Capítulo 3: Interacción


Yuri sacó la caja de patatas del estante inferior y la dejó caer al suelo con un golpe sordo antes de cargar encima la de los tomates. A continuación, puso las cebollas y los nabos a un lado. Tendría que hacer dos viajes hasta la nave, y eso era lo que más le enfurecía. Así no había manera de hacer una salida digna.

Cogió las asas de la caja de más abajo y las levantó.

—¿Se puede saber qué estás haciendo? -preguntó Evans desde la puerta, con un trapo de cocina sobre el hombro.

—Me las llevo.

Evans se apoyó en la pared y lanzó un largo suspiro.

—Yuri… Lo de ahí fuera, no lo he dicho en serio

—Lo dudo mucho

—Mira, me agrada tu abuelo y me agradas tú; Sí, él me cobra más de la cuenta, tú eres peor que un dolor de muelas, y puede que aveces parezcan un poco locos…  -Alzó ambas manos en actitud defensiva al ver que Yuri empezaba a sulfurarse-. Eh, eres tú quien se ha subido a la barra y ha empezado a lanzar discursos, así que no lo niegues.

Yuri arrugó la nariz

—Pero, la verdad, tu Ded dirige una buena granja, y ustedes sigues cultivando los mejores tomates de Francia año tras año. No quiero cancelar mi cuenta.

Yuri ladeó la caja de modo que las lustrosas esferas rojas rodaron y chocaron unas contras otras.

—Vuelve a dejarlas en su sitio, Yuri. Ya he firmado la bitácora de entrega.

—Esta es la última entrega, para el próximo pedido vas a tener que hablar con mi дедушка  cuando regrese.

Evans se marchó antes de que Yuri volviera a perder los estribos.

La Joven se apartó el cabello dorado de la cara de un bufido, dejó las cajas en el suelo y devolvió la de las patatas de una patada a su sitio, bajo las estantes. Desde allí oyó que los cocineros comentaban entre risas lo que había ocurrido en el comedor. La historia ya había adquirido dimensiones legendarias gracias a los chismosos de los camareros. Según los cocineros, el luchador le había roto una botella en la cabeza a Ronald, que había caído inconsciente sobre una silla y la había hecho  trizas, y también se habría ensañado con Evans si Georgia no lo hubiera calmado con una de sus preciosas sonrisas.

Yuri se limpió las manos en los vaqueros y volvió a entrar en la cocina, sin intención de corregir sus versiones. La tensión se respiraba en el ambiente cuando se encaminó hasta el escáner que había junto a la puerta trasera. No se veía a Evans por ninguna parte, y las risitas de Georgia se oían en el comedor. Yuri esperaba que todas aquellas miradas furtivas fueran cosa de su imaginación y se preguntó cuanto tardarían los rumores en extenderse por la ciudad. “¡Yuri Plisetsky defendía a la ciborg! ¡A la lunar! Está claro que ha estrellado su último cohete, igual que su… igual que…”

Pasó la muñeca bajo el desfasado escáner. Por costumbre, revisó el reporte de entrega que apareció en la pantalla, para asegurarse de que Evans no le había pagado de menos, como siempre intentaba hacer, y comprobó que, efectivamente, había deducido tres univs por los tomates despachurrados. 678U DEPOSITADOS EN LA CUENTA  DEL PROVEEDOR: GRANJAS Y HUERTAS PLISETSKY.

Salió por la puerta trasera sin despedirse de nadie.

A pesar de que era una tarde soleada y seguía haciendo calor, en las sombras del callejón hacía frío en comparación con el bochorno de la cocina infernal de Evans. Yuri lo agradeció mientras reorganizaba las cajas en la parte trasera de la nave. Iba con retraso, con lo cual sería de noche cuando llegara a casa. Tendría que madrugar más de lo habitual para acercarse hasta la comisaria de Toulouse; de lo contrario desperdiciaría un día más, y no haría nada para encontrar a su abuelo.

Dos semanas, Hacía dos semanas enteras que su abuelo estaba ahí afuera , solo. Indefenso. Olvidado. Tal Vez… Tal Vez incluso muerto. Puede que lo hubieran secuestrado, asesinado y abandonado en una cuneta oscura y Húmeda, en alguna parte, pero ¿por que?.

Lagrimas de frustración, empañaron sus ojos, aunque las contuvo con un pestañeo. Cerró la puerta, rodeó el vehículo hasta la parte delantera y se quedó helada.

El luchador estaba allí, con la espalda apoyada en la pared del edificio, Observándola.

