VICDER: CAPÍTULO 1


El tornillo en el tobillo de Vicder estaba oxidado; Las muescas en forma de cruz se habian desgastado hasta formar un circulo hundido e irregular. Le dolían los dedos de tanto hacer fuerza en la Articulación mientras trataba de quitar el tornillo, una chirriante vuelta tras otra. Para cuando lo aflojó lo suficiente como para terminar de desenroscar lo con su mano de acero, las muescas, finas como cabello, habían desaparecido.

Arrojando el destornillador sobre la mesa, Vicder se sujetó el talón y sacó el pie del alveolo. Una chispa de electricidad saltó a sus dedos y respingó, dejando el pie colgado de un manojo de cables rojos y amarillos.

Se recargó en el respaldo con un gruñido de alivio. Una sensación recorrió el extremo de esos cables: Libertad. Había soportado aquel pie demasiado pequeño durante 4 años y se juró nunca volver a ponerse ese pedazo de basura. Solo Esperaba que Christophe regresara pronto con su reemplazo.

Vicder era la única mecánica a tiempo completo de Nueva Beijing, su negocio no tenia letrero, solo era posible ubicarlo por los anaqueles llenos de partes de androides, en medio de un comerciante de pantallas usadas y un mercader de Seda, los cuales se quejaban constantemente por el olor a metal y grasa del local de Vicder. La chica sabia que, en verdad a ningún comerciante le gustaba estar cerca de elal. Un mantel lleno de machas lo separaba de los curiosos que caminaban por el frente, la plaza del mercado siempre estaba atestado de los compradores y vendedores ambulantes y de las risas de los niños que juegan, las pantallas de los edificios que se presentaban en lo alto llenaban el aire con anuncios publicitarios, reportes y chismes de la farándula. La interfaz auditiva de Vicder amortiguaba el bullicio para volverlo como un susurro distante, pero había una constante canción que no lograba callar del todo, una ronda de niños se encontraban al frente de su local cantando «cenizas, cenizas, todos caeremos» para terminar echándose a reír a carcajadas en el pavimento.

Los labios de Vicder se estiraron involuntariamente, no tanto por la sombría y vieja canción de la década pasada que hablaba sobre la peste y la muerte, sino por las miradas brillantes y los risueños niños que jugaban al frente ya que eran muy pocas veces que se acercaban tanto.

—¡Soary! ¡Soary!-

Gritaba la panadera Sara quien se abría paso entre la multitud para llegar donde se encontraba la pequeña

— ¡Soary! ven aca! te he dicho que no juegues tan cerca de…

La mirada de Sara se topo con la de Vicder apretando los labios mientras jalaba a la niña quien se quejaba y forcejeaba para soltarse del agarre de su madre. Por la interrupción los niños que quedaban se fueron esparciendo, llevándose con ellos las risas cristalinas.

-No es que los cables y circuitos sean contagiosos -murmuro Vicder en su tienda vacía-.

Estirandose hasta que su espalda crujiera, se peino con los dedos su larga cabellera plateada, formando una coleta alta con algunos mechones sueltos alrededor de su cara, luego tomo sus ennegrecidos guantes de trabajo, cubriendo primero su mano de acero y luego su mano derecha que empezaba a sudar con el contacto del grueso material. Con un suspiro se inclino sobre la caja de herramientas que se encontraba debajo de la mesa, buscando la llave de fusibles que permanecía por un largo tiempo en el fondo del compartimiento.

Desconecto uno por uno los cables que aún se encontraba pegados del pie a su tobillo, las cuales soltaban pequeñas chispas, no las sentía por los guantes pero su retina le informaba con un gran cuadro de emergencia que se estaba interrumpiendo al conexión con la extremidad. Al dar con el último tirón del cable, su pie cayó con un sonido sordo sobre el suelo, la diferencia fue instantánea, por primera vez, se sentía ligera.

Tomo el pie para ponerlo encima de la mesa donde se encontraba, mientras que con un trapo se inclinada para limpiar la suciedad de su tobillo.

