VICDER: CAPITULO VEINTITRÉS


Yuuri hundió la uñas en las rodillas cuando cesaron las protestas de los manifestantes. Takeshi se volvió hacia él con una sincera sorpresa, similar a la del príncipe, solo que el consejero fue más rápido en disimular la suya.

La Reina había logrado acallar a las masas con demasiada facilidad.

El joven tragó saliva y transformó su rostro en la viva imagen de la calma.

—Es un recurso muy útil -comentó Mila, sentada en el borde del diván junto al fuego holografico-, sobre todo cuando hay que tratar con súbditos alborotadores, a quien no toleramos en Luna.

—Cuando el pueblo se rebela, por lo general es por una buena razón -replicó Yuuri, Takeshi le lanzó una mirada de advertencia pero el joven lo ignoró- y lavar el cerebro no me parece la solución más adecuada.

Mila entrelazó las manos con gran dignidad sobre el regazo.

—”Adecuada” Es una apreciación subjetiva. La solución es efectiva y es algo innegable.

Minako irrumpió en el salón como un vendaval, con los puños cerrados. El pulso de Yuuri se aceleró cuando la mirada furiosa de la Reina se posó en la de él.

—Parece ser -dijo, pronunciando cada palabra con sumo cuidado- que han violado el artículo 17 del acuerdo interplanetario del 54 T.E.

Yuuri hizo lo que pudo para conservar la calma ante una acusación de aquel peso, pero no consiguió evitar el pequeño tic que le surgió en una ceja.

— Me temo que no he memorizado el acuerdo interplanetario por completo, ¿le importaría indicarme a qué se está refiriendo su majestad?.

La mujer inspiró lentamente, dilatando las aletas de la nariz tratando de controlar la calma, pero el odio y la rabia brillaban en su rostro.

—Ese artículo 17 estipula que ninguna de las partes firmantes brindará refugio o protección a desertores lunares.

—¿Desertores Lunares? -Yuuri volvió a ver a Takeshi pero este permanecía impasible- ¿Que le hace pensar que ofrezco refugio a esos desertores?

—Porque acabado de ver a uno en su patio, junto a esos insolentes manifestantes. Esto es intolerable.

Yuuri se levantó y cruzó los brazos sobre el pecho.

—Es la primera vez que oigo hablar sobre lunares en mi país. Sin contar la compañía presente claro está.

—Lo que me induce a pensar que no tienen el más mínimo conocimiento de este país y cómo enfrentar el problema, al igual que su padre.

—¿!Como se atreve a manchar e insultar los años de gobierno de mi padre!? -Yuuri dio un paso adelante molesto pero Takeshi lo jalo del brazo hacia atrás-.

— Con el debido respeto Reina Minako -habló Takeshi- puedo asegurarle que todas las aeronaves, tanto las que entran como las que salen a tierra son supervisadas. A pesar de que no podemos descartar que algunos lunares logren burlar nuestro radar, le aseguro que hacemos todo lo posible para cumplir el acuerdo interplanetario. Además, aunque un desertor lunar hubiera acabado instalándose en la comunidad, no parece demasiado probable que hubiera decidido arriesgarse a ser descubierto viniendo a manifestarse, conociendo de su presencia, puede que se haya equivocado.

Minako lo fulminó con la mirada.

—Reconozco a los míos cuando los veo y ahora mismo hay uno entre los muros de esta ciudad. -Señaló el balcón con el dedo- quiero que la encuentren y me la traigan.

—De acuerdo, eso no sera ningún problema en una ciudad de dos millones y medio de habitantes  -dijo Yuuri-. Permiteme que vaya a buscar mi detector de lunares especial y me pondré manos a la obra de inmediato.


—¡Su majestad! -lo regaño Takeschi-.


Minako irguió la barbilla para dirigirle una mirada altiva, aún cuando él le superaba en altura.

