Present for my Yuri – Otayurio


BAD THOUGHTS

Yuri corrió, corrió como si su vida dependiera de ello. Pero hoy el mundo estaba seriamente en su contra. Aunque, al menos logró abordar el carro. Estaba perdido, miles de pensamientos cruzaban su cabeza.

Los exámenes finales no habían resultado nada fáciles, el último de ayer lo dejó muerto. Lo peor es que no debió de ser ayer, el profesor postergo el examen y lo complicó todo para él. Eso, más estar toda la semana estudiando sin descanso había tenido como consecuencia caer muerto hasta hoy. Cuando se levantó iba demasiado tarde para la fiesta.

No tarde, iba para el final de todo. Se gritaba en la mente «Estúpido, porque justo este día…de todos los malditos días, tenía que quedarme dormido hoy.»

Cuando llegó al paradero y bajó, intento relajarse un poco. Caminó apurado por el sendero que lo llevaba a la universidad. No corrió desesperado, sabía que cuando más apurado estaba, más seguro era que llegaría a tropezarse y esa no era una opción.

Aumento el agarre de la bolsa de regalo que llevaba en la mano derecha, ayer no había estado seguro de que regalo escoger y como no había tenido tiempo de decidirse. Hoy traía los dos que con mucho esfuerzo logro comprar gracias a su trabajo de medio tiempo. 
El primero era un perfume, uno que al sentirlo le hizo pensar en lo bien que daría con Otabek. El segundo era unos guantes, unos que había visto usar al chico; solo que los que él había comprado tenían un modelo distinto.

Y ahora que pensaba en los regalos, se maldecía más por estar llegando tarde, mostro su carnet en la entrada y mientras trataba de guardarlo en su bolsillo se dio cuenta que al menos debió llamar para preguntar si no se habían ido, si aún alcanzaba a entregar el presente. Ahora no sabía si las pocas neuronas que le quedaban habían sido gastadas en los exámenes o que estaba pasándole.

Pensó en llamar a Beka y disculparse, aunque eso resultaría demasiado penoso. Buscó su celular por toda la mochila sin obtener un resultado favorable y al final termino llamando a Viktor desde un teléfono público porque era el único número que se le venía a la mente ahora, cuando este contestó y apenas tuvo oportunidad, le gritó. Y un Yuri aún más frustrado se sintió imbécil por dejar el celular.

Se sentía tan cansado, tan estresado, tan idiota. No sabía si necesitaba emborracharse, tomar un baño de agua caliente y masajes, un día de lluvia con café, no volver a clases el próximo semestre o quizás ver a Otabek.

Al final Viktor mencionó que Otabek estaba en una de las clases del segundo piso intentando llamarle. Al parecer Viktor iba a decir más, pero Yuri colgó y se dispuso a correr. Pediría muchas disculpas, y tal vez lo invitaría a tomar algo. Entonces las cosas ya no estaban tan mal, tendrían tiempo de calidad a solas.

Es decir, si bien los últimos días habían conversado un poco más, no era suficiente. Otabek era bueno para él, lo entendía perfectamente y si lo que su psicóloga decía estaba en lo correcto, él debía apegarse a lo que le hacía bien. Por eso iba a declarar a Otabek como solo suyo.

Ya había pasado por cuatro de las seis clases que se encuentran en el segundo piso. En el penúltimo salón mirando hacia las ventanas de afuera estaba Otabek, pero no estaba solo. Una chica a su lado hablaba demasiado y Yuri justo pudo ver como una sonrisa se extendió por el rostro de Otabek.

Nunca había visto a Otabek sonreír tan de cerca «Esa sonrisa podría haber detenido cualquier corazón» pensó. Que lastima que no fuera para él.

Dio unos pasos para atrás tratando de no hacer ruido y mientras la bolsa de regalo se deslizó por sus manos y se depositó en el suelo, pudo oír voces acercándose a él. Eran Viktor, Yuuri y un chico moreno del cual no sabía el nombre.

No dijo nada, si hablaba la voz le saldría temblorosa y puede ser que una lágrima corriera por su rostro.

No lo haría, porque no era como si hubiera pensado en declararse, no era como si realmente le gustara, no era como si después de mirarlo tanto descubrió que no se cansaría nunca de hacerlo, no era como si en ese momento lo que creía sentir se haya vuelto tan real. No era como si al verlo sonreír se hubiera enamorado un poco más. No era nada de eso.

Asintió concentrado tratando de asimilarlo, de aceptar que eso era lo que él pensaba. A él nunca, durante todos estos años le había gustado Otabek Altin. Por qué la vida tiene una maldita manera de poner justo en su camino a alguien que quiere pero que nunca podrás tener. Nunca, maldita vida.

Yuri pensó inevitablemente que no entiendes realmente el significado de puntualidad, hasta que llegas tarde a la vida de una persona. O mejor dicho hasta que tardas en hacer acto de presencia en la vida de esa persona.

Volteó hacia Viktor y dijo algo como — Pide disculpas por mí, ahí está todo. — caminó hacia las escaleras en cámara lenta. Sintiendo el cuerpo tan pesado.

Viktor dio los últimos pasos a la puerta y observó la escena. Seguro Yuri había entendido mal todo, la chica durante toda la fiesta intento ligar con Otabek y este apenas le había hecho caso cuando le habló de Yuri.

No sabía si ir y decirle a Otabek que Yuri estuvo a centímetros de él o ir donde Yuri e intentar explicarle que Otabek estaba enamorado de él, sin salir golpeado en el intento. Al analizar así las alternativas se decidió por la primera. Después de todo Otabek se la había pasado desesperado intentando contactarse con Yuri y pensando en múltiples accidentes que podrían haberle ocurrido.

Era obvio que estaban tan enamorados y ambos eran unos idiotas muy lentos.

Publicado por sleysure17

Incursionando en cuanto puede mejorar mi escritura.

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