UNA SEGUNDA OPORTUNIDAD.


II. Verdades a medias (Gamers/Celos)

Cayo estrepitosamente de la cama jalando las mantas al darse cuenta de lo que estaba pasando.

—¡Carajo!, eres tú. Maldito pervertido ¿Qué haces aquí? ¡Lárgate o llamare a la policía! —dijo sin poder moverse de su lugar.

El hombre se levantó de inmediato, aunque se mostraba tan sorprendido como él. En realidad no estaba desnudo, solo que se encontraba en trusa.

—¿Qué?, pero si ya te dije que esta es mi casa, además ¿qué haces en mi cama? por un momento pensé que eras una almohada. Es mejor que te vayas o te demandare por allanamiento de morada—dijo acercándose a él.

Yuri se puso demasiado nervioso, no sabía qué hacer y tampoco quería que aquel hombre viera lo que las mantas ocultaban de su cuerpo porque eso ya era una clara desventaja. Así que lo único que se le ocurrió fue amenazarlo con lo primero que encontró.

—Más vale que te alejes o yo voy a…a lanzarte eso—dijo levantando en alto un zapato.

Por supuesto que el hombre no se asustó, al contrario soltó una carcajada y continúo avanzando.

—Escucha, cálmate no pienso hacerte nada malo. Solo necesito que tomes tus cosas y te vayas de mi departamento, no quiero problemas.

Yuri desesperado de ver como se acercaba y sin tener otro tipo de defensa le lanzo con todas sus fuerzas el zapato, pero grande fue la sorpresa para ambos cuando lo hizo.

El zapato atravesó el vientre del platinado quien se lo toco de inmediato sin poder creer lo que acababa de suceder.

—¡¿Qué?!

—¿Qué? ¿Cómo hiciste eso? —pregunto extrañado el platinado. En este punto los nervios de Yuri estaban completamente destrozados, pero intento calmarse porque a final de cuentas para todo hay una explicación lógica ¿no?

—Yo…yo no hice nada, tú fuiste quien lo hizo. No sé qué tratas de hacer, pe…pero es mejor que te vayas—dijo desesperado buscando su prótesis—Carajo esto no puede ser posible, de seguro solo lo esquivo, si seguro es eso, mis ojos me están engañando—farfullo muy nervioso.

—Tú eres quien debe irse, ¿oye estas bien? —El platinado aún continuaba acercándose, pero Yuri lo amenazo.

—Un paso más y eres hombre muerto. Quédate donde estas y yo no hare nada que pueda dañarte—Al tener la prótesis en sus manos la coloco de inmediato para poder levantarse.

—Oye tranquilo, lo que sea que esté sucediendo podemos solucionarlo civilizadamente, ahora por favor cálmate—pidió clavando sus azules ojos en los verdes del rubio.

De nuevo ese extraño sentimiento, pero al parecer no solo era por parte de Yuri ya que el contrario reacciono igual, de pronto noto cierto dolor en su mirada.

—Qué curioso ¿no te conozco de otro lugar? —El tono de voz de aquel hombre cambio de uno algo altanero a otro más suave y cordial.

—Yo…he…—Esta vez le costó trabajo salir de su aturdimiento, pero temiendo por su integridad y la de su nueva adquisición es que recobro la compostura y se levantó con cuidado.

—Claro que no, ahora es mejor que te vayas.

—No, cálmate y hablemos. Cuéntame tu versión de la historia y yo te contare la mía—pidió el hombre.

—¿Versión? ¿Cuál versión? Si este es mi departamento—dijo completamente enojado y se dirigió a un escritorio frente a su cama, de ahí abrió uno de los cajones para tomar el contrato de compraventa y las escrituras que amparaban el inmueble como suyo. Busco las clausulas hasta encontrar aquellas que lo avalaban como dueño del lugar y se las mostro dejándolas frente a él.

—¿Ves?, yo soy el dueño. Así que saca de tu mente esa absurda idea de que este es tu hogar y lárgate de mi departamento antes de que llame a la policía.

El hombre frente a el miro extrañado el contrato, quiso tomarlo entre sus manos, pero el rubio no se lo permitió por lo que se limitó a leer aquella cláusula para llegar a la fecha en la cual fue firmado.

