Un reflejo del amor


The yuyu week

Día 3

Tema: Primer beso

UN REFLEJO DEL AMOR

—¡Ven aquí, Katsudon! —el grito de guerra de Yuri Plisetsky rebota en los cristales que se encuentran a su alrededor de ese laberinto lleno de espejos.

Yuri observa su reflejo, el verde de sus ojos resalta ante la débil oscuridad iluminada solo por puntos estratégicos de la casa de los espejos, avergonzado el muchacho nota el sonrojo que tiñe sus mejillas, enmarcadas por el rubio cabello que no hace más de una semana se acaba de cortar, justo después de cumplir años y, con ellos, su mayoría de edad.

La joven promesa rusa del patinaje artístico emprende el camino en busca de su compañero. El día de hoy, a modo de regalo de cumpleaños, Yuuri Katsuki y él se encuentran en medio de lo que ambos saben es una cita. La feria, un lugar lleno de emociones y sorpresas, era el escenario perfecto para que ambos convivieran como hasta este momento. Un lugar perfecto, en opinión de Yuri, pues al rubio nunca le había gustado ser cursi y empalagoso.

No lo malinterpreten, a pesar de la apariencia agresiva o el carácter fuerte que el ruso suele mostrar, en el fondo tiene su corazoncito. Si no fuera así, ¿acaso se hubiera demorado tanto en elegir el atuendo que actualmente lucía? ¿o tal vez, hubiera contado los días con ansias desde que concretó la cita con Yuuri hasta el día de hoy? El corazón de Plisetsky palpitaba emocionado cada vez que Yuuri sonreía o lo miraba con emoción cuando hacían fila para ingresar a cada atracción que el emocionante lugar les ofrecía.

Sin embargo, en estos momentos, ninguna atracción o juego mecánico se comparaban a la emoción que embarga a Yuri; su compañero de pista y rival de patinaje se acababa de confesar para luego huir y perderse entre el montón de espejos que conforman el laberinto de la atracción. Aún con todo lo infantil de la acción, Yuri se sentía encantado de saber que sus sentimientos eran correspondidos.

No hacía más de una semana atrás que él mismo se había plantado frente a él, después de una de sus acostumbradas prácticas y a viva voz había confesado esos sentimientos que llevaba guardados en el corazón desde hace ya algún tiempo. Sin esperar a que él otro reaccionara, así sin más, Yuri salió del recinto, pensando que quizás sus sentimientos no eran bien recibidos. El sentimiento de desasosiego desapareció cuando ambos concretaron la actual cita y se desvaneció por completo, después de escuchar el ligero “tu también me gustas mucho”, que Katsuki musitó antes de esconderse entre los engañosos reflejos.

Decidiendo que esto no podía quedarse así, Yuri camina lentamente por lo que parece ser el pasillo. A paso seguro, el joven tantea con las manos en busca del verdadero camino. Ha visto a un par de personas chocar y lastimarse la frente, él no quiere ser otra víctima más del engaño visual, por lo tanto, se propone ir con cuidado en esta trampa llena de espejos.

Yuri observa su reflejo, a veces más alto, a veces enano. Ve su cuerpo engordar y luego adelgazar, el laberinto de reflejos es un mundo donde nada aparenta ser lo que realmente es y donde quizás lanzarse a la deriva conlleve lastimarse y cargar sobre sus hombros inevitablemente el dolor.

El rubio divisa a Yuuri a la distancia, y piensa ¿y qué si no es así el amor? Es un laberinto que entreteje dos destinos y los hace cambiar conforme ambos se van conociendo. Amar significa tomar riesgos y perder el temor a lastimarse. Amar puede significar lanzarse al vacío y confiar en que la otra persona va a estar contigo, esperando dulcemente, con los brazos abiertos de par en par, listos para un abrazo y dispuesto a compartir contigo un beso en donde ambos sellen el amor que sienten el uno por el otro.

