UNA SEGUNDA OPORTUNIDAD.


Un desafortunado accidente se llevo parte de su vida, incluidos sus recuerdos, pero el tiempo ha pasado y en su nuevo hogar Yuri Plisetsky encontrara no solo a un insoportable fantasma si no la respuesta a la eterna incógnita de su vida.

Fic participante de la Victurio Week 2020.
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Y por fin, después de tanto esfuerzo así como de una ardua búsqueda es que por fin había encontrado el departamento perfecto que se adaptaba a sus necesidades y sobre todo a su bolsillo. Se sentía tan orgulloso y a la vez emocionado de adquirir su primera propiedad ya que desde que llegara a aquella ciudad había sido tan complicado adaptarse y ahorrar lo suficiente. De hecho tuvo que pasar por bastantes carencias y pedir un financiamiento bancario, pero ahora con su nuevo puesto como gerente de finanzas en aquella compañía a la que ya le había dado los mejores años de su juventud es que lograría salir sin problemas de sus compromisos financieros.

Para este punto Yuri Plisetsky de 28 años era la viva muestra del éxito y la felicidad en el llamado país de las oportunidades.

—Bien señor Plisetsky, los trámites han concluido por lo que hago entrega de las llaves, el reglamento de las zonas comunes como ascensores y elevadores. Por cierto antes de la firma de escrituras no sé si recuerda que tuve inconvenientes para la cerradura del armario de la recamara principal.

—Si. El armario me parece de muy buen diseño y no quería que lo estropeara con métodos poco convencionales.

—Precisamente a eso iba, no lo forcé más. Lo dejo a su criterio que hacer con el armario y en cuanto llegue a abrirlo lo que hará con los objetos que se encuentran en su interior. Le recomiendo desecharlos.

—Si, bueno lo hare en su momento, gracias—dijo algo impaciente porque el agente de bienes raíces se marchara de una vez.

—De acuerdo le agradezco y disculpe por los inconvenientes.

El rechoncho hombre salió dejando completamente a solas al rubio quien se mostraba más que feliz de tener algo a su nombre y librarse de la maldición en la que podía convertirse el pagar alquileres. 

Una vez a solas dio un paseo por el sencillo departamento. Ya lo conocía, antes de comprarlo  lo había visitado unas tres veces para convencerse de que era la mejor opción, aun cuando había tanto que arreglar. Reviso las llaves del agua y habría que arreglar las que pertenecían al lavabo del cuarto de baño, una puerta debía ser cambiada ya que se encontraba seriamente deteriorada la madera por el paso del tiempo y había que pintar y aceitar las demás puertas. Por fortuna su jefe habían accedido a darle esos días como periodo vacacional y pese a que gastaría sus preciadas vacaciones en temas de reparaciones no le importaba en lo más mínimo, lo superaba la emoción de por fin tener algo a su nombre.

Entusiasmado pasaría la primer noche ahí, llevaba una bolsa de dormir y una maleta además un  bastón. Quedarse no era lo más cómodo y menos para alguien como él que después de un feo accidente había perdido su pierna izquierda debiendo apoyarse de una prótesis y en ocasiones muy a su pesar del bastón, pero bueno al día siguiente por la tarde llegaría la mudanza con sus escasas pertenencias y odiaba sentirse como un inútil por lo que tomándose su tiempo debía levantarse desde muy temprano para limpiar y tener todo listo al momento de que el equipo de mudanza acomodara todo en su lugar.

Aun sin cortinas ni nada que interceptara la luz de la luna entrar directo por la ventana se dio así mismo las buenas noches ilusionado por el día siguiente.

<<<Al fin, estoy seguro de que estarías muy orgulloso de mi abuelo>>>

La primera noche no fue del todo agradable ya que a mitad de la misma lo despertó un intenso frio que le hizo incorporarse para buscar de la maleta de al lado un cobertor.

—Carajo, estoy seguro de que traje uno o dos extras—Se dijo mientras buscaba afanosamente. La luz de la luna ya no se reflejaba por la ventana, al parecer la cubría una nube y el sonido de algunos relámpagos le anunciaban la llegada de una tormenta.

—Perfecto, lo que me faltaba. Seguramente tendré mas frio—dijo con cierto fastidio mientras sacaba de su maleta al fin la frazada—Vaya, con que aquí estaba— Se dijo y regreso al lugar donde dejo su bolsa de dormir, con cuidado se inclinó para acomodar sobre la bolsa de dormir la frazada con el objetivo de generar mayor calor y una vez hecho esto volvió a la posición inicial, pero el frio continuaba. Estuvo varios minutos enroscado buscando generar calor, pero la temperatura solo descendía más. Sin embargo en un determinado punto el cansancio volvió a vencerlo. Sentía sus ojos cerrarse cuando las luces de la habitación se encendieron.

—¿Qué?—Asustado se incorporó, pero al hacerlo estas volvieron a apagarse—Maldita sea, un defecto más a la lista de reparación—Se dijo  frustrado volviendo a recostarse y realizar los cálculos mentales del nuevo gasto a añadir.