—¿Qué? No, no puede ser posible—Se dijo y negó con la cabeza asustado.

—Es posible—aseguro Yuri volviendo a colocar los documentos en su lugar. El hombre continuaba en negación dio algunos pasos hacia atrás completamente consternado fuera de si.

— Entonces ¿todo esto es una mentira? —dijo por ultimo mientras continuaba caminando hacia atrás.

—Oye…—Intento llamarlo Yuri, pero justo frente a sus ojos desapareció atravesando el enorme armario—¿Qué? No, no es cierto, no. Yo…

No podía dar cavidad a lo que sus ojos habían visto, tan extraño, tan sorprendente.

—No Yuri, piensa con lógica, esas cosas no suceden y ese hombre definitivamente no existe, de lo contrario Beka lo habría visto en la tarde—Intento razonar consigo mismo.

—Creo que necesito más vacaciones—dijo rindiéndose ante lo que estaba ocurriendo—Si, eso o un psiquiatra—¡Ahhh! ¿Por qué me pasan este tipo de cosas? ¿Debería llamar a la policía? —Se preguntó comenzando a temblar.

—No, que estupidez, mejor me calmo e intento algo mejor.

Tomo asiento en la silla del escritorio y medito sobre si valía la pena volver a dormir, pero definitivamente a estas alturas no lograría conciliar el sueño por más que quisiera así que pese a que hacia bastante que no lo hacia decidió regresar a su antigua terapia. Encendió el monitor de su computadora y dejo correr un juego que por mucho dejo en pausa.

Después de su accidente la vida de Yuri cambio por completo y como no hacerlo si había perdido tanto. Poco después de recobrar la conciencia adaptarse a su nueva vida parecía imposible, pero al menos siempre conto con el apoyo de su abuelo, su madre y Otabek. Su abuelo le había ayudado bastante a no sentirse como un inválido mostrándole que aún quedaba mucho que rescatar y demasiado por vivir como para dejar que la depresión lo dominara. Él le había dado el apoyo que necesitaba para enfrentar su nueva vida como un reto más. Su madre a pesar de la mayor parte del tiempo ser fría e indiferente como lo había sido toda su vida le ayudo a su manera con esa frialdad a evitar la autocompasión.  En tanto que Otabek lo había apoyado de la forma en la que solo él podía hacerlo. No permitiéndole darse por vencido, escuchándolo en momentos de desesperación y ayudándolo a distraerse. En aquel entonces al comenzar a sentirse tan alejado del mundo externo, incapaz de socializar con alguien que no fuera su amigo es que este había decidido ayudarle a manejar su dolor distrayéndose y a convivir al menos con una sociedad que al menos no lo conocería en persona. Otabek lo había introducido en el mundo de los videojuegos en línea y pese a lo poco ortodoxo que parecía esa decisión en aquel momento sirvió como salvavidas para alguien que se encontraba en una profunda depresión.

—No puede ser. Simplemente no puede ser—Se repitió mientras esperaba que su juego cargara, completamente nervioso. El juego cargo sin problemas y pese a la hora y al sin fin de tareas que tendría al día siguiente comenzó a jugar como si su vida no tuviera mayor preocupación que la de centrarse en esa nueva partida.

Fueron cinco días los que Yuri invirtió en su nuevo departamento enfocándose en todos aquellos desperfectos que podía darle solución para dejar de lado a los que en definitiva se encontraban fuera de su alcance los cuales fueron atendidos por personal que se decidió a contratar. Solo deseaba que al final todo fuera perfecto, tanto que incluso llamo a un electricista para que hiciera una segunda revisión a todo el cableado, pero de nuevo no encontraron nada. Con tanto trabajo de por medio Yuri no tenía tiempo durante el día de pensar en aquel hombre ¿producto de su imaginación o fantasma? , pero claro al anochecer todo era diferente. 

En ocasiones temía volver a encontrarlo, en tanto que otras algo muy dentro de sí lo deseaba sin explicación alguna. Tal vez se trataba de curiosidad o morbo, no lo entendía bien, pero lo mejor era que jamás volviera a aparecer.

