VICDER: CAPITULO VEINTIDÓS


Vicder no dejó de oír las advertencias del doctor Yakov repitiéndose y resonando  en su cabeza como si fueran un archivo de audio dañado durante las casi diez kilómetros que la separaban del palacio. Si se daba cuenta que lo estaba desobedeciendo, le daría un infarto, Aunque con tonas las nuevas canas que la ha sacado Vicder ya debería estar acostumbrado.

Aún así, si algo le sucediera a Makkachin, aquella androide que poseía información valiosa sobre la princesa Svetlana, en el trayecto del  apartamento al palacio , Vicder jamás se lo perdonaría. Era su responsabilidad devolvérsela a Yuuri sana y salva.




Además, el palacio era muy grande. ¿Qué posibilidades había de toparse con la reina Lunar, quien, por otro lado, seguramente tampoco tenía ninguna intención de perder el tiempo socializando con la gente?


Makkachin corría muy rápido, Vicder tuvo que tomarle el ritmo para no perderla de vista. Sin embargo no les quedo más remedio que reducir la marcha a medida que se acercaban al descubrir que esa tarde no eran las únicas ciudadanas que deseaban visitar el palacio. La tortuosa calle estaba abarrotada de gente que subía la colina con paso repasado. Algunos iban solos, otros en grupos números. Vicder podía oír sus conversaciones, palabras cargadas de rabia y determinación. “no la queremos aquí”,”¿En que estaría pensando su Alteza?”.



El rugido creciente de la muchedumbre se extendía por toda la carretera. Cientos, tal vez miles, de voces alzadas coreando al unisono.




“¡Fuera la reina lunar! ¡Fuera la reina lunar! ¡Fuera la reina lunar!”




Al doblar el último recodo, la mirada de Vicder se posó en la multitud que ocupa el patio al pie del palacio y se extendía hacia abajo. Una hilera de nerviosos guardias de seguridad la contenían a duras penas.



Las pancartas ondeaban sobre sus cabezas. ¡MEJOR LA GUERRA QUE LA ESCLAVITUD! ¡QUEREMOS UNA EMPERADORA, NO UNA DICTADORA!. ¡NO QUEREMOS TRATOS CON EL DIABLO!. En muchas aparecía la imagen de la reina cubierta por el velo y tachada con aspas rojas.




Medias docena de levitadores de noticias volaban en círculos, grabando la manifestación para su difusión internacional.




Vicder bordeo la multitud y fue abriéndose camino a empujones hasta la puerta principal, intentando proteger a makkachin con su cuerpo. Sin embargo, al llegar junto a la entrada que esta estaba cerrada y protegida tanto por guardas como por androides, pegados unos junto a otros.




—Discúlpeme -le dijo a uno de los guardias que tenía más cerca-. Tengo que entrar al palacio.





El hombre alargó el brazo en su dirección y la obligó a retroceder un paso.



—Hoy esta cerrado al público.




—No voy con ellos. -Señalo a Makkachin-. Esta androide mascota pertenece a su majestad Imperial, me contrataron para repararla y ahora vengo a devolvérsela. Es muy importante que la recupere lo antes posible.





El guardia se aparto y dejo a entrar a Makkachin pero detuvo a Vicder.




—Sin pase no puedes pasar, solo el androide.





Cuando la gente se dio cuenta que abrían las puertas se abalanzaron a estas, el griterío y los empujones se hacían insoportables. Los guardas luchaban por devolverlos a su lugar.




—¡Pero la he reparado! Tengo que entregarla. Tengo que… cobrar.




El tono lastimero de su voz le avergonzó incluso a ella misma.



—Envíe la factura al tesorero, como hace todo el mundo -contestó el hombre-. Nadie puede entrar sin pasé.


—Vicder -ladro Makkachin desde el otro lado de la puerta de hierro-. Informaré al principe de que te gustaría verlo. Estoy segura de que puede enviarte un pase oficial por com.




En ese instante, Vicder comprendió hasta dónde llegaba su estupidez. Pues claro que no necesitaba ver al príncipe. Había entregado a Makka y por tanto, había hecho su trabajo. Además, de todas formas tampoco iba a cobrarle la reparación.



Sin embargo Makkachin ya había dado media vuelta y se dirigía a la entrada principal del palacio sin haberle dado tiempo a retractarse ni a encontrar alguna excusa razonable que justificara la importancia de ver a Yuuri. Y que esa excusa no fuera tan tonta como la que paso por su cabeza: porque quería.




El repentino enmudecimiento de las frases coreadas sobresaltó a Vicder.



El silencio creó un vació que ansiaba llenarse de aire, de ruido, de lo que fuera. Vicder miro a su alrededor, vio los rostros embobados y alzados hacia el palacio, vio las pancartas bajadas y sostenidas por dedos sin fuerza. Y un escalofrió le recorrió el cuerpo.



Siguió la dirección de las miradas hasta un balcón que sobresalía en una de las plantas más altas del palacio.



