Sha-Chihoko [Cap 4]


☆*゚ Víctor y sus Amigos

El tiempo vuela cuando uno se divierte y así fue como pasó en Hasetsu. Hacía varias semanas ya que el trío se encontraba en el pueblo natal de Yuri Katsuki, disfrutando de cada comida preparada por Hiroko –en especial su hijo– y de los distintos lugares turísticos que esa hermosa ciudad oriental ofrecía.

La diversión nunca faltó, como tampoco las inoportunas apariciones de Yurio cada vez que Víctor se ponía mimoso con Yuri. Para el lobo ruso esas interrupciones se volvían irritables; para el cerdito japonés eran la salvación divina.

❄❄❄❄❄❄❄❄❄

Desde que el niño de cabello alborotado de color amarillo patito y con un pintoresco mechón rojo supo que su grandioso Yuri Katsuki había regresado a Japón, casi todos los días visitaba Yu-topia Katsuki. Era agobiante, en especial para Víctor que no solo debía lidiar con el gatito de hielo, sino que ahora también debía soportar al chico cuyo cabello parecía papas fritas con kétchup –según Yurio–. Aun así, era tierno ver cómo los niños rubios discutían cada tanto.

«Yuri Katsuki esto», «Yuri Angels aquello», «¡Que sí!», «¡Que no!», «Soy mayor», «Sos enano»

Así es. Maravilloso era el ambiente que se vivía en Yu-topia Katsuki cuando esos sujetos de rizos dorados se juntaban. Sin embargo, no siempre se peleaban como perro y gato; para el joven y alegre Kanjirou Minami el segundo Yuri era, o podría llegar a ser, agradable y hasta podría llegar –tal vez, solo tal vez– estar en su lista de personas que admirar. Claro que, se encontraría después del grandioso Yuri “original e inigualable” Katsuki futuramente de Nikiforov –ocurrencias de Víctor para marcar territorio–.

Por última vez, Yuri Katsuki es el más grande patinador de ¡todos los tiempos! —El fan número uno del japonés proclamó.

Sí, sí, sí, sí —Yuratchka movía su mano de un lado a otro—. Por eso, es que YO conseguí el primer lugar en el Grand Prix —Alardeó el campeón.

Lo hacía no porque fuera una persona totalmente presumida y altamente egocéntrica, sino que de alguna manera el fastidiar a Minami le resultaba muy entretenido.

El programa de “Yuri on Ice” fue maravilloso. ¡Hasta rompió el récord! —Sollozó lleno de emoción el muchacho—. Solo tuviste suerte —balbuceó mientras reproducía dicho programa en su celular para mostrárselo al ruso de ojos verdes.

En serio no bromeaba cuando dijo que tenía todas las presentaciones del cerdo —Se dijo a sí mismo Yurio.

Mirando de reojo, el ruso observó a Minami como se había olvidado del mundo entero al haberse entusiasmado viendo el vídeo de la presentación fenomenal y emotiva de Katsuki.

¿Dónde se habrán metido ese par de idiotas? —suspiró aburrido Plisetky al final.

Aprovechando la distracción del chico de cabellos alborotados, Yurio se levantó de su lugar decidido a tomar un baño en las termas, creyendo que esto lo ayudaría a pasar el rato y a relajarse. Sin embargo, el chico no contaba con que extrañaría de alguna manera a esos dos pegotes de Víctor y Yuri, pero así era. El pasar tanto tiempo envuelto en sus locuras había ocasionado que en ese preciso momento y contra su voluntad los extrañara.

¡Maldición! Esos idiotas me las van a pagar —Refunfuñaba como un gato, mientras caminaba por los pasillos vacíos de Yu-topia.

¡Ni se te ocurra entrar ahí!

De la nada, Yurio fue sorprendido casi hasta la muerte por la repentina aparición de Mari, quien se encontraba bloqueando la puerta a los onsen estando un tanto agitada y sonrojada.

¿¡De dónde demonios saliste!? —Asustado cuestionó Yurio sujetándose su pecho queriendo evitar que su corazón escapara.

Los baños están cerrados por limpieza. Así que, ushcale rubia —Con un tono más tranquilo y firme echó al niño, obligándolo a irse casi a los empujones.

Pero… ¡oye! Espera. ¡No seas tan bruta!

Cuando de Mari Katsuki se trataba, las actitudes rebeldes del chico adolescente quedaban en la nada misma. Simplemente Yuratchka no podía oponerse a la fuerza descomunal de esa mujer.

¡Ya entendí! ¡Me largo! —gritó antes de darse la vuelta para marcharse—. Ni siquiera tenía ganas de ir al estúpido onsen —murmuró molesto el joven ruso.

Esos dos me deben la vida —Soltó en un suspiro Mari una vez que el chiquillo se había alejado lo suficiente, y nuevamente el sonrojo volvía a posarse en sus mejillas.

❄❄❄❄❄❄❄❄❄

El vapor de las cálidas aguas termales de la residencia Katsuki se esparcían por todo el lugar, lo que creaba una atmósfera perfecta para los amantes. El lugar se encontraba totalmente desierto –o casi– ya que detrás de aquellas cortinas de vapor, dos figuras se encontraba demasiado juntas tanto que se podría confundir con una sola.

V-vitya… ah.

Yu-ri…

El calor de sus cuerpos sobrepasaba la temperatura del agua y el sudor que se deslizaba por la piel de los dos, no era producto del calor del agua del lugar. Hacía bastante que aquel ruso quería proclamar como suyo al nipón, pero inevitablemente en cada ocasión que el joven de ojos azules hacia su jugada algo no que no se encontraba en sus planes lo arruinaba, hasta ahora.

Finalmente, el europeo consiguió el premio gordo. Luego de un muy buen elaborado plan, logró convencer a su prometido de ir a tomar un baño a solas en las termas –sin terceros chillones y malhumorado–; paciente como experto cazador, aguardó el momento indicado para atacar.

Inocentes besos en el cuello de Yuri, fue el primer ataque del ruso seguido de gentiles caricias disfrazadas de masajes; el joven cuyo cabello era similar al color de la luna sabía perfectamente cómo atacar, cómo hacer que su amante se rindiera ante él. Pronto, aquella lluvia de suaves besos se intensificó y las caricias se volvieron mutuas.

Yuri Katsuki había, finalmente, caído en la tentación de su amante. Tanto había sucumbido que de sus labios el deseo salía como una dulce melodía, la cual enloquecía al cinco veces campeón del Grand Prix, Víctor Nikiforov.

M-más… ah… ¡Vitya!

Sus cuerpos se unieron, convirtiendo al japonés y al ruso en un solo ser. Y nada importaba más para ellos dos que no fuera expresar su amor mutuamente.

Volviéndose esclavos del placer carnal, ambos perdieron la capacidad de comunicarse en otra lengua que no fuera la natal. Y aunque no pudieran captar de forma racional el significado de cada palabra; Yuri y Víctor sabían que aquellos léxicos aún desconocidos eran lo más maravilloso que podría existir en el mundo. Sus mundos.

ヴィクトル愛してる

Я люблю тебя Юрий

Como grandes amantes hicieron el amor hasta que sus cuerpos se rindieron producto del cansancio. Había sido un momento único, lleno de pasión, locura y sobre todo de mucho amor. Algo que se podía apreciar en la piel del dueño de ojos color café, fueron los recuerdos las huellas dejadas por ese fogoso encuentro.

❄❄❄❄❄❄❄❄❄

Un nuevo día alegre y radiante llegó a Japón, más precisamente a Hasetsu.

¡Buenos días Yurio! —Soltó con gran entusiasmo y lleno de energía un ruso totalmente feliz.

¿No tienes a alguien más que fastidiar? —reprochó en un murmuro el ruso menor, mientras se frotaba el ojo y soltaba un ruidoso bostezo.

No, hoy no —respondió con un tono de burla Víctor.

Yura se contuvo sus palabrotas porque aún era temprano y, además, necesitaba desayunar para tener las energías necesarias para mandar a volar a su compatriota.

Una vez que ya tenía preparado el delicioso desayuno de la señora Katsuki. El Tigre de Hielo lo devoró con alegría; sin dudas, entendía el porqué el cerdito de Yuri solía estar tan obeso, los platillos que preparaba Hiroko eran realmente deliciosos tanto como los de su amado abuelo Nikolai.

Mientras se llevaba las cucharadas a la boca, no podía evitar sentir curiosidad de lo que hacía Víctor, después de todo, el pentacampeón llevaba cinco minutos sin fastidiarlo. El ruso de cabello platinado no dejaba de ver su celular y, al mismo tiempo, anotaba un sinfín de nombres en unas servilletas de papel que tenía a mano.

¿Ahora qué estás tramando anciano? —preguntó a medio tragar la comida.

Riendo de manera traviesa, Vitya puso su dedo índice izquierdo en su labio.

Planeo hacer una fiesta sorpresa para mi Yuri.

Sin lugar a duda, la idea de una fiesta cautivo por completo al adolescente, aunque mostraba una postura desinteresada.

Invitare a todos los patinadores con los que Yuri compitió en el Grand Prix y aquellos que son sus amigos —Finalizó Víctor.

A partir de ahí, la charla entre los rusos se volvía interesante hasta que cierto japonés adolorido y lleno de marcas –de lujuriosa procedencia– apareció tambaleante. Si iba a ser una sorpresa para el japonés, los labios de ambos rusos debían estar sellados… así debía ser entre cómplices miradas.

❄❄❄❄❄❄❄❄❄

¡Yuri, te haré una fiesta sorpresa!

GLOSARIO:

ヴィクトル愛してる= Te amo Víctor.

Я люблю тебя Юрий = Te amo Yuri.

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