VICDER: CAPITULO 2


Las sirenas de emergencia retumbaron en las paredes del mercado, el silencio fue roto por pesados pasos sobre el pavimento y luego por alguien quien gritaba ordenes. Poniéndose la mochila cruzada en la espalda Vicder avanzo arrastrándose por el suelo polvoriento, deslizo sus dedos hacia el hueco debajo de la cortina metálica y la levanto ligeramente.

Vio a los hombres -todos con máscaras antigas- empapar el interior de un local con un liquido amarillo, aunque se encontraban al otro lado de la plaza, se podía sentir el hedor de la sustancia.

— ¿Qué pasa? .Pregunto Christophe detrás de ella

— Van a quemar el local de Sara

miro a su alrededor, la plaza estaba desierta, a excepción de los tres hombres que se encontraban más arriba.

— Nos iremos cuando empiece el Fuego, cuando estén distraídos

— ¿Estamos en problemas?

— No, pero no me apetece que me pongan en cuarentena.

Uno de los hombres dio una orden y otros caminaron arrastrando los pies.

Vicder giro la cabeza y miro a través del hueco, estaban lanzando una chispa al interior del negocio, el olor a gasolina pronto se fundió con el pan quemado, las llamas crecientes dibujando el contorno de los uniformados.

Estirándose, Vicder tomo al androide del príncipe Yuuri y lo dejo a un lado, poniéndosela bajo el brazo, abrió la puerta lo suficiente para salir a rastras del local y cerraban rápidamente el local de nuevo. El humo negro cubría el cielo sobre ellas, se sentía la humedad características del mes de Agosto, pero ocasionalmente una brisa tibia se colaba entre los edificios.

Vicder Aminoró el paso al encontrar señales de vida en las calles, las pantallas instaladas en los muros de los edificios mostraban imágenes del fuego, y el humo en el centro de Nueva Beijing  con títulos alarmistas, según los cuales las cifras aumentaban cada segundo aunque, según lo que sabia es que solo  había una persona enferma.

–Todos esos panecillos dulces… -dijo Chris cuando mostraron un acercamiento al local ennegrecido.

Vicder se mordió la mejilla, ninguno de ellos había probado jamas las aclamadas delicias italianas de la panadera del mercado. Chris no tenia papilas gustativas y Sara  no atendía a los Cyborgs.

Las torres de oficinas y centros comerciales se mezclaban entre si, construidos tan cerca entre si que se convertían en un tramo interminable de cristal y concreto. Hubo en algún tiempo que los apartamentos en esta zona eran espaciosos y atractivos, pero fueron remodelados y subdivididos tantas veces para darle la capacidad de atiborrar más gente, formando grandes laberintos.

El palacio de Nueva Beijing podían  verse en medio de los conjuntos de los edificios, amplio y sereno sobre el acantilado que dominaba la ciudad. Las cúpulas doradas y puntiagudas del palacio resplandecían con tonos dorados  bajo el sol, las ventanas reflejaba la luz de regreso a la ciudad, Los aleros recargados con adornos, los pabellones escalonados que se balanceaban peligrosamente sobre las orillas del risco, los templos circulares que se extendían hacia los cielos. Vicder hizo una pausa más larga de la habitual para mirarlo, pensando en alguien que vivía más allá de aquellas murallas, que quizás estaba allí en ese preciso segundo.

No era que no supiera, cada vez que había visto el palacio, que el príncipe viví allí; pero hoy sintió una conexión que nunca antes había experimentado, y con ella un placer casi presuntuoso. Había conocido al príncipe, él había ido a su negocio. Él sabía su nombre.

Respiro profundamente dándose la vuelta, iba a empezar a sonar como Yuko. Se paso a Makkachin al otro brazo mientras junto con Chris se agachaban para pasar bajo una saliente de la torre de apartamento Phoenix.