Con seguridad, Yuri camina por el laberinto sin perder contacto visual de su compañero, quien le devuelve la mirada y sonríe al igual que él. Plisetsky se detiene, pues en apariencia hay dos Yuuris mirándolo con amor, esperando pacientemente por él. El rubio detalla el apuesto rostro de su amado, los grandes ojos de tonalidad chocolate que brillan con emoción. Los carnosos labios que se curvan en una sincera sonrisa y el cabello azabache que se mece en compás del viento.

Captando este detalle, Yuri Plisetsky da un paso a la derecha y, sin dudarlo abre los brazos al mismo tiempo que su pareja. En una fracción de segundo, ambos se ajustan al abrazo y comprueban lo bien que se acomodan entre ellos. Aun cuando Yuri debe agacharse ligeramente para deleitarse con el aroma del cabello de Katsudon. Se quedan un momento así, solo abrazados, disfrutando del calor ajeno entre sus brazos.

Después de lo que parece ser una eternidad, Yuri se separa un poco, sin embargo, mantiene la cercanía con su compañero. Ambos respiran el mismo aire y observan con ansias la boca ajena. Yuri acaricia la suave mejilla del mayor y delinea con delicadeza los labios rosas que se encuentran entreabiertos esperando el ansiado beso. Sin querer retrasarlo más, Yuri acorta la distancia uniendo de una vez sus labios con aquel que acababa de confesar sus sentimientos.

El toque es suave y tierno, y aún así, Yuri siente todo su ser colisionar de felicidad. Es por eso que exclama con sorpresa cuando siente las manos de Yuuri en el cuello para acercarlo más él y a su atrevida lengua delineando el contorno de sus labios en espera de profundizar el contacto. Yuri acepta gustoso y, de inmediato abre la boca para explorar con su lengua la boca ajena. Sostiene la nuca de su compañero y lo siente temblar bajo él. ¡Demonios que él se encuentra igual! Siente sus piernas como gelatina y sin saber cómo, recarga con delicadeza a su compañero contra lo que cree es una pared o quizás un espejo. A estas alturas ese detalle no le importa, sinceramente.

Se siguen besando, acompasan sus labios para saborearse mutuamente. Yuri siente las manos de Katsuki explorando su espalda por encima de su chaqueta con estampado de animal print, él mismo no se queda atrás y delinea los hombros de su compañero hasta llegar a posar una de sus manos sobre el pecho de Katsuki a la altura de su corazón desbocado.

—Disculpe… ¿señor?

Una tímida voz se escucha y ambos se separan. La voz proveniente de una chica que se abanica avergonzada los mira abochornada. Yuri alza una ceja en señal de atención, sin soltar el apretado abrazo que aún sostiene con Katsuki, quien ahora intenta cubrir su rostro por la pena.

—Están bloqueando el paso —inquiere la chica, al ver la ira reflejada en los ojos verdes del patinador, carraspea un poco y continúa—. ¡Disculpe! Es… ¡es solo que queremos pasar!

Plisetsky y Katsuki parpadean un momento y observa en escenario frente a ellos. Efectivamente, al montar su pequeño espectáculo de amor, ambos están bloqueando la única salida de la casita de los espejos. De inmediato, ambos se hacen a un lado y observan, ligeramente apenados que ya había una pequeña fila de 10 personas esperando por salir.

Yuri siente el toque de la mano de Katsuki y entrelaza sus dedos con los suyos. Se miran un momento y caminan en dirección a la salida del lugar. Saben lo que necesitan, un poco más de privacidad. 

¡Hola!

Me reporto de nuevo, con otro drabble de esta linda pareja. 

El tema de hoy era Primer Beso, así que mandé a volar mi imaginación y, como fanática de las ferias que soy, me agradó la idea de una pequeña excursión Yuyu a la casa de los espejos. 

Primeramente el OS iba a terminar de otra forma al chocar Yuri con el reflejo, pero este niño rubio es astuto y corrió en cuanto pudo a los brazos de Yuuri. ¡Quién lo diría!

¡Muchas gracias por su apoyo!

xoxo

Sam.

Publicado por salemayuzawa

Me gusta leer, escribir, ver películas, anime y platicar con mis amigas. ¡Adoro imaginar historias!

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