Melancolia


Espero puedan disfrutar la lectura con la siguiente melodía.

Faltaba poco para la primavera.

La nieve comenzaba a escasear y aunque el frio seguía presente, poco a poco algunos follajes retomaban lugar en árboles y arbustos. Yuuri observaba cada mañana los cambios que la naturaleza daba en ese pequeño mundo, ese espacio que otorgaba paisajes semejantes a los de su hogar.

Tan semejantes eran que hacían que su alma se retorciera, no los soportaba, porque al verlos le recordaba ese momento hace varios años, el hecho que lo incito a tomar ese largo viaje.

El dios del hielo estaba claro que la primavera no tenia culpa alguna, el cambio de las estaciones formaban parte del proceso natural de la vida, pero para él, ese cambio era un recordatorio constante del tiempo que vivía en la tierra sin completar la tarea que se había asignado, que los años humanos seguían pasando y él se mantenía estático en el tiempo, que por más que las personas cambiaran a su alrededor, él seguiría completamente igual. Aunque con Phichit, Yuuri trato de manejar toda la ansiedad que se acumulaba en su interior, luego de comenzar su viaje nuevamente en soledad, el cumulo de emociones negativas que iba recolectando su alma al paso de los años se iba acrecentando y con ello, sus temores y las pesadillas. Había días en los que estaba bien, que podía pasar un agradable momento en compañía del pequeño alfa, no obstante, había otros tantos que debía ser fuerte para no caer frente a él.

Durante las mañanas en las que era acompañado por Víctor intentaba por todos los medios mantener la sonrisa, a veces no era difícil por el ánimo que le contagiaba el pequeño alfa, de esa manera podía mantenerse mentalmente ocupado. Sin embargo, al caer la noche su alma se hundía en un sumidero de tristeza y abatimiento donde sus mayores temores le atormentaban. Aquellos rostros regresaban, ese ser nuevamente regresaba, y el dios no quería, no lo quería. Respiraba cuando al fin la oscuridad llegaba a su fin, y el rostro brillante de esa alma pura le brindaba arrullo; solo por un instante quería seguir aferrándose a esa luz. Las emociones lo estaban superando y lentamente él se estaba dejado engullir por ellas.

Ese día Yuuri observaba desde una roca los movimientos de Víctor mientras intentaba asestar un tiro a un blanco en movimiento. El pequeño pese a su corta edad tenía una buena visión y una concentración de hierro que le facilitaba mucho las cosas en medio de los ejercicios que el omega le otorgaba. Yuuri no era un maestro estricto pero tampoco era suave, ejercía la suficiente presión para que Víctor mejorara su precisión y sus sentidos, usando animales de cebo para que poco a poco fuera capaz de percibir con sus sentidos aquello que le rodeaba sin depender tanto de la vista. Cuando este logro asestar la flecha contra un pájaro, se volteo hasta el dios con entusiasmo y con una sonrisa de par en par.

– ¡Yuuri, Yuuri! ¿Viste eso? Logre darle a un pájaro –anuncio.

– Si, pude verlo, me alegra lo mucho que has mejorado Víctor –respondió con una sonrisa aunque su voz estuviera un poco más baja de lo común.

– ¿Te ocurre algo Yuuri? Hoy estas algo raro –comento el zarévich mientras le veía, pero el omega negó lentamente con la cabeza.

– Estoy bien, quizás este algo cansado –contesto restando importancia a la preocupación del pequeño.

– ¿En serio? ¿No me estarás mintiendo? –volvió a preguntar, en su interior el ruso sabía que Yuuri le mentía, después de todo, empezaba a conocer algunas de sus expresiones. Pero diferente a lo que esperaba, el joven dios le dedico una pequeña sonrisa mientras le daba un golpe juguetón en la punta de la nariz haciendo que sus mejillas enrojecieran levemente.

– Estoy bien. Pero por hoy ve a descansar, haz hecho un gran trabajo y no quiero que te sobrecargues aun empezando.  

– Pero…

– De verdad estoy bien, mira –le enseño una sonrisa-. Solo debo dormir un poco ¿Tu harás lo mismo al llegar a casa?

– Si.

Aun no muy convencido de sus palabras, Víctor se alejo hasta su caballo para regresar a casa, no dejo de verlo hasta que se hubo adentrado al bosque, pero aun lejos de él, el joven zarévich no podía dejar de pensar que algo estaba mal con Yuuri. Víctor lo apreciaba mucho, era una persona muy importante para él y un gran amigo que le enseñaba con mucho ánimo, pero verlo de ese modo hacia que su pecho doliera y no le gustaba esa sensación, era amargo, como si comiera un limón.

