Sha-Chihoko [Cap 1]


☆*゚ Hola Japón

Tras la culminación del Grand Prix, cada competidor estaba más que listo para regresar a sus vidas; relajarse y disfrutar del tiempo libre antes que las próximas competencias, y arduos entrenamientos comenzarán era el mayor anhelo.

Yuri, después de conseguir su segundo puesto en el campeonato mundial y batir uno de los records de su ídolo, se sentía más que seguro de sí mismo siempre y cuando Victor estuviera a su lado. También, el muchacho con serios problemas de ansiedad sentía que había ganado algo más que una simple medalla, y eso lo alentaba a seguir adelante para superar sus propios límites.

Lo que más quería el joven japonés, en estos momentos, era regresar a su amado hogar con su familia para tomarse –según él– un muy bien merecido descanso. Aunque en realidad, lo que el muchacho oriental más quería eran docenas de su platillo favorito, y sabía perfectamente que su madre lo estaría esperando con un gran tazón de Katsudon.

Victor date prisa. Si seguimos retrasándonos, perderemos el avión —Le reprochó en voz baja y tímida, Yuri a su entrenador quien no dejaba de lucirse ante las cámaras.

Muy bien —Le respondió a Yuri—. Es una lástima que los tenga que dejar así, pero mi prometido me llama. Bye-Bye! —Se dirigió a la prensa meciendo su mano en un saludo casual, dejando a la vista su reluciente argolla.

Desde aquel momento en la catedral de Barcelona donde intercambiaron votos; la leyenda viviente del patinaje sobre hielo no perdía oportunidad alguna de exhibir aquel anillo resplandeciente, y ésta no era la excepción.

Más rojo que el círculo de la bandera japonesa, se encontraba el rostro del joven morocho ante los comentarios osados que no dejaba de repetir el famosísimo Victor Nikiforov. Obviamente que, ese ruso de ojos color zafiro disfrutaba avergonzar a su pequeño pupilo y, futuro esposo.

No entiendo por qué demonios debo acompañarlos —bufó el nuevo campeón del Grand Prix, mientras miraba con desagrado y haciendo un revoleo con sus ojos verdes demasiado notorio hacía la pareja.

No es que el gran y majestuoso “Tigre de Hielo” no quisiera ir, él realmente quería regresar a aquel tranquilo lugar que se encontraba en el país del sol naciente, pero por obvias razones no lo asumiría jamás en público. Después de todo, tenía una imagen que mantener.

❄❄❄❄❄❄❄❄❄❄

¡¡¡Ahí está!!! —se escuchó casi al otro extremo del aeropuerto, pero ¿qué podía ser?

Yuri en ese instante giró su cuerpo en dirección de aquel grito que parecía ser uno de batalla.

¡Maldita sea! —refunfuñó entre dientes el adolecente—. ¡Ya muévete cerdo! ¡Tenemos que irnos ya! —Con desesperación, Yurio agarró a Yuri y comenzó a jalarlo de sus prendas para que empezará a moverse, y en el camino empujó a Victor haciendo que éstos apresurarán notoriamente su marcha para abordar de una buena vez el avión.

¿¡Q-qué!? —Con los ojos grandes y sin entender nada, se dejó arrastrar el japonés.

Había algo en el rostro del ruso menor muy diferente, parecía desespera por subirse a ese avión y marcharse lo más rápido que fuera posible del lugar.

¡¡¡Búsquenlo!!! ¡No lo dejen escapar! —Se oían aquellos gritos cada vez más y más cerca haciendo que el rubio se sintiera aterrorizado.

Tanto era el miedo que recorría su ser que se podría decir que era como si se tratara de un depredador que estaba a punto de cazarlo. El tiempo se agotaba y él necesitaba huir de ahí lo más pronto posible.

Hey, gatito —se escuchó por detrás—. ¡Mira! Son tus admiradoras —con una sonrisa amplia dijo Víctor al ver en la distancia como las Yuri Angels se aproximaban a gran velocidad.

Eufóricas con sus teléfonos en mano, sus remeras con la foto de Yurio usando unas orejas de gato muy divinas y, por supuesto, la medalla de oro; también no podían faltar los carteles los cuales, absolutamente todos, se encontraban decorados con un maravilloso estilo digno de Yuri Plisetsky.

¡Acá está su querido Kitty! —gritó el ruso mayor agitando su mano en el aire para captar la atención de las fanáticas.

¡¡¡закрывает рот идиот!!! —Enojado y desesperado bajó la mano de Victor obligándolo, con una fuerza casi sobrehumana, a dirigirse a la zona de embarque.

Yuri al ver toda la situación se abstuvo de decir algo para no tener ningún tipo de problema, era lo más sabio que podía hacer en ese momento, además de eso se podría decir que le causaba cierta gracia las reacciones de los dos rusos. Sin duda alguna, su vida en Rusia sería muy entretenida gracias a esos dos; pero no había tiempo para seguir soñando despierto. Ya era hora de abordar el avión rumbo a Japón.

Así fue como inició su retorno a casa. Lleno de emociones y grandes ambiciones, temores y anhelos para lo que le espera en el futuro de su carrera y, sobre todo, de su vida al lado de quien alguna vez fue su ídolo.

❄❄❄❄❄❄❄❄❄

Eso sí que estuvo cerca —Soltó en un pesado suspiro Yurio al tomar asiento del lado de la ventanilla.

Había tenido muchísima suerte que las Yuri Angels no lograron atraparlo. También agradeció profundamente que ni Yakov o siquiera Lilia estaban cerca porque sin duda alguna lo obligarían a estar con su club de admiradoras las cuales lo obligarían a usar esas ridículas, pero a la vez tiernas, orejas esponjosas de gato.

Finalmente, tras varias horas de viaje, llegaron al lugar que vio nacer a Yuri Katsuki.

La idea del joven cuyo ojos se podrían comparar con el color del más dulce chocolate era pasar desapercibido, pero nada puede serlo si se tiene en cuenta que fue besado, en medio de una competencia mundialmente televisada, por el deportista más codiciado del planeta; además de eso no sólo ser su entrenador sino que se convertiría en su prometido y a eso hay que sumarle que, aparte de romper uno de los records del ruso que tanto admiró, terminó en el segundo lugar de la competencia más importante del patinaje sobre hielo.

Claro que no. Ya no podía pedir aquella vida de tranquilidad al lado de aquel hombre de cuerpo griego, nalgas doradas y lágrimas de diamantes.

Únicamente Minako sabía cuándo Yuri y compañía llegaría a Japón, pero como lo supuso el japonés de ojos café una multitud lo estaba esperando en el aeropuerto.

Yuri es muy popular —susurró el galán de cabellos plateados al oído del nipón provocando que se sonrojase no tanto por las palabras en sí, más bien, por sentir aquella voz que lo estremecía tan cerca de su ser.

Esa voz, esa que le traía recuerdos demasiados fogosos para poder contenerlos dentro de él.

Glosario:

закрывает рот идиот = Cierra la boca, idiota.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Crea tu sitio web con WordPress.com
Empieza ahora
A %d blogueros les gusta esto: