Ambar


Espero puedan disfrutar la lectura con la siguiente melodía.

Sabía que no debía estar observándolo.

Al joven Zarévich le habían enseñado que era de muy mala educación observar a las personas mientras estas estuvieran dándose un baño, una total falta de respeto hacia aquel joven, pero Víctor, aun con sus cortos e inexpertos 12 años, no podía despegar la mirada de aquel joven, su belleza le tenía hipnotizado.

Pensó que era prudente salir de ahí sin que este lo notara, puesto que aún no lo había descubierto. Sin embargo, al dar vuelta su caballo piso unas ramas alterándose porque estas tenían espinas, el escandalo alarmo de inmediato al joven que dirigió su mirada de inmediato hacia Víctor y su caballo descarriado. Cuando este al fin pudo calmarlo, el joven de cabellera oscura tenía su vista fija en el joven príncipe, al momento que sus ojos se encontraron fue como una si una corriente eléctrica atravesara todo el cuerpo del joven alfa y violentamente el color le cubriera todo el rostro hasta dejarlo como una manzana.

Sin saber que decir o que hacer, lo primero que pensó fue en disculparse por una falta de respeto.

– ¡Discúlpame, de verdad no fue mi intención observarte! –comenzó a gritar dándose la vuelta con el rostro colorado, sin decir nada, el joven salió del agua buscando sus ropas y colocándoselas de inmediato. Cuando estuvo vestida se acercó hasta Víctor.  

-Todo está bien, ya puedes voltear a ver –le indico, lentamente Víctor se volteó encarando al joven que le sonreía conciliador, aunque ahora estuviera vestido, sus ojos brillaban más que un par de joyas junto su hermosa sonrisa que provoco que nuevamente el rostro infantil de Víctor fuera atacado por el intenso color rojo-. ¿Te encuentras bien? Tienes toda tu cara roja

-No se preocupe por eso, estoy bien –respondió antes de que el pudiese tocarlo-. Sin embargo,¿Qué hacía usted solo bañándose aquí?  Es muy peligroso, alguien pudo haberla atacado.

El joven de cabellera oscura se vio sorprendido por la preocupación verdadera del pequeño chico, provocando que revelara una divertida sonrisa.

– No tienes de que preocuparte –sonrió levemente-, yo puedo defenderme solo.

– ¡Pero usted es omega! –aclaro dándose cuenta, el joven sonrió aún más divertido ante la gran revelación de su joven compañero-, ¿Cómo puede defenderse?

-Existen muchas maneras-respondió a manera sencilla-, y tú ¿qué haces solo por aquí? -pregunto, el rostro de Víctor cambio drásticamente ante dicha pregunta, viéndose un poco pálido.

– ¡Solo paseo con mi caballo! Es todo, pasear es relajante-respondió apartando la razón principal, no tenía por qué decirle sus motivos a un completo desconocido.

– ¿En serio te encuentras bien? –pregunto-, pareciera que vas a romper en llanto en cualquier momento.

– ¡Estoy bien, no me pasa nada! –respondió sintiéndose nervioso, la mirada penetrante de ese misterioso joven parecía capaz de mirar lo que vector no quería que la gente viera de él.

Pero viendo a través de él, el joven coloco una de sus manos sobre las mejillas del pequeño Zarévich, mirándole con un poco de preocupación. 

– No tienes por qué contenerte, está bien llorar cuando estas tristes.

– Yo…

Cuando menos lo espero, las lágrimas comenzaron a caer por los ojos de Víctor, y aunque lo intentase no podía detenerlas, estas seguían bajando fluidamente a través de sus mejillas, el Zarévich se sentían tan frustrado consigo mismo por llorar, no quería hacerlo, mucho menos frente a un omega. No quería sentirse más débil de lo que ya era, pero él estaba ahí, llorando incómodamente frente a aquel hermoso joven. Era tan inútil, tan patético.

-Descuida –susurro el aún desconocido, mientras le acunaba le tomo entre sus brazos y lo mecía conciliadoramente, casi maternalmente, con una calidez que embriago de inmediato a Víctor todo estará bien, puedes llorar y desahogarte todo lo que quieras. No necesitas ser fuerte ahora mismo.

