VICDER: CAPITULO VEINTICUATRO


Vicder se agachó junto al muro que rodeaba al palacio. El tacto frío de la piedra le traspasa la camiseta. Los manifestantes se habían ido, las pancartas pisoteadas era el único testimonio que quedaba de ello, incluso los guardias habían abandonado el patio, pero la puerta seguía cerrada.



Por fin se habían detenido el temblor de sus piernas y manos, su respiración se había regulado. Con todo el desconcierto seguía reinando en su interior. Con mayor insistencia que nunca.



Era Lunar. De acuerdo.


Una especie rara de lunar, un caparazón, incapaz de manipular los pensamientos y las emociones de los demás e inmune a ser manipulada. De acuerdo.



Pero entonces ¿como rayos se explica lo qué pasó? Porque lo que hizo Minako fue todo lo contrario a lo que le habían dicho. Fue totalmente vulnerable.



Lanzó un gruñido cargado de frustración. La curiosidad por conocer su procedencia, su pasado, nunca había sido tan alucinante. Necesitaba saber la verdad. 



El zumbido de las puertas al deslizarse por los rieles enterrados la sobresalto. Vicder alzo la vista y vio a un guardia que avanzaba en su dirección.


—¿Linh Vicder? -pregunto alargando un escáner-. 



La joven parpadeó, se levantó con cierta dificultad y se apoyó contra la pared para sostenerse en pie.



—¿Sí? -contestó tendiéndole la muñeca-. 



El escáner emitió un pitido y el guardia lo verificó.


—Disculpe los inconvenientes Linh Vicder, pero como entenderá. Estábamos en una situación un poco complicada.



—Lo entiendo, no se preocupe -respondió Vicder con una media sonrisa-.



El guardia sonrió mas abiertamente.




—Permíteme acompañarle, su Alteza pidió que la lleváramos con él y al parecer, creo que necesita un poco de ayuda para caminar -El guardia le tendió la mano-.




Vicder revisó sus guantes que estuvieran bien puestos y miró hacia atrás. ¿Sería seguro entrar? Ya la Reina la vio, igual tendría que comentarle lo sucedió al doctor Yakov y necesitaba una explicación de todo. Inhalo y exhalo el aire una vez y le tomo la mano al guardia real. 



Este la tomo de la cintura para ayudarla a caminar y le sonrió cálidamente. Vicder se sentía demasiado incómoda tenerlo tan cerca así que se apartó un poco.



El guardia entendió el mensaje así que la soltó, solo manteniendo como apoyo las manos que los unían.



El vestíbulo que se abría al otro lado era un lugar reconfortantemente fresco y lleno de suntuosas esculturas de jade, de flores exóticas, de voces y pasos de decenas de diligentes diplomáticos, aunque Vicder apenas reparo en todo aquello. Le aterrorizaba la idea de encontrarse cara a cara con la Reina Minako, pero a quien logró ver fue a Yuuri. La esperaba totalmente serio apoyado contra una columna tallada.




El joven se enderezó al verla y la saludó con una sonrisa radiante, la cual desapareció enseguida en el momento en que noto que el guardia venia demasiado cerca y agarrado de la mano de Vicder.



Yuuri levantó una ceja mirando fijamente al guardia cuando estuvieron lo suficientemente cerca.



-Agradezco que la trajeras Smith, ahora puedes soltarla y retirarte a tus deberes -ordeno Yuuri fríamente-




El guardia quedó en shock un momento, al ver que el príncipe achicaba cada vez más los ojos soltó a Vicder.



—Fue un placer conocerla señorita, espero verla de nuevo próximamente -sin decir más, este dio un saludo y se marchó.



Vicder miraba la escena sin entender lo que sucedió, cuando Yuuri la volvió a mirar, ella inclinó la cabeza como un saludo.



—Alteza.



—Linh Méi, Makkachin me dijo que estabas esperando.




—Sí, no dejaban entrar a Nadie en el palacio. Solo quería asegurarme que la recibiera sin contratiempos -entrelazó las manos en la espalda-. Espero que el problema de seguridad nacional se resuelva sin problemas.



Vicder había adoptado un tono ligero y desenfadado, pero vio que Yuuri vacilaba un poco antes de responder.




—Ruego que me disculpes por robarte un poco más de tiempo, pero quería agradecerte personalmente que la hubieras arreglado.



