Victor


Espero puedan disfrutar la lectura con la siguiente melodía.

La gran Rusia, un enorme reino ubicado en algún lugar de la dimensión humana. Era un territorio enorme, con grandes riquezas y enormes extensiones de tierra, y aunque gran parte del año este se encontraba cubierto de nieve, era muy próspero. Justo en su capital, Moscú, la población se alzaba en ovaciones y gritos de alegría recibiendo al rey que iba acompañado de su admirable ejército, quienes volvían victoriosos de una batalla con Girón del sur en los límites del reino. El Zar Alexei Nikiforov se alzaba con euforia mientras levantaba la cabeza decapitada del general del ejército derrotado, y aunque esto pudiese parecer un hecho horroroso, el rey tenía la costumbre que, al regresar victorioso de una lucha, este desfilara destacando la cabeza de su contrincante como trofeo de guerra.

En cuanto el ejército real hubo llegado al castillo, los recibieron incluso con más animo que el resto de las personas del pueblo. Las mujeres e hijos de los soldados fueron a recibir a sus familiares, contentos de verlos regresar sanos y salvos. Por otro lado, el príncipe y la princesa salieron corriendo al encuentro con su padre el rey a quien no veían desde hacía meses por la batalla que por fin había acabado.

– ¡Bienvenido de nuevo padre! –gritaron al mismo tiempo los dos príncipes al momento de llegar con su padre, el rey alzo en brazos a la pequeña princesa y abrazo con su otro brazo a su hijo mayor recibiéndolos con una risotada.

-He vuelto nuevamente mi par de hijos, ¡y con una gran victoria para nuestro reino! –exclamo.

-La mayor de las victorias es que hayas regresado con vida y sin muchas bajas en nuestro ejército –expreso la Zarina Irina acercándose a su esposo con una amplia sonrisa.

-Y nuestro reino rebosa de la mayor reputación en cuanto a las batallas –no pudo volver a exclamar el Zar, obviando las sabias palabras de su esposa, quien solo pudo suspirar mientras veía a sus hijos al lado de su padre-, Víctor, tienes que volverte un alfa tan fuerte como tu padre, así serás un campeón toda la vida y sabrás como librar en las batallas y liderar este reino.

– ¡Por supuesto padre! –expreso el joven príncipe Víctor Nikiforov, quien estaba próximo a cumplir los 13 años de edad. Mantenía una sonrisa de respecto, aunque en su interior no estaba muy emocionado con lo expresado por su padre.

– ¡Me muero de hambre, que comience el banquete! –exclamó Alexei alzando su copa mientras en el salón la euforia era la que todos los presentes respondieron a la par del Zar.

Había música, bailes y mucha risa y euforia comenzado el banquete en el salón real del castillo de invierno, miles de nobles se hallaban a cada lado de la familia real en donde el Zar comía y bebía a todo ser. Por su parte, Víctor compartía con su hermana Mila y los hijos de condes y duques que solían visitarle regularmente al castillo cuando sus padres debían de reunirse con los reyes, aunque ciertamente la zarevna era quien jugaba más con los niños que el mismo príncipe. Los alfas de la edad de Víctor hablaban efusivamente del inicio de la temporada de cacería, el principio de la primavera era la mejor época para la caza de venados y liebres, al igual que alguna que otras aves. Este escuchaba como muchos de los jóvenes sacaban a relucir sus cualidades en el arte de la caza, pero el solo escuchaba, si en algo era bueno era en montar caballo, también era bueno en la danza, las artes, la literatura y la natación, cualidades que no ayudaban nada en la caza y que eran más bien aspectos correspondientes a los de un omega y no un alfa. Ninguna de esas cosas era de la motivación u orgullo del Zar, pero, aunque los jóvenes al lado de Víctor insistieron en sacarle conversación del tema, este no contesto en ningún momento. Lo bueno de ser Zarévich es que no estaba obligado a decir nada si no lo deseaba, a menos que su padre comenzase a intervenir.