—No les recomiendo que pongan a prueba mi paciencia con su sarcasmo, joven príncipe.  -Yuuri apretó los dientes-. Si no sera capaz de encontrarla, haré venir a mis soldados de la guardia personal a la tierra y les aseguro que ellos sabrán dar con la desertora.

—No será necesario -intervino Takeshi-. Todas las disculpas por haber desconfiado de usted majestad, y disculpe al Joven Príncipe, no esta en los mejores ánimos como usted ya sabrá. Perder a un ser querido no es fácil. Por favor, cumpliremos nuestra parte del tratado, pero permitenos terminar los preparativos de la coronación y los festejos. Después me encargare de iniciar la búsqueda de la desertora y se la entregaremos.


Minako se volvió hacia Yuuri con una mirada indignada.

—¿Tiene la intensión de que su consejero siempre tome las decisiones por usted?


—No -contestó Yuuri, esbozando una gélida sonrisa-. Las decisiones de mi importancia las tomare tarde o temprano junto con una emperadora que me acompañe.


La mirada de la reina Minako se suavizó y Yuuri a duras penas consiguió reprimir lo que iba a añadir a continuación: “Y no seras Vos

—Muy bien -dijo la reina, que dio media vuelta y se sentó junto a su taumaturga-. Les doy un plazo hasta el fin del ciclo lunar después de la coronación para que me entreguen a la desertora junto con cualquier otro lunar que se encuentre en el país.


—De acuerdo -contestó Yuuri, con la esperanza de que Minako hubiera olvidado aquella conversación antes de la fecha establecida.


Lunares en Nueva Pekín… En toda su vida había oída nada tan absurdo.

La ira desapareció del rostro de Minako de manera tan absoluta que dio la impresión de que los últimos minutos habían sido cosa de la imaginación. La mujer cruzo las piernas y una franja de piel blanca como la leche asomó a través de la raja del vestido. Yuuri apretó la mandíbula y volvió la vista hacia la ventana, sin saber si se sonrojaría o tendría una arcada.

—Hablando de la Coronación -dijo la reina,sonriendo como el gato Cheshire- le he traído un presente-.


—Que considerada -contesto Yuuri de manera inexpresiva-.


—Si. No sabia si reservarlo para la gran noche, pero he decidido que se podría malinterpretar malentendidos si lo retenía  durante más tiempo.


Incapaz de ocultar su curiosidad, Yuuri se volvió hacia la reina.

—Ah, ¿si?


El cabello caoba cayeron sobre el pecho de Minako al ladear la cabeza y extender los dedos hacia su segundo taumaturgo, el hombre de la casaca roja, quien extrajo de la manga un vial de cristal no más grande que el meñique de Yuuri y lo deposito en la mano abierta de la reina.

—Deseo que sepan que tengo depositado un vivo interés en la prosperidad de la Comunidad -dijo Minako- y que vuestra lucha contra la letumosis sea exterminada, al contar con tantos Muertos. Es una verdadera lastima.


Yuuri hundió las uñas en las palmas de la mano, Minako sonreía más abiertamente.

—Es probable que lo desconozcan pero hace varios años destiné un equipo de investigación al estudio de la enfermedad y parece ser que mis científicos por fin han dado con un antídoto.

A Yuuri sintió un bajonazo de la sangre.

—¿Qué?

Minako tomó el vial entre los dedos con suma delicadeza y se lo tendió.

—Con esto debería haber suficiente para curar a un hombre adulto -dijo , antes de chascar la lengua-. Qué lástima, si tan solo hubiera podido llegar unos días antes, ¿Verdad?. Tal vez las cosas hubieran sido diferente.

Fue como si el mundo empezara a dar vueltas. El cosquilleo de los dedos del joven príncipe, deseoso de abalanzarse sobre ella y estrangularla, se extendió hacia los brazos, que le temblaban ya de forma incontrolable. El taumaturgo se llevaba una mano al cinturón donde cargaba un arma.


—Adelante -dijo Minako, retándolo, mirándolo como si estuviera al frente de una inocente presa- es suyo.


Yuuri le arrebató el vial.