Vicder se encogió de hombros. 



—Ha sido un honor, Espero… espero que encuentres lo que buscas.



Yuuri entrecerró los ojos con recelo y lanzó una mirada de soslayo a dos mujeres elegantes que pasaban junto a ellos. Ninguna parecía mostrarles ni un poco de atención. Cuando se alejaron Yuuri soltó un suspiro y se volvió hacia ella.


—Hay novedades, tengo que ir a hablar con el doctor Feltsman.


Vicder asintió, tal vez con demasiada vehemencia, para darle entender que lo comprendía. 


—Claro -dijo, retrocediendo hacia las imponentes puertas- Ahora que ya tienes a Makkachin, iré…



—¿Te gustaría acompañarme? 



La joven se detuvo con un pie levantado.


—¿Disculpa? 



—Así puedes comentarme lo que le ha pasado. 



Se retorció las manos, no sabía si el cosquilleo que le recorría la piel lo había provocado el halago o el miedo. Aún no podía sacar de su mente la sensación de ahogo cuando miro a la Reina. Sin embargo, se descubrió intentando reprimir una estúpida sonrisa.



—Claro, me gustaría.



La respuesta pareció complacer a Yuuri quien volvió a sonreír radiantemente. Le ofreció el brazo para que ella lo tomara y así lo hizo.


—Bueno… que le ocurría? -pregunto el príncipe mientras cruzaban el majestuoso vestíbulo.



—Un chip  -contestó Vicder- un chip de comunicación directa interfería con la comunicación de encendido, creo. Solo había que quitárselo para que volviera a despertar.



—¿Un chip de comunicación directa? 



Vicder echó un vistazo a la gente que andaba al rededor bajando la voz antes de contestar.


—Eso mismo, una D-COM. ¿No se lo instalaste tu? 


Yuuri negó con la cabeza antes de contestar.


—No, utilizamos esas clases de chips para las conferencias internacionales, pero, aparte de eso, creo que ni he visto cómo son.


Vicder frunció los labios, recordando todo lo que había dicho Makka cuando despertó.
Era muy probable que se estuviera compartiendo la misma información a alguien más sin que se dieran cuenta.


Pero, ¿quien la habrá recibido?



—¿Vicder?

La joven apretaba más el brazo de Yuuri, deseaba confesarle que sabía sobre la investigación, que era muy probable que alguien más también estuviera al tanto, pero no podía decirle nada en medio de los transitados pasillos del palacio.


—Alguien ha debido de tener acceso a ella antes de que se averiara, para introducirle el chip.



—Pero, ¿porque alguien le insertaría un chip defectuoso?.



—No creo que sea defectuoso. Parece ser que Makka envió cierta información a través de la conexión antes de apagarse.



—¿Que…? -Yuuri vaciló, Vicder vio el nerviosismo en la mirada, la tensión en el gesto. Yuuri inclino la cabeza hacia ella, sin aflojar El Paso- ¿Que tipo de información se puede enviar a través de una D-COM directa?



—Cualquier cosa que pueda enviarse a través de la red.


—Pero aunque alguien pudiera acceder a ella de forma remota, ¿no se tendría que dar el permiso para ello?.



—No lo se, desconozco el funcionamiento de una com directa en el modelo de Makka, sobre todo cuando no fue diseñada para ello. Sin embargo, cabe la posibilidad de que, quien le instalara ese chip lo hiciera con la intención de encontrar información específica…



Yuuri tenía la mirada perdida, mientras cruzaban el puente de cristal que conducía al ala de investigación.




—Entonces, ¿Cómo puedo saber quien le ha colocado ese chip y lo que ha averiguado a través de ella? 



Vicder trago saliva



—He intentado de iniciar la conexión pero parece que está desactivada. Seguiré intentándolo, aunque ahora es imposible saber quien es el que estaba al otro lado. En cuanto a lo que haya averiguado…



Yuuri capto lo que insinuaba el tono de voz de Vicder. Se detuvo en seco, se volvió hacia ella tomándola con ambas manos de los hombros. La miraba con ojos centelleantes.



Vicder bajo la voz y las palabras le salieron como un torrente.



—Se lo que estás buscando, oí una parte de la conversación cuando Makkachin estaba despertando. Pero fue sin querer, ella no sabía que no estabas allí.