Y allí, en brazos del desconocido, Víctor lloro hasta desahogarse de toda la frustración que había acumulado durante ese día, era tan extraño como sentía que todo se iba entre los brazos de ese joven que recién había conocido aquella tarde. Cuando el príncipe se hubo calmado, ya era el crepúsculo y debía regresar nuevamente al castillo.

– Yo debo irme, o estoy seguro que se enojarán mucho más conmigo si llego tarde –expreso Víctor mientras miraba un poco avergonzado al joven omega que tenía al frente.

– Yo también debo regresar a casa –comento el joven.

– ¡Déjame llevarte entonces! –se ofreció, pero este negó con la cabeza.

– Descuida, puedo ir solo –se acercó hasta él y dejo un pequeño beso en su frente que hizo que todo el color subiera al rostro de Víctor-. Cuídate mucho, y aunque sea difícil, anímate.

Ambos se despidieron para tomar caminos distintos, el joven desapareció en el bosque mientras el joven príncipe volvía al castillo a caballo. Cuando hubo llegado, Víctor fue recibido por su madre y su hermana ampliamente preocupadas, sin embargo, cuando logro verlas no lloro ni mostro ápice de tristeza, solo pidió que le fuera llevaba su cena a su habitación y se retiró en silencio del salón. Aun después de llegar a su habitación, Víctor permaneció abrumado de todo lo que lo que había ocurrido. No obstante, por ese día su cabeza ya no iba en preocupaciones de lo ocurrido en el castillo, se sentía tan tranquilo y relajado que su preocupación parecía haberse esfumado junto con sus lágrimas. Ahora su mente estaba más pendiente de analizar si su encuentro con aquel joven había sido real o no. Se removía entre las sabanas de su cama pensando cómo podía existir un joven tan hermoso que parecía un ser celestial sacado de sus libros de cuentos más preciados. Quería creer que todo había sido real y que nuevamente podría encontrarse con aquel joven de nuevo. Con esos pensamientos cayo en los brazos del sueño gracias el intenso cansancio.

A la mañana siguiente, Víctor despertó mucho más temprano de lo usual pero esta vez obviando su práctica matutina, con el nuevo día las preocupaciones nuevamente habían regresado. Su cuerpo se sentía agotado por todos los acontecimientos ocurridos el día anterior, sinceramente no sabía muy bien cómo afrontar a sus padres de ahora en adelante luego de la vergüenza que les hizo pasar, incluso se preguntaba si era correcto si siquiera salir ese día de su habitación, desde las ventanas de su habitación observaba que en los jardines del castillo transitaban el Rey Bogdashha junto el Zar Alexei, quienes parecían conversar sobre algún tema particular que desde la altura Víctor no sabía precisar. Allí el Zarévich recordó al chico con el que combatió y quien se convertiría en su cuñado algún día. Pensaba que era un hermano mayor fatal, dado que había condenado a Mila, su hermana menor, a un compromiso de conveniencia con un total desconocido para ella, y aunque eran de la misma edad, eso no evitaba la frustración en Víctor. Aquel chico fue capaz de proteger fielmente a su hermana, Víctor no había sido capaz de ello.

De repente la puerta del cuarto se abrió dejando ver que se trataba de Mila, esta sonreía alegremente de encontrar a su hermano, por su parte trato de dedicarle una sonrisa para no preocuparla.

– ¡Hermano! -salto la pequeña a abrazarlo-. ¿Cómo estás? ¿Ya no te sientes triste?

– ¿Triste? Por qué me sentiría triste- le pregunto mientras sonreía.

– Porque papa fue muy malo contigo ayer- comenzó a decir la pequeña niña, el rostro del pequeño príncipe palideció rápidamente ante el recuerdo-. ¿De verdad estas bien?

En silencio, Víctor abrazo el pequeño tallé de su hermana, mientras las lágrimas comenzaban a aflorar de nuevo en sus ojos. Su hermana correspondió el abrazo, aunque estaba sinceramente confundida.

-sintió como Víctor le abrazo fuertemente mientras ella le veía confundida-. ¿Víctor?