¿Cómo explicarlo? Se pregunta el pequeño desde el momento que pone pie en el castillo, es recibido, y aunque esta cenando y jugando con su hermana, incluso antes de irse a dormir, Víctor solo puede pensar en la expresión de Yuuri. Logro conciliar el sueño bien entrada la noche, divagando sobre el omega que le enseñaba, se despertó mucho más tarde de lo que acostumbraba desde que empezó a practicar con Yuuri por ello se le hizo un poco extraño, fue hasta el baño, lavo su cara y sus dientes para luego vestirse, salió de la habitación para desayunar.

El zarévich saludo a las personas en su camino por inercia pero sus pensamientos seguía inmersos en Yuuri, pensó que era importante que fuera esa tarde a visitarlo luego de sus lecciones de etiqueta aunque luego este le regañara, pero era una necesidad verle para ver como se encontraba. Paso su mano por su pecho, nuevamente se contraía y dolía inmensamente, necesitaba saber que era.

– Víctor al fin te veo –apareció la reina frente a su hijo vistiendo un hermoso vestido beige que le daba un aspecto elegante y delicado, Víctor le sonrió recibiéndola con un beso en la mano.

– Madre.

– Desde hace algún tiempo sales muy temprano en la mañana y no te veo hasta la tarde –empezó a decir, Víctor comenzó a sentirse nervioso-. ¿Qué es lo que estás haciendo en el pueblo?

– Yo –intento explicarse, pensando que Yakov le informaría a su madre de sus actividades-… He estado entrenando con el arco.

– Eso me parece maravilloso –exclamo la zarina elevando una gran sonrisa-. Pero ¿Has obtenido mejoría? Debes recordar que tu padre es muy estricto respecto a ello, Víctor.

– No debe preocuparse madre –sonrió el pequeño mientras le pedía a uno de los sirvientes que le trajera un arco-. ¿Gusta que le muestre?

La zarina acepto gustosa, encaminándose ambos hasta el jardín donde a Víctor se le entrego un arco y un conjunto de flechas, Irina se coloco en un espacio seguro mientras el zarévich se preparaba para impactar a su objetivo. Disparo, y atravesó a una de las rosas del jardín hasta clavarla contra él árbol, la zarina estaba sorprendida, con la voz conteniendo la alegría y emoción paso a felicitar a su hijo.

– Ha sido una excelente demostración hijo, has mejorado notablemente y estoy seguro de si tu padre lo hubiera visto estaría de acuerdo conmigo.

– ¿¡En serio?! –pregunto Víctor muy feliz, su entrenamiento estaba dando resultados y si las palabras de su madre eran ciertas, pronto alcanzaría el reconocimiento de su padre nuevamente. Por primera vez en mucho tiempo, Víctor sintió que era útil para sus padres, al menos en esa ocasión para su madre.

– Si. Solo te pido que no descuides tus demás lecciones, la fuerza física es importante, pero la mental lo es aún más. Recuerda Víctor, tú serás el siguiente gobernante de esta nación, y debes estudiar mucho para saber guiarla con sabiduría

-Sí, madre.

De repente el rostro de la reina se tornó pálido, perdiendo la fuerza para sostenerse para sí misma. Víctor y los sirvientes presentes corrieron a auxiliarle, con prisa llamaron a los médicos del palacio para que examinaran a la reina de inmediato. Afuera de la habitación de la zarina, Víctor esperaba junto a Mila pacientemente, el zarévich estaba preocupado por la salud de su madre, le había asustado mucho la debilidad que había presentado. Al cabo de unos minutos, el médico abrió la puerta y los dos niños lo observaron preocupados, pero todo miedo se disipo al ver la cara sonriente del adulto, gesto que también compartía la zarina. Les pidió pasar a ambos, quienes se acercaron en silencio hasta ella, sentándose cada uno al borde de la cama de la reina, allí, con una enorme sonrisa, Irina pidió las manos de sus hijos y de repente las llevo a su vientre. Víctor la miro con una intensa emoción.

– Estoy esperando un nuevo bebe, tendrán un nuevo hermano –anuncio con júbilo.

La alegría de la noticia fue tal que Víctor se lanzo a abrazar a su madre al igual que Mila, quien vociferaba por todo el palacio que sería hermana mayor, así fue que la información llego a todos los rincones y al terminar en oídos del Zar, se hizo una gran celebración publicándose la noticia de que la familia real tendría un nuevo miembro en su familia.