—Ni siquiera yo se todavía lo que ha descubierto


Vicder asintió con la cabeza.




—Es… interesante.


La mirada del príncipe se iluminó y bajó la cabeza, acercándose a la Joven.




—Esta viva, ¿Verdad? ¿Sabe Makkachin donde encontrarla?




Vicder sacudió la cabeza. El pánico había vuelto a apoderarse de ella, pues era consciente de que Minako estaba en algún lugar en aquellas paredes.



—No podemos hablar de eso aquí. Además, en cualquier caso Makka sabe mucho más que yo.




Yuuri frunció el ceño y la soltó retrocediendo, pero Vicder vio que el príncipe seguía dándole vueltas a la cabeza mientras se encaminaban hacia la zona de ascensores y le daba instrucciones al androide que aguardaba junto a las puertas.




—Entonces  -dijo Yuuri, cruzando los brazos mientras esperaban -, estás diciéndome que Makka posee información importante , pero que, tal vez, alguien que desconocemos dispone de la misma información.



—Eso me temo -contestó Vicder-. Además el chip en cuestión es… distinto. No es ni de silicio ni de carbono. Es la primera vez que veo un chip con esas características.


Yuuri  se le quedó mirando con el ceño fruncido.




—¿Cómo es eso posible?.





Vicder alzó los dedos como si sostuviera entre ellos el chip y lo tuviera allí delante.




—En cuanto a tamaño  y forma, parece un chip normal y corriente, pero brilla mucho. Como… si tuviera incrustado piedras preciosas diminutas, y tiene un tono perlado.




Yuuri empalideció de pronto. Un segundo después, cerro los ojos con el rostro crispado.



—Es Lunar.



—¿Qué? ¿Estás seguro?


—Sus naves están hechas del mismo material. No sé exactamente qué es, pero… -Lanzó una maldición y se masajeó la sien con el pulgar-. Tiene que haber sido Mila Bavicheva, o su guardia. Llegaron pocos días antes de que Makkachin dejara de funcionar, y Makka lo presentía, no dejaba de gruñir cuando ellos estaban cerca.


—¿Mila?


—La taumaturga de Minako. La lacaya que le hace los trabajos sucios.


Vicder sintió una fuerte presión en los pulmones. Si la información había ido a parar a manos de Mila, entonces no cabía duda alguna de que habría llegado a oídos de la reina.




—Ascensor B para su Alteza Imperial -dijo el androide cuando se abrieron las puertas de la segunda cabina.





Vicder siguió a Yuuri, incapaza de reprimir una mirada de soslayo a la cámara del techo. Si los lunares se habían infiltrado en un androide de la casa real, podían haberse infiltrado en cualquier lugar del palacio.

Se apartó un mechón de pelo suelto y se lo coloco detrás de la oreja mientras las puertas se cerraban, tratando de controlar su paranoia, tenía que actuar de manera natural.

—Por lo que veo, las cosas no van muy bien con la reina ¿no?


El rostro de Yuuri se contrajo con amargura, como si no existiera tema de conversación más desagradable que aquel, y se apoyó contra la pared del ascensor. A Vocder le afectó ver cómo el porte real abandonaba al joven y bajó la vista hacia las puntas de las botas.

—No creo que sea posible odiar tanto como yo odio a esa mujer. Es mala, realmente mala.


Vicder dio un ligero respingo.

—Crees que es seguro… Es decir, si colocó ese chip en tu androide…


Comprendiendo lo que la joven quería decir, Yuuri lanzó una mirada fugaz a la cámara y se encogió de hombros.



—Me da igual. Ella sabe que la odio. Créeme, hace méritos.




Vicder se humedeció  los labios.



—He visto lo que les ha hecho a los manifestantes.




Yuuri asintió.



—No tendría que haberle permitido que se enfrentara a ellos. En cuanto las telerredes informen de lo rápido que ha conseguido controlarlos, la ciudad se sumirá en el caos. -Cruzó los brazos y volvióa encogerse de hombros-. Y por si fuera poco, ahora cree que damos cobijo a desertores lunares.




Vicder sintió que el estómago le daba un vuelco.



—¿De verdad?




—Ya lo sé, es absurdo. Lo último que desearía es más lunares ávidos de poder corriendo a sus anchas por mi país. ¿Por qué iba yo a…? ¡Aj! No sabes lo frustrante que es.


