VICDER: CAPITULO TREINTA Y DOS


Vicder espero media hora antes de volver renqueando hasta el ascensor. El edificio había vuelto a cobrar vida. Se pego a la pared, con las muletas escondidas detrás de ella, mientras los vecinos pasaban por su lado, danzando ataviados con sus elegantes vestidos de fiesta. Se hizo a un lado, procurando no manchar ningún vestido, sintiendo las miradas de alguna que otra persona cargada de lástima.

—Abuelita, es ella -escucho decir a una niña no muy lejos de ella-.


Vicder volvió a ver en la dirección donde escucho la voz y noto a una señora mayor con una niña caminando en su dirección. Creyó que se había equivocado pero no fue hasta que la señora le sonrió

—Disculpe, ¿le puedo ayudar en algo?


—¿Tu eres la mecánica del mercado?


—Si señora, pero disculpe, El negocio a cerrado sus puertas


La señora sacudía la cabeza y alzo una mano

—Usted atendió a mi nieta, se me escapo cuando estaba realizando unas compras en el mercado y me contó que la ayudaste con el portavisor que le había regalado su madre. -la niña asomo su cabeza de la falda de su abuela, sonriendole tímidamente-.





—Eeeh si, creo que lo recuerdo.





—Pues muy bien, quería darte las gracias y pagarte por tu servicio





Vicder la miró sorprendida, normalmente las personas no eran tan amables con ella




—No, no es necesario, la verdad no tenia…





—Por favor querida -insistió la señora- déjame pagarte. Mi hija murió hace poco y son pocas las cosas que tenemos como un recuerdo para mi nieta. Fue un gesto muy agradable lo que haz hecho.





La señora saco de la bolsa que cargaba una caja rectangular de color vino. Vicder miraba hacia los lados pero nadie les prestaba atención, todos seguían corriendo de un lado hacia otro.

—Esto lo confeccione para mi niña, pero… pero ya ella no lo usara y… me parece que alguien más lo puede usar. Tal vez para conmemorar su vida… ella, era muy linda… Por eso creo que te quedaría bien.


La muchacha miraba a la señora y a la caja sin saber que decirle, no podría aceptar algo así.

—Señora, no es necesario que lo haga.. Yo…


—Por favor mi niña, no despreciaras el regalo que te esta haciendo esta pobre vieja que ha llegado hasta aquí cogeando. 


Vicder sonrió, podía entender a la perfección esa situación. Coloco las muletas a un lado de la puerta y Tomo  la caja en sus manos, abriéndola con cuidado. Movió un poco el papel seda que cubría lo que había dentro.

—Oh santas galaxias -susurro sorprendida, una delicada tela brillante azul con morado se encontraba doblado en su interior. Su corazón palpitaba con fuerza, Al parecer hoy era un día de recibir regalos sorpresas. Su sonrisa se borro enseguida al recordar el regalo de Yuuri dañado-.




—¿No te gusta? -pregunto la anciana, viéndola preocupada-.





Vicder la miro tratando de hacer una sonrisa.

—Al contrario, realmente es precioso, se lo agradezco mucho. Pero, no se en que momento lo podría usar… verá yo no puedo ir al baile, seria inadecuado.


—¿Y eso porque?


La mecánica se apoyo contra la puerta del apartamento pidiendo que nadie abriera y le mostró  el muñón de su pierna ciborg, la que le hacia falta su pie. La señora la miro sorprendida y luego bufo.




—Estúpida gente y sus prejuicios, después de tanto que se ha sufrido y ¡Nunca cambian! Pues no importa pequeña, si no lo usas hoy, tendrás otro momento para usarlo. Vamos Katrina, ayuda a tu pobre abuela a salir de aquí.


Vio a la niña, tomar la mano de la señora y despidiéndose con la otra de ella. Vicder espero a ver como desaparecían por el pasillo abarrotado y entro en el departamento, cerró la puerta detrás de ella y al notar que no había nadie en la casa,  disfruto con tranquilidad el silencio que le ofrecía el salón. Repasó mentalmente la lista de todo lo que pensaba llevarse mientras el texto verde se desplazaba sobre su campo de visión. Tomo el paquete en sus manos y se dirigió hacia el dormitorio, tal vez lo podría vender más adelante por si necesitaba comprar algo de comida.   

Una vez en el dormitorio, Vicder extendió una manta y la lleno con sus pertenencias, ropas manchadas de aceite, herramientas que nunca había devuelto a la caja, pequeños regalos que Chris le daba a lo largo de los años como un juego de aretes de oro que en realidad eran varias arandelas doradas unidas entre si.

