Present for my Yuri – Otayurio


A BEAR OF KEYCHAIN

A Otabek se le hizo más fácil hacer la segunda carta por adelantado. Sabiendo que no sería descubierto pasó tranquilo sus clases del día.

No recordó abrir la carta que le habían enviado. Cuando llegó a su casa, muy cansado y se hecho en su cama aun con la ropa puesta notó el crujir de un sobre en su bolsillo. No hubiera hecho nada, pero lo incomodaba,

La tomó y se dispuso a abrirla, sobre la sabana cayó un pequeño llavero. Lo sostuvo en su mano e intrigado visualizo ¿Un oso?, que tenía eso que ver con él o con quien le mandaba las cartas.

Revisó devuelta el sobre, no había nada más; salvo su nombre escrito con la misma letra que la anterior vez. Letra algo desordenada, pero bonita.

Acercó más el llavero para poder notar los detalles. Mientras sus ojos detenidamente escrutaban el oso notó una esencia en este. ¿Un perfume? Sí, eso tal vez. La carta estaba también impregnada de la misma.

Quizás algo conocido y a la vez no.

Otra vez su cuerpo cayó en la suave cama, pero él seguía buscando en sus recuerdos la fragancia. Algo dulce, adictivo y a la vez cítrico. Sin darse cuenta cerró los ojos, fue vencido por el sueño y se quedó dormido.

Sueños tranquilos tuvo, aunque normalmente no soñaba esta vez le pareció flotar en una nube; no, más bien deslizarse. Hasta se podría decir que patinar sobre hielo, uno suave y helado. Soñó hasta el punto de confundirlo con la realidad.

Despertó de golpe por la mañana, había dormido mucho. Se dio cuenta de la ropa que llevaba y de la luz encendida, quiso golpearse por idiota. Debía al menos haber tocado el interruptor y apagar la lámpara.

Tomó un baño, desayunó, cepilló sus dientes y se terminó de alistar para la universidad. Fue un día agitado, a las doce estaba en el comedor del tercer piso intentando almorzar muy rápido para realizar la práctica que se había olvidado de realizar ayer.

Como un choque fuerte la esencia apareció, lo perturbo y después lo dejó en la nada. Por un segundo fue como fuerte, claro y luego tan solo se desvaneció.

Se levantó de su asiento de manera brusca y agarró su mochila para salir e intentar hallar de dónde provenía aquel olor. Algo lo llamaba, técnicamente lo manipulaba para que lo siguiera. Tenía que encontrarlo o se sentiría insatisfecho, incompleto, él lo sabía.

Giró hacia la izquierda en el tercer piso, se encontró con la librería y percibió de forma sutil el aroma. Subió las escaleras hacia el cuarto piso mientras se preguntaba, cómo alguien podía caminar tan rápido para que su perfume desapareciera de manera inmediata.

Continúo el recorrido y justo cuando se hizo más fuerte la puerta se cerró en su frente, en sus narices. Miró por la ventana, eran alumnos de primer año. Era algún curso de ética o filosofía, de seguro no lo dejarían entrar, observó su muñeca y la hora en el reloj.

¡La práctica!

Se estaba pasando de idiota esos últimos dos días. No podía continuar de esa manera o el semestre terminaría muy mal.

Publicado por sleysure17

Incursionando en cuanto puede mejorar mi escritura.

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