-Lo siento, lo siento mucho Mila-repetía-. Disculpa al débil de tu hermano, he sido débil y te he involucrado en algo horrible.

-no llores hermano-le pidió Mila, pero este seguía llorando-. Si sigues llorando también me pondré triste, así que deja de llorar.

– Pero es mi culpa que ahora debas casarte con un completo desconocido-le dijo, pero entonces se vio sorprendido cuando la pequeña le golpeo levemente en sus mejillas-. ¿Mila?

– ¡No te preocupes! –le respondió con una amplia sonrisa-. Yo siempre me quedare con mi hermano, no me casare con nadie si tu no quieres.

Víctor sonrió inevitablemente ante la energía y valentía de su hermana, de verdad admiraba mucho eso de ella.

– Pero si seré yo quien se casará ¿Entonces no te casaras con aquella niña? -pregunto mirando al pequeño alfa.

– No, no creo que pueda casarme con ella- respondió mirando por la ventana.

– ¡Qué bien! – celebro la niña para total sorpresa de su hermano,

– ¿Por qué dices eso? –pregunto-. ¿No querías que me casara con la princesa Tasha? –sinceramente, eso le provoco gran curiosidad a Víctor.

– ¡Esa niña fea! ¡No me gusta! Me saco la lengua cuando le dije que mi vestido era mucho más bonito que el suyo, la detesto, además ¡yo soy tu preferida!

Víctor soltó una carcajada en cuanto escucho las razones de su hermana para odiar a su anterior prometida, Mila por su parte comenzó a refunfuñar porque su hermano no le tomaba en serio lo que decía, Teseo solo pudo acariciar su cabello castaño mientras le despeinaba.

– Hermano, a ti no te gustaba esa niña, ¿verdad? – Víctor negó y la joven zarevna suspiro de un gran alivio-. Qué bueno que no te casaras con ella entonces.

El joven Zarévich empezó a molestar a su hermana mientras apretaba sus rosados cachetes mientras ambos reían. Este estaba seguro que Mila al crecer sería capaz de decidir por su propia cuenta cual sería la persona con la que iba a casarse, y seguro que eso no sería por mandato de una orden real. Incluso si fuera así, el propio carácter de la zarevna no iba a permitirlo, Víctor estaba seguro que ella no dejaría que nadie se casase sin amar a la otra persona, tal y como siempre terminaban los cuentos que ambos leían.

Y recordando esos cuentos, recordó la figura de aquel joven que conoció el día anterior. La noche anterior no había dejado de pensar en él hasta antes de irse a dormir, se lamentaba no haberle podido preguntar su nombre, no habían tenido oportunidad de decir el propio tampoco.

¿Estaría de nuevo en ese mismo lugar?

Con ese pensamiento, corrió a cambiarse de ropa, se colocó unos zapatos y tomando un par de monedas de oro salió corriendo de la habitación mientras su hermana le gritaba desde la puerta hacía donde iba. En respuesta, Víctor solo menciono que iba a pasear al bosque y que avisara de ello a su madre. El zarévich sabía que era una locura, y que no existía garantía que él estuviese en el mismo lugar, pero quería intentar probar su suerte. Obviando la palabra de muchos de sus sirvientes, tomo y preparo su caballo, saliendo a toda velocidad del castillo en su fiel compañero. Cabalgo y cabalgo a lo largo del pueblo hasta llegar nuevamente al bosque, al principio observo la entrada con cierta duda, pero dejo todas estas atrás guiado por una fuerza aún mayor. Siguió las mismas marcas que dejo el día anterior hasta llegar al lago bajarse del caballo casi corriendo para mantenerse en un silencio repentino que iba acompañado de decepción.

El lugar estaba vacío.

El pequeño príncipe suspiro pesadamente sabiendo que era imposible encontrar a una persona desconocida en un mismo lugar. Aun así, no perdió la esperanza y vino corriendo a fin de encontrarlo. Camino por la orilla del lago dejando que su caballo tomara del agua, se detuvo un momento, arrodillándose hasta la orilla viendo su propio reflejo en el agua