Colocó su muñeca libre frente al escáner identificador en la pared y escuchó el sonido metálico de la cerradura, pasaron por las escaleras a un sótano, un oscuro laberinto de espacios de almacenamientos divididos con malla metálica. Una oleada de aire rancio soplaba hacia ellos, pasaron por una camino conocido para llegar al almacenamiento número 18-20: la jaula estrecha y siempre helada de Anya permitía que ella usara para sus tareas.

Vicder despejo un espacio para poner a Makkachin en medio del desorden de la mesa y dejo la mochila en el piso. Se cambio los guantes de trabajo pesados por unos menos sucios, de algodón, antes de cerrar la bodega.

— Si Anya Pregunta -dijo mientras se dirigía a los elevadores- nuestro local ni siquiera esta cerca del de la panadera.

— Anotado -afirmo Chris dándole una pequeña sonrisa-.

Estaban solos en el elevador. No fue hasta que salieron, en el piso 18  que el edificio se convirtió en una colmena, niños persiguiéndose en los corredores, gatos domésticos y callejeros trepando por las paredes, el constante parloteo difuso de las pantallas que brotaba por las entradas de las habitaciones. Vicder ajusto la salida de ruido de fondo en su interfaz cerebral mientras esquivaba a los niños camino al departamento.

La puerta estaba completamente abierta, lo que hizo que se detuvo y revisara el número antes de entrar. Escucho la voz severa de Anya desde la estancia «Más escote para Yuko, parece una anciana».

Vicder miro alrededor. Anya estaba de pie con una mano sobre la repisa de la chimenea holografía, llevaba una bata de crisantemos bordados que se confundían con la colección de abanicos de colores estridentes que cubría la pared detrás de ella. imitaciones de apariencia antigua. con la cara reluciente por el exceso de maquillaje en polvo y labios pintados de un tono horriblemente brillante. Anya lucia casi como una imitación de si misma, su rostro se veía como si hubiera estado planeando ir a alguna parte, aunque rara vez dejaba el apartamento.

Si acaso vio a Vicder merodeando en la entrada la ignoro. La pantalla situada encima de las llamas sin calor estaban mostrando escenas del mercado. El local de la panadera había quedado reducido a unos cuantos escombros y el armazón de un horno portátil.

En el centro de la habitación, Mari y Yuko estaban de pie, envueltas en seda y tul. Yuko sostenía su cabello castaño rojizo mientras una mujer a la que Vicder no reconoció ajustaba nerviosamente el escote del vestido. Yuko la vio por encima del hombro de la mujer y sus ojos se iluminaron mientras sus mejillas se enrojecían.

Hizo un gesto señalando el vestido con un chillido apagado. Vicder respondió con una sonrisa, su hermanastra menor lucia angelical con su vestido completamente plateado y reluciente que resplandecía con tonos lavanda cuando reflejaba la luz del fuego.

— Mari -Anya hizo un gesto a su hija mayor moviendo el dedo en círculos, y Mari se dio la vuelta, mostrando una hilera de botones de perla a lo largo de su espalda. Su vestido hacia juego con el de Yuko, con su corpiño ceñido y falda amplia, solo que era dorado- Vamos ajustar más en la cintura.

Mientras colocaba un alfiler en el dobladillo del escote de Yuko, la extraña empezó a observar a Vicder en la entrada, pero aparto la mirada rápidamente. Retrocedió, la mujer tomo un montón de alfileres de entre sus labios y ladeo la cabeza.

— Ya esta bastante ceñido -dijo- Queremos que baile ¿no?

— Queremos que encuentre marido -respondió Anya.

— No, no -la costurera rio disimuladamente al tiempo que estiraba y sujetaba material alrededor de la cintura de Yuko. Vicder pudo ver que Yuko estaba sumiendo el estomago tanto como podía, noto el borde de sus costillas debajo de la tela- Es demasiado joven para casarse.

— Tengo diecinueve -dijo Mari mirando seriamente a la mujer.

— ¡Diecinueve! ¿lo ve? Es una niña. Ahora es solo por diversión, verdad chiquilla.