Para trata de dejar de lado esos pensamientos después de terminar su rutina del día y antes de ir a dormir prefería jugar las partidas que fueran necesarias hasta que lo alcanzara un cansancio agotador, tan profundo que incluso durmiera sin soñar. 

Pasaron cinco días de esa agotadora rutina para que al sexto día se olvidara por completo del problema.

—¡Si, si vamos!—exclamó emocionado con los audífonos a todo volumen minutos después de entrar a su partida. Por fortuna ese día a pesar de ya ser bastante tarde encontró a más jugadores en línea y no tardó demasiado en unirse a una misión.

—Vamos, no seas cobarde—Su avatar había entrado a una oscura cueva, debía de centrar su atención a cada paso que daba ya que de lo contrario podría caer, ser presa de algún duende o enemigo de mayor tamaño y hacer perder a su equipo.

—Tú puedes Yuri—Se animó y continúo. No faltaba mucho para llegar a un oculto templo dentro de la cueva por lo que conforme se acercaba debía ser muy cuidadoso—Si, ya casi…un poco más y…

La corriente eléctrica se había ido, su preciada partida se había perdido y seguramente los usuarios de su equipo resentirían su ausencia.

—¡¿Qué?! no, no, no, no puede pasarme esto, ¡Agh!

—¿Podemos hablar?

—Ay no—Una voz detrás de si termino de arruinar su ya horrible noche—No es cierto, no, me estoy  volviendo loco—Giro su silla con los ojos cerrados esperando no encontrar nada más, pero para su desgracia cuando los abrió frente a él de nuevo estaba aquel hombre solo que ahora vestido con las ropas de su primer encuentro.

—Necesito respuestas y creo que solo tú puedes dármelas.

—Maldita sea, ¿me estaré volviendo esquizofrénico? —Se preguntó ignorándolo, pero el platinado insistió.

—No, no es eso. No sé qué sucede, pero te puedo asegurar que esto es real. Por favor necesito tu ayuda Yuri…—dijo aproximándose hasta el rubio, inclinándose y quedando a su altura.

—Ahora hasta me llamas por mi nombre. Bueno al menos ahora estas vestido.

—Leí tu nombre en el contrato, por favor necesito tu ayuda, de verdad no sé qué está pasando, hasta hace unos días todo era normal, este era mi departamento y de repente todo ha cambiado. Hay cosas que no son mías, bueno a excepción del armario, pero de nada sirve porque ni siquiera puedo tocar mis cosas y tus estas aquí. Yuri no sé qué está pasando, pero creo que eres el único que puede ayudarme. Por favor…—pidió con cierta desesperación en la voz y de nuevo esa mirada. Una mirada que hizo que su corazón doliera.

—Pero ¿Qué quieres que haga yo? Ni siquiera sé si eres un estúpido producto de mi imaginación. ¿No puedes solo desaparecer y ya?

—Al parecer no. Escucha no podemos caer en desesperación, pero si no piensas ayudarme tampoco pienso irme tan fácil de aquí. No te dejare en paz.

Yuri se llevó ambas manos al rostro buscando respuestas, pero no, estaba frustrado, enojado y algo asustado.   

—Bien, bien, dime tu nombre—dijo resignado por fin cediendo a pesar de creer que era una estupidez.

—Víctor, mucho gusto—respondió de inmediato extendiendo su mano.

—Víctor—pronuncio con suavidad como si quisiera retener ese nombre entre sus labios, cuanta nostalgia sintió en aquel momento y aun así el nombre no le era conocido, pero dudando de sí mismo y de su mente decidió ignorar ese raro sentimiento.

—Sí…como sea…igualmente…—Intento estrecharla, pero su mano traspaso la del otro sintiendo en su lugar únicamente una brisa helada—¿Pero qué…? Bueno no importa, dime, ¿Víctor qué…?

—Víctor…—Sus labios se abrieron, pero no tenía idea que responder. Frunció el ceño pensando, pero nada.  

—Entre más rápido me lo digas más rápido te ayudare. Ahora, tu nombre es Víctor…

El platinado pensó, cerró los ojos, pero nada llegaba a su mente.

—Yo…creo que…no lo recuerdo.

Los verdes ojos del rubio se achicaron al no comprender la situación.

—A ver, me estás diciendo que no recuerdas tu apellido, pero afirmas que esta es tu casa.