—¿Hace cuanto que lo tiene?


La reina enarcó las cejas, como atónita, mostrándose lo más inocente.

—A decir verdad, me confirmaron que funcionaba un día antes de la muerte del emperador Toshiya, pero he tenido tantas preocupaciones con mi pueblo, que se me olvido comentárselo en la com del día de ayer.


Mentía. Y ni siquiera se molestó en disimularlo.

Era una completa Arpía.

—Alteza -intervino Takeshi en voz baja, colocando una mano firme en el tembloroso hombro de Yuuri.


Al principio, apretó con suavidad; luego ejerció mayor presión, como avisó. Las fantasías en que Yuuri se veía asesinándola empezaron a disiparse al compás de sus pulsaciones, aunque de manera muy sutil.

Minako entrelazó las manos sobre el regazo.

—Ese vial es su regalo. Espero que le hallen alguna utilidad, Joven príncipe. Creo que ambos estamos muy interesados en erradicar esta terrible enfermedad  en su planeta. Mis científicos podrían tener preparadas miles de dosis a finales de mes. Sin embargo, una empresa de este tamaño, junto a los siete años durante los que se han invertido recursos   e incontables horas de duro trabajo, han obligado a mi nación a realizar grandes sacrificios, por consiguiente, estoy convencida de que entenderán que es necesaria una compensación. Habrá que entablar negociaciones.

A Yuuri se le cortó la respiración.

—¿Seria usted capaz de detener la distribución hasta entonces, cuándo hay tantas vidas en juego?

Era una pregunta retórica. Era evidente que ya lo había retenido el tiempo que había considerado necesario, ¿qué le importaba a ella la agonía de unos cuantos terrestres más?

—Tienen mucho que aprender de política.Sospecho que no tardara en comprender que todo gira en torno a dar y recibir, mi querido y apuesto príncipe.

Yuuri sentía el pulso golpeándole las sienes. Sabia que tenía el rostro encendido, que provocar su ira era exactamente lo que Minako pretendía, pero no le importaba. ¿Como se atrevía a usar el antídoto como moneda de cambió? ¿Cómo se atrevía?.

Mila se levantó de pronto.

—Tenemos visitas.

EL joven príncipe dejó de contener la respiración, siguió la dirección de la mirada de Mila hasta la puerta, agradecido de tener una excusa para apartar los ojos de la Reina. La Puerta se abrió de golpe y Yuuri ahogó un grito al ser tacleado.

—¡Makkachin!  

El sensor de Makkachin brillaba fuertemente, su cola se movia de un lado a otro y frotaba el hocico  contra su mejilla.

—¡Yuuri, Yuuri!! 

Yuuri sacudía la cabeza, tratando de sobreponerse a la sorpresa. Abrazo a Makkachin aliviado de tenerla de vuelta.

—¿Como…?, ¿Cuando…?

—Hace cuarenta y siete minutos que me han devuelto la conciencia -dijo la androide-. He venido a presentarme al servicio, mi más sentidas condolencias por la prematura pérdida del emperador Toshiya. Se me partió el corazón al oír la noticia.

Yuuri oyó el resoplido burlón de la Reina Minako detrás de él.

—La idea de que un montón de chatarra sea capaz de sentir es repugnante, quiten a esa abominación. 

Makkachin fijo la vista hacia la Reina gruñendo, Yuuri se levantó frunciendo los labios tratando de reprimir un comentario sobre la falta de corazón de la Reina y se volvió hacia Takeshi.

—Con su permiso, me iré con Makkachin para ponerla al servicio. 

Casi esperaba que Takeshi lo reprendiera por tal falta de caballerosidad, pero el consejero parecía aliviado de que la discusión hubiera acabado. Yuuri se fijó en su palidez y se preguntó hasta que punto Takeshi habría tenido que luchar para dominar su temperamento.

—Por supuesto, ¿Tal vez a su majestad le apetece conocer los jardines?

Yuuri dirigió una mirada cargada de desprecio a la Reina Minako.