De la sorpresa, se le escapó una lágrima ardiente, que se limpió antes de que alcanzara la barbilla. Le devolvió la mirada, calculando si su postura era amenazadora o no. El luchador se encontraba a pocos pasos del morro de la nave y parecía más indeciso que hostil, aunque, pensándolo bien, tampoco le había parecido hostil cuando estuvo a punto de estrangular a Ronald.

—Solo quería asegurarme de que estas bien -dijo.El bullicio de la taberna casi engullía sus palabras.

Yuri apoyo la mano en la puerta trasera de la nave, con los dedos extendidos, molesta por sentir los nervios a flor de piel, como si estos no acabaran de decidir si debía tenerle miedo o sentirse halagada.

—Estoy bastante bien a comparación de Ronald -contestó-. Ya se le empezaban a notar los hematomas del cuello cuando me he ido.

El luchador miró de reojo la puerta de la cocina.

—Se merecía algo peor.

Yuri habría sonreído, pero después de pasarse toda la tarde teniendo que reprimir su ira y su frustración, no le quedaban fuerzas.

—Habría preferido que no te inmiscuyeras. Lo tenía todo bajo control.

—Sí, era evidente . -La miró entrecerrando los ojos, como si intentara resolver un enigma-. Pero temía que acabaras apuntándole con esa pistola y dudo que eso hubiera hablado demasiado a tu favor. Me refiero a lo de que no estás loca.

Yuri sintió que se le erizaba el vello de la nuca y se llevó la mano a la espalda de manera instintiva, donde guardaba una pequeña pistola, caliente al contacto con la piel. Su abuelo se la había regalado por su undécimo cumpleaños, acompañándolo de una advertencia un tanto paranoica: “Nunca se sabe cuándo querrá un extraño llevarte a donde no quieras ir”. Le había enseñado a usarla, y Yuri no había vuelto a salir de la casa sin ella desde entonces, por  absurdo o innecesario que pareciera.

Ocho años después, estaba completamente segura de que nadie se había percatado de la pistola que llevaba oculta bajo la sudadera roja o la negra con capucha que  solía vestir. Hasta ese momento.

—¿Cómo lo has sabido?

El luchador se encogió de hombros, o era su intención, aunque estaba demasiado tenso y el movimiento resulto un poco brusco.

—He visto la culata cuando te has subido al mostrador

Yuri se levantó la parte trasera de la sudadera lo justo para sacar la pistola de la cinturilla. Intentó respirar hondo para calmarse, pero el aire estaba impregnado del olor a cebolla y a basura del callejón.

—Gracias por preocuparte, pero estoy bien. Tengo que irme… Llevo retraso con las entregas… y con todo.

Dio un paso hacia la puerta del piloto.

—¿Tienes más tomates?

Yuri se detuvo

El luchador retrocedió ligeramente hacia las sombras, como si se sintiera avergonzado.

—Me he quedado con un poco de hambre -musitó.

Yuri creyó percibir el olor de la pulpa del tomate en la pared de atrás.

—Tengo dinero -se apresuró a añadir.

La chica negó con la cabeza.

—No, no es necesario. Hay de sobra -Retrocedió despacio, sin apartar los ojos de él, y volvió  a abrir la parte trasera para coger un tomate y un manojo de zanahorias-. Ten, esto también se come crudo y está bueno -dijo, lanzándoselas.

Él las atrapo sin esfuerzo, el tomate lo atrapo con su puño, y con la otra mano apresó las zanahorias por los tallos frondosos y ligeros . Los estudio con atención.

—¿Qué es esto?

A Yuri se le escapó la risa, sorprendida.

—Zanahorias, ¿Lo dices en serio?

Una vez más, el luchador pareció darse cuenta de que había dicho algo raro y, avergonzado, se encorvó en intento inútil de hacerse más pequeño.

—Gracias.

—Tu madre nunca te obligo a comer verduras, ¿verdad?

Sus miradas coincidieron, los ojos del luchador demostraban mucha tristeza y la incomodidad fue inmediata. Algo se hizo añicos en la taberna, y Yuri dio un respingo. A continuación se oyeron unas sonoras carcajadas.

—No importa. Están buenas, te gustarán.

Cerró la puerta trasera y volvió a rodear la nave hasta la del piloto, donde pasó su chip de identidad por el escáner. La puerta se abrió y creó una muralla entre ellos. El parpadeo de los faros realzo el ojo morado del luchador, haciendo que pareciera más oscuro que antes. El chico se encogió y retrocedió, como un delincuente bajo un foco.

Me preguntaba si necesitabas un jornalero -dijo atropelladamente,  como si tuviera prisa.

Yuri se detuvo, comprendiendo de pronto por qué había estado esperándola, por qué seguía por allí después de tanto rato. Examino la ancha espalda y los brazos fornidos.