TUC

Vicder se sobresalto, pegando su cabeza con la parte inferior de la mesa por el susto que recibió, se asomo por detrás del escritorio y lo primero que pudo observar fue un animal androide de gran tamaño sin vida que se encontraba sentado en su mesa de trabajo, y luego en el hombre que se encontraba detrás de él. Se topo con unos ojos perplejos cobrizos, un cabello negro que descendía más abajo de sus orejas y unos labios que cualquiera de la nación admiraría mil veces.

–Lo Siento -dijo- No me había dado cuenta que había alguien allá atrás.

Vicder apenas logró entender lo que le decían, su ritmo cardíaco iba en aumento, el despliegue de su retina escaneó sus rasgos, tan familiares luego de años de observarlo en las pantallas de red. Se veía más alto y el abrigo de capucha negra que llevaba no se parecían a las finas ropas con las que generalmente se presentaba. El escaner de Vicder solo tardo 2.6 segundos en verificar que era realmente él según los datos de la red.

YUURI KATSUKI. PRÍNCIPE REINANTE DE LA COMUNIDAD ORIENTAL

ID ·00827119057

NACIDO EL 29 DE NOVIEMBRE DE 108 T.E.

FF 88.907 HITS EN LOS MEDIOS. CRONOL. INVERTIDA

POSTEADO EL 14 DE AGOSTO DE 126 T.E.

EL PRÍNCIPE CORONADO YUURI OFRECERÁ UNA CONFERENCIA DE PRENSA EL 12 DE AGO. PARA DISCUTIR LA INVESTIGACIÓN EN MARCHA SOBRE LA LETUMOSIS Y LAS POSIBILIDADES DE UN ANTÍDOTO.

Vicder casí se cae al olvidarse de su extremidad faltante, equilibrandose con ambas manos sobre la mesa se las arreglo para hacer una reverencia un poco extraña.

–S-su Alteza -tartamudeó con la cabeza baja, rezando por que no viera su tobillo debajo del mantel.

El príncipe se sobresalto y echó una mirada alrededor por encima de su hombro antes de inclinarse hacia él.

–Quizás, hummm… -colocó su índice sobre sus labios- ¿tal vez podrías omitir ese asunto de Alteza?

Vicder intento asentir nerviosamente

–Correcto, por supuesto… emm ¿como puedo… esta usted..?

tragó saliva, no podía ordenar bien sus ideas

-Estoy buscando a Linh Vicder -dijo el príncipe-. ¿Está por aqui?

Se atrevió a soltarse de una mano del borde de la mesa para ajustarse el guante más arriba, clavando los ojos en el pecho del príncipe, balbuceo

–Y-yo soy Linh Vicder

— ¿Tu eres Linh Vicder?

— Sí. Su Alt… -se mordió el labio-

— ¿El mecánico?

asintió

— ¿En que puedo ayudarle?


En vez de responder, el príncipe se inclinó, de manera en que Vicder no tuviera otra alternativa que mirarlo a los ojos junto con su corazón que no dejaba de dar saltos.


El príncipe se enderezó.


– No eres lo que esperaba.


– Bueno, usted difícilmente… lo que yo… hummm.


Incapaz de sostener la mirada, Vicder tomó al Androide atrayéndolo hacia ella sobre la mesa.


– ¿Qué le pasa a su androide, su alteza?


Era extraño, por su diseño casi único según lo que ha recibido constantemente en su trabajo, el diseño era una mascota, como un perro, lo único que lo diferenciaba sería el frío metal a comparación de uno verdadero, lastima que fuera de un modelo discontinuado.


– Se llama Makkachin -anunció el príncipe- No he podido encenderla, un día estaba todo bien y de un momento a otro no se volvió a mover.


-¿Ha tenido problema con ella antes?


–No. Recibe sus chequeos mensualmente con los mecánicos del palacio, este sería su primer desperfecto serio que ha tenido.


Inclinándose hacia adelante, el Príncipe Yuuri tomó el pie de metal que se encontraba en la mesa observándolo con curiosidad.


Vicder se puso tensa al instante mientras lo observaba cómo jugueteaba con las articulaciones flexibles de los dedos, tenía que hacer hacer algo para que olvidara ese objeto.