— Ella es demasiado cara para la diversión-dijo Anya- Espero que este vestido dé resultados.

— No se preocupe Linh Anya, Se vera adorable  como el roció de la mañana.

Colocando los alfileres otra vez en su boca, la mujer volvió a concentrar su atención en el escote de Yuko

Anya levanto el mentón y finalmente noto la presencia de Vicder. Miró fijamente sus botas sucias y sus pantalones de trabajo.

— ¿Porque no estas en el mercado?

— Hoy cerro temprano -dijo Vicder dirigiendo la vista hacia la pantalla, pero Anya no le prestó atención. Fingiendo despreocupación señalo con el pulgar hacia el corredor- Entonces… voy a asearme y estaré lista para que ajusten mi vestido.

La costurera hizo una pausa.

— ¿Otro vestido señora? No traje material para…

— ¿Ya cambiaste la bandeja magnética de la nave?

La sonrisa de Vicder se desdibujo

— No, aún no.

— Bueno, pues ninguna de nosotras irá al baile a menos que eso esté arreglado, ¿cierto?

Vicder contuvo su irritación. Ya habían tenido esa conversación dos veces la semana pasada.

— Necesito dinero para comprar una banda magnética nueva. Por lo menos 800 univs. Si los depósitos del negocio no se depositaran directamente en tu cuenta, ya habría comprado uno.

— ¿Y confiar en que no lo gastaras todo en juguetes inútiles?

Anya dijo «juguetes» con una mirada despectiva hacia Chris y una mueca en los labios, aún cuando, técnicamente Christophe le pertenecía.

— Además, no puedo pagar una banda magnética y un vestido nuevo que solo usaras una vez, tendrás que encontrar una forma de reparar la nave o buscarte tu propio vestido para el baile.

Vicder hervía de enojo, Podía mencionar que Mari y Yuko bien pudieron haber usado vestidos fabricados en lugar de que se los confeccionaran a la medida para que también ella tuviera uno. Podía argumentar que también ellas usarían sus vestidos una sola vez. Podía señalar que, como era ella quien trabajaba , ella tendría que recibir el dinero y gastarlo como mejor le pareciera. Pero las discusiones no llegaban a ningún lado. Legalmente Vicder le pertenecía a Anya tanto como su amigo, al igual que su dinero, sus escasas pertenencias y hasta el nuevo pie que acaba de implantarse. Anya adoraba recordarle eso.

Así que apagó su rabia antes de que su madrastra pudiera ver alguna chispa de rebelión.

— Tal vez pueda cambiar algo por la banda magnética, voy a revisar en las tiendas locales.

Anya Bufó.

— ¿Por qué no lo cambias por ese androide inútil?

Chris apretó los puños dando un paso hacia adelante pero Vicder lo detuvo

— No nos darían mucho por él -respondió- Nadie Quiere un modelo tan viejo

— ¡Hey! -se quejo su amigo-.

— No, ¿verdad? Tal vez tenga que venderlos a los dos por piezas -dijo Anya mientras jugueteaba con el dobladillo de una manga de Yuko- No me importa como arregles esa nave, solo te indico que tiene que estar lista antes del baile, y que sea barato.

Vicder metió las manos en los bolsillos traseros.

— Estás diciendo que si arreglo la nave y consigo un vestido de verdad, ¿puedo ir este año?

Anya frunció ligeramente la comisura de los labios.

— Sera un milagro si puedes encontrar algo adecuado que ponerte y que oculte tus… -dejó caer la mirada en las botas de Vicder- excentricidades. Pero sí, si arreglas la nave, supongo que puedes ir al baile.

Sorprendida, Yuko dirigió una sonrisa a Vicder, mientras su hermana mayor volteaba a mirar a su madre.

— ¡No estarás hablando en serio! ¿Irá con nosotras?

Vicder apoyó su hombro en el marco de la puerta, tratando de disimular su desilusión a los ojos de Yuko. Los insultos de Mari eran innecesarios. Una pequeña luz naranja se había encendido en una esquina del campo visual de Vicder.  Anya no tenía intención de cumplir su promesa.