Llegada la noche, se despidió de su madre y su hermana para retirarse a su habitación, suspirando de tranquilidad de verse libre de la mirada de su familia donde podía actuar como si mismo, pero esa tranquilidad duraba siempre muy poco atormentando al pequeño príncipe. Víctor estaba completamente seguro que en los siguientes días su padre intentaría probar sus habilidades físicas como solía ser costumbre cada vez que regresaba de una guerra, ocasiones en las cuales fallaba infructuosamente recibiendo un duro regaño y una severa muestra de insatisfacción por parte del Zar. Aun con una muy corta edad, el peso de lo que conllevaba ser el único hijo alfa y el primogénito con derecho al trono, es lo que hacía que Víctor se preocupara por innumerables cosas que, aunque no venían al caso, colmaban su cabeza durante noches enteras. No tenía dificultad con las clases de etiqueta, historia, geografía entre tantas artes que su madre le obligaba a recibir, eran sus favoritas si era sincero, sin embargo, su padre no estaba contento con eso, el consideraba que los hombres debían ser fuertes, no temer a nada y por sobretodo, ganar todas las batallas que se presentaran.

Pero eso le preocupaba a Víctor. Suspiro internamente, aunque su padre le había comenzado a entrenar desde muy niño, el príncipe no compartía las mismas aficiones de su padre hacia la batalla, sabía muy bien que tenía que mejorar, por el bien de su padre, de su familia y el de su reino.

Pero había tantas cosas que tenía en contra. Aunque era un secreto a Víctor no le gustaban las artes físicas, era un desastre verdadero en ellas, su manejo de la espada no era muy bueno, sus ataques físicos eran un asco al igual que tenía muy poca fuerza, la única arma que sabía manejar era medianamente el arco, pero hasta incluso el mismo podía decir con seguridad que era mediocre. Era debido a ello que nunca había ganado ningún enfrentamiento contra alguien. Tenía miedo. Volvió a suspirar. Era un desastre y una deshonra como hombre alfa. Miro el cielo estrellado desde la ventana de su habitación. Siempre que se encontraba desanimado observaba la distancia hacia el horizonte, donde el sol se ocultaba y donde no se podía ver más allá, ese día en particular su corazón latía con una fuerza inexorable, arrollándole el pecho. Desde que tenía memoria siempre lo observaba, mirando fijo el horizonte como si alguien fuese a aparecer de un momento a otro, y no sabía cómo o por qué sentía que esperaba algo o alguien que en el momento que lo descubriera cambiaria todo para él.

Se acostó pensando que era algo ilógico esperar a alguien de quien no sabía si siquiera existía, pero conforme el tiempo pasaba su corazón se sentía más y más inquieto, casi como si su corazón pudiese salir de su pecho en cualquier momento.

Querría descubrir que era eso que le llamaba.

Al día siguiente Víctor despertó muy temprano para practicar la espada y el arco en los jardines del castillo, estaba seguro que su padre despertaría muy tarde gracias a todo el Alcohol que había ingerido el día anterior, por lo que tenía tiempo de sobra para practicar tranquilo, necesitaba recordar las posiciones y las técnicas que este le había dicho en cada sesión de entrenamiento. Se mantuvo practicando hasta que el amanecer se mostrara en todo su esplendor, para ese momento su cuerpo estaba todo sudado y con mucha hambre.

Dejo sus armas bien arregladas en su lugar y comenzó a andar hacia la cocina en busca de algo que comer, en el camino consiguió a sus dos padres platicando amenamente en los pasillos del castillo.

-Muy buenos días, padre, madre –les saludo con mucho respeto.

– Estás hecho un desastre hijo –exclamo la zarina viendo a su hijo de pies a cabeza-, debes estar presentable el día de hoy

– Lo siento –se disculpó y miro al Zar-, estaba practicando con la espada desde antes del amanecer y llegue a estas condiciones, me disculpo.

-Eso no importa ya Irina –intervino Alexei hacia su esposa por las fachas de su hijo-, no ves que estaba entrenando su cuerpo, así es hijo mío.

-Pero es que el día de hoy –intento proseguir Irina, pero el rey volvió a interrumpirla.

-Tenemos importantes cosas que decirte hijo, aséate y come algo pronto, te quiero en mi estudio en menos de dos horas ¿entendido?

– ¡Si, padre! –y con esto, el joven Víctor salió corriendo hacia la cocina escapando de sus padres, en eso escucho como su madre le grito que los sirvientes estaban preparando sus ropas en su habitación.