–¿No tiene usted calor? -pronunció atropelladamente arrepintiéndose de inmediato haberlo hecho ya que lo miraba fijamente.


Por un segundo el príncipe pareció apenado.

– En verdad, tengo un calor horrible -dijo- pero trato de pasar inadvertido.

Vicder sonrió, quien diría que él mismo Yuuri Katsuki en lugar de verse como un rompecorazones de sangre azul, más bien parecía un chiflado. Uno muy tierno.

Aclarándose la garganta volvió a concentrarse en la androide, revisando el panel central.

— ¿Porque los mecánicos del palacio no la repararon?

– Intentaron pero no supieron cómo activarla, alguien sugirió que la trajera contigo- dejó el pie en la mesa y posó su atención en las repisas llenas de piezas viejas y maltratadas- dijeron que eres el mejor mecánico en Nueva Beijing, pero por la forma en que hablaban, esperaba encontrar a un anciano.

– ¿Eso dijeron? -murmuró-.

No era el primero que lo mencionaba, la mayoría de sus clientes no lograban entender cómo un adolescente como ella resultara ser la mejor mecánica de la ciudad y por obvias razones no había difundido la razón de su talento, entre menos gente supiera que era un Cyborg sería más seguro, enloquecería si todos los comerciantes lo miraran con horror como lo hace Sara.


Empujo algunos de los cables del androide a un lado con su meñique

– En ocaciones simplemente se desgastan por el tiempo, quizás sea hora de adquirir un nuevo modelo.

No había terminado de pronunciar esas palabras cuando el príncipe la miraba frunciendo levemente el ceño

– En eso no estoy de acuerdo, es demasiado especial para mi, casi como mi mejor amigo

– Yo… lo siento, no sabía el significado…

– No te preocupes -sonrío de medio lado- ademas, ella contiene información confidencial de seguridad nacional que necesito recuperar antes que caiga en manos equivocadas.

Vicder quedó estática en su lugar sintiendo cómo todo se paralizaba a su alrededor, hasta que Yuuri esbozó una sonrisa

– Solo estoy bromeando, Makkachin fue mi primer androide, por su modelo especial, le permitía crecer como cualquier cachorro, fue mi compañero desde que era un niño, cómo te dije, tiene un gran valor sentimental.

Una luz anaranjada parpadeo en un extremo del campo de visión de Vicder, su sistema Optobionico había detectado algo, aunque no sabía bien qué. Estaba acostumbrada a la pequeña lucecita, aparecía todo el tiempo.

Quería decir que alguien estaba mintiendo.

– Seguridad Nacional -dijo Vicder- Qué gracioso.

El príncipe enderezó la cabeza como desafiándolo a contradecirlo. Un mechón de cabello negro cayó sobre sus ojos, Vicder apartó la mirada.

–Modelo Mascota 8.6 -dijo leyendo el panel débilmente iluminado, podía tener Quince años de antigüedad, bastante viejo para ser un androide. Realizando sus cálculos posiblemente el príncipe tendría unos 4 años cuando recibió a Makkachin- parece estar en perfectas condiciones.

– ¡Mon Chéri, lo tengo! -Christophe Salió corriendo de entre la multitud y llegó hasta donde se encontraban colocando con fuerza el nuevo pie de acero cromado sobre el escritorio- ese viejo cascarrabias, logre que me lo bajara a 600 univs, solo está un poco usado y parece compatible.

Vicder sintió pánico por lo que, equilibrándose todavía sobre su pierna humana arrebató el pie de la mesa y lo arrojó a sus espaldas, mientras Chris lo miraba con la boca abierta.

–Gracias Christophe, apuesto a que Nguyen Shifu estará encantada de tener el repuesto para su androide escolta.

– Shifu que!? -rebatió Chris

Sonriendo con los dientes apretados, Vicder hizo un ademán hacia el príncipe.
– Chris, por favor presenta tus respetos a nuestro cliente -bajo la voz- su Alteza Imperial.

Christopher se dio la vuelta, observandolo completamente hasta que sin escáner lo reconoció, en seguida soltó un grito chillón acercándose al príncipe.