Vicder se frotó las manos, repentinamente nerviosa. Ella era la razón la que Minako creía que Yuuri daba cobijo a lunares. Ni se le había pasado por la cabeza que la posibilidad de que la reina la viera también pudiera poner en peligro a Yuuri.


Al ver que seguía guardando silencio, se arriesgó a mirarlo de soslayo. tenía los ojos clavados en los guantes de la joven. Vicder se llevó las manos al pecho para comprobar que los llevaba bien puestos.

—¿No te los quita nunca? -preguntó Yuuri.


—No.


El joven ladeó la cabeza y se le quedó mirando como si pudiera ver el revestimiento metálico del cráneo a través de la piel.



—Creo que tendrías que venir al baile conmigo -dijo, sin apartar los ojos de ella ni un solo instante.


Vicder contrajo los dedos. No había dudas ni vacilación en la expresión del joven. Vicder sentía los nervios a flor de piel.



—Por todos los astros  -musitó-, ¿no me lo habías preguntado ya?




—Esta vez tengo la esperanza de recibir una respuesta más favorable. Realmente me gustaría que pudieras acompañarme.


—Que halagador.


— ¿Acaso hay alguien más que te lo impide? -susurro Yuuri mirándola Fijamente-. ¿Tal vez alguien que tengas enganchado en el corazón?


—¡No!, claro que no! 


Yuuri se acerco a Vicder

—¿Ni siquiera el guardia que te acompañaba hace un momento?


— Oh por favor, si ni siquiera se como se llam.. -Vicder se detuvo en media palabra y lo miro, alzando una ceja- un momento… Acaso es posible que el confiado y seguro príncipe, ¿se encuentre celoso?


Vicder trataba de no sonreír, aunque fue imposible al ver la expresión de Yuuri al verse acorralado en su propio juego, las mejillas se le tornaban de un carmín intensificándose cada vez más.



—Se… se suponía que el que estaba haciendo las preguntas  era yo -protesto- además, no has respondido.



—¿Por qué?




—¿Por qué no?



—No, que por qué yo



Yuuri curvo los labios. En dos pasos se encontraba totalmente al frente de Vicder, coloco sus manos en ambos lados de la cabeza de esta, cerrándole el paso, y se agachó, quedando sus ojos a la misma altura.



—¿Porque si mi levitador de fuga se estropea tendré a alguien a mano que lo pueda reparar?


Vicder volteo los  ojos  y se descubrió incapaz de alzar la mirada, Yuuri estaba tan cerca que podía oler fácilmente la colonia que andaba puesta. Trato de poner su atención en el botón rojo de emergencias que había junto a la puerta.

—En serio. No puedo ir solo y por nada del mundo iré con Minako.


—Bueno, hay más de doscientas mil chicas solteras en esta ciudad que matarían por tener ese privilegio.


El silencio se instaló entre ellos. Sentía su sangre corriendo a borbollonees en sus venas, el aire era caldeado, a pesar de que su indicador de temperatura le aseguraba que nada había cambiado en la cabina del ascensor.


—Vicder



Yuuri la tomo de la barbilla para que lo mirara y ella lo hizo, sus defensas flaquearon al toparse con aquellos ojos marrones tras las gafas de montura azul, los cuales brillaban.

—Pueden haber doscientas mil Jóvenes solteras  -dijo-. Pero, solo tú me interesas.


Ciborg, Lunar. Mecánica. Era lo último en la que él pudiera interesarse, no le convenía y seria demasiado peligroso.

Abrió la boca y el ascensor se detuvo.

Las puertas se abrieron y Vicder sintió cómo desaparecía la tensión. Se escabullo por debajo del brazo del Príncipe y abandonó la cabina rápidamente con la cabeza agachada, intentado de no mirar al grupito de personas que esperaban el ascensor y no dejaban de cuchichear al a verlos visto.



—Ven al baile conmigo.




Se quedó helada. Todo el mundo se quedó helado.



Vicder se volvió. Yuuri seguía dentro del ascensor, sujetando la puerta con una mano.



La joven tenía los nervios a flor de piel y las emociones de la última hora incrementaban la sensación. El vestíbulo estaba abarrotado de médicos, sanitarios, androides, funcionarios y técnicos, y todos guardaban un incómodo silencio, atentos al príncipe y la joven con pantalones cargo con quien flirteaba.


