Present for my Yuri – Otayurio


MEMORIES

La mayoría de veces en su vida Yuri se despertaba queriendo ser buena persona, pero con tanta gente estúpida no podía. Solía querer estar libre de todo pecado para agarrarlos a pedradas a todos y lastimosamente no era posible. Luego de reflexionar, se disculpaba con Dios por sus malos pensamientos.

Los días que despertaba más bien de mal humor, todo el mundo conspiraba para hacerlo renegar. Y cuando eres una persona que se enoja fácilmente, es muy difícil controlarse. Yuri explotaba de niño, se convierte en una versión pequeña y que no es demasiado tierna de Hulk. Aunque no se ponía verde.

Él vive con su abuelo desde pequeño y hace lo mejor posible para ser un buen nieto, por eso en el vecindario evita crear problemas, por lo tanto, dejo de golpear a los niños y tampoco les siguió gritando por ser idiotas o cosas así. No obstante, cualquier ruidito que escucha por ahí seguía poniéndole los pelos de punta, ya sea el chisme que se cuentan las vecinas ruidosas o el barullo a su alrededor en el carro. Todo lo de ese vecindario le fastidiaba y no había ni un solo milagro caído del cielo que alejase un poquito, esa cara larga que ponía cuando salía de su casa.

Hasta que llegaron los Altin y se instalaron al frente.

La madre y el hijo mayor eran serios, nada ruidosos y algo estoicos. El padre y la hija eran un tanto efusivos, pero al final la familia terminaba balanceada por los dos aspectos. Se volvieron en los vecinos que mejor le caían a Yuri, a pesar de que solo intercambiaban algunos saludos.

Recuerda muy bien tener ocho años y ver aun Otabek de once obsérvalo detenidamente, sin una expresión especifica; solo mirar y luego seguir con lo que estaba haciendo. Yuri no pudo evitar también volverse un asiduo observador de Otabek Altin. No podría llamársele acoso, quizás ahora sí, pero a esa edad él solo estaba interesado.

Los recuerdos se vieron interrumpidos por alguien tomando el sobre que sostenía. Golpeo la mesa enojado, habían tomado su carta y al aparecer querían jugar con ella.

 Él se mostraba alegre y hasta entusiasta en su clase, pero si se metían con sus cosas estaba dispuesto a golpearlos. Con su codo derribo al chico del costado que intentaba sostenerlo mientras abrían el sobre, luego golpeó al del frente y recuperó el objeto.

Ellos deberían saberlo, Yuri fácilmente los vencería.

Guardó la carta y dio una última mirada a sus compañeros. — Estúpidos. Como si fueran a ganarme siendo tan lentos.

Se adentró en la biblioteca para no ser molestado, antes de al menos cruzar la puerta, estampó el rostro contra la espalda de alguien. Iba a golpear a quien se haya detenido tan intempestivamente.

— Lo siento. — Le pareció oír, pero estaba enojado y respondió casi gritando. —Sí, claro — sobó su nariz y luego observó al sujeto.

— ¿Yuri? — En realidad era una chica, una chica que se le hizo conocida — Perfecto ¿sabes dónde está mi hermano?

— Tu eres Aiday ¿verdad?, la chica de al frente— Ella asintió efusiva y repitió. — ¿sabes dónde está mi hermano?

— No, bueno sí, aunque…en realidad sí. — No se sentía de buen humor y lo menos que quería es que Otabek lo observara con esos ánimos.

Le indicó detalladamente como encontrar la clase que le tocaba a Otabek, no se dio cuenta de la manera extraña que la hermana de este lo miraba. Ella se preguntaba «¿Cómo Yuri Plisetski sabe el horario de mi hermano?»

Solo faltaba una semana para el intercambio de regalos, Yuri aun buscaba dentró de sus recuerdos que podría gustarle al chico que estuvo observando desde su ventana los últimos nueve años.

Publicado por sleysure17

Incursionando en cuanto puede mejorar mi escritura.

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