Con algo de curiosidad se preguntaba qué era lo que ocurría al ver esa gran ansiedad en sus padres, no negaba lo atolondrada que podía ser su madre en ocasiones, pero el Zarévich sabía que esta ocasión era diferente.  Luego de cambiarse y desayunar algo, siguió pensando que sería lo que estaba pensando, debía ser especial dadas las ropas que su madre había elegido para él, eran demasiado formales e incomodas, tales como las que usaba en algunas visitas diplomáticas. De camino al estudio de su padre, pudo ver como una caravana de carruajes se instalaban en la entrada principal del castillo, sacando cuentas mentales intuía que debía de tratarse de un monarca de algún país vecino que venía a visitarlos y debía presentarse como príncipe heredero como en situaciones anteriores.

Un par de guardias del castillo le abrieron las puertas del estudio anunciando su llegada, y lentamente pudo ver como dentro de la habitación había varias personas. Estaban sus padres junto a su pequeña hermana, un hombre que no conocía, y a su lado, dos niños que tampoco recordaba conocer. Eran una niña y un niño, el varón parecía ser un poco menor que él y la niña intuía que era de su misma edad. Su padre le pidió acercarse algo que hizo de inmediato, su rostro expresa que necesitaba saber que estaba pasando ahí mismo.

-Víctor –le llamo su padre-, te presento al Rey Bogdashha Altin de Kazajistán, el reino que se encuentra al sur de nosotros.

-Mucho gusto su majestad –saludo Víctor cordialmente al rey.

-El placer es mío –respondió-. Estos de aquí son mis dos hijos –dijo presentándoselos a Víctor -, el varón es Otabek, y la preciosa que tengo aquí es mi hija Tasha.

-Mucho gusto príncipe Víctor –saludo tiernamente la pequeña princesa con una reverencia.

Y como le habían hecho practicar, se arrodillo tomando la mano de la niña y dejando un casto beso en ella mientras le sonreía.

-Es un placer conocerla princesa Tasha –expreso mientras la niña se sonrojaba un poco, al levantarse nuevamente, Víctor paso su mirada al otro niño-, también a usted príncipe Otabek-los saludo a ambos recibiendo nula respuesta del hermano menor, algo que intento no tomar mucha importancia.

Víctor observo con detenimiento al par de hermanos que le habían presentado, ambos eran de piel morena y cabellos negros, tenían ojos oscuros, algo muy característico de las personas del sur. El joven alfa observo a la chica que le miraba con admiración, muy contraria de su mejor al que Víctor estaba seguro que no le agradaba, desde el momento que le vio pasar al salón, su cara se había transformado en una mueca de molestia muy disipada en su inexpresiva faz.

-La razón por la que el rey Bogdashha está aquí es por algo muy especial –hablo ahora la reina mientras se dibujaba una gran sonrisa entre sus labios-. Para comenzar las relaciones de paz y cooperación económica con el reino de Kazajistán hemos decidido unificar ambos reinos mediante una boda.

– ¿Una boda? -repitió, esto no le gustaba para nada.

-Así es, desde el día de hoy estas comprometido con la princesa Tasha –termino de expresar el Zar, y aunque aún era muy joven para comprenderlo, Víctor entendió muy bien a que se estaban refiriendo sus padres y no le agrado para nada, lo estaban uniendo a un compromiso de conveniencia con una persona que apenas estaba conociendo y que por lo que aseguraba, no simpatizaba con su hermano, dios definitivamente no estaba a favor de él pensaba irremediablemente el Zarévich.

Quería decir que no, quería negarse a eso, y a muchas cosas más a las que estaba obligado, pero las palabras no salían de su boca, sentía temblar sus piernas y el sudor corría por su frente y espalda. Él no quería un compromiso arreglado, aunque fuera uno de sus deberes reales. No quería una boda, aún era un niño. Pero sus padres se habían confabulado en esa idea y no sabía cómo salir de ella, estaba condenado.

-Padre –llamo el pequeño beta a su padre, el cual salió de la celebración del compromiso de su hija para prestar atención a su primogénito-, si me permite decirlo, y con todo el respeto hacia el Zar y la Zarina, yo opino que el Zarévich Víctor no estaba calificado para cuidar de mi hermana menor.

