Present for my Yuri – Otayurio


COLOR FULL TEARS

A Yuri le dolía la cabeza, el corazón se le oprimía y a pesar de intentar con todas sus fuerzas retener las lágrimas ya estaban a punto de desbordarse. Cubrió su boca para no sollozar.

Y pensó en las palabras de su madre “Cuando más te duela el corazón, resiste, ten fuerza. Sopórtalo todo y ponles cadenas a tus emociones”

Sin embargo, el orgullo te podrá hacer sentir fuerte, pero jamás te hará sentir feliz. Casi ya ni daba pasos, solo arrastraba las piernas.

Tanto tiempo queriéndole en silencio, para que ahora que por fin se hablan, las cosas resulten así. Él acepta que había sido demasiado optimista, Otabek no parecía disgustado con las personas homosexuales. Aunque eso no confirmaba que le interesaran los chicos y seguro que las chicas son mejores.

Ellas son tan hermosas y a la vez fuertes. La sensibilidad que despiden las vuelve más bellas, resulta mejor cuando muestran que están dispuestas a luchar por lo que quieren. Son divertidas y sus cuerpos agradables.

Le dolió darse cuenta de que él nunca sería suficiente. La culpa la tiene Otabek se dice a sí mismo, pero también piensa que es egoísta culpar a alguien de tu tristeza por lo ideales que creó tu mente.

“Ojalá pudiéramos volver a lo de antes. Ojalá pudiera solo observarte sin darme cuenta que no tenía oportunidad. Quisiera no haber visto tu sonrisa, porque me enamore de ella y ahora siento que, si desaparece, despareceré yo también.” Se repite esto en su cabeza una y otra vez.

Lo detiene una mano en su hombro y Yuri va a voltearse para darle un golpe a Viktor por retenerle. — ¿Estas bien? — Ahí esta Otabek con dos bolsas de regalos y mirándolo angustiado.

Yuri rompe en llanto.

— ¡¿Estas herido?!  — Otabek sostiene el rostro de Yuri y él llora aún más. — Háblame, dime que sucede. — Le pide Otabek a Yuri con un tono desesperado.

A Yuri se le cruza por la mente que seguro podría darse un baño en sus lágrimas. — Yo…no sé. Tú estabas sonriéndole y…y — antes de continuar intenta limpiarse las lágrimas con sus mangas. — y yo me sentí tan mal.

Yuri volvió a llorar, dejando que las lágrimas corrieran por todo su rostro. No pensó en las cosas vergonzosas que estaba diciendo.

— Hablábamos sobre ti… ella me estaba contando cosas sobre ti. Por eso sonreí. —Otabek dijo eso último lo dijo en un susurro, era su intento desesperado por calmarlo.

Funciona, Yuri para de llorar. — ¿Qué te dijo? — Cuestionó más calmado —De la vez que llamaste mamá a la profesora de ética.

Otabek aún está sosteniendo el rostro de Yuri cuando este hace una gran expresión de “o” para luego bajar la cabeza. ¿Qué situación era esta?

Yuri observa las bolsas de regalo en el piso otra vez, son muy grandes. Otabek levanta su rostro y le da un beso en la frente.

— ¿Eh?

—Leí en una novela que eso calmaba alguien triste. ¿Estas más tranquilo? — Y le sonrió, era una sonrisa solo para Yuri. Una incluso más deslumbrante que la de antes. Podría derretirse ahí mismo. Pero en vez de eso volvió a llorar.

Tiene miedo de que no sea real, tiene miedo de que otra vez esté siendo optimista por gusto y no puede parar de llorar. Su corazón esta aterrado, de verdad le gusta Otabek.

Otabek le abraza, sus brazos rodean completamente a Yuri, quien sigue llorando aún más fuerte. No hay muchas personas en la universidad, pero si sigue así alguien vendrá a buscarlos.

La desesperación crece en la boca del estómago del chico mayor, le duele ver así a Yuri. Se acerca al rostro de este y ve el agua salada que al parecer no tiene intención de parar. En un último intento pega sus labios.

El llanto para intempestivamente, Otabek se separa y ve como Yuri toca sus labios y tartamudea. — ¿Ta…también lo leíste o algo así?

—No, lo hice porque me gustas y no quiero verte llorar. — Lo dice directo, porque Otabek suele ser directo. Demasiado para su gusto.

Y Yuri sonríe, y cree que de seguro también le gusta que Otabek sea directo. Además, pocas personas son tan indispensables como aquellas con las que no se finge ni la risa ni el llanto.

 — ¿Lo haces otra vez?

— ¿Puedo? Creí que me golpearías. — El chico rubio hace un puchero. Y Otabek no quiere tocarlo, es demasiado perfecto para que alguien lo merezca.

Al final no se resiste y vuelve a besarlo, seguro que tendría que pagar por ese pecado. Después, se quedan un momento sonriéndose.

— ¿De qué es la otra bolsa? — Pregunta Yuri, Otabek entrelaza sus dedos y pega sus frentes. — Es un regalo para mi Yuri.

Publicado por sleysure17

Incursionando en cuanto puede mejorar mi escritura.

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