El chip de personalidad de Chris y el de identidad de Yuko estaban escondidas en el compartimiento de la pantorrilla de Vicder, donde seguirían hasta que les encontrara un hogar más estable.




Cerró los ojos, abatida por un cansancio repentino.¿Cómo era posible que con la libertad tan al alcance de sus manos, sintiera el imperioso deseo de tumbarse y echarse una cabezada? Las noches han sido largas debido a las constantes horas empleadas en la reparación del coche y ,posiblemente, en estos momentos le estaban pasando la factura, pero en este momento no podía permitirse ese lujo.

Sacudió la cabeza para despejarse y acabó de empacar lo más rápido que pudo, tratando de no pensar en los riesgos que asumía. Se le consideraría una ciborg fugitiva y esta vez de verdad. Si conseguían atraparla, Anya podría enviarla a la cárcel.

Mantuvo las manos ocupadas, intentando apartar de sus pensamientos  a Christophe, quien debería estar a su lado. O a Yuko, la única persona por quien se hubiera quedado, o al Príncipe Yuuri.

Corrección. Al emperador Yuuri.




No volvería a verlo nunca, y eso realmente la estaba matando por dentro.




Anudó las esquinas de la manta con más fuerza de la necesaria. Pensaba demasiado. Solo tenía que irse. Cada cosa a su tiempo,  tal vez en un futuro, si se le presentara la oportunidad de contactarlo, por lo menos para saber su bienestar, en definitiva lo haría. Ahora únicamente le quedaba subir al coche y dejar todo aquello atrás. Se hecho su maleta improvisada al hombro junto con sus regalos y bajó al laberinto de trasteros subterráneos. Entro cojeando en su cubículo y dejó la maleta en el suelo.




Se detuvo un momento para recuperar el aliento antes de continuar y abrir el compartimiento superior de la caja de herramientas portátil para tirar dentro todo lo que había sobre la mesa. Ya habría tiempo de ordenarlo más tarde. La  caja de herramientas vertical casi le llegaba hasta el pecho y no cabía en el coche asi que tendría que dejarla allí. Además, tanto peso en la parte trasera desbarataría sus cálculos sobre el consumo de gasolina.




Echó un vistazo al cubículo donde había pasado la mayor parte de los últimos seis años. Era lo más parecido a un hogar que había tenido nunca, a pesar de la alambrera, que le daba aspecto de jaula, y de las cajas que olían a moho.

El arrugado traje de Yuko seguía hecho un puño sobre la soldadora. Al igual que la caja de herramienta, se quedaría allí.

Se acercó a las estanterías metálicas para rebuscar piezas que podrían servirle para el coche, o incluso para ella misma, por si tenía una avería. Fue acumulándolas en el suelo, donde acabaron formando una montaña de trastos de todo tipo. Se detuvo cuando su mano se topo con algo que jamás creyó volver a ver.

El pequeño y maltrecho pie de una ciborg de 12 años.

Lo saco del fondo del estante, donde estaba oculto. Chris debía de haberlo guardado, a pesar d que Vicder le había pedido que se deshiciera de el. Puede que para Christophe fuera lo más cercano a un pie de androide que tendría jamás. Vicder lo estrecho contra su pecho. Lo que había llegado a odiar aquel pie y lo contenta que estaba de volver a verlo.




Con una sonrisita irónica, se dejo caer sobre la silla de trabajo por última vez. Se quitó los guantes y se miró la muñeca izquierda, intentando imaginar el pequeño chip bajo la superficie, lo que le trajo a Yuko a la memoria. 

Vicder cerró los ojos, obligándose a pensar en otra cosa. Tenía que concentrarse.

Alargó la mano hacia una de las esquinas de la mesa, donde había una cuter con la cuchilla en remojo, metido en una lata llena de alcohol. La sacudió un poco, inspiró hondo y coloco la mano bionica sobre el tablero, con la palma hacia arriba.


Recordó que había visto el chip en el holograma del doctor Yakov, a menos de tres centímetros del lugar donde la piel se unía al metal. Lo difícil sería llegar hasta la cápsula sin tocar ningún cable importante por accidente.

Intento tranquilizarse y mantener la mano quieta cuando hundió la cuchilla en la muñeca. Sintió un dolor agudo y penetrante, pero no se movió tratando de hacerlo despacio.

Un pitido la sobresaltó el cual hizo que pegara un brinco. Retiró la cuchilla y se dio vuelta al estante. Se le cayo el alma a los pies al ver todas las piezas y herramientas que tendría que dejar.