Víctor de verdad no espero eso pese a la vasta mirada de inconformidad del otro príncipe hacia la noticia.

La habitación se quedó un segundo en silencio hasta que el rey Bogdashha Altin bofeteo a su hijo enfrente de todos los presentes, el joven de tan solo 7 años no se inmuto ni un minuto, siguió observando a su padre con recelo y valentía.

– ¿Qué es esa ofenda que haces contra los Zares y contra mi persona, tu padre? Eres solo un simple beta, no quieras faltarle el respeto a un alfa como el príncipe Víctor. ¡Discúlpate de inmediato!

Sin embargo, Otabek mantuvo su posición firmemente y no se disculpó.

-Estoy seguro que no será capaz de proteger a mi hermana-seguía mientras el Rey Bogdashha no sabía dónde meterse ante tal falta de respeto de su hijo, podía sentir la frívola mirada del rey Egeo sobre ellos-. Solo entregare a mi hermana a un hombre que pueda protegerla-miro fijamente a Alexei-. Si usted me lo permite, su majestad el zar, quisiera tener un combate con su hijo para ver si es digno de ser el esposo de mi hermana, de lo contrario, no daré mi bendición a esta unión.

En ese instante Víctor temió verdaderamente de lo que podría ocasionar las palabras del otro príncipe. En silencio todos los presentes observaron como Alexei se levantó de su asiento mirando fijamente a Otabek, este no alejaba su mirada y esto causo risa al Zar.

-Has criado un buen hombre, Bogdashha-comenzó a decir Alexei al Rey Altín tranquilizando a este en el proceso-. Tiene agallas para ser un beta-dijo palmeando fuertemente los hombros del joven príncipe-. ¡Está bien! Acepto ese encuentro, quiero que sea ahora mismo-exigió-, solo espero que estés bien preparado, mi hijo ganara este encuentro.

Víctor quería desaparecer.  Trago en seco ante las palabras recitadas por su padre mientras sentía un terrible nudo en la garganta, casi no podía respirar de la presión. Estaba completamente perdido. Desde el momento en el que las fuerzas físicas fueron traídas al juego estuvo marcada su derrota, lo peor de todo es que sería público y notorio ante los ojos de la persona que menos deseaba que lo viera fracasar. El enfrentamiento se daría en jardín principal donde ambos monarcas observarían en primera fila el combate, ambos príncipes se prepararon tomando una espada cada uno, el semblante frio y determinado de Otabek lograba desconcentrar la mente de Víctor, aunque tuviera poco desenvolvimiento con la esgrima tenía que tomar la ventaja que edad le confería o estaría envuelto en un escándalo. Antes de comenzar el combate, el albino no podía evitar mirar hacia su padre cada cierto tiempo, estaba tan desesperado a que algo ocurriera y cancelara ese encuentro al punto que cuando comenzó el combate solo el fuerte golpe que recibió del moreno príncipe le hizo despertar de su ensoñación. Pese a su corta edad y escasa altura, Otabek era bueno manejando la espada, Víctor hizo todo por resistir, iba a dar todo lo de si en esa batalla, aun si no estaba interesado en casarse con esa niña, a pesar de que odiaba las artes físicas, necesitaba demostrar que era bueno para defenderse al menos frente a su padre.

– ¡No te distraigas!

En un abrir y cerrar de ojos, Víctor había soltado la espada y se encontraba tirado en el suelo, con la espada de su oponente apuntando hacia su cuello, su propia espada había sido lanzada casi dos metros lejos de él, todo bajo la atenta mirada de su padre.

Estaba perdido.

En el mismo silencio con el que batallo durante todo ese tiempo, Otabek alejo su espada viendo al albino en silencio, este se incorporó sin decir nada pese a que el kazajo le extendió su mano para ayudarlo a levantarse. Aún tenía algo de orgullo.

Sin embargo, este fue destruido al sentir la presencia de Alexei que se acercaba hasta ellos con rostro que lleva el diablo. Ante esa mirada, Víctor no pudo seguir manteniendo su rostro en alto.