Es por ello que Víctor no tuvo oportunidad de reunirse con Yuuri por al menos siete días, cuando todo se hubo calmado nuevamente corrió hasta el lago para encontrarse nuevamente con el omega, cuando lo encontró este se encontraba frente al lago abrazando sus piernas, cuando  alzo la vista sus ojos se abrieron de par en par al encontrar la figura del zarévich frente a él.

– ¡Yuuri! Disculpa no haber venido estos días, es que…

No pudo terminar su frase, Yuuri abrazo con fuerza el pequeño cuerpo del zarévich contra sí. Víctor no sabía que estaba pasando ni que hacer al respecto, con el repentino toque del omega su corazón se había acelerado hasta dejarlo confuso, pero se obligo a sí mismo a calmarse cuando sintió como el temblor en el cuerpo del omega aumentaba, intento verle el rostro pero este no se lo permitía.

– ¿Yuuri? –pero no obtuvo respuesta, cuando lo llamo por segunda vez, el omega pareció reaccionar alejándose violentamente de él, Víctor noto como sus ojos estaban rojos y tenía grandes ojera surcando sus ojos, era la primera vez que le veía de ese modo – Yuuri…

– L-Lo siento, s-seguramente te he asustado –comento, mientras volteaba su rostro-. Han pasado unos cuantos días ¿Paso algo?

– Eh, ah, bueno, mi madre está esperando un nuevo bebe y como hermano mayor, es mi deber estar pendiente de ella, estábamos celebrando por eso no pude venir antes, lo siento –se disculpo, pero Yuuri se acerco hasta él con una sonrisa que no gusto para nada al alfa, y aun con ella, acaricio suavemente el cabello de Víctor.

– No te preocupes, está bien que pases tiempo con tu familia –expreso, pero lo que decía y mostraba, no parecía estar en concordancia con lo que estaba sintiendo.

Víctor no sentía que ese rostro que Yuuri le mostraba fuera el correcto, era forzado, y aunque el omega se esforzara en dibujar una sonrisa, ya era demasiado obvio. No estaba bien, y Víctor no quería el no estuviera bien. Bajo la mirada con un rostro amargo, sabía que era un niño, y quizás por ello no podía generar gran confianza en el joven, pero no quería verlo así. Una vez conoció la hermosa sonrisa de Yuuri cuando estaba en su máxima felicidad, no quería seguir viendo a un Yuuri que hacía todo lo posible para no romperse frente a él y aun así seguir sonriendo. Aun cuando la máscara estaba toda rota, el omega quería seguir siendo fuerte.

– Yuuri –le llamo-. No tienes que ser así, no tienes que ser fuerte cuando quieres llorar.

– ¿Qué estás diciendo Víctor? No voy a…

Una a una, lágrima por lágrima, fueron bajando por las mejillas sonrojadas de Yuuri. Intento limpiarlas pero seguían cayendo a borbones hasta que simplemente no pudo contenerlas y empezó su llanto, cayó al suelo llorando. Nunca sería capaz de decírselo a Víctor, pero esos días en los que no había estado había pasado un infierno. Al principio no había tenido problema en esperar pacientemente un par de días, sobreponiendo a sus sentimientos y las pesadillas como comúnmente lo hacía; ya el pequeño le había mencionado sobre sus clases, con eso se estuvo calmándose mentalmente, pero al pasar el tercer día comenzó a sentirse más ansioso. Víctor nunca había tardado tanto en visitarle desde que se conocían, siempre se había mantenido al pendiente de su presencia, ubicándolo dentro del pueblo, pero sin querer encontrarle, creyendo que mientras estuviera bien no existiría ningún problema. Pero al tiempo comenzó a pensar que quizás el niño se hubiera aburrido de su presencia o hubiese tomado mal la última vez en la que se encontraron, justo cuando el dios lo envió a su casa. Muchas ideas pasaron por su cabeza, una más deprimente que la otra hasta que el mínimo hecho que ya no pudiera ver al pequeño alfa se hizo presente perforando un hueco en su pecho tan grande que sintió miedo. No era común, no era normal, no quería tener ese sentimiento, no quería depender de la presencia de un humano, pero allí había estado esperando pacientemente su regreso, y cuando este volvió no pudo aguantar más llegar a su lado. Tan gran alivio había sentido que parecía haber vuelto a la vida en ese momento.

En silencio, Víctor se sentó frente a él tomando su mano con la suya, eran muy diferentes en tamaño pero era igual de cálidas, lo mínimamente suficiente para aminorar la tormenta que estaba desatada en su pecho y se desbordaba por sus ojos.