— Bueno -dijo tratando de parecer animada- creo que mejor voy a buscar una banda magnética.

Anya extendió el brazo hacia Vicder, con la atención nuevamente centrada en el vestido de Yuko. Una despedida silenciosa.

Vicder echó una ultima mirada a los suntuosos vestidos de sus hermanastras antes de salir de la habitación. Apenas había enfilado por el corredor, cuando Yuko gritó con voz chillona.

— ¡El príncipe Yuuri!

Helada, Vicder volteo la mirada hasta que se dio cuenta que era en la pantalla. Las alertas por la peste habían sido sustituidos por una transmisión en vivo desde la sala de prensa del palacio. El príncipe Yuuri estaba hablando ante una muchedumbre de periodistas, humanos y androides.

— Activar Volumen -dijo Mari, empujando a la costurera a un lado.

«… la investigación sigue siendo nuestra mayor prioridad», -decía el príncipe sujetando los bordes del podio- «Nuestro equipo de investigación esta decidido a encontrar una vacuna para esta enfermedad que ya afecto a uno de mis padres y amenaza al otro, así como a miles de nuestros ciudadanos. La situación se ha vuelto aún más grave debido al brote ocurrido hoy dentro de la ciudad. Ya no podemos afirmar que esta enfermedad se limite a las comunidades pobres y rurales de nuestro país. La letumosis es una amenaza para todos, y encontraremos una forma de detenerla. Solo entonces podemos comenzar a reconstruir nuestra economía y lograr que la Comunidad Oriental recupera la prosperidad».

Hubo aplausos desganados entre la multitud, las investigaciones contra la peste se comenzó desde el primer brote que se presento en una pequeña ciudad de la Unión Africana, hace más de 12 años. Al parecer se había logrado muy pocos avances mientras la enfermedad se esparcía rápidamente por todo el mundo, consiguiendo gran cantidad de gente que moría. Hasta el esposo de Anya la había contraído en un viaje a Europa, el mismo viaje en el que había aceptado ser el tutor legal de una cyborg huérfana de once años. Uno de los pocos recuerdos que Vicder tenia de ese hombre era el momento en que se lo llevaban para ponerlo en cuarentena mientras Anya despotricaba para que no la dejara con esta cosa.

Anya nunca hablo de su marido, y en el apartamento pocos recuerdos de él, solo quedaban una secuencia de placas holográficas y medallones labrados que se encontraban en la repisa de la chimenea, reconocimientos y premios de una feria internacional de tecnología por tres años consecutivos. Vicder no tenía ni idea de que había inventado, evidentemente lo que fuera no funciono, pues cuando murió prácticamente no dejó dinero a su familia.

En la pantalla, el discurso del príncipe Yuuri fue interrumpido cuando un extraño subió y le entrego una nota, la mirada del príncipe se ensombreció y bajo del estrado, la pantalla quedo negra. La sala de Prensa fue sustituida por un escritorio delante de una pantalla azul, sentada, un mujer inexpresiva con los nudillos blancos sobre el escritorio.

  «Interrumpimos esta conferencia de empresa para informarles sobre la salud de su majestad Imperial, el emperador Toshiya, los médicos del emperador nos acaban de informar que su majestad ha entrado en la tercera fase de la Letumosis».

Jadeante, la costurera se saco los alfileres de la boca. Vicder se recargo en el marco de la puerta. Ni siquiera había pensado en darle sus condolencias a Yuuri, o desearle que el emperador recuperara la salud. Debía de pensar que era un ser insensible…

«Nos han informado que se está haciendo todo lo posible por reconfortar a su majestad Imperial en estos momentos, los funcionarios trabajan sin descanso en la búsqueda de una vacuna. Aunque continua el reclutamiento de Cyborgs, aún se solicita con urgencia voluntarios para probar antídotos.