La reina lunar estaba allí, con una mano posada en la cadera y la otra en la barandilla del balcón. Tenía una expresión severa, dura, pero ni siquiera aquello conseguía desvirtuar su deslumbrante belleza. A pesar de la distancia, Vicder distinguió la pálida piel, el rubí de los labios. La reina volvió sus ojos grises hacia la silencios multitud y Vicder se apartó de inmediato de la puerta, esperando pasar desapercibida.




La sorpresa y el pánico apenas duraron. Aquella mujer no era aterradora, no era peligrosa. Era cariñosa, cordial, generosa. Debería ser su reina, ella debía gobernarlos, guiarlos, protegerlos…



El visualizador de retina de Vicder lanzó una advertencia luminosa, intento desconectarla en vano, molesta por la distracción. Queria seguir mirando a la reina hasta el fin de los tiempos. Queria que la reina hablara. Que prometiera paz y seguridad.



La luz naranja parpadeo en el margen de su campo visual. Vicder tardo unos segundos en comprender lo que era, que significada. Sabía que algo no encajaba. Que no tenía sentido.



Mentiras.



Cerró los ojos con fuerza, cuando volvió a abrirlos el espejismo había desaparecido. La dulce sonrisa de la Reina se había vuelto altiva y amenazadora. A Vicder se le revolvió el estómago.



Estaba lavándoles el cerebro, le había lavado el cerebro, pero como, se supone que ella era un caparazón y no podía ser afectada.



Vicder retrocedió un paso, tambaleante, y tropezó con un hombre de mediana edad.



Los ojos gatunos de la Reina se volvieron repentinamente hacia ellos y se detuvieron en Vicder. La sorpresa cruda se presentó en su semblante unos instantes antes de que diera paso al odio, al desprecio.




Vicder se estremeció, deseando poder hacerse inviable. Una voz interior le indicaba que corriera pero sus piernas no respondían. El visor retinal dibujaba formas confusas sobre su campo de visión, como si no soportara seguir contemplando el hechizo de la Reina ni un Segundo más.



La mirada colérica de la Reina se endurecía, en medio de la multitud, Vicder empezó a sentir como si alguien la estuviera agarrando del cuello, cortandole la respiración. Tenía la sensación de que con conductos lagrimales o sin ellos lloraría, el dolor era insoportable.


Sin embargo, justo en ese momento Minako dio media vuelta, con la espalda muy recta, y volvió a entrar al palacio con paso airado.


Cuando la monarca lunar desapareció, las piernas de Vicder respondieron. Cayó al suelo tosiendo, tratando de respirar entrecortadamente.



La gente empezó a dispersarse como un desfile de sonámbulos, los que llevaban pancartas los dejaban caer al suelo pasándoles por encima, quedando pisoteadas y olvidadas en el piso.



Vicder trato de levantarse para que no la pisaran en el camino, las piernas le temblaban pero logró llegar al muro.



La gente pasaba con gesto muerto, era horrible de percibir. Le asombraba el resultado del hechizo lunar, el encantamiento que lograba controlar a sus enemigos. Lo peor de todo era que en medio de toda aquella gente que despreciaba a la Reina lunar, Vicder parecía que fue la única que se había resistido. 



Aunque tampoco había sido al cien por ciento. Se le pusieron los pelos de punta. Aún le dolía la garganta, no sabía si fue producto de la resistencia o si era posible que la propia reina lo hiciera…




¿Sería posible tener tal poder de controlar a una multitud tan grande y adicional tratar de asfixiar a alguien? 



El doctor Yakov le había comentado sobre cómo podrían manipular a los demás por medio de la bioelectricidad, pero hasta ahora logra entender hasta que punto.



Además le preocupa el hecho de que no parecía ser del todo cierto que ella fuera un caparazón, y aún más, le preocupaba saber que la  Reina la logró ver… al doctor Feltsman no le iba agradar mucho la noticia…


Gente hermosa! Otro capítulo más!

😱😱😱 Minako pudo ver a Vicder!!! Y no le agrado para nada que se pudiera soltar del control mental que tenía sobre los manifestantes!

A Yakov no le gustará absolutamente nada que Vicder le haya desobedecido, aunque nunca le hace caso xD (igual como pasa en YOI 😂😂😂)

Vicder pudo entregar a Makka, arriesgándose totalmente (y por que muy internamente quería ver a Yuuri, no la culpamos) 

Ahora, ¿Ustedes que creen que sucederá?

Esto cada vez se pone mejor!!! 
Nos vemos pronto en otro capítulo y espero que lo disfruten montones! ❤️❤️❤️ un abrazo enorme!! ☺️

Publicado por dmoonbrillentq

Dmoonbrillentq me encanta leer y ver anime, es una forma de poder desprenderme de toda la realidad y adentrarme a miles de aventuras que disfruto montones, por lo que cada historia y experiencias me encantaría poder compartirlo con ustedes. A nivel más personal amo la música y el baile <3 y ayudar a las demás personas, por lo que si necesitas en algún momento poder conversar con alguien aquí estaré

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