Un nuevo pitido, Vicder bajo la vista hacia la vieja telerred que seguía apoyada contra el estante. A pesar de que no estaba conectada a la red, un brillante recuadro azul parpadeaba en una esquina. Otro pitido.



Dejó la cuter sobre la mesa, abandonó la silla y se arrodilló delante de la pantalla.


En el recuadro azul se leía:

“Petición de conexión directa  de usuario: Desconocido.”

Aceptar.             Rechazar.


Ladeo la cabeza y vio el chip D-COM seguía insertado en la unidad de la pantalla. La pequeña lucecita verde que tenía al lado estaba encendida. Medio oculta por la sombra que proyectaba la pantalla, parecía un chip cualquiera, pero Vicder recordó la reacción de Yuuri cuando le describió el material plateado y brillante del que estaba hecho. Un chip lunar.


Cogió un trapo de la pila de cachivaches que pretendía llevarse  y se tapó la herida que apenas sangraba.


—Pantalla, Aceptó la conexión.


Los pitidos cesaron. El recuadro azul desapareció y lo sustituyó una espiral.

—¿Hola?

Vicder dio un respingo


—¿Hola?, ¿Hola? ¿Hay alguien ahí?.


Quienquiera que fuera sonaba al borde de los nervios.

—Por favor! Que alguien conteste! ¿Donde se habrá metido la androide?, ¿Hola!?.


—¿Ho…la? 

Vicder se inclino sobre la pantalla.


La joven del otro lado lanzó un grito ahogado.

—¿Hola? ¿Me… oyes? ¿Hay alguien? 

—Si, te oigo. Espera, creo que es el cable del video.


—Oh, menos mal -dijo la voz, mientras Vicder apartaba el trapo y lo dejaba a un lado.

Le dio la vuelta a la pantalla poniéndolo boca abajo para abrir la tapa del panel de control.

—Pensé que el chip se había estropeado  -prosiguió la desconocida- o que lo había programado con la conexión de identidad errónea o algo por el estilo.¿Estás en el palacio? 

Vicder vio que el cable del video estaba desconectado. Debe de haberse soltado cuando Anya había arrancado el portavisor de la pared. Volvió a enroscarlo en su sitio y un charco de luz azul se derramó en el suelo.


—Ya está -dijo, dándole la vuelta-.

Vicder dio un respingo al ver a la joven del otro lado de la conexión. Debía de tener aproximadamente casi su misma edad y tenía la melena negra más larga, lisa, rebelde  y enmarañada que hubiera podido imaginar.Llevaba recogido aquel voluminoso cabello en un nudo parecido a una cola al lado de uno de sus hombros. La muchacha jugueteaba nerviosa con las puntas, enroscándolas   Y desenroscándolas en los dedos sin parar.

De no ser por aquella pelambrera, se vería muy guapa, tenía un rostro dulce en forma de corazón con unos gigantescos ojos azules y pestañas gruesas.

No sabía porque, pero no era lo que Vicder hubiera esperado.


La joven parecía sorprenderse tanto como ella al verla en la pantalla, con su mano biónica y su deslustrada camiseta.

—¿Quien eres? -pregunto la joven. Miró nerviosamente lo que había detrás de Vicder y comprendió que se encontraba en un cúbiculo poco iluminado y rodeado de alambrera- ¿Por que no estás en el palacio?.


—No puedo -contestó Vicder, imitando a la joven y hechando un vistazo a la habitación que se abría a su espalda, preguntándose, si no estaría ante un hogar Lunar.


Aunque aquello parecía cualquier cosa excepto un hogar. La joven estaba rodeada de paredes metálicas, máquinas, pantallas, ordenadores y más paneles de control, botones y luces como la cabina de una nave de carga.

Vicder cruzo las piernas y descanso la pantorrilla sin pie sobre el otro muslo, para estar más cómoda.


—¿Eres Lunar? 

La joven parpadeó rápidamente, como si la pregunta la hubiera sorprendido con la guardia baja, pero en vez de contestar, se inclinó hacia adelante.

—Necesito hablar con alguien del Palacio de Nueva Peking, es urgente.

—Entonces, ¿Por que no envías una com a la central del palacio? 

—¡¿Como?! -el chillido de la joven fue tan inesperado y transmitía tanta angustia que Vicder casi se cae de la silla-  ¡No tengo una com universal, está Es la única comunicación directa que he podido conseguir con tierra!.


—Entonces si eres Lunar.


—Eso no es…

—¿Quien eres? -pregunto Vicder, alzando ligeramente la voz-. ¿Trabajabas para la Reina? ¿Fuiste tú quien instaló el chip en Makkachin, cierto?.