– Príncipe Yuuri -dijo mientras movía sus largas pestañas poniendo su mano en la parte trasera de Yuuri, sobresaltan al susodicho- es usted todavía más guapo en persona.

El estómago de Vicder se encogió de vergüenza, aunque el príncipe sonrojado, soltó una carcajada.

– Basta Chris, no lo acoses, ve a la bodega.

Christophe obedeció haciendo un lado la cortina sin antes guiñarle un ojo a Yuuri.

– No se ven una personalidad cómo está todo los días -dijo el príncipe, recargándose en el marco de la puerta como si estuviera acostumbrado a traer androides al Mercado todo el tiempo- ¿Tú mismo lo programaste?

– Aunque parezca increíble, ya venía así. Sospecho que se trata de un error de programación y por ello mi madrastra lo consiguió tan barato.

–¡No tengo un error de programación -grito Chris desde atrás-.

Vicder se sorprendió al ver cómo Yuuri volvía a soltar una carcajada, se veía tan lindo cuando sonreía.

Sacudió la cabeza para deshacerse de ese pensamiento y se volvió a concentrar en el androide.

– Entonces, ¿que crees que le pase?

– Necesitaré hacerle unas pruebas para estar segura, me tomará unos días, quizá una semana.

Acomodando un mechón platinado que le caía en la cara detrás de la oreja, Vicder se sentó, sintiendo alivio de poder dejar descansar su pierna humana mientras revisaba las conexiones del panel de control. Sabía que debía estar rompiendo alguna regla de etiqueta, pero al príncipe no parecía importarle mientras se inclinaba hacia él, observando sus manos.

– Necesitas que te pague por adelantado?

Le extendió su muñeca izquierda, con su chip de identificación incrustado, pero Vicder agitó una mano enguatada al verlo.

– No, gracias, Será un honor.

El príncipe Yuuri parecía estar a punto de protestar, pero, dejó caer la mano.

–Supongo que no hay esperanza que esté lista antes del festival, cierto?

Vicder cerró el panel de Makkachin

– Primero debo averiguar que fue lo que le sucedió y que tan grave es.

– Lo se, lo se -se balanceó sobre sus talones- de igual forma mantenía la esperanza.

–¿Como me pondré en contacto con usted cuando esté listo?

– Manda un mensaje al palacio, ¿O estarás aquí el próximo fin de semana? Puedo darme una vuelta.

– ¡Claro que sí! -respondió Christopher, sacando la cabeza de las cortinas- estamos aquí todos los días de Mercado, debería venir nuevamente, por cierto, a Vicder le encantan los Cappucinos con doble crema.

Vicder se sobresaltó.

– No es necesario que…

– Será un placer, la próxima vez iremos por un Cappucino con doble crema -inclinó la cabeza sonriéndole a modo de despedida, poniéndose la capucha del abrigo para cubrir su rostro. Vicder le devolvió el gesto, sabiendo que debería ponerse de pie y hacer una reverencia formal, pero no se atrevió a poner a prueba su equilibrio nuevamente.

Espero hasta que su sombra desapareció de la mesa antes de echar un vistazo a la plaza. La presencia del príncipe en la muchedumbre pasó inadvertida.

Vicder soltó un suspiro y dejó que sus músculos se relajaran.

Christopher salió y se colocó a su lado haciendo una pose como si se fuera a desmayar.

– ¡El príncipe Yuuri! Revisa mi ventilador, creo que me estoy sobrecalentando.

Vicder se rio dándole un pequeño empujón, se agacho para recoger el pie de repuesto mientras lo frotaba contra su pantalón para quitarle el polvo. Reviso el cromado, aliviado que no estuviese abollado por la caída.

– ¿Puedes imaginarte la cara de Yuko cuando le contemos quien estuvo aquí? -dijo Chris-.

– Puedo imaginarme un montón de grititos agudos -Vicder escaneo nuevamente la muchedumbre para asegurarse que no había nadie cerca, antes de que el primer cosquilleo de vértigo se extendiera en todo su interior, no podía esperar para contarle a Yuko. ¡El príncipe en persona! Se le escapó una repentina carcajada. Había sido extraño, era increíble, era…

–Oh, Mon Chéry…

– ¿Que?