—Bueno, pues…si—admitió avergonzado.

Yuri pensó las cosas con calma, al parecer la situación se le estaba escapando de las manos y no tenía idea de cómo hacerle frente, no sabía si ese hombre era tan solo una ilusión suya o se trataba de verdad de un fantasma y si era así no se suponía que los fantasmas  eran presencias aterradoras en lugar de hombres tan atractivos. Se sonrojo de inmediato al pensar de esa forma por el ser frente a él. 

—¿Te sientes bien? De repente estas muy rojo, ¿tienes fiebre? —pregunto el hombre de frente  mirándolo de más cerca para cerciorarse de su estado. Yuri se levantó con rapidez de la silla empujándola hacia atrás.

—Claro que estoy bien, ahora dame espacio y responde ¿recuerdas algo que no sea este lugar? ¿a qué te dedicas? ¿Tienes familia? ¿Cuántos años tienes?

Se trataban de preguntas sencillas, pero para Víctor significaba un pasado que no estaba seguro de poseer.

—No recuerdo nada que no sea este lugar—dijo decepcionado dándose cuenta de su realidad—Y si quiero ir más allá de mi existencia aquí, creo que por más que piense no encuentro más. No sé qué.

—¿Qué no lo pensaste antes? ¿Se te hacia normal no tener un rumbo, una rutina o familia? —pregunto Yuri incrédulo acercándose lentamente a él para analizarlo y ver qué tanto de fantasma poseía, aunque en realidad no era para nada como los describían distintos libros y mediums, ese hombre a sus ojos era tan real como él a excepción claro de que era incorpóreo, pero solo cuando se trataba de intentar tocarlo.

—No, de hecho creo que no había tenido necesidad de cuestionarme nada. No hasta que llegaste tú. Solo sé que este lugar es mío, completamente mío. Lo siento.

Yuri suspiro, la situación no era para nada normal y se sentía como un idiota de ceder ante alguien que en teoría no existía, pero no tenia de otra. Era eso o resignarse a una convivencia hostil del lado de ese sujeto. 

—Mmm…no eres una fuente confiable de información. Bueno como sea, supongo que no vendrá mal investigar un poco del lugar, pero eso ya será mañana. Ahora muero de sueño—dijo caminando hasta su cama algo adolorido de la cadera.

—¿Estas bien?

—Vaya, te llevas mi energía eléctrica y  ¿ahora te preocupas por mí? —dijo tomando asiento sobre la cama y levantándose el pantalón de la pijama de su pierna izquierda para retirar la prótesis. Víctor lo miro mientras lo hacía y sintió como se le encogía el corazón de presenciarlo.

—Yo…bueno no lo hice intencionalmente, de hecho no sabía que era el culpable. Oye ¿seguro estas bien?

—¿Lo dices por esto? —dijo señalando la prótesis—Cálmate, esto sucedió hace bastante, no tiene importancia ahora—Yuri se recostó por completo dispuesto a dormir—.Como sea, si no fuiste tú quien se llevó mi energía eléctrica entonces no tengo explicación alguna. Tal vez lo hiciste de manera inconsciente, pero más te vale que mañana regrese o no pienso ayudarte.

Víctor soltó un suspiro pensando que no sería fácil trabajar con ese rubio.

—Por cierto, supongo que también duermes considerando que el primer día estabas en mi cama. No lo vuelvas a hacer aquí, mi cama es mi cama, no me importa si duermes o no, usa el piso o la sala—dijo cerrando sus ojos muerto de sueño.

Víctor no considero dormir, no recordaba con precisión porque el primer día de su encuentro estaba compartiendo cama con Yuri, si ni siquiera estaba durmiendo.

Sin saber que hacer o donde ir se mantuvo en esa habitación que ahora parecía extraña ante sus ojos observando como algo tan sencillo como lo era dormir no sabía cómo hacerlo. Empujado por una poderosa curiosidad se posiciono frente al rubio observándolo con atención.

Las rubias y largas pestañas, las finas facciones de su delgado rostro, los delgados labios rosados y el ceño que entre sueños mantenía fruncido. No lo conocía, no tenía idea cual era el pasado de esa persona, si era alguien en quien confiar o no. No sabía nada de él y aun así su corazón latía de manera desenfrenada de tan solo tenerlo a escasos centímetros de distancia como si una parte desconocida de su persona estuviera feliz y triste por al fin encontrarlo.