—Buscare un…electricista—dijo bostezando pero antes de que sus ojos de nuevo volvieran a cerrarse esta vez cayendo presa del sueño fue nuevamente interrumpido.

—Pisadas, bah debe ser algún vecino—se dijo cerrando los ojos, pero fue imposible porque volvió a escucharlas—Carajo debe ser el eco del pasillo de afuera, pero a ¿quién diablos se le ocurre andar por ahí a esta hora? Como sea.

Por una o por otra razón fue imposible conciliar el sueño, los episodios de frio, las luces intermitentes y sonidos extraños estuvieron presentes toda la noche impidiéndole dormir adecuadamente, pero en un determinado momento parecía que todo había terminado.

—Vaya, ¡al fin!—Se giró a la izquierda más que preparado para iniciar un sueño reparador.

Necesito que te vayas de mi hogar

Asustado se incorporó de inmediato para encontrarse completamente solo.

—¿Maldición que fue eso?—Se dijo temblando de miedo, completamente seguro de que lo que escucho fue la voz de un hombre dentro de su departamento—No, solo fueron mis nervios, cálmate Yuri no seas idiota—dijo y volvió a recostarse con el propósito de volver a dormir aunque claro no lo logro.

Para el día siguiente no era más que la copia barata de un zombie.

—¿Yura?—A primera hora se había presentado su amigo Otabek con el propósito de ayudarle con la mudanza y limpieza del nuevo departamento—Luces terrible, toma—dijo extendiéndole un vaso desechable con café.

—Gracias, no sabes la falta que me hace.

—Te dije que te quedaras aquí una vez que la mudanza trajera tus cosas. Seguramente pasaste una noche horrible en esa bolsa de dormir.

—No es eso, al parecer esta cosa tiene más fallas de las que me dijeron.

—¿Qué sucede?

—La instalación eléctrica, las luces se prenden y apagan solas por la noche. Estuve tentado de bajar al sótano del edificio para cortar la energía eléctrica del departamento, pero tenía tanto frio.

Otabek lo escucho con atención mientras pensaba en posibles soluciones.

—Déjame echarle un vistazo.

—¿Sabes de esto? No me gustaría ser responsable por ti si mueres electrocutado. Darías mala suerte a mi primer día aquí.

—No hay porque preocuparse. Tengo conocimientos básicos, de la secundaria.

—Bien—Cedió el rubio mientras observaba a su amigo hacer las debidas revisiones.

—Muéstrame la caja de energía.

—Vamos—Ambos jóvenes bajaron al sótano. Yuri solo había visitado ese lugar cuando le mostraron el departamento la primera vez, las veces subsecuentes no le había prestado mayor atención así que para esta vez bajar le pareció una  experiencia totalmente diferente. El lugar estaba lleno de humedad y la madera del piso a cada pisada crujía de manera tan molesta que desesperaba dar un solo paso.

—Adorable—dijo el moreno que caminaba al lado del rubio.

—Solo es el sótano, todos los sótanos son iguales.

—Ten por seguro que el de mi edificio no.

—Como sea, vamos—Yuri guio al moreno hasta donde se encontraba la caja de luz.

—Si quieres sube, me quedare a revisar mientras esperas la mudanza.

Yuri subió a su departamento a continuar con sus labores mientras confiaba a su amigo la instalación eléctrica del lugar. Cuando llego se sorprendió a si mismo cuando encontró la puerta abierta.

—Habría jurado que …Espere, ¿usted que hace aquí?— Un hombre de cabello platinado y muy buen aspecto se encontraba dentro—¿Acaso es de la mudanza?—pregunto, aunque era obvio que no, el hombre vestía con un saco beige, jeans y camisa negra. No podía pertenecer al equipo de mudanza, al menos no con esa vestimenta.

—La pregunta es qué haces tú aquí—Esa voz, le pareció tan irritante, además portaba unos lentes obscuros, los cuales se retiró para mirarlo a los ojos. Sus ojos eran de un precioso azul que al fijarlos contra los suyos se sintió algo cohibido, pero también tremendamente melancólico. Rápidamente volvió en si para hacerle frente.

—Pero si este es mi departamento. Oye si eres algún tipo de demente más vale que te marches o voy a llamar a la policía.

—¿Policía dijiste?, pero si estoy en mi propiedad, he vivido los suficientes años aquí.

—¿Así? Suficiente, no voy a perder el tiempo con un lunático, llamare a la policía—dijo el rubio buscando entre sus bolsillos el celular.

—¿Yuri con quien hablas?

—¿Con quién? Ahhh Otabek, que bien que estas aquí, escucha las tonterías que dice….este…hombre…—En cuanto su amigo ingreso al lugar Yuri levanto la mirada para regresársela al hombre con quien segundos antes discutiera, pero este había desaparecido— Maldita sea…¿Qué fue eso?—pregunto pasmado.

—Yuri ¿estás bien?—pregunto su amigo preocupado.

—Yo…he ¿Cómo está la instalación eléctrica?—pregunto a su vez intentando desviar el tema y que Otabek no notara lo asustado que se encontraba en ese momento.

—No hay nada, todo está bien—respondió el moreno desconcertando aún más al rubio—Probablemente con la tormenta de ayer tuviste un cambio de voltaje o algo similar.

—Ahhh…ya, ya veo—dijo sin prestarle atención mirando a todos lados, pero en realidad el departamento no era tan grande como para que aquel hombre simplemente desapareciera en alguna de las habitaciones, además forzosamente Otabek debería haberlo visto. Se froto los ojos, tal vez solo le hacía falta dormir.      

Lo que resto del día Yuri decidió olvidar el incidente de medio día y en compañía de su amigo la pasaron dando indicaciones, acomodando cosas, en su caso Otabek cargando muebles y revisando desperfectos para al final terminar el día cenando juntos en el suelo.

—¿Puedo preguntarte algo?—pregunto Otabek con la esperanza de que fuera el momento adecuado para hablar del extraño comportamiento de su amigo en la tarde.

—Depende. ¿De qué se trata?

—En la tarde, estabas hablando completamente solo y cuando te cuestione te pusiste tan pálido que creí que te daría un ataque. Dijiste que estabas con alguien. ¿Estas bien?—pregunto preocupado.

Yuri suspiro, realmente no quería hablar de eso y es que en si el evento fue tan perturbador.

—Creo que estaba algo cansado, es mejor olvidarlo—dijo soltando un suspiro. De verdad debió parecer un maniaco.

—Está bien, como digas. Como sea debo irme—dijo levantándose de su lugar.

—Gracias por tu ayuda, te acompaño a la puerta.

Ambos jóvenes caminaron hasta la salida, pero el moreno se detuvo un poco antes de atravesar la puerta.  

—¿Estás seguro de que no necesitas ayuda mañana?—pregunto.

—Estaré bien, estoy de vacaciones, tengo todo el tiempo del mundo.

—Eso es lo que me preocupa. Que pases todo el día aquí encerrado, a veces me pregunto si ya te encuentras bien—dijo adoptando un tono más serio y colocando una mano en la mejilla de Yuri.

—Ehhh—Yuri era consciente de los sentimientos de Otabek por él, pese a que el definitivamente no podía corresponderlo tampoco deseaba perderlo como amigo, además apreciaba en verdad su preocupación.

—El tiempo lo cura todo y estoy bien. Es cierto que aún mis memorias están perdidas como mi pierna, pero todo lo demás está en su lugar—dijo con una fingida sonrisa.

—Bien, si me necesitas solo llámame, no importa la hora. Nos vemos—dijo al final y se despidió.

Yuri cerró la puerta y una vez completamente solo sintió un extraño peso en el corazón. Hacía ya tanto que no hablaba de lo ocurrido meses atrás. Estaba en proceso de olvidarlo.

—Maldición, debería irme a la cama—dijo y fue directo a la que sería su habitación. Una vez en ella se preparó para dormir y justo antes de hacerlo miro el enorme armario a un costado de su cama.

—Es una lástima que esos idiotas no hayan podido abrir tu cerradura, pero yo no pienso rendirme—dijo admirándolo y es que un mueble como ese ya no era común. La fina madera de caoba desprendía un aroma exquisito y a juzgar por su tamaño estaba seguro de que era capaz de resguardar un amplio guardarropa. Después de un último vistazo apago las luces y se recostó cayendo presa del sueño casi de inmediato.

Tuvo un sueño apacible que lo atrapo por completo. Sintió como unos fuertes brazos lo sujetaban con fuerza y de manera inconsciente su mente no pudo evitar recordar memorias que incluso para el ya eran desconocidas en este punto.

—Jamás voy a soltar tu mano ¿lo sabes?—Le decía una juvenil voz que no tenía nombre ni rostro.

—Más te vale, porque yo jamás pienso traicionarte.

—Es acaso una clase de promesa.

—No seas ridículo.

—Yo si tengo una promesa para ti mi Yura. Siempre voy a estar a tu lado. Sin importar lo que suceda. No importa que tan lejos te vayas, ahí estaré…para recordarte mi amor, yo te alcanzare incluso en el fin del mundo.

Los brazos lo sujetaron con mayor fuerza, tanta que sentía como el aire se le iba. Pronto la voz se perdió en el viento y el sintió un tremendo dolor donde antes se encontraba su pierna.

—¡AHHHHH!—despertó gritando del dolor, pero grande fue su sorpresa cuando al abrir los ojos no estaba solo porque el hombre de los ojos azules estaba recostado a su lado y al parecer desnudo.

Publicado por nincoxx

De entre todas las cosas en la vida mi mayor placer es escribir, para mi es tan esencial como el aire que respiro. Por medio de mis historias puedo ser libre, explorar mil y una posibilidades, salir de la monotonía, vivir varias vidas y convertirme en distintas personas. En lo personal me considero una persona completamente romantica, sin embargo mis historias pueden estar llenas de tragedia o finales no muy felices, pero sin embargo nunca faltará una buena dosis de amor.💓

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