-Te felicito Otabek, tu maestría con la espada es magnífica, aunque seas solo un joven beta. Con este combate has demostrado tu superioridad y tu postura, y como regalo de victoria, te concedo el honor de desposar a mi hija menor, la zarevna y alejar a tu hermana de este alfa inútil que es mi hijo –Víctor alzo la vista consternado encontrando la fría mirada de su padre junto con sus duras palabras que denotaban toda la furia que tenía contenida con decepción y sobretodo con vergüenza.

-Padre-intento llamarlo, pero recibió un duro golpe contra su mejilla derecha que lo tumbo nuevamente al suelo, de inmediato salió a auxiliarlo su madre y su hermana, pero el zar se los impidió.

-Desaparece de mi vista ¡ahora!

Tal como le fue ordenado, y aunque guiado más bien por otros sentimientos, el príncipe salió corriendo del lugar bajo la mirada de su madre y hermana, sintiendo como nunca antes en su vida se había sentido tan miserable y despreciado.  En su cabeza seguían retumbando las palabras de su padre y ya podía sentir como las lágrimas caían traicioneramente por sus mejillas. Desesperado ya como estaba, intento limpiarlas pues un alfa jamás debía llorar, no podía aumentar la imagen de por sí bochornosa y lamentable que ya tenía.  

Tomo su caballo personal, y obviando todas las alarmas y llamados salió disparado fuera del castillo. Cabalgo a toda velocidad, rehuyendo el pueblo a fin de no encontrarse con nadie, mientras se internaba dentro del gran bosque se dio cuenta que no era prudente seguir sin cuidado dada la densidad de las ramas de los árboles, bajo del caballo con cuidado. Aun tenia lágrimas en los ojos, y secándolas con algo de brusquedad acarició a su corcel recriminándose de haberlo tratado tan abruptamente en su arranque de desespero. Lo tomo y lo guio buscando una fuente de agua para darle de beber, marcaba los arboles indicando el camino que debía tomar de regreso para no perderse.

A penas el sol estaba en su cumbre, estando el clima estaba cálido y despejado. El príncipe estaba seguro que podía estar tranquilo por unas horas y quedarse esa tarde merodeando por el lugar, después de todo, era prudente no regresar al castillo mientras la comitiva diplomática de Kazajistán siguiera allí, seguramente su padre posiblemente no quisiera ni verlo, no después de la vergüenza que le hizo pasar.

Guiado por el sonido de agua, se animó a seguir adelante para ofrecer un poco de esta a su caballo y pensando en la idea de tomar un baño también, pero cuando llego frente a la pequeña laguna todos sus pensamientos se quedaron bloqueados quedando completamente estático. Sus ojos quedaron fijos en un punto frente a sí, viendo una imagen que era semejante a las que estaban presentes en sus libros de literatura.

Frente a él, aun sin percatarse de su presencia, se encontraba bañándose un hermoso joven, era adulto y posiblemente omega, estaba desnudo tallando su cuerpo con el agua. Su cabello era negro, tan oscuro como la noche y su piel hermosamente pálida.

Era una imagen tan magnifica que sus sueños parecían viles garabatos.

¡Al fin aparecio Victor! Pero nos encontramos de que se trata de un Victor ilegal (paren sus pensamientos morbosos). Estamos en un primer encuentro entre nuestros protagonistas, siendo el pequeño Victor el hijo del zar de Rusia y Yuuri un dios supremo, tambien tenemos las apariciones de Otabek y Mila.

La banda sonora de este capitulo es de Sakura card captors, chiisana yosei. Fue un gusto habernos leido en esta ocasión.

Publicado por ellexlight

¡Hola! Mi nombre es Génesis, pero por esta zona me conocerán como Elle. Soy licenciada es Gestión Ambiental y vivo en Caracas, Venezuela. Me gusta la lectura, la música (especialmente la instrumental y japonesa), y sobre todo escribir. Tengo escribiendo desde el 2009 y he estado en varios fandoms, tales como SCC, TRC, PPG, inazuma eleven y muy gran parte en Death note, a quien amo con locura. Tengo casi tres años escribiendo para YOI, que se ha vuelto un amor extremo para mi y recientemente he comenzado a escribir para el fandom de BNHA. En cuanto a géneros me gusta el drama, lo erótico, lo fantástico, detectivesco y mpreg/omegaverse. Multishipper a morir.

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