 Admiro cada detalle del joven sintiendo como su corazón se encogía de tantos sentimientos por tenerlo frente a si y sin ser consciente de lo que hacía velo sus sueño calmándolo con palabras suaves cada que lo veía caer presa de una pesadilla y sintiéndose caer en sentimientos tan contradictorios como lo eran la felicidad y la culpa por tenerlo tan cerca.

Víctor no tenía idea sobre sí mismo. No tenía pasado, su presente era voluble y mucho menos parecía tener un futuro, pero se sentía en sincronía con la existencia de aquel joven como si su vida dependiera de las decisiones y acciones de este, en cierta forma si era así dadas las circunstancias, pero ese sentimiento cargaba un pasado que en ese momento desconocía. Por lo que analizando sus sentimientos deseo con todas sus fuerzas conocer su historia antes que la propia, su ser se lo pedía como si de ello dependiera todo.

 Demasiado extraño para tratarse de dos desconocidos.

—Yuri Plisetsky—pronuncio el nombre con lentitud como si quisiera saborearlo entre sus labios. A su parecer era un nombre muy bonito y el solo pronunciarlo regocijaba a su corazón.

La mañana siguiente llego para Yuri quien olvidando por completo lo sucedido la noche anterior se dio el susto de su vida cuando encontró a Víctor sentado en su silla mirándolo fijamente.

—Buenos días Yuri.

—¡Ahhh! —grito cayendo de la cama.

—¡Yuri! —Asustado Víctor corrió a su lado intentando ayudarlo, pero todo esfuerzo fue en vano, porque ni siquiera podía tocarlo.

—¡Idiota!, jamás vuelvas a hacer eso…o…oye entonces ¿eso significa que toda la noche estuviste mirándome dormir? —pregunto aterrado ante la horrible idea.

—Sí y deberías ver a un médico porque roncar tan alto no puede ser normal ni sano.

—Esto va a ser más difícil de lo que pensé—dijo sintiendo escalofríos—No vuelvas a permanecer en la misma habitación que yo mientras duermo, ¿quedo claro?

—Tranquilo, no volverá a pasar—respondió Víctor limitándose a sonreír, una bonita sonrisa en forma de corazón se formó en su rostro brindándole cierto aspecto infantil. Usualmente aquel gesto lo habría exasperado aún más de no ser porque la inocente sonrisa del contrario lo dejo atontado por unos segundos, había nostalgia en esos sentimientos que brotaban de la nada. Incongruentes para su mente, pero conocidos para su corazón.

<<<Debo estar demente>>>  pensó de inmediato levantándose con cuidado.

—¿Seguro no necesitas ayuda? —pregunto al ver cómo se las arreglaba de nuevo el rubio para acomodar su prótesis y comenzar su día.

—En primera, llevo años con esto y en segunda, ni siquiera puedes tocarme, así que no seas absurdo. Déjame solo, necesito hacer unas cosas.

La labor de mudanza para Yuri había concluido hacía poco y aún quedaban algunos días restantes de vacaciones por lo que se decidió a ayudar a aquel extraño hombre producto de su imaginación o fantasma. Lo que fuera era mejor solucionarlo lo más rápido posible. Por lo que para comenzar con su labor se encargó de llamar a la persona que le ayudo a encontrar aquel departamento.

—Otabek ¿Qué estás haciendo? —llamo por teléfono al joven kazajo con la esperanza de que tuviera tiempo libre y disponible.

—¿Sucedió algo Yuri? —pregunto preocupado del otro lado de la línea—No te habías comunicado desde que te mudaste.

—Tuve demasiado que hacer—respondió recargando el celular entre su mejilla y su hombro derecho mientras sentado de frente a su escritorio buscaba en internet información que pudiera ayudarle—En fin, necesito un favor.

—¿De qué se trata?

—No es nada serio, pero necesito saber quiénes fueron los anteriores dueños de este lugar.

El moreno se extrañó por la rara petición.

—Yuri tu sabes que a petición de ellos esa información es confidencial.