Filrtreaba.


Se puso derecha y regreso, caminando con toda la gracia posible hacia la cabina, dando un empujón a Yuuri para que se metiera dentro, sin importarle haberlo hecho con la mano metálica.


—Detén el ascensor  -le dijo Yuuri al androide de afuera cuando las puertas se cerraban. Sonrió-. Vaya, acuerdame volver hacer eso para tener tu atención.



—Escucha -dijo Vicder-, lo siento, de verdad que lo siento, pero no puedo ir contigo al baile. Tienes que confiar en mí.



Yuuri bajo la mirada hacia la mano enguantada sobre su pecho. Vicder la retiró y se cruzo de brazos.


—¿Por qué? Dime, ¿Por que no quieres venir conmigo?



Vicder refunfuño.



—¡Yuuri! No es que no quiera ir contigo, es que no voy a ir al baile.


—Entonces, si quieres venir conmigo.


Vicder enderezo la espalda.

—Si me gustaría ir contigo, si fuera en otro momento, pero no importa.



Yuuri la tomo de las manos.



—Realmente te necesito.


—¿Me necesitas?


—Si ¿No lo entiendes? Si puedo pasar el tiempo contigo, no habrá forma que la reina Minako pueda arrastrame a ninguna conversación o… -se estremeció- a la pista del baile.


Vicder retrocedió medio mareada, desviando la mirada, soltándose de las manos. La reina Minako, claro, ¿Qué le había dicho Yuko? ¿No le había hablado sobre los rumores de una alianza matrimonial?

—No es que tenga nada en contra del baile. Sé bailar. Si es que quieres bailar.


Lo miró, confusa.

—¿Qué?


—O no, si es que no quieres. O no sabes. Lo cual no es nada de que avergonzarse.


Vicder empezó a frotarse la frente tratando de aliviar un incipiente dolor de cabeza, aunque se detuvo al recordar que llevaba los guantes de trabajo.



—De verdad que no puedo ir -dijo- Verás… -No tengo vestido. Anya no me dejaría. Minako me mataría si me ve-. Se trata de mi hermana.


—¿Tu hermana?


Trago saliva y bajo la vista hacia el reluciente piso.

—Si. Mi hermana pequeña. Tiene la peste. No seria lo mismo sin ella y no puedo ir. Lo siento.



Yuuri se apoyó contra la pared. El pelo le caía justo sobre los ojos, se lo acomodo hacia atrás.



—No, soy yo quien lo siente, he actuado muy egoísta. No lo sabía.


—¿Cómo ibas a saberlo?  -Vicder se frotó las manos en los costados, los guantes le daban demasiado calor-. En realidad, hay algo que… me gustaría pedirte. Si no te importa. -Yuuri ladeó la cabeza, asaltado por la curiosidad-. Creo que le gustaría que te hablara de ella, solo es eso. En fin… se llama Yuko. Tiene quince años y esta locamente enamorada de ti. -El joven enarcó las cejas-. Acaba de ocurrirseme que si, por un milagro, sobreviviera, ¿crees que sería posible que le concedieras un baile?.


Las palabras de Vicder le rasparon la garganta, consciente de que los milagros no existían. Sin embargo, tenía que intentarlo. Yuuri la miro con ternura mientras asentía con un lento y decidido gesto.

—Sería un placer.


Vicder bajo la cabeza.

—Se lo diré, así tendrá algo en que pensar que le haga ilusión  -Vicder vio por el rabillo del ojo que Yuuri metía la mano en el bolsillo y la cerraba en un puño-. Seguramente la gente de ahí fuera estará empezando a pensar en cosas raras. Los rumores correrán como pólvora.


Acompaño el comentario con una risita incómoda, que Yuuri no correspondió. Cuando se atrevió a alzar la cabeza, el joven tenía los ojos clavados en la pared que había detrás de ella, con la mirada perdida.

—¿Te encuentras Bien?


Yuuri iba a asentir, pero se detuvo.



—Minako cree que puede manejarme como una marioneta. -frunció el ceño-. Y tal vez tenga razón.




Vicder jugueteo incómoda con los guantes. Qué fácil era olvidar con quien estaba hablando y todo lo que debía pasar por su cabeza,  asuntos de mayor revelancia.