Christophe señaló su frente con sus dos pinzas.

– Tienes una mancha de grasa

Vicder retrocedió mirándolo asustado.

– Tiene que ser una broma -medio lloro tapándose la cara-.

– ven aquí -Chris le quito las manos de la cara mientras la limpiaba- estoy seguro que ni siquiera lo noto.

– Puff, vamos ayúdame a ponerme esto antes de que cualquier otro miembro de la casa real aparezca por aquí.

Apoyo su tobillo sobre la rodilla opuesta y comenzó a conectar los cables de colores coordinados, preguntándose si habría logrado engañar al príncipe.

– Como un guante, ¿verdad? -dijo Chris sosteniendo un puñado de tornillos mientras Vicder los iba colocando en los huecos correspondientes.
– Está muy bonito Chris, gracias. Solo espero que Anya no se de cuenta. Me asesinara si sabe que gasté 600 univs en un pie -terminó de apretar el último tornillo y estiró la pierna al frente, haciendo girar el tobillo en ambos sentidos y agitando los dedos del pie. Se sentía un poco rígido, necesitaría unos cuantos días para que sus sensores nerviosos se ajustaran a la actualización del cableado, al menos ya no tendría que estar renqueando.

–Es Perfecto -dijo, poniéndose la bota. Vio de reojo su antiguo pie entre las manos de Chris-; ya puedes deshacerte de ese pedazo de chatar…

Un grito resonó en los oídos de Vicder mientras trataba de taparse con ambas manos.

El grito provenía de la panadera Sara; desconcertada Vicder se puso de pie y se paró sobre la silla para mirar por encima de la multitud. Alcanzó ver a Sara en su local, detrás del aparador de vidrio del pan dulce y los bollos de carne de cerdo, mirando boquiabierta sus manos extendidas.
Vicder se tapó la nariz con la mano en el instante que entendió lo que pasaba.

– La peste! -grito alguien- ¡Tiene la peste!

La calle se llenó de pánico, las madres tomaron a sus hijos, tapándoles la cara con ambas manos desesperadas mientras corrían para alejarse de la panadería, los comerciantes bajaron con estruendo las cortinas metálicas de sus tiendas.

Soary grito y corrió hacia su madre, pero ella lo detuvo con un gesto de las manos. No, no te acerques. Un comerciante vecino detuvo a la niña y se la llevó corriendo, Sara le grito algo pero sus palabras se perdieron en el estruendo.

A Vicder le dio un vuelco en el estómago, ellas no podían correr, terminarían arrolladas por la multitud en pánico. Aguanto la respiración mientras halaba de un tirón la puerta metálica, la oscuridad los envolvió, con excepción de un pequeño fragmento de luz diurna a lo largo del suelo.

–¿Vicder? -dijo Chris, su voz sonaba preocupada.

– No te preocupes -respondió, bajándose de la silla y tomando un trapo que se encontraba en la mesa, los gritos empezaban a esfumarse- ella está al otro lado de la plaza. Estamos bien aquí.
Permanecieron ahí, cubriéndose la boca y la nariz con el trapo, Vicder respirando tan superficialmente como podía, hasta que escucharon las sirenas de emergencia llegar y luego irse, llevándose a Sara.

:・゚✵ :・゚✧ :・゚✵ *:・゚✧:・゚✵ :・゚✧:・゚

Buenas noches personitas Queridas!! n.n
Aquí está el primer capítulo de Vicder, realmente espero que les guste mucho!!! ❤️❤️❤️
Cualquier duda no duden en decirme, y no duden en comentar y darle a la estrellita de abajo!
Un abrazo enorme!! (^,^)/

Publicado por dmoonbrillentq

Dmoonbrillentq me encanta leer y ver anime, es una forma de poder desprenderme de toda la realidad y adentrarme a miles de aventuras que disfruto montones, por lo que cada historia y experiencias me encantaría poder compartirlo con ustedes. A nivel más personal amo la música y el baile <3 y ayudar a las demás personas, por lo que si necesitas en algún momento poder conversar con alguien aquí estaré

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