—Sí, lo sé, pero tengo un problema con eso y creo que solo podré solucionarlo si consigo investigarlo—replico intentando sonar convincente mientras pasaba página tras página en busca de pistas.

—Es por el armario ¿cierto? Oye mejor olvídalo, lo mejor es que lo retires y busques uno nuevo, seguramente por dentro la madera está podrida o algo así.

—No se trata de eso, digamos que es algo personal.

Esas simples palabras hicieron que Otabek callara de inmediato y se formara cierta tensión en el ambiente.

—¿Estás seguro de que estas bien? —pregunto preocupado.

—No me cambies el tema, solo dime si me ayudaras o no, de lo contrario lo hare yo solo.

Tras la línea escucho un suspiro de resignación, casi podía imaginar el rostro circunspecto de su amigo seguido de una negación de cabeza, pero prefería que lo pensara irracional a confesarle la verdad.

—Voy  para allá.

—No tienes que venir si estas ocupado, dame una pista—dijo sintiéndose algo culpable de abusar de su amigo.

—Yo creo que si. Por cierto solo respóndeme algo.

—Dime.

—Yuri, ¿acaso haz recordado …? No olvídalo, es una pregunta tonta. Te veo en cuarenta minutos.

Ahora el confundido era el, pero no importaba al menos conseguiría su ayuda.

—¿A quien llamaste? —pregunto Víctor sorprendiéndolo por detrás.

—Un antiguo amigo, el encontró este lugar antes que yo. Estoy seguro de que al menos podrá darme una pista—Víctor lo miro con el ceño fruncido, el nombre de ese hombre le sonaba familiar y su corazón entro en estado de alarma aunque no sabía porque.

—¿Es el hombre con quien estuviste aquí el primer día? —pregunto algo receloso.

—Si, pensé que no lo habías visto.

—Si lo hice, dime ¿Es tu novio? —pregunto directamente con un extraño tono de voz que incluso sorprendió al mismo Víctor.

—¿Otabek? No, claro que no, lo conozco desde hace años, pero jamás hemos sido nada—Se burló el rubio por la extraña insinuación—¿Qué? ¿Celoso? ¿Acaso te simpatizo de más mi amigo? Lo lamento, pero no creo que seas de su tipo, así que por favor, no te manifiestes o como se le llame a lo que haces, solo no aparezcas frente a él.

Esto quiso decirlo como una broma, pero el tono usado fue mordaz. Su inconsciente se mostró irritado de que Víctor mostrara interés en su amigo lo cual le había llevado a hablar de esa manera sin ninguna razón lógica. Se sintió tan estúpido después de analizar lo dicho.  

—Lo siento, en realidad no quise usar ese tono—Se adelantó a disculparse Víctor como si pensara lo mismo que Yuri. Muy extrañado de su propia actitud—Pero siendo sincero fue algo que no pude controlar, ¿suena ilógico verdad? —Intento explicarse aunque en realidad a estas alturas ya todo había dejado de tener sentido.

—No tan extraño, yo también actué raro, supongo que estamos nerviosos. Aunque quiero que quede claro que lo último si lo quise decir. No se te ocurra manifestarte con él o saldrá huyendo de aquí.

—No pensaba hacerlo—respondió indignado—Ni siquiera sé cómo puedo hacerlo contigo, no estoy haciendo nada extraordinario que no sea existir.

—De todos modos estas advertido.

Otabek llego rapidamente al hogar del rubio. Al encontrarse con su amigo se mostraba preocupado aun cuando intentaba disimularlo.

—¿Paso algo? —pregunto Yuri haciéndole pasar.

—No, en realidad no.

—¿Quieres beber algo?

—Solo agua—Yuri asintió y fue hasta la cocina mientras dejaba a su amigo en la sala.

—Hiciste un buen trabajo con este lugar—Lo halago admirando en lo que se había convertido el lugar.

Apenas ingreso el moreno al departamento y Víctor se mantuvo al margen de todo lo que pudiera suceder, pero por más que intentaba no podía retirar la mirada de Yuri y ese hombre. Era más que obvio que el moreno buscaba algo más que una simple amistad.

—Algunas cosas solo las supervise. Quería terminar rápido—respondió regresando de la cocina

—Toma—dijo extendiéndole un vaso.