—Gracias por tan considerado presente -dijo con una leve y brusca inclinación de cabeza.

—Ha sido un placer, Alteza.

Yuuri abandonó la habitación acompañado de Makka. Cuando llegaron al pasillo principal, el príncipe dejó escapar un grito gutural y golpeó la pared que quedaba más cerca. Seguidamente apoyó la espalda contra esta y se dejó caer enterrando su cara en las piernas. Tenía el deseo irreprimible de echarse a llorar de rabia, desesperación y de alivio. Makkachin había vuelto, pero el
Hueco en su pecho era insoportable. Su padre hubiera podido sobrevivir si la Reina Lunar no fuera una reverenda Arpía motivada por la avaricia y el poder.

Makkachin gemía a su alrededor.

—No sabes lo contento que estoy de verte.

—Eso parece Alteza

Yuuri levantó la vista.

—Es verdad, pero no te imaginas… estos últimos días… estaba convencido que había perdido todo lo que habíamos averiguado.

—Todos los archivos parecen intactos.

—Bien, tenemos que ponernos manos a la obra con la investigación de inmediato. Ahora es más importante que nunca.

Yuuri lucho por contener el pánico que le desgarraba las entrañas. Faltaba nueve días para que subiera al trono. La Reina Minako no llevaba ni veinticuatro horas en la tierra y ya había conseguido dar un vuelco a las negociaciones Del tratado de paz.

¿Qué otros secretos desvelaría la Reina Lunar antes de la coronación, cuando todo el peso de proteger a la comunidad recaería únicamente sobre las espaldas del joven príncipe?.

Sentía la cabeza a punto de estallar. Odiaba a Minako, por lo que era, por todo lo que había hecho y por cómo había transformado el sufrimiento de la tierra en un juego político.

Sin embargo, estaba equivocada si pensaba que se iba a convertir en su títere. Se opondría a ella en cuanto y cómo pudiera. Encontraría a la princesa Svetlana. El doctor Feltsman lograría duplicar el antídoto. Ni siquiera bailaría con Minako en aquel estúpido baile, al cuerno con el protocolo. 

Se haría el enfermo, caería en cómo si fuera posible por el alcohol hasta quedar dormido, le rogaría a Vicder para que asistiera con él.

El recuerdo de cierta peliblanca hizo que se levantara de un salto, mirando a Makkachin.

—¿Por qué no ha venido la mecánica contigo? 

—Si que ha venido -contestó Makka, moviendo la cola- está esperando en las puertas del palacio. No la han dejado entrar porque no tenía un pase oficial.

—¿A las puertas del palacio? ¿Todavía está aquí? 

—Supongo que si.

Yuuri apretó el vial que llevaba en el bolsillo.

—Supongo que no te habrá comentado nada sobre el baile, ¿verdad?. No te habrá dicho si ha cambiado de opinión.

—No ha mencionado ningún baile.

—Bien, bueno -respiró hondo, se acomodó los anteojos y se acomodó un poco el cabello- Ojalá se lo haya pensado mejor.

Diciendo esto, Yuuri tomo rumbo corriendo con dirección hacia las puertas principales del palacio con Makkachin siguiéndole el paso.


Hola Gente hermosa!! Un nuevo capítulo!!

¿Que opinan del comportamiento de La Reina Minako?

Y Yuuri!! Que estaba que se le tiraba encima! u.u*

Me gustaría montones leer sus comentarios y cómo siempre agradezco infinitamente el enorme apoyo que me brindan ❤️

Nos vemos pronto!!

Publicado por dmoonbrillentq

Dmoonbrillentq me encanta leer y ver anime, es una forma de poder desprenderme de toda la realidad y adentrarme a miles de aventuras que disfruto montones, por lo que cada historia y experiencias me encantaría poder compartirlo con ustedes. A nivel más personal amo la música y el baile <3 y ayudar a las demás personas, por lo que si necesitas en algún momento poder conversar con alguien aquí estaré

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