Ha habido mucha controversia sobre el 126° Festival Anual de la Paz debido a la enfermedad del emperador , pero el príncipe Yuuri ha dicho a la prensa que el festival continuará como está programado y espera que brinde algo de alegría en estos momentos trágicos». La presentadora hizo una pausa, indecisa, aún con el apuntador frente a ella. Su rostro se suavizó, y su voz rígida trino al finalizar: «Larga vida al emperador».

En un susurro, la costurera repitió las palabras de la  presentadora. La pantalla volvió a ponerse negra.

— Conozco a una cyborg que podría ofrecerse de voluntaria para las pruebas de la peste -dijo Mari- ¿Por qué esperar al reclutamiento?

Vicder le lanzó una mirada furiosa a Mari, quien era casi quince centímetros más baja que ella a pesar de ser mayor.

— Buena idea -dijo- Y luego tú podrías conseguir un empleo para pagar tu lindo vestido.

— Ellos indemnizan a las familias de los voluntarios, cabeza de alambre -gruño Mari-.

Un equipo real de investigación comenzó el reclutamiento de cyborgs hacía un año. Cada mañana se seleccionaba el número de identificación de uno de tantos miles de cyborgs que residían en la comunidad Oriental.  Los seleccionados son trasladados  a provincias tan distantes como Bombay o Singapur para servir de conejillos de indias en las pruebas de antídotos. Se decía que ofrecer tu vida por el bien de la humanidad era una especie de honor, pero en realidad era solo un recordatorio de que los cyborg no eran como todos los demás.

Muchos de ellos habían recibido una segunda oportunidad de vida de las generosas manos de los científicos , y por ello debían su existencia a aquellos que los habían creado. Eran afortunados de haber vivido tanto, pensaban muchos. Lo correcto era que ellos fueran los primeros en ofrecer su vida en busca de una cura…

— No podemos ofrecer a Vicder como Voluntario -dijo Yuko, recogiendo su falda.

Mari resoplo

— Solo porque necesitas que te repare esa estúpida pantalla portátil.

Peony frunció la nariz

— Dejen de pelear -dijo Anya- Yuko, estás arrugando tu falda.

Vicder volvió al corredor mientras la costurera reanudaba su trabajo. Christophe ya estaba dos pasos delante de ella, ansioso por escapar de la presencia de Anya.

Apreciaba que Yuko la defendiera, desde luego, pero sabía que al final eso no importaba. Anya nunca la ofrecería como voluntaria para las pruebas porque eso acabaría con su única fuente de ingresos, y Vicder estaba seguro que su madrastra no había trabajado un solo día en su vida.

Pero si la reclutaban, nadie podría hacer nada al respecto. Y recientemente, parecía que un número desproporcionadamente alto de los seleccionados eran de Nueva Beijing y de los suburbios circunvecinos.

Cada vez que una de las víctimas del reclutamiento era un adolescente, Vicder imaginaba un reloj haciendo tic tac dentro de su cabeza.

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LINDO MARTES MI GENTE HERMOSA!!! OS TRAIGO EL SEGUNDO CAPÍTULO DE VICDER. POCO A POCO VAMOS CONOCIENDO ESTA HISTORIA.

REALMENTE ESPERO QUE LES GUSTE Y NO SE LES OLVIDA DARLE A LA ESTRELLITA Y COMENTAR QUE LES PARECE, PARA MÍ ES MUY IMPORTANTE TENER SU APOYO!!! ❤

Les dejo las imágenes de los personajes 🙂

Yuko:

Linh Mary
LINH ANYA
ESPOSO DE ANYA
VICDER

NOS VEMOS PRONTO!

Publicado por dmoonbrillentq

Dmoonbrillentq me encanta leer y ver anime, es una forma de poder desprenderme de toda la realidad y adentrarme a miles de aventuras que disfruto montones, por lo que cada historia y experiencias me encantaría poder compartirlo con ustedes. A nivel más personal amo la música y el baile <3 y ayudar a las demás personas, por lo que si necesitas en algún momento poder conversar con alguien aquí estaré

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