La joven frunció el ceño, pero en lugar de indignarse por las preguntas, pareció avergonzarse.


Vicder apretó los dientes para detener el torrente de preguntas e inspiró hondo antes de proseguir con firmeza.

—¿Eres una espía Lunar? 

—¡No! Claro que no… bueno… más o menos.


—¿Más o menos? ¿Que quiere decir eso? 

—¡Por favor, escúchame bien! -la joven unió las manos con firmeza, como si librara una lucha interna- Sí, yo programé el chip y, si, yo trabajo para la Reina, ¡pero no es lo que crees!. He programado todos los dispositivos de vigilancia que ha solicitado Minako para espiar al emperador estos últimos meses, pero no he tenido elección. Mi señora me mataría si… Que las estrellas me amparen, me matara cuando se entere de esto.

—¿Que señora? ¿Te refieres a la Reina Minako? 

La chica entrecerró los ojos angustiada, cuando los volvió a abrir, los tenia vidriosos.

—No… mi señora Mila. Es la primera Taumaturga de su majestad… y mi tutora.

Todo encajaba. Yuuri había sospechado desde un principio en la Taumaturga era responsable de lo sucedido con Makka.

—Aunque en realidad es una carcelera -prosiguió la joven- Yo solo soy su prisionera y su esclava. -El hipo la asalto antes de terminar la frase. La joven enterró el rostro en una maraña de pelo, sollozando-. Lo siento, lo siento mucho, soy mala, despreciable.


Vicder sintió una punzada de lastima. Podría llegar a verse reflejada en lo de ser “esclava” de su propia tutora, pero no recuerda nunca haber tenido miedo de que Anya pudiera matarla, excepto una… con respecto cuando la vendió para las pruebas de la peste.

Trato de refrenar la lástima que estaba sintiendo recordando que que había ayudado a la Reina Minako a espiar al emperador y a Yuuri. Por un momento se preguntó si no estaría tratando de manipular sus emociones, aunque enseguida recordó que los lunares no podían controlar a la gente a través de las teleredes.

Vicder se apartó un mechón de pelo que tenía en la cara con un bufido y adelanto el cuerpo.



—¡Basta ya! -gritó- ¡deja de llorar! -los lloros cesaron y la joven la miró atentamente- ¿Porque intentas ponerte en contacto con el palacio?.

La Lunar se encogió y sollozó, pero pareció controlar las lágrimas.

—Tengo que hacerle llegar un mensaje al emperador Katsuki Yuuri. Tengo que advertirle, está en peligro, ¡él y toda la tierra!. -la joven empezó de nuevo a hipar- Yo tengo la culpa, si hubiera enfrentado a la Reina, si me hubiera atrevido a luchar, yo tengo la culpa de todo. 


—Que los Astros me amparen, ¿vas a dejar de lloriquear de una vez por todas? Así no te entiendo -exclamo Vicder antes de que la joven se perdiera en sus lamentaciones, necesitaba saber en que peligro está Yuuri-. Tienes que controlarte, ¿A que te refieres cuando dices que Yuuri está en peligro? ¿Que has hecho?.


La joven se abrazó y miró a Vicder con ojos suplicantes, como si fuera la única que pudiera concederle el perdón.

—Soy la programadora de la Reina, como ya he dicho. Se me da bien piratear conexiones de red, sistemas de seguridad, ese tipo de cosas -lo dijo sin una pizca de arrogancia en su voz temblorosa-. En estos últimos años, mi señora me ha pedido que derribara las conexiones privadas de los principales dirigentes políticos de la tierra al palacio de su majestad. Al principio se trataba de los debates de las cámaras, reuniones, transferencia de documentos, nada interesante. Su majestad no obtenía más información de la que tú emperador no le proporcionara ya, de modo que pensé que no le hacía daño a nadie. -la joven continuaba enroscando el cabello en sus manos, nerviosa- Pero un día me pidió programar un chip D-COM para poder instalarla en un androide mascota del palacio, con el fin de espiar al emperador sin necesidad de una red -Alzó la vista hacia Vicder, llevaba la culpa escrita en el rostro-, si se hubiera tratado de cualquier otro androide que anduviera por el palacio, ella seguiría sin saber nada. ¡Pero ahora lo sabe! -acabó diciendo entre gimoteos tapándose con el cabello-.

—Espera -Vicder levantó una mano, intentando que la joven hablara más despacio- ¿Que es lo que sabe Minako exactamente?.

