Un escenario diferente


The yuyu week

Día 2

Tema: Cambio de Edad / Angustia

UN ESCENARIO DIFERENTE

La vida está llena de cambios. Cada cambio en nuestra vida representa un nuevo comienzo; sin embargo, al principio esos cambios sin duda se tornan difíciles, más cuando eres un adolescente que apenas comienza a comprender e identificar tus sentimientos.

Yuuri Katsuki estaba sentado en el último cubículo de los sanitarios destinados a los deportistas de la competencia que se había llevado a cabo. Como uno de los seis finalistas en el Grand Prix Final, y la enorme sorpresa de la competición, el joven japonés de 16 años recién cumplidos hablaba por teléfono con la autora de sus días. Yuuri necesitaba escuchar la reconfortante voz de su madre para sentir que todo estaba bien.

Y es que el peso de las expectativas habían caído sobre sus hombros como agua helada congelando su cuerpo para absorberlo con el temblor del frío que le provocó el temor de enfrentarse en competencia con los mejores patinadores del mundo.

¿Pero qué estaba pensando? Ya era bien sabido, para él al menos, que era un completo milagro el lograr clasificar a la final del GPF. Debería Yuuri sentirse bien por este logro a tan corta edad. Sin embargo, el carácter competitivo del joven atleta y la presión a la que él mismo se sometía, provocaban que cada palabra de aliento y los miles de mensajes de ánimo de sus familiares, amigos y seguidores se sintieran como palabras vacías en comparación a las enormes expectativas que Yuuri tenía sobre sí mismo.

Aún cuando Celestino le decía una y otra vez que este era solo el comienzo. Aún cuando recordaba cómo su familia lo había mirado orgulloso al verlo partir a cada competencia internacional. Aún cuando los demás competidores lo animaban, nada era suficiente para mermar el sentimiento de desasosiego que se instaló como una estaca en su corazón. Un sentimiento horrible que le repetía al joven que no era suficiente, que nunca lo había sido y que su logro en el GPF era solo cosa de suerte.

Yuuri había soñado con este momento en los últimos meses. A pesar de sus acostumbradas inseguridades, se había asegurado de entrenar adecuadamente y demostrar que él, a pesar de ser el único novato de la temporada, tenía el talento necesario para codearse con los mejores. Se había preparado y el adolescente aún no entendía qué había fallado.

Yuuri agregó un suspiro más a su haber y preparándose estaba para encarar una vez más a su entrenador y a la prensa cuando notó leves toques en la puerta de su cubículo.

Un poco confundido, Yuuri se apresuró a abrir la puerta. Apenado estaba el muchacho, pues ese toquido significaba probablemente que los sanitarios estaban llenos y alguien necesitaba usarlos con urgencia.

¡Qué vergüenza si lo habían escuchado en este nada glorioso estado de autodesprecio! Con otro suspiró más, el japonés se resignó a salir del pequeño cubículo.

La sorpresa no cabía en la expresión del atleta japonés, cuando al abrir la puerta, frente a él se encontraba Yuri Plisetsky el ganador de la medalla de plata de la antes mencionada competición. Con un metro ochenta de altura, su mirada seria y desafiante en tonalidades verdes y el largo cabello rubio enmarcando su enfuruñado rostro, Yuuri solo atinó a tragar saliva nervioso, pues el patinador de origen ruso imponía y demasiado.

Con un titubeo, Yuuri intentó disculparse; pero ningún sonido salió de su boca. Procedió el joven entonces con el “plan B”, inclinar levemente su cabeza como dicta la costumbre japonesa en señal de disculpa y desaparecer lo más pronto posible de la intensa mirada del patinador de 23 años. El plan de Yuuri hubiera funcionado si no hubiese sido por el brazo del patinador rubio que puso bloqueando el paso.

—¿Qué hacías ahí encerrado? —preguntó Plisetsky, la voz profunda y grave logró captar la atención del más joven.

Yuuri no contestó, solo bajó la mirada esperando que el rubio se rindiera y no lo molestara más.

—¿Estabas llorando? —insistió el mayor. Yuuri cerró los ojos con firmeza, claro que no había llorado, sin embargo, que uno de sus ídolos intuyera que estuvo a punto de hacerlo le apenaba de sobremanera.

Yuuri quería que este tormento terminara ya.

Un leve toque en la barbilla hicieron que el más joven abriera los ojos con sorpresa. Yuri Plisetsky sostenía con amabilidad su rostro para así asegurarse de que el más joven lo mirara directamente a los ojos. Yuuri observó maravillado el bello tono jade de su mirada y descubrió que no había rastro de ira o reproche en ellos, era otra cosa, algo así como comprensión.

—Cuando me enteré que había otro Yuri en la división senior, pensé que no habría lugar para los dos —observó el patinador ruso—. Sin embargo, solo bastó con verte patinar hoy para darme cuenta que podrías llegar a ser mi mayor competencia.

—¿Qué? —artículo en un suspiro Yuuri, sorprendido.

—Tu secuencia de pasos es impresionante —observó Plisetsky—. Quiero competir contigo sin los fallos en tus saltos.

Después de esto, Yuri Plisetsky dio un paso hacia atrás y dándole la espalda a Yuuri emprendió el camino en dirección a la salida de los sanitarios. Antes de salir, el mayor volteó y dirigió su mirada una vez más al adolescente y le sonrió con confianza, como quien lanza un desafío que está dispuesto a ganar.

Yuuri Katsuki parpadeó un par de veces intentando procesar lo que acababa de pasar. El muchacho se llevó ambas manos a las mejillas y las sintió calientes, producto del intenso sonrojo que coloreaba su rostro. Que tu crush llegara y te diera ánimos en un momento difícil era, sin duda, una situación sin precedentes. Yuuri sonrió contento una vez aceptó los acontecimientos y, de mejor ánimo que momentos atrás, salió también de los sanitarios, dispuesto a tratar con Celestino y con los reporteros.

Al comenzar la rueda de prensa, cuando su mirada y la de Yuri Plisetsky se cruzaron, Yuuri intentó transmitirle que también aceptada el desafío. Ambos sonrieron y, compartiendo esta peculiar complicidad, se propusieron a atender sus compromisos hasta llevarlos más adelante en un futuro a compartir el podio, con el chico japonés alzándose con el oro, victorioso.

¡Hola!

Llegamos al día 2 de esta semana especial dedicada a los Yuris. Debido al tema del día (cambio de edad), me pregunté a mi misma: mi misma, ¿qué pasaría si la escena del baño del capítulo uno hubiera ocurrido con ambos participantes, pero con la edad del contrario? Entonces fue como nació este pequeño OS donde consideré un aspecto: al ser Yuri Plisetsky mayor que Katsuki, aún con su fuerte carácter, se contendría de gritarle improperios a alguien menor, sin embargo aún con su forma de ser podría intimidarlo un poco. 

¡Me ha gustado mucho escribir este OS! Creo que los acontecimientos de esta escena cambian de forma drástica por este pequeño detalle. Es fascinante, ¿no creen?

See you

xoxo

Publicado por salemayuzawa

Me gusta leer, escribir, ver películas, anime y platicar con mis amigas. ¡Adoro imaginar historias!

2 comentarios sobre “Un escenario diferente

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