—Tengo la sensación de que voy a echarlo todo a perder -comentó Yuuri-.




—No lo harás -Ardía en deseos de consolarlo, de abrazarlo o de acariciarle la mejilla pero se contuvo, retorciendo las manos- Vas a ser un emperador que todo el mundo ama y admira.



—Sí, seguro.




—Lo digo en serio. Mira cómo te preocupas, el empeño que estás poniéndole y ni siquiera eres emperador todavía. Además, no es que estés precisamente solo. Tienes consejeros, representantes provinciales, secretarios, tesoreros… Vamos a ver, ¿Que daño puede hacer un hombre solo?




Yuuri esbozo una media sonrisa.



—Te agradezco el esfuerzo por tratar de hacerme sentir mejor  -volvió la vista hacia el techo-. De todas formas, no debería estar contándote todo esto. Pero es que… contigo es fácil hablar.




Vicder removió los pies.



—También me es fácil hablar contigo, Además como ciudadana también me es de importancia saber lo que pasa. Es decir, todos vivimos aquí.





—Podrías ir a Europa.




—¿Sabes?, últimamente me lo he planteado.


Yuuri volvió a reír, aunque esta vez con su cálida risa.



—A eso se le llama un voto de confianza.




Vicder río echando la cabeza hacía atrás.

Sin previo aviso, Yuuri la jalo del brazo, haciendo que cambiaran de lugar, ella contra la pared y el al frente.



—Es la primera vez que te escucho reír con tantas ganas -le dijo acariciándole la mejilla con el dorso de la mano-.



Vicder bajo la cabeza.




—Mi..ra, ya sé que perteneces a la realeza y todo eso, pero la gente seguramente estará empezando a impacientarse por subir al ascen…

Se le cortó la respiración al ver que Yuuri se inclinaba hacia adelante, tan cerca que por un instante creyó que iba a besarla. Se quedó helada, presa del pánico.

—Imagina que existiera una cura  -le susurro Yuuri al oído en vez de besarla-, pero tuvieras que pagar un precio muy alto por su descubrimiento que te arruinaría la vida por completo



—Imagina que existiera una cura  -le susurro Yuuri al oído en vez de besarla-, pero tuvieras que pagar un precio muy alto por su descubrimiento que te arruinaría la vida por completo. ¿Qué harías?


El aíre caliente se cerró sobre ella. Yuuri estaba tan cerca que hasta percibía el delicado olor a jabón que desprendía su piel.




El joven clavó sus ojos en ella, impaciente.



Vicder trago saliva.



—¿Mi vida a cambio de la de millones de personas? ¿Dónde está la elección?.


Yuuri abrió la boca y los ojos de Vicder se vieron irremediablemente atraídos hacia ellos antes de volver a alzar la mirada a los ojos de Yuuri. Casí podía contar las pestañas negras que los bordeaban. En ese momento la mirada de Yuuri se tiño de tristeza.




—Tienes razón. No hay elección.



El cuerpo de Vicder deseaba ardientemente ponerse de puntillas y cortar el poco espacio que la separaban de los labios de Yuuri, al mismo tiempo deseaba empujarlo y apartarlo. La ansiedad que le abrasaba los labios le impedía hacer ninguna de las dos cosas.



—¿Yuuri?




Vicder ladeó la cabeza hacia él con un movimiento apenas perceptible y oyó su respiración entrecortada. Esta vez fueron los ojos de Yuuri los que descendieron hasta sus labios.



—Lo siento -susurro Yuuri como una disculpa-. Sé que estas cosas no se hacen, pero… parece que mi vida está a punto de irse al garete. Por lo menos… por favor, permiteme tener un recuerdo que almacenar para poder soportar lo vida que se viene encima.


Vicder frunció el ceño con una mirada inquisitiva , pero él no quiso dar más explicaciones. Los dedos de Yuuri ligeros como una brisa, bajaron de su mejilla, rozándole el codo y cayendo suavemente en su cintura, atrayendola más hacia él. La otra mano subía a su cara, acariciando primero su cabello para acomodarlo detrás de la oreja izquierda, bajo a sus labios, pasando suavemente  los dedos, y luego acunandula en su mejilla, inclinandola hacia un lado. 

Vicder no podía moverse, su corazón latia con fuerza como si hubiera corrido en un maratón






Vicder no podía moverse, su corazón latia con fuerza como si hubiera corrido en un maratón. Apenas fue capaz de mojarse los labios antes de cerrar los ojos. Su programa mandaba señales de advertencia por su ritmo cardíaco pero simplemente los ignoro.

Sintió un suave roce en sus labios, tan frágil como las alas de una mariposa. Luego una pequeña presión en su labio inferior, pero fue lo suficiente para que su programación enviara otra advertencia.

El dolor estalló en su cabeza y recorrió toda su columna.

Vicder se quedó sin aliento y se dobló por la mitad, llevándose las manos al estomagó- El mundo se tambaleo bajo sus pies. El sabor de la bilis le raspó la garganta, lanzó un grito y Yuuri la sujetó antes de que se desplomara en el suelo ascensor, donde lo pasó con delicadeza. Mareada, Vicder se estremeció apoyada contra él.

El dolor remitió con la misma rapidez con que había aparecido.

Vicder permaneció tumbada, jadeante, encorvada sobre el brazo de Yuuri. Sus tímpanos empezaron a filtrar la voz del joven, que repetía su nombre una y otra vez. Palabras amortiguadas. “¿Estás Bien?” “¿Qué ha ocurrido?” “¿Ha sido culpa mía?”.

Vicder estaba ardiendo,  la mano le sudaba dentro del guante y tenía la cara muy caliente, igual que cuando el doctor Feltsman la había tocado. ¿Qué le ocurría?.

Se humedeció los labios. Era como tener la lengua de trapo.



—Estoy bien -dijo, preguntándose si sería cierto-. Ya ha pasado. Estoy bien.



Cerró los ojos con fuerza y esperó, temiendo que incluso el más leve movimiento hiciera regresar el dolor.

—¿Estás segura? ¿Puedes Moverte?



Vicder intentó asentir con un gesto y se arriesgó a abrir los ojos.



Yuuri ahogó un grito y apartó la mano con brusquedad, deteniéndola a escasos centimetros de la frente de Vicder. La joven sintió un nudo en el estomago. ¿Habría visto el visor retinal? 

—¿Qué? -Preguntó, ocultando el rostro tras la mano mientras se palpaba la piel, el pelo, con dedos nerviosos-. ¿Qué pasa?.



—Na… nada.




Cuando volvió a atreverse a mirarlo a los ojos, vio que Yuuri no dejaba de parpadear, completamente desconcertado.

—¿Yuuri?




—No, no es nada -Esbozó una sonrisa, sin demasiada convicción-. Debe de haber sido cosa de mi imaginación.



—¿El qué?



Yuuri sacudió la cabeza.



—Nada, de verdad. Vamos  -Se levantó y la ayudó a ponerse en pie-. Tendríamos que ir a ver si el doctor Yakov pueda hacerte un hueco en su apretada agenda.

Aaaaaahhhh mi gente hermosa! Habemus capituló! Con demasiadas emociones encima!! 😍😍😍😍

Tuvimos nuestra pequeña y cómica situación de celos de Yuuri 😂 quien lo viera. Y una pequeña muestra de beso!!! 7u7 Que nuestro principe se nos está descontrolado!! ❤️ llamen a los bomberos que me quemo! 🔥🔥🔥

Y el soponcio de nuestra niña!! 😂

Mujer, que se nos muere xD

Oxígeno por favor! 

He disfrutado un montón este capítulo, ojalá ustedes lo disfruten aún más! 😀 

Y ahora me encantaría escuchar sus teorías de que fue lo que sucedió? ¿Que fue lo que vio Yuuri para quedarse tan sorprendido?

Me encantaría leer sus comentarios ❤️

*disculpen  la imagen, trate de encontrar una así de Víctor fem o con el pelo largo y fue demasiado difícil! 

Nos vemos pronto! Un abrazo!!

Publicado por dmoonbrillentq

Dmoonbrillentq me encanta leer y ver anime, es una forma de poder desprenderme de toda la realidad y adentrarme a miles de aventuras que disfruto montones, por lo que cada historia y experiencias me encantaría poder compartirlo con ustedes. A nivel más personal amo la música y el baile <3 y ayudar a las demás personas, por lo que si necesitas en algún momento poder conversar con alguien aquí estaré

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