La Lunar se descubrió el rostro al tiempo que las lágrimas comenzaban a resbalar por sus mejillas.


—Sabe todo lo que la androide mascota sabía, toda la investigación que han hecho. Sabe que la princes Svetlana sigue viva y que el príncipe, disculpa, el emperador Yuuri estaba buscándola. Sabe que el emperador la quería encontrar para entronizarla como la verdadera Reina de Luna. -A Vicder se le encogió el estómago-. Sabe el nombre de los médicos que la ayudaron a escapar y el de ese pobre anciano de la Federación Europea que la acogió durante tanto tiempo… su Majestad ya ha enviado a varios de sus lacayos a buscarlo y capturarlo valiéndose de la información que Yuuri poseía, y cuando lo encuentren…

—Pero, ¿que va hacerle a Yuuri?  -la interrumpió Vicder-. Minako ya ha ganado, Yuuri prácticamente ha dicho que le daría lo que ella quisiera, ¿que  más quiere?

—¡Ha intentado usurparle su trono! No conoces a la Reina y lo rencorosa que es. No se lo perdonara jamás, Tengo que hacerle llegar un mensaje a él o alguien del palacio, tiene que saber que le están tendiendo una trampa. Hará todo lo posible para manipularlo y obligarlo a que ceda a sus exigencias. 




—¿Una trampa? ¿Que clase de trampa?.


—Una trampa para convertirse en emperadora, una vez que posea el control de la comunidad, utilizará su ejército para declararle la guerra al resto del planeta. Y puede hacerlo, porque su ejercito… ¡Ese ejército…!


Se estremeció y agachó la cabeza como si alguien le hubiera dado un manotazo en la nuca. Vicder sacudió la cabeza.



—Yuuri no lo permitirá.


—No puede impedirlo, una vez que sea emperatriz, él ya no le servirá para nada.



Vicder sintió que el pulso le martilleaba en los oídos.



—¿Crees que…? Pero no sería muy inteligente si intentara matarlo. Todo el mundo sabría que sería  ella la responsable.


—Los lunares siempre han sospechado que ella fue la responsable de la muerte de la Reina Channary  y a la princesa Svetlana, pero, ¿que pueden hacer al respecto?. Aunque intentaran rebelarse, en cuanto se encontraran en su presencia, los manipularía mentalmente para que volvieran a obedecerle.





Vicder se froto la frente.




—Iba anunciarlo esta noche, en el baile  -murmuró para si misma-. Va a anunciar que se casará con ella.




Tenía el pulso acelerado  y los pensamientos se acumulaban en su cabeza.




Minako sabía que él estaría buscando a la princesa Svetlana, lo mataría. Se haría con el gobierno de la comunidad, declararía la guerra a… a todo el planeta.






Se cogió la cabeza con ambas manos mientras sentía que todo daba vueltas a su alrededor.



Tenía que ponerlo en sobreaviso. No… más bien tenía que impedir que hiciera el anuncio, no podía permitir que se casara con ella. Desde un inicio tuvo que habérselo pedido…



Podía tratar de enviarle una com… contactarlo y decirle que es urgente que pudieran hablar, pero, ¿que tan seguro fuera que lograra verlo durante el baile?.



¡El Baile! 



Vicder echo un vistazo a sus sencillas ropas y a su huérfano tobillo. Miró hacia el suelo donde estaban sus cosas; el pie y las dos cajas de regalo con los guantes de seda y el vestido como pago.


Sería demasiado el peligro… ademas, había prometido no volver a acercarse al palacio… a menos…




—Iré yo -musitó, esto era una emergencia- Lo encontraré.



—Llévate el chip  -dijo la joven de la pantalla-, Por si tenemos que ponernos en contacto. Y, por favor, no digas nada sobre mi, si mi señora llegará a enterarse de que…


—No lo haré -Sin esperar a que terminara, Vicder se inclinó y extrajo el chip de la unidad. La pantalla se apagó-.

Hola mi gente bella!! Tenemos nuevo capítulo!! Se nos viene el baile, corre Vicder, corre!!

Que les ha parecido? Y el regalo que le dio la señora ❤️ fue realmente un amor!

Les mando un abrazo enorme ❤️

Publicado por dmoonbrillentq

Dmoonbrillentq me encanta leer y ver anime, es una forma de poder desprenderme de toda la realidad y adentrarme a miles de aventuras que disfruto montones, por lo que cada historia y experiencias me encantaría poder compartirlo con ustedes. A nivel más personal amo la música y el baile <3 y ayudar a las demás personas, por lo que si necesitas en algún momento poder conversar con alguien aquí estaré

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