VICDER: CAPITULO TRES


— ¡Vas a ir al baile! -Canturreó Christophe aplaudiendo- hay que encontrarte un vestido precioso y zapatos. No voy a permitir que lleves esas botas espantosas, buscaremos unos guantes nuevos, ya verás. Te verás increíble y esa bruja tendrá que morderse la lengua y…

— ¿Podrías acercarme esa luz? -dijo Vicder, abriendo con brusquedad el primer compartimento de la caja de herramienta vertical.

Pernos y casquillos tintinearon mientras revolvía en su interior.

Chris se acercó a su lado iluminándolo con una linterna, un haz de luz azulada dispersó la penumbra que reinaba en el trastero.

— Imagina las delicias que servirán -dijo el androide- y los vestidos. ¡Y la música! 

Vicder no le prestaba atención, se encontraba concentrada en la selección de las herramientas.

— ¡Por todos los astros! ¡Imagina al príncipe Yuuri! ¡Puede que bailes con el príncipe Yuuri!

Vicder se detuvo y entrecerró los ojos para volverse hacia la luz cegadora que sostenía Chris.

— ¿Porque iba a bailar conmigo el príncipe? 

Chris se quedó pensando que responder.

— Por que esta vez no tendrás toda la cara manchada de grasa.

Vicder se terminó de voltear hacia Chris lanzándole una llave suiza, haciendo un puchero.

Christophe se agachó riéndose a carcajadas.

— Siento desilusionarte, Chris -dijo, mientras cerraba el cajón de golpe y abría el otro- pero no voy a ir al baile.

— ¿De que está hablando? 

— Para empezar, acabo de gastarme los ahorros de toda mi vida en un pie nuevo. Y, de todas maneras, aunque tuviera el dinero, no lo gastaría en eso.

— ¿Y en que otra cosa te lo gastarías?

— ¿En la entrada de un piso para mi sola y así no tener que ser la Criada de Anya nunca más?

— No quiero desanimarte, pero sabes que Anya no te concederá la emancipación.

Vicder abrió el tercer cajón.

— Lo se. Además eso costaría muchísimo más, no sería tan fácil. -cogió un trinquete y un puñado de llaves inglesas dejándolo todo sobre la caja de herramientas- tal vez me haría un injerto de piel.

— Pero si tienes una piel preciosa. -Vicder lo miro de soslayo- Ah, te refieres a los implantes biónicos.

El joven cerró el tercer cajón, cogió la bandolera que había dejado en la mesa de trabajo y guardó las herramientas en su interior.

— ¿Que más crees que necesitarem…? Ah, el gato hidráulico. ¿Donde lo habré puesto?.

— No usas la lógica – protestó Chris- puedes hacer un trueque por un vestido o intentar que te dejaran uno en depósito. Me muero por entrar en esa tienda de vestidos antiguos de Sakura. ¿Sabes cuál? 

— Da igual, no voy a ir.

— No da igual. ¡Es el baile! ¡Y el príncipe! 

— Chris, solo voy arreglarle a su mascota. No somos amigos ni nada por el estilo. Y si dará igual por qué Anya no me dejará ir.

— Ha dicho que si arreglabas el levitador…

— Claro, y cuando arregle el levitador, ¿qué?. ¿Que me dices de ese portavisor de Yuko que se daña cada dos por tres? ¿Y de…? -buscó a su alrededor y vio un androide oxidado y viejo empotrado en una esquina- ¿Y de ese viejo Jard 7.3?

— ¿Para que va querer Anya esa chatarra? Ya no tiene jardín, ni siquiera una terraza.

— Lo que intentó hacerte entender es que no piensa dejarme ir, mientras encuentre cosas que reparar, mis “obligaciones” no terminarán nunca.

Vicder metió unos tornillos en la bolsa, diciéndose que le daba igual, completamente igual.
De todas formas, ¿Que haría ella en un baile de etiqueta? Aunque encontrara unos guantes y unos zapatos elegantes que consiguieran disimular sus aberraciones metálicas, no tenía ni la más mínima idea sobre el maquillaje y jamás lograría hacerse algún peinado en su largo cabello plateado, siempre lo ha andado suelto o en una coleta. Acabaría sentándose en un sitio apartado, lejos de la zona de baile, por más que le gustara no se atrevería a bailar en publico, y estaría burlándose de las chicas embobadas que se desvivían por llamar la atención del príncipe Yuuri mientras fingía no tener celos. Lo de fingir era lo de menos.

Aunque le gustaría saber lo que servirían de cena.

Además, más o menos podría decirse que el príncipe la conocía. En el mercado se había mostrado amable con ella. Puede que la invitara a bailar. Por educación, por caballerosidad, al verla allí sentada, sola y apartada.

La débil fantasía se desmorono de la misma forma en la que llego. Era imposible, No valía la pena dedicarle ni un solo pensamiento más.

Era un Cyborg y nunca iría al baile.

–Creo que ya todo está listo -dijo, ocultando su desilusión mientras se ajustaba la bolsa sobre la espalda- ¿nos vamos?

–No te entiendo, ¿sabes? -dijo Chris-. Si arreglar ese levitador no va a convencer a esa bruja para que te deje ir al baile, entonces por que vamos al depósito de chatarra? si tanto lo quiere, ¿por qué no va ella a escarbar entre la basura?