—Te dije que podía venir a ayudarte.

—No era necesario, también tienes cosas que hacer y no tienes obligación de hacerlo todo por mí—refunfuño orgulloso tomando asiento su lado en el sofá.

—Yura, no es una obligación—dijo tomando colocando su mano sobre  la del rubio que reposaba a sobre el sofá.

Ante el notorio gesto Víctor cerró la mandíbula con fuerza al tiempo que apretaba los puños. Inconscientemente deseo separarlos.

—En cambio si puedes ayudarme con lo que te pedí—continuo Yuri tranquilo. Otabek iba a tomar el vaso de agua de la mesita frente a ellos antes de retomar el asunto, pero al momento este se precipito sobre el mojando su pantalón. Yuri dirigió una mirada furibunda a Víctor quien se encontraba en una esquina y solo se limitó a encogerse de hombros.

—Perdóname Yuri, yo creo que lo empuje, no sé. Voy a limpiarlo.

—No te preocupes, lo hago yo—dijo enojado aunque claro no con el moreno.

—No, por favor—dijo levantándose de inmediato hacia la cocina.

—Te lo advertí, una más y cero ayuda—reclamo en un susurro al platinado.

—No sé cómo paso.

Otabek se encargó de limpiar el agua sumamente apenado por algo que en realidad no había hecho.

—Voy a dejar esto en su lugar—dijo tomando el paño y levantándose para regresar a la cocina.

—No, espera, es mejor que hablemos ahora—Otabek regreso a tomar asiento a un lado de Yuri, su rostro neutro adopto una expresión difícil de descifrar para Yuri quien la interpreto como preocupación, pero el tono de voz que uso fue uno particularmente triste.

—Este lugar es demasiado antiguo y tiene una larga historia. Varias personas lo han habitado y la historia de cada uno de ellos viene acompañada de cierta tragedia. Cuando te decidiste a adquirirlo al principio creí que era por el precio, pero después me di cuenta de que había algo más, algo que yo no podía ver y tal vez tu tampoco, pero ese algo te atrajo de inmediato y en un abrir y cerrar de ojos fue que cerraste el trato—Yuri lo escucho con atención sin saber porque justo en ese momento es que se decidía a decir todas esas cosas que a pesar de parecer sin sentidos eran verdades ocultas que en su momento no habría escuchado ni mucho menos prestado atención.

—No creo mucho en el destino, pero tal vez se trate de algo así.

—¿Acaso tu sabes algo que no quieras decirme?

—Yuri te estimo mucho, eres una de las personas más importantes de mi vida y créeme que jamás sería capaz de hacerte daño, pero antes de tu accidente debí hacer algo, en mis manos estuvo hacer algo.

—Estas comenzando a asustarme. Oye esta conversación ya la tuvimos, tú no tuviste nada que ver, esto me lo provoque yo, yo soy el único culpable, pero no importa porque ya está superado. No mezclemos cosas, solo necesito conocer la historia de este lugar, eso es todo.

—Tal vez esta investigación debas hacerla tu solo—dijo tomando de su bolsillo un papel doblado a la mitad y entregándoselo. Yuri lo miro, se trataba de un contacto y sus datos.

—Yuuri Katsuki—pronuncio con lentitud.   

—Esta investigación debes hacerla tu solo Yuri y él puede darte las respuestas que necesitas.

—¿Lo conoces? —pregunto el rubio, pero el moreno se mordió los labios incapaz de darle una respuesta.

—Algo así. Escucha Yura por favor no te esfuerces de más y deja el pasado en donde debe estar. Traerlo tal vez solo podría dañarte.

¡Hola!

Continuando con la VicturioWeek2020 paso a dejar el segundo capitulo de este fic.

Espero que les agrade.

Publicado por nincoxx

De entre todas las cosas en la vida mi mayor placer es escribir, para mi es tan esencial como el aire que respiro. Por medio de mis historias puedo ser libre, explorar mil y una posibilidades, salir de la monotonía, vivir varias vidas y convertirme en distintas personas. En lo personal me considero una persona completamente romantica, sin embargo mis historias pueden estar llenas de tragedia o finales no muy felices, pero sin embargo nunca faltará una buena dosis de amor.💓

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