– ¿Por qué estas tan triste Yuuri? ¿Hice algo malo? –Pregunto con timidez el zarévich mientras el joven dios seguía llorando, este negó con fuerza y apretó la pequeña mano de Víctor-. ¿Te sientes mal? ¿Te duele alguna parte? –pregunto, y Yuuri volvió a negar-. ¿Extrañas… a tu familia?

Hubo un breve silencio donde solo se escucharon las respiraciones de ambos y los pequeños sollozos del omega, este no quería ser débil, no quería caer nuevamente en ese círculo vicioso de desesperanza, no quería aferrarse a una felicidad momentánea. Si lo admitía, solo sería más duro para él seguir aguantando todo.

– Yuuri –lo volvió a llamar, esta vez acariciando su cabello con su torpe manita, haciendo toques circulares sobre el manto oscuro del omega-. Está bien… Yuuri.

Hubo otro silencio que fue roto por un lastimoso quejido que se desato en un fuerte llanto, esta vez no hubo nada que pudiera pararlo, simplemente fluyo fuera de él, como si estuviera siendo arrancado de su pecho.

– Si… los extraño… Los extraño tanto…

– ¿Quieres verlos?

– Quiero verlos, los extrañó tanto, Víctor. Pero…  no puedo pedir verlos.

– Esta bien querer verlos –le dijo mientras le abrazaba y el omega lo apretaba más fuertemente contra él-. Está bien desear algo, ser egoísta con algo… Tú me hiciste creer eso, Yuuri, por favor se egoísta tú también.

– Por favor… No te alejes nuevamente –le pidió, tocando su mejilla con suavidad e intentando calmar sus lágrimas.

– Si.

El pequeño corazón de Víctor latía intensamente, casi como si pudiera salirse de su pecho y abrazar también a Yuuri para reconfortarlo, lo sabía, sabía que contener muchas cosas era malo para las personas, Yuuri se lo había enseñado tácitamente, pero quizás él también debía aprender de sus propios consejos, que era bueno llorar de vez en cuando, sin contenerse.

Ese día Víctor aprendió que por muy fuerte que Yuuri fuera, también podía ser débil, y que esa debilidad podía con él si lo dejaba solo mucho tiempo, también aprendió que debía ser cuidadoso al hablar de su familia si no quería herirle, y eso, era lo que menos quería de ahora en adelante.  

Notas finales de la autora: Este capitulo sigue demostrando aquello de los sufrimos de ansiedad, depresión o algo de un muy pequeña manera, es solo la punta del iceberg del cumulo de sentimientos negativos. Puedes estar muy bien durante mucho tiempos, puedes tenerlo todo o no tenerlo nada, estar bien contigo mismo por un periodo de tiempo, pero entonces comienzas a pensar… tus pensamientos se vuelven un cumulo de cosas que se van a acumulando lentamente sobre ti hasta que ya no puedes más, hay ocasiones que las personas lo exponen fácilmente, otras las aguantan hasta que ya no pueden más y explotan con ellas, Yuuri intenta ser fuerte, cree que luego de lo que ha pasado no puede permitirse otra debilidad más, y con un pequeño amigo a su cuidado, que de por si tiene sus propios problemas, siente que no puede caer nuevamente, pero no es bueno contenerlo solo todo el tiempo. No es algo que se supera solo, ni el amor lo supera, pero quizás si va mejorandolo, desahogarse ayuda un poco a algunas personas, al menos a mi me ayuda. Eso quería reflejarlo con la situación de Yuuri, que como un dios puede tener situaciones igual de humanas, y sentimientos de desesperanza, igual que los humanos. 

Aquí la presencia de Víctor es un nuevo determinante, y quiero que le tomen atención, tanto a lo que siente Yuuri como lo que piensa Víctor. 

La canción que traje para este capitulo es Roaring Tides del ost de Clannad, al principio tenia pensado otra, pero no la conseguía, y cuando conseguí esta dije, esta es la perfecta! Les recomiendo la escuchen con el capitulo o al menos la escuchen. 

Publicado por ellexlight

¡Hola! Mi nombre es Génesis, pero por esta zona me conocerán como Elle. Soy licenciada es Gestión Ambiental y vivo en Caracas, Venezuela. Me gusta la lectura, la música (especialmente la instrumental y japonesa), y sobre todo escribir. Tengo escribiendo desde el 2009 y he estado en varios fandoms, tales como SCC, TRC, PPG, inazuma eleven y muy gran parte en Death note, a quien amo con locura. Tengo casi tres años escribiendo para YOI, que se ha vuelto un amor extremo para mi y recientemente he comenzado a escribir para el fandom de BNHA. En cuanto a géneros me gusta el drama, lo erótico, lo fantástico, detectivesco y mpreg/omegaverse. Multishipper a morir.

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