-Porque, con baile o sin él, estoy convencida de que te vendería por tornillos a lo minimo del cambio. Además, cuando se vayan al baile, tendremos el piso para nosotros. ¿Que te parece?

– ¡Petit, me parece fantástico!

Vicder se volvió y vio que Yuko entraba a trompicones por la puerta. Todavía llevaba el vestido plateado, aunque el dobladillo del escote y el de las mangas ya estaban acabados. Habían añadido una pequeña puntilla al escote, lo que resaltaba el hecho de que Yuko, siendo tan joven, apuntaba unas curvas que Vider no tendría jamas. Si el cuerpo de Vicder había estado alguna vez predispuesto para la feminidad, la intervención de los cirujanos había impedido su desarrollo y la había dejado con una figura completamente recta. Demasiado Angular, demasiado Andrógina, demasiado torpe por culpa de la pesada pierna artificial.

— Voy a acabar estrangulando a mamá -dijo Yuko-. Está volviéndome loca. “Mari tiene que encontrar marido” “Mis hijas me están sangrando” “Nadie Valora lo que hago por los demás” bla bla bla.

Movió los dedos en el aire, burlándose de su madre.

–¿Qué haces aquí abajo?

—Me escondo. Ah, y también venía a preguntar si podías echarle un vistazo a mi portavisor.

Le enseño la pantalla portátil que llevaba escondida a la espalda y se la tendió.

Vicder la cogió, aunque sin apartar la vista del dobladillo de la falda de Yuko, viendo cómo la deslumbrante tela iba recogiendo bolas de polvo a su paso.

—Vas a estropear el vestido y ahí si tendrás que ocultarte de Anya.

Yuko le saco la lengua, pero se recogió la falda hasta la rodilla con ambas manos.

—Bueno, ¿que tal? -dijo,dando saltitos con los pies descalzos.

—¡Estás deslumbrantes! -dijo riendo-.

— Tendría que haberte hecho un vestido a ti también, no es justo.

—La verdad es que no me apetece ir.

Vicder se encogió de hombros. La voz de Yuko replicaba tanta lastima que prefirió no quejarse. En si ella no tenía la culpa, era su única amiga humana y la que desde que fue adoptada le demostró un cariño sincero. Decidió cambiar de tema.

— ¿Que le pasó a tu visor? 

—Vuelve hacer cosas raras, así que no se.

— ¿Haz vuelto a bajar otra vez esas estúpidas aplicaciones de famosos? 

— Puede ser… bueno, solo una aplicación de lengua pero lo necesitaba para clases. Ah, antes de que se me olvide… Chris! Te traje algo!.

Christophe se acerco a Yuko mientras está se sacaba del corpiño una cinta brillante que le había sobrado a la costurera.

—Gracias -contestó este al tiempo que Yuko ataba la cinta alrededor de la delgada articulación de la muñeca- es preciosa!.

Vicder dejó el portavisor en la mesa del trabajo, a la par del androide caniche del príncipe.

— Mañana le echaré un vistazo. Vamos hacer una búsqueda para la reina madre.

—Ah ¿si?, ¿a donde van?.

— Al almacén de chatarra.

— Va a ser muy divertido -dijo Chris escaneando una y otra vez con su sensor la pulsera improvisada.

—¿De verdad? -dijo Yuko- ¿Puedo ir?

Vicder se hecho a reír

— Está bromeando, Chris está probando su sarcasmo.

— Da igual, cualquier cosa es mejor que volver a ese departamento donde es imposible respirar.

Yuko se abanicó y se apoyó distraídamente contra unas estanterías metálicas.

Vicder se adelantó y tiro hacia ella a Yuko.

—Cuidado, mancharás el vestido.

La joven se miró la falda y luego las estanterías llenas de mugre. Se encogió de hombros y abrazó a Vicder.

— Por favor, déjame ir. Se nota que será emocionante.

— Puff, más bien será sucio y apestoso -bufo Chris cruzado de brazos-.

— ¿Como lo sabes? -dijo Vicder- no tienes receptores olfativos.

— Pero si mucha imaginación.

Sonriendose, Vicder le removió el cabello a su hermanastra y la encaminó a la puerta.

— Muy bien, ve a cambiarte, pero date prisa. Tengo que contarte algo.

Yuko chillo dando unos saltitos llena de alegría,  tirandose a los brazos de Vicder besando su mejilla y salió corriendo a las escaleras.


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Hola gente, aquí les dejo el tercer capitulo.

Espero que les guste, se los dejo con mucho cariño. No olviden comentar que les parece y dejar su voto en la estrellita. Nos vemos pronto 💞

Linda noche.

Publicado por dmoonbrillentq

Dmoonbrillentq me encanta leer y ver anime, es una forma de poder desprenderme de toda la realidad y adentrarme a miles de aventuras que disfruto montones, por lo que cada historia y experiencias me encantaría poder compartirlo con ustedes. A nivel más personal amo la música y el baile <3 y ayudar a las demás personas, por lo que si necesitas en algún momento poder conversar con alguien aquí estaré

2 comentarios sobre “VICDER: CAPITULO TRES

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