—¿Buscas trabajo?

Él esbozó una sonrisa, lo que le dio un aire peligrosamente Pícaro.

—Las peleas don bastante dinero, pero hay empleos mejores. Había pensado que a lo mejor podrías pagarme con comida.

Yuri se hecho a reír.

—Después de ver ahí dentro el apetito que te gastas, creo que con un trato así perdería hasta la blusa. -Se sonrojó al instante; seguro que ahora empezaría a imaginársela sin la blusa. Sin embargo, para su sorpresa, el chico ni se inmutó, por lo que ella se apresuro a llenar el silencio antes de que él cayera en la cuenta de lo que había dicho-. Da igual, ¿Cómo te llamas?

Una vez más volvió a encogerse de hombros, como si le incomodaran las preguntas.

—Me llamo Otabek, pero cuando peleo me llamo Volk.

Yuri reprimió una sonrisa

—¿Volk? Que… particular

—¿Que es Particular?

—Es muy propio para tu aspecto… Mi familia es rusa… y bueno, Volk significa Lobo en nuestra lengua.

Él asintió, muy serio.

—Será mejor que no incluya eso en el currículo, ¿no crees?

Él se rascó el brazo a la altura del extraño tatuaje, que apenas se distinguía entre las sombras, y y Yuri pensó que tal ve lo había avergonzado. Puede que Volk fuera un apodo cariñoso.

—Bueno, a mi me llaman Yuri o Yuratkcha. Mi abuelo me decía Yura de cariño.

La expresión del Joven se suavizó.

—Me gusta como suena Yura

Yuri puso el brazo sobre la puerta y apoyó la barbilla en él.

—En realidad si… es agradable

Por un instante, casi pareció relajado, y Yuri descubrió que aquel extraño, aquel tipo tan peculiar estaba empezando a gustarle. Tenia una voz suave, casi hipnotizante.

Aunque algo en su interior no tardó en enviarle una señal de advertencia: estaba perdiendo el tiempo.Su abuelo se encontraba en alguna parte.Solo, Aterrorizado. Tirado en una cuneta.

Yuri cerró los dedos con fuerza sobre el marco de la puerta.

—Lo siento de veras, pero la plantilla está completa. No necesito más jornaleros.

El brillo que animaba la mirada de Otabek se apagó y al Instante volvió a parecer incómodo, confuso.

—Lo entiendo, Gracias por la comida.

Le dio una patada al canuto  de un petardo vació que había en el suelo, un resto de celebraciones por la paz de la noche anterior.

—Deberías ir a Toulouse o incluso a París. Hay más trabajos en la ciudad, y la gente de por aquí no es demasiado amable con los forasteros, como ya habrás notado.

Él ladeo la cabeza y sus ojos color ámbar refulgieron bajo la luz de los faros de la nave con un brillo casi divertido.

—Gracias por el consejo.

Yuri se volvió y se acomodo en el asiento del piloto.

Otabek se acerco a la pared mientras ella encendía el motor.

—Si cambias de opinión acerca del trabajo, estoy casi todas las noches en la casa abandonada de los Dubois. Puede que la gente no se me de bien, pero sabría manejarme en una granja -Esbozó una sonrisita burlona- Los animales me adoran.

—Si, no lo dudo -contestó Yuri, sonriendo a su vez con fingida sinceridad. Cerró la puerta antes de musitar-: ¿A qué animal de granja no le encantan los Lobos?

GLOSARIO:*Ded: (Дед)Proveniente del Ruso que significa Abuelo

*дедушка : (dedushka) Proveniente del Ruso que significa Abuelo, Abuelito

*Volk:(Волк) Proveniente del Ruso que significa Lobo

*Dubois: Es un apellido frecuente sobre todo en el norte, occidental y central de Francia, nombre topográfico, refiere a la casa situada cerca de un bosque. Proveniente de Bois = bosque, madera

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Buenas noches gente linda, espero que todos se encuentren muy bien. Como les había dicho, les traigo un nuevo capítulo donde conocemos quien era ese misterioso luchador y como va interactuado con Yuri,

Espero que les guste y no se les olvide votar y comentar que les parece, seria una bonita forma de poder animarme un poco.

Un abrazo a la distancia, nos vemos pronto.

Publicado por dmoonbrillentq

Dmoonbrillentq me encanta leer y ver anime, es una forma de poder desprenderme de toda la realidad y adentrarme a miles de aventuras que disfruto montones, por lo que cada historia y experiencias me encantaría poder compartirlo con ustedes. A nivel más personal amo la música y el baile <3 y ayudar a las demás personas, por lo que si necesitas en algún momento poder conversar con alguien aquí estaré

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