Yuri


—¿Estás listo?

—Nací listo.

Los gritos y aplausos del público retumban en tus oídos. Miras a tu alrededor y observas el recinto lleno de personas que aclaman y animan a los competidores que están a segundos de entrar a zona de calentamiento. Compones tu postura, hombros atrás, mirada al frente. Caminas a la par de los demás competidores y entrenadores que, como tú, han sentido el golpe de adrenalina correr por sus venas en cuanto fueron recibidos por la excitada multitud.

Exhalas y apenas te das cuenta que habías estado conteniendo la respiración . Parpadeas un par de veces, pues a pesar de que sabes que hace tiempo que tienes a raya tu conocida ansiedad, no habías notado que te habías puesto ligeramente nervioso ante la emoción de la competencia. Sonríes con disimulo recordando viejos tiempos. No obstante, lo importante es el ahora, debes mantenerte en el presente pues la competencia está a punto de comenzar; por lo tanto, tu concentración es lo más importante en estos momentos.

Por ti y por quien ahora depende de ti.

Los patinadores entran a la pista y al verlos, rememoras esos momentos en los que tu también te disponías a reconocer el hielo sobre del cual dejaste el alma en cada presentación. Sientes en carne propia el viento arreciar en tu cara, el esfuerzo de cada giro y el ritmo de la música sincronizado a tu corazón, la emoción picando la punta de tus dedos antes de cada competencia. Aunque quisieras por un momento estar también ahí, sabes que el día de hoy tienes otra misión, y te complace sentir que te sientes pleno al saber que este es el lugar que te corresponde hoy.

Es tu primer día como entrenador ante una competencia, y tú, Yuuri Katsuki, te has preparado con ahínco junto a tu pupilo para ganar el oro en cada presentación.

Observas con atención a tu pupilo y no puedes evitar torcer el gesto con preocupación y un poco de disgusto, pues aunque ese último salto ha sido evidentemente perfecto, notas que la caída en el mismo, de seguir realizándose de la misma manera, pudiera causar una lesión en la rodilla de tu pupilo. Un detalle peligroso y delicado que no vas a dejar pasar.

Es el principio de la temporada y, encima de todo te contraría un poco ya que es un detalle que le has hecho saber a tu pupilo desde que comenzaron a entrenar.

De inmediato, con un gesto con la mano, llamas su atención. Él acude a tu lado tan pronto se da por enterado. Te percatas de su gesto serio y sospechas que él ya sabe el motivo de su llamada.

De cualquier forma siempre has sido un libro abierto para él.

—¿Sí?

—Ya hemos hablado de la posición de tu rodilla en el flip. Pensé que ya habíamos corregido eso.

Lo escuchas chasquear la lengua. Sonríes una vez más, pues conoces a la perfección el mal temperamento de tu pupilo. Quizás hacerlo enojar no es la mejor opción. No antes de una competencia y lo sabes bien.

Aún así no puedes evitar jugar un poco:

—Me habías dicho que lo tenías controlado. ¿Qué sucedió, Yuratchka?

—¡Solo estoy calentando! —se defiende, te deleitas del leve sonrojo en sus mejillas. En todo este tiempo solo en momentos íntimos sueles nombrarlo así. Y él lo sabe. Está avergonzado, evita su mirada y la baja, esperando a que pase pronto su bochorno—. Lo haré bien en el programa. Lo prometo.

Bajas la mirada y observas su mano sobre el curioso cerdito de peluche que usa como dispensador de papel. Recuerdas tu molestia al verlo llegar emocionado al comienzo de su entrenamiento con el accesorio y su emoción de él al decirte que era una forma de llevarte a su lado en todas sus competencias.

—¡Pero estaré a tu lado todas las competencias! —recuerdas haber reclamado confundido.

—Lo que ahora tengo en un sexy entrenador lleno de eros que no se parece nada al antiguo Yuuri más que en su forma de ser. Este amiguito me recordará al tierno Katsudon rellenito de antaño.

Vuelves a reprimir una sonrisa ante el recuerdo y entrelazas tu mano con la de Yuri. Al sentir tu toque, tu pupilo alza la mirada para encontrarse con la tuya. Lo ves sonreír, seguramente por toda la confianza y determinación que transmites. Que sabes que le haces llegar.

—No te sobre esfuerces. ¿Está bien? —le aconsejas.

Observas la pícara mirada que te dedica y a continuación, sientes la calidez de sus labios contra los tuyos. Te dejas vencer por ese beso y, sin importarte que medio mundo te está viendo, te entregas a la caricia con pasión, pero sobre todo, con amor.

Abres la boca dejando pasar la lengua ajena. Ambos se demoran explorando la boca del otro y se abrazan como si de eso dependiera su vida. La barrera que divide la pista parece imposible, sientes el calor ajeno apropiarse de ti. Y nada importa, solo tú y ese muchacho que ahora te besa y que ha aprendido a ganarse tu amor a lo largo de los años. Y es que sí, lo sabes bien ahora, lo amas.

¿Y cómo no amarlo?

Lo piensas mientras se separan, mientras te observa con esos ojos de tonalidad jade que ahora queman con el fuego de su determinación. Yuri Plisetsky está dispuesto a ganar y a dedicarte esta y todas sus victorias, pues es un esfuerzo conjunto. Ambos han trabajando por ello con todo su corazón. Había llegado la hora de ver el fruto de todo ese esfuerzo.

—No alejes tu vista de mi —susurra, sientes sus suaves labios rozar con los tuyos. Antes de alejarse completamente de ti, Yuri alza el puño y, en espera chocarlo con el tuyo. La sonrisa confiada que te dedica confirma tus sospechas: él ganará el oro. Él ganará siempre por ti.

Chocas el puño y sonríes en señal de confirmación. Ves a Yuri dirigirse a la pista una vez más para terminar su calentamiento. Minutos después, al escuchar su nombre en el alto parlante como representante de su nación en las competencias para comenzar con su presentación, sabes que no cabes más del orgullo que sientes al verlo. Haberte convertido en su entrenador ha sido una de las mejores decisiones que has tomado en toda tu vida.

“¡Con ustedes el ganador del oro en la categoría varonil de patinaje artístico: Yuri Plisetsky!”

¡Hola!

Me atrasé con el día, me perdí en el limbo del anime y hasta hoy pude hacer el tema. Al ser libre el tema decidí escribir un poco acerca de Yuuri siendo entrenador de Plisetsky ❤ ¡La verdad es que me ha encantado cómo quedo!

En esta ocasión, me decidí por escribir desde el punto de vista de Yuuri. ¡Me lo imagino muy emocionado y orgulloso por ser entrenador de Yuri! Hemos sido testigos en el propio anime de la emoción que le provoca a Yuuri ver a Plisetsky competir, como entrenador me imagino que esa emoción sería más latente.

La inspiración para este prompt vino de una fanart donde está Yuuri siendo entrenador de nuestro querido Tigre con un tierno peluche de cerdito. ¡Es una imagen muy divertida y tierna!

¡Muchas gracias a todas las personitas que han leído estos pequeños drabbles! ¡Me hace muy feliz ver sus votos y comentarios!

xoxo

Sam.

Publicado por salemayuzawa

Me gusta leer, escribir, ver películas, anime y platicar con mis amigas. ¡Adoro imaginar historias!

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