guardar su secreto y él, sin querer incomodar o importunar no hizo nada por desmentir dichas suposiciones. Con el paso de los años, Yuuri se resignó a que la marca jamás apareciera.

Fue por eso que su sorpresa no tuvo límites cuando, un primero de marzo la ardiente marca hizo su aparición un conjunto de caracteres que el muchacho de 22 años reconoció como cirílico. Apoyándose de la maravilla del Internet, Yuuri descubrió que el nombre escrito en ese extraño alfabeto era Yuri.

—Esto tiene que ser una broma —musitó el joven, confundido.

Fatalista como de costumbre, Yuuri solo consideró la peor opción: tan salado estaba en el amor que su misma marca le instaba a quedarse solo, no había otra explicación.

—Tal vez tu destinado es alguien que se llama Yuri, como tú —intervino Mari, quien espió un poco por encima del hombro de su hermano, curiosa al identificar en la mañana la marca que había aparecido en el antebrazo derecho de Yuuri—. Y es menor que tú… ocho años más joven. Solo recuerda que no estás obligado a casarte con tu destinado.

Yuuri le reclamó a su hermana por la falta de privacidad, sin embargo también agradeció (de forma mental), el comentario atinado de Mari. Aún cuando a Yuuri le preocupó un poco la diferencia de edad, considero que al menos era bueno saber que no era tan raro como él pensaba.

Por otro lado, Mari tenía un punto. Aunque las marcas contenían el nombre de los destinados, muchos de ellos jamás llegaban a conocerse. Algunos, los afortunados que tenían a su destinado cerca, rompían después de intentarlo después de darse cuenta que realmente no estaban hechos el uno para el otro. Mari le repetía a su hermano constantemente que el amor no era algo predestinado, era un sentimiento que debía cultivarse poco a poco con paciencia y cariño.

—Eres tú quien decide tu destino, no un nombre que aparece al azar por una razón inexplicable.

Fue por eso que al siguiente año, cuando la competencia del GPF estaba a punto de comenzar y Yuuri sintió escocer su mano, el muchacho decidió no prestarle atención. Sinceramente tenía otras cosas en mente, como la presión de la competencia y la lamentable pérdida de su querido Vicchan.

Había cosas más importantes en ese momento que pensar en el ardor de una marca que apareció de forma tardía en su vida.

Yuuri observaba emocionado mientras su prometido caminaba con soltura hasta llegar al altar. Sonrió nervioso, pues Yuri Plisetsky acaparaba todas las miradas dentro del recinto. Midiendo más de metro ochenta y vestido en el despampanante traje blanco que portaba con gallardía, Yuri parecía un modelo caminando por pasarela.

Un poco contrario a él que vestía de negro y solo había peinado su cabello hacía atrás. Al menos había optado por usar pupilentes ese día. Esperaba Yuuri verse medianamente bien a lado de su futuro esposo.

Finalmente, en medio de lo que pareció una hora de espera, Yuri Plisetsky llegó a su lado. Ambos se observaron un momento y, en un impulso del menor, Plisetsky tomó de las manos a su prometido y las llevó a sus labios para besarlas con devoción.

—Te ves muy sexy hoy —dijo afilando la mirada.

Yuuri se sonrojó al instante e intentó mantener la compostura, pues desde que vio a Yuri caminar hacia el altar las piernas le temblaban cual gelatina. Estaba nervioso, la expectativa de una nueva vida al lado de la persona que más amaba, lo emocionaba de sobremanera.

Y es que no había forma de no emocionarse, si la historia de ambos era muy curiosa. A pesar de ser destinados, ninguno de los dos optó por mostrar su marca al conocerse. Al principio, Yuri adoptó una actitud arisca y grosera con su prometido, provocando que ambos se alejaran al creer Yuuri que él no era del interés del rubio, supuso él que era por la diferencia de edad.

Resignándose a que seguramente sería así y, siendo apoyado por el hecho de que Yuri era mucho menor que él. Katsuki se alejó del rubio y optó por seguir con su vida. Sin embargo, en un giro de los acontecimientos, y gracias a que comenzaron a ser compañeros de pista, ambos se hicieron amigos. Olvidaron las marcas y se dedicaron a conocerse. Al cumplir los 18 años, Yuri fue quien se confesó, tardó un poco más de tiempo en convencer a Yuuri; no obstante, al siguiente año comenzaron su relación, la cual se fue profundizando y haciendo más estrecha pasando por buenos y malos momentos.

Ambos se habían enamorado sin importarles las marcas en sus manos.

Fue por eso que grande fue su sorpresa cuando la primera vez que hicieron el amor descubrieron el nombre del otro al fin. Era curioso, siempre había estado escrito, pero ellos se dedicaron tiempo a conocerse y aprender a amarse.

Ahora en el presente, al ser declarados esposos, Yuri y Yuuri se han besado con complicidad y amor, pues ellos saben que la unión que ahora comenzaba de forma oficial, era más que un vínculo sellado por el destino. Era una decisión que ellos dos habían tomado con el corazón.

FIN.

¡Hola!

Llegamos al sexto día de esta semana especial. ¡Estoy muy emocionada pues creo que lograré completar todos los temas!

En esta ocasión opté por el tema de la Boda, para agregarle un poco de particularidad al asunto, me decidí por agregar un AU de destinados mediante una marca, la cual es el nombre de tu destinado.

Espero les haya gustado este pequeño drabble. Me gustaría ahondar más en ellos, pero si lo hago seguro no termino ningún prompt, disculpen por eso ToT

Nos vemos mañana 😀

xoxo

Sam.

Publicado por salemayuzawa

Me gusta leer, escribir, ver películas, anime y platicar con mis amigas. ¡Adoro imaginar historias!

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