VICDER: CAPITULO TREINTA Y CUATRO


La temperatura del salón aumentó cuando cientos de rostros se volvieron hacia Vicder.

Quizás los invitados no le habrían dedicado ni un segundo de atención y le habrían dado la espalda sin más, con indiferencia, si la invitada especial del emperador no hubiera sido una Joven con el cabello aún Húmedo, guantes de seda manchados y no hubiera llegado tan tarde. Todo el mundo clavo su mirada en Vicder, paralizada en lo alto de la escalera. La Joven sintió los pies soldados al suelo, atrapados en cemento.

Vicder busco a Yuuri, quien la miraba asombrado sin dar crédito a lo que veían sus ojos. A pesar de todo lo sucedido en su última conversación, el joven no había perdido la esperanza de que apareciera en cualquier momento e incluso le había reservado un sitio como su invitada especial. Vicder imaginaba muy bien hasta que punto Yuuri debería estar arrepintiéndose de aquella decisión.

Junto a él, el rostro de Mari empezaba a encenderse bajo el resplandor de las lamparas de araña. Observo a su hermanastra y  a Anya, por sus expresiones comprendió la mortificante humillación a las que creían estar viéndose sometidas. En cierta forma disfrutaba darles una sorpresa de esta forma, no las necesitaba para poder asistir a un baile.

El problema, es que estaba perdida.

Era prácticamente seguro que Mari le había contado todo a Yuuri de que era una ciborg.

Además, La reina Minako pronto repararía en ella y adivinaría que era Lunar, la arrestarían, puede que incluso la sentenciaran a muerte, si no es que el doctor Feltsman la encontrara antes y la sacara de las orejas por haber roto la promesa.

Sin embargo, había asumido el riesgo. Había decidido ir hasta allí ella sola, para salvar a Yuuri y advertirlo del peligro, no iba a permitir que todo aquello fuera en vano.

Irguió la espalda y levanto la barbilla. Tomaría una actitud de todo una Diva como le decía a veces Christophe. 

Se recogió la falda de seda, miro fijamente a Yuuri y empezó a descender los escalones, despacio.

La mirada del emperador se suavizo y dejó traslucir un brillo divertido, como si aquel aspecto tan curioso -que le parecía encantador- fuera justo lo que esperaba de una prestigiosa mecánica.

Un murmullo recorrió la sala cuando el tacón del botín de Vicder repico contra el suelo de mármol con precisión calculada, la marea de vestidos comenzaron a apartarse de su camino. Las mujeres cuchicheaban tapándose la boca con las manos. Los hombres alargaban el cuello tratando de enterarse de lo que se comentaba en susurros.

Incluso los sirvientes se habían detenido a mirarla, llevando aún en alto las bandejas repletas de exquisiteces envueltas en nubes aromatizadas de especies y jengibre, que hicieron rugir el estomago de Vicder. Hasta ese momento no se había dado cuenta de lo hambrienta que estaba. Con todos los preparativos para huir de la ciudad y el rechazo de la invitación del príncipe, no había probado bocado alguno; sumada la angustia que le provocaba aquela situación, no era de extrañar que se sintiera mareada. Hizo lo que pudo por no pensar en ello, por ser fuerte, pero los nervios se apoderaban de sus tensos músculos a cada paso que daba. Los latidos de su corazón retumbaban en su cabeza.

No hubo mirada que no le repasara de arriba abajo, con burla o celos. No hubo cabeza que no se volviera para cuchillear dando alas a los rumores. Empezaron a pitarle los oídos  por las conversaciones fraccionadas que escuchaba ——”¿Una invitada especial? Que desfachatez anunciar así a una plebeya“, “Pero, ¿quien es?, ¿sera la amante del emperador?”, “No puede ser miembro de alguna realeza, ¡ya me hubiera dado cuenta!, hasta ahora la veo” ——, hasta que reguló la interfaz de audio y las silencio.

Nunca en toda su vida se había alegrado tanto de no poder sonrojarse.

Yuuri frunció levemente los labios, aunque conservaba cierto aire de desconcierto, no parecía molesto o indignado. Vicder tragó saliva. A medida que se acercaba a él, crecía en su interior la ardiente necesidad de envolverse en sus propios brazos, aunque le encantaba el vestido tenia muchos lados escotados y apenas le cubrían el pecho, se sentía como si estuviera desnuda. A pesar de la sensación se resistió, no creería que su aspecto le preocupara mucho a Yuuri en esos momentos.

En todo caso, lo más probable era que se estuviera intentando calcular hasta donde estaba hecha de metal y silicio.

Vicder mantuvo la barbilla erguida en todo momento, sin detallar el escozor de los ojos, a pesar de que el pánico había disparado las alarmas y llenaban su campo de visión de advertencias.

No tenía la culpa de que él se hubiera sentido atraído por ella. No tenía la culpa de haberse sentido bien al compartir a su lado. No tenía la culpa de ser una ciborg. No pediría disculpas.

Concentro todas sus fuerzas en seguir caminando, en avanzar sin titubeos, mientras los invitados se apartaban a su paso y volvían a cerrar filas a sus espaldas.

Sin embargo, antes de llegar hasta el emperador, una figura se abrió camino entre los curiosos y le cerró el paso. Vicder se detuvo en seco, paralizado por la mirada colérica de su madrastra.

Parpadeó, confusa, hasta que la realidad se impuso con torpeza sobre el momentáneo silencio Habia olvidado por un momento que Anya y Mary estaban allí.

Las ruborizadas mejillas de su Madrastra, salpicadas de manchas, se traslucían a través de su pálida piel, y su pecho sabía y bajaba bajo el escote apretado de su vestido debido a la respiración agitada. Las risitas desconcertadas cesaron y bombardearon a preguntas a los que se encontraban en las ultimas filas, quienes a pesar de no ver que sucedía, sentían cómo la tensión rompía contra ellos.

Anya alargó la mano en un gesto veloz y la cerró sobre la falda de Vicder para agitar la tela.

—¿De dónde lo has sacado? -Preguntó sin apenas mover los labios, en voz baja, como si le preocupara armar más revuelo del que Vicder ya había causado- ¿Acaso te has atrevido a robarme de nuevo? 

La Joven apretó los dientes, retrocedió un paso  arrebatandole el vestido de la mano.

—Una cliente me lo dio como pago por un trabajo, nunca te he robado nada.

Detrás de su madre, Mary ahogó un grito y se llevó las manos a la boca. Vicder se volvió hacia ella y descubrió que le miraba los pies con expresión horrorizada.

Vicder se estremeció, imaginando que Anya al mover la tela del vestido descubrió su pierna bionica a la vista de todos, hasta que Mary señalo al suelo y gritó con voz Chillona:

—¡Los zapatos! ¡Esos zapatos eran de Yuko! ¡Se los ha puesto!

Anya entrecerró los ojos.

—¡Ladronzuela! como osas de manchar la memoria de mi hija de esta forma. ¿Como te atreves a venir aquí y ponernos en ridículo? -Apuntó hacia la majestuosa escalera con decisión, alargando el brazo por encima del hombro de Vicder-. Te ordeno que vuelvas a casa ahora mismo, antes de que sigas avergonzándome.

—No -contestó Vicder alzando la barbilla, apretando los puños-. Tengo tanto derecho a estar aquí como tú.  Ya me cansé, No permitiré que me sigas pisoteando y mancillando solo por tus prejuicios.

—¿Qué? ¿Tú? ¿te atreves hablarme así? Mocosa malagradecida! -Anya empezó a alzar la voz-. Si no eres más que maldita huérfana cib…

Se mordió la lengua, negándose, a pesar de todo, a compartir el secreto mortificante de su hijastra y procediendo, en cambio, a abrir la palma de la mano y llevar el brazo hacia atrás.

Los invitados ahogaron un gritó y Vicder se estremeció, pero Anya no llegó a abofetearla.

Yuuri estaba junto a la madrastra, sujetándole la muñeca con firmeza. La mujer se volvió hacia él con el rostro encendido por la ira, la cual apaciguo de inmediato al reconocer al susodicho que la retuvo.

Anya se encogió tartamudeando.

—¡Su Majestad!

—Ya basta  -dijo Yuuri con voz suave, aunque firme, antes de soltarle la muñeca.

Anya trato de hacer una lastimosa reverencia, bajando la cabeza hasta el pecho.

—No sabéis cuánto lo lamento, su Majestad. Disculpad el arrebato y mis maneras… Esta Joven es… Siento que haya interrumpido… Es mi pupila y no debería estar aquí…

—Por supuesto que debería  -la contradijo Yuuri con ligereza antes de clavar sus ojos en Vicder, como si creyera que solo bastaba su presencia para neutralizar la hostilidad de Anya-. Es mi invitada personal y la he estado esperando toda la noche.

Yuuri miró a su alrededor, oteando por encima de las cabezas de los conmocionados y sorprendidos asistentes del baile, en busca de la orquesta que había enmudecido sobre el escenario.

—¡Esta es una noche de fiesta y celebración! -dijo en voz alta- ¡Por favor, todo el mundo a bailar!.

La orquesta empezó a tocar de nuevo, insegura al principio, hasta que la música volvió a inundar el salón. Vicder no recordaba en que momento había dejado de oírla, aunque la interfaz auditiva seguía amortiguando el ruido de fondo. (poner canción: La Valse de L’Amour  para el ambiente)

Yuuri se volvió hacia ella. Vicder tragó saliva y se dio cuenta de que estaba temblando de rabia, de miedo, de nervios, de saberse atrapada en sus ojos castaños. Tenia la mente en blanco, no sabía que hacer, si darle las gracias o volverse y seguir gritando a su madrastra; aunque Yuuri no le dio opción a decidirse ni uno ni por lo otro.

El Joven  tomó la mano de Vicder con una, con la otra le rodeo la cintura y, antes de que esta se diera cuenta, la había arrancado del lado de su madrastra y hermanastra y la estrechaba entre sus brazos.

Estaban bailando. 

Con el pulso acelerado, trató de apartar la mirada de Yuuri y echó un vistazo a su alrededor por encima del hombro del joven.

Eran los únicos que bailaban.

Yuuri también debió de percatarse de ello, ya que separó la mano de la cintura de Vicder un instante e hizo un gesto a sus estupefactos invitados.

—Por favor, están en vuestra casa. Disfrutad de la música -dijo con un tono que pretendía ser tanto motivador como imperativo.

Incómodos, quienes se encontraban más cerca intercambiaron una mirada con sus parejas y el salón no tardó en llenarse de faldas ahuecadas y faldones de chaqué. Vicder se aventuró a mirar fugazmente hacia el lugar donde habían abandonado a Anya y a Mary. Ambas mantenían la compostura, muy estiradas, en medio de la multitud en constante movimiento,observando como Yuuri  guiaba a Vicder con precisión de experto cada vez más lejos de ellas.

—No sabes bailar, ¿verdad? -murmuro Yuuri, aclarándose la garganta.

Vicder volvió a mirarlo; la cabeza seguía dándole vueltas.

—mmm Lo mio es la mecánica.

Yuuri enarcó las cejas con aire burlón.

—Créeme, me he dado cuenta. ¿Eso de los guantes que te regalé son manchas de grasa?

Avergonzada, miró los dedos entrelazados y los manchurrones negros sobre la seda blanca. Sin tiempo para disculparse, sintió que la empujaba suavemente para separarla de él y que la hacia girar por debajo se su brazo. Vicder contuvo la respiración,sintiéndose ligera como una mariposa, hasta que tropezó por culpa del diminuto pie biónico y cayó en brazos de Yuuri.

El joven sonrió divertido y la ayudo a recuperar el equilibrio y la distancia de un brazo que debían mantener las parejas durante el baile, pero no se burlo de ella.

—Así que esa es tu madrastra.

—Tutora legal.

—Eso, disculpa. Parece una verdadera… joya.

Vicder ahogó una risotada y notó que empezaba a relajarse. No notaba mucho el pie, la pierna empezaba a dolerle de ir arrastrándolo, pero se resistió a cojear, por mucho que eso la hubiera aliviado, imaginando siempre a la perfecta Mary con su vestido de baile y sus tacones, deseando que su cuerpo se moviera con la misma gracilidad.

Al menos parecía que empezaba a memorizar los pasos de baile y viendo que cada nuevo movimiento era ligeramente más fluido que el anterior,  incluso llegó a creer que sabía lo que hacía. Aunque debía admitir que la suave presión de la mano de Yuuri en su cintura también la ayudaba.

—Siento lo de antes -se disculpo Vicder-. Lo de mi madrastra y mi hermanastra. Y todavía piensan que soy yo quien las pone en ridículo, ¿te lo puedes creer? -dijo con voz animada para dejar claro que bromeaba, aunque se descubrió pendiente de la respuesta de su pareja de baile,  preparándose para ese fatídico momento en que Yuuri le preguntaría si era cierto.

Si realmente era una ciborg.

Al ver apagarse la sonrisa de Yuuri, Vicder comprendió que el temido momento había llegado demasiado pronto y deseó no haber abierto la boca. Deseó que pudieran seguir fingiendo eternamente que nadie conocía su secreto. Que él todavía no lo sabía.

Que todavía quería que fuera su invitada especial.

—¿Por qué no me lo dijiste? -preguntó Yuuri, bajando la voz a pesar de que los envolvían el murmullo de risas y el repiqueteo de los tacones.

Vicder abrió la boca, pero las palabras se atoraron en la garganta. Ojalá pudiera desmentir lo que Mary le hubiera dicho y tildarla de embustera; sin embargo, ¿que conseguiría con ello? Más mentiras. Más traiciones. Los dedos de la mano metálica, los rígidos e implacables límites de su extremidad, se cerraron ligeramente sobre el hombro de Yuuri, quien ni siquiera se inmutó, esperando una respuesta.

Yuuri le dio una vuelta completa, haciendo que su cuerpo se arqueara hacia atrás mientras el la sostenía en sus brazos. Los músicos terminaron el suave vals y comenzaron con una balada. Uno de ellos, tomo un micrófono y empezó a cantar (poner -Aqui- Encantada)

de mis favoritas ❤

La incorporo nuevamente y comenzaron a bailar la nueva canción iniciando con acordes de piano. Vicder necesitaba descansar la mente ahora que ya no habría secretos entre ellos. Aunque tampoco era cierto del todo. Él todavía no sabía que era lunar.

Volvió a abrir la boca, sin saber qué iba a decir exactamente, hasta que las palabras salieron delante por si solas en un susurro, filtrándose con el canto.

—No sabía como

La mirada de Yuuri se suavizó y se le formaron unas pequeñas arruguitas en las comisuras de los ojos.

—Lo habría entendido  -aseguró-.

El joven emperador se acerco a ella de manera casi imperceptible, rompiendo el código de la distancia, el codo de Vicder se deslizo  hasta el hombro del joven de un modo muy poco natural. Aún así, Yuuri no retrocedió, no se estremeció ni se puso tenso.

¿Lo sabía y no  le repugnaba? A pesar de todo ¿todavía le apetecía tocarla? ¿Era posible que, tal vez, no sabía como, todavía le gustara?

Vicder pensó que, de haber podido llorar. lo habría hecho.

Yuuri la aparto un poco tomándole la mano para girar juntos al sentido de las agujas del reloj, sonrieron tímidamente. Volvió a acercarla, tomándola de la cintura, moviéndose con el ritmo de la música en los suaves pasos, girando hacia la derecha.

Volvió a impulsarla hacia fuera sin soltarle realmente las manos, la acerco de nuevo haciendo que girara dos veces y volvieron a balancearse con pasos de vals, de un momento a otro Yuuri la alzo haciendo que giraran en su ege. Vicder soltó una pequeña risa nerviosa y al bajar, cayo en los brazos de Yuuri, moviéndose al rededor del salón.

Curvó tímidamente los dedos sobre el pelo de la nuca de Yuuri y se dio cuenta de que estaba temblando, tenía miedo que la rechazara pero no lo hizo. No se aparto de ella.

Yuuri separó los labios, apenas un resquicio, al parecer no era la única a quien le costaba respirar.

—Es solo que -empezó a decir, pasándose la lengua por los labios- no es algo que me guste hablar. No se lo he contado a nadie. Que… que…

—¿Que no la conociera?

Las palabras de Vicder se desvanecieron ¿”La”?

Apartó con delicadeza los dedos repentinamente rígidos del pelo de Yuuri y volvió a descansar la palma de la mano en el hombro.

Su mirada se volvió compasiva.

—Entiendo por que estabas tan triste y alejada últimamente, ahora me siento un poco egoísta  -Yuuri apretó la mandíbula y en su rostro se dibujó un ceño cargado de culpabilidad-. Se que debería haberlo imaginado, después de decirme que estaba enferma, pero entre la coronación, la visita de la reina Minako y el baile… supongo que lo olvidé. Ya se que eso me convierte en el mayor imbécil del mundo, que tendría que haberme figurado que tu hermana había… y que por eso ignoraba mis coms. Ahora todo tiene sentido. -la atrajo hacia si, tan cerca que Vicder hubiera podido reposar la cabeza en su hombro, aunque no lo hizo. El cuerpo de la joven había recuperado su rigidez anterior y parecía haber olvidado los pasos de baile-. En cualquier caso, me habría gustado que me lo hubieras dicho y no haberme enterado por tu hermanastra.

Vicder bajó la vista hacia el hombro de Yuuri, con la mirada perdida.

—Lo sé -murmuró- Tendría que habértelo dicho.

Vicder tuvo la sensación de que sus partes artificiales se comprimían unas contra otras y la prensaban en su interior.

Yuuri no lo sabía.

Sin embargo, después de haber experimentado la reconfortante sensación de creerse aceptada, volver a confinarse una vez más en el secretismo  le resultaba más insoportable que mentirle.

—Yuuri -dijo, intentando sacudirse de encima la tristeza en la que estaba a punto de hundirse. Se apartó de él a un brazo de distancia para recuperar la separación que se consideraría aceptable o entre una mecánica y su emperador. Yuuri perdió el paso por primera vez y parpadeó sorprendido sobre su actitud. Vicder trató de ignorar el sentimiento de culpa, que le producía un nudo en la garganta-. He venido a decirte algo. Es… importante. -miró a su alrededor para asegurarse de que nadie podía oírlos. A pesar de que se descubrió destinataria de alguna que otra mirada celosa, gracias al volumen de la música  nadies estaba lo bastante cerca para alcanzar a oírlos y no vio a la reina lunar por ninguna parte (la cual había olvidado por un instante su existencia)-. Escúchame bien: No puedes casarte con Minako. Tanto da lo que quiera o con que te amenace.

Yuuri se sonrojó al instante.

—¿A qué te refieres?

—No se conformará únicamente con la comunidad. Se case o no se case contigo,piensa declararle la guerra a la tierra de todas formas. Solo quiere casarse contigo y ser emperadora porque eso le allana el terreno.

Esta vez fue Yuuri quien echó un vistazo a su alrededor mientras trataba de adoptar una fría indiferencia que ocultara su alarma. Aun así, la preocupación se traslucía en su mirada.

—Y no solo eso. Sabe lo de Makka… Lo que Makkachin estaba averiguando, sabe que intentabas encontrar a la princesa Svetlana y esta utilizando esta información para dar con ella por su cuenta. Ha enviado a su gente a buscarla, si es que no la han localizado ya.

Yuuri se volvió hacia ella, atónito.

—Y lo sabes -prosiguió Vicder, sin darle tiempo a interrumpirla-. sabes muy bien que no te perdonará que hayas intentado encontrar a la princesa -trago saliva-, Yuuri, en cuanto se case contigo y obtenga lo que quiere…. te matará.

Yuuri Palideció.

—¿Como sabes todo eso?

Vicder inspiró hondo,Exhausta después de haberse desprendido de toda aquella información, como si solo hubiera reservado energía suficiente para llegar a este momento,  la canción ya terminaba, tenia que aprovechar el momento.

—Por el chip D-COM que encontré en el interior de Makkachin. Hay una chica, la programadora del chip… Uf. Es un poco complicado pero tus sospechas de quien inserto ese chip en Makka es cierto, fue la tamaturga Mila. 

Vicder vaciló unos instantes al pensar que debía entregarle el chip mientras aún estuviera a tiempo. Tal vez él consiguiera obtener más información a través de la joven, el único problema era que, con las prisas por llegar al baile, había guardado el chip en el compartimiento de la pantorrilla. El estómago le dio un vuelco. Sacarlo en esos momentos significaría revelar su secreto ante Yuuri y todos los presentes.

Tragó saliva , tratando de olvidar la creciente angustia. ¿Acaso era más importante salvaguardar su honor?

—¿Hay algún sitio al que podamos ir? -pregunto-. Lejos de la gente. Te lo contare todo.

Yuuri miro a su alrededor mientras bailaban, habían recorrido casi todo el salón y se encontraban ante las imponentes puertas que daban a los jardines reales.

Mas allá de los escalones, un sauce llorón derramaba lágrimas sin descanso bajo el intenso chaparrón y un coqueto estanque parecía a punto de desbordarse. Las ráfagas de lluvia que aporreaban los cristales casi conseguían ahogar la música.

—¿Qué te parecen los jardines? -propuso Yuuri,ella asintió y tomándose de las manos caminaron hacia la salida. Habían dado unos cuantos pasos cuando una sombra se interpuso adelante de ellos-.

Vicder levantó la cabeza y vio el descontento rostro de un funcionario de la casa real que miraba a Yuuri  con los labios tan fruncidos que empezaron a volverse blancos. El hombre ni siquiera se indigno a mirarla.

—Su Majestad -dijo, con el rostro demacrado-, ha llegado la hora.

Como están gente bella!! Disculpen haber tardado tanto en actualizar pero aquí os traigo el nuevo capitulo y tenemos el Baile!!! Que les ha parecido??? 🙂

Vicder corre mucho peligro que la agarren!!!

Como adicional para dar un toque un poco más intimo se estarían utilizando dos canciones, la del primer baile es ” La Valse de L’Amour” de Cinderella y del segundo baile seria la canción de “Aqui” de Encantada. Se los detallo para que lo puedan buscar y la escuchen al momento en que se les indica en la historia :3 ojala les guste

Y como pregunta personal: ¿Ustedes como están y sus familias? Hay un caos total en el mundo por la epidemia que se esta enfrentando. Cuídense mucho, de corazón, ojala podamos salir pronto de esto. Les mando un abrazo enorme

También les comento que estoy llevando mi historia a Alianza YOI por si gustara seguirme en esa plataforma también, ❤ 

No se les olvide votar y comentar que les parece, ustedes me motivan mucho a seguir y me encanta leerlos.

Nos vemos Pronto!!

Publicado por dmoonbrillentq

Dmoonbrillentq me encanta leer y ver anime, es una forma de poder desprenderme de toda la realidad y adentrarme a miles de aventuras que disfruto montones, por lo que cada historia y experiencias me encantaría poder compartirlo con ustedes. A nivel más personal amo la música y el baile <3 y ayudar a las demás personas, por lo que si necesitas en algún momento poder conversar con alguien aquí estaré

4 comentarios sobre “VICDER: CAPITULO TREINTA Y CUATRO

  1. me encanto armar las canciones para el baile!!! más la de Aqui, es que es tal cual se siente Yuuri con Vicder y que a la fuerza tiene que seguir a sus deberes que a lo que quiere su corazón, es tan cruel y hermoso!!!

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  2. Listo…ya me pude calmar xD (?) mujer en serio este capitulazo me ha dejado en shock, osea, no quiero que Minako me joda a mi bella vicder!!! pero esto es tan necesario para la trama, amdeas que Yuuri aun no sabe del todo que ella es Cyborg!!! ljashgdkagsdjas (o si? xD) debo releerme los ultimos tres capis (yo quedpe por allí antes que Watta me borrara mi cuenta)

    ahhh la escena del baile y tu yuuri coqueto de alcurnia me pueden, ❤ ❤ ❤

    gracias por ese bello trabajo Dmoon!!!!!!!

    Me gusta

  3. ASDOÍUGASDJLÑHASGKAGDSJLKÑJASGDKJASDGILJAFKAHSGDKASDGJLÑKRADÑJGDASKHFDASKRHADSJHGDASKHFDASKHLRDASHKGLSDRFLASDFJKGSDFSHKLASDRFJASDFJGKADSFKHASDLFJLASDFJAKSGDFJGKASDFDJLASDFASDJKGASDFJASDKHLASDFJKASDJKAGSDFJKGASDFJKGASDFFFFFFFDASGJFDASDJAGSDFHAGSFHAGSDFDDJGASKDFAS

    DIOS DIOS DIOS DIOS DIOS!!!! ESTO ME HA DEJADO FRIKEADAAAAAAAAAA OSEAAAAAA !!!!!!! XDDD NO PUEDO QUEDARME ASI CON ESTA DUDAAAAAAAAA MUJER TE HAS LUCIDOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!!!!! TOT AMO VICDERRRRRRR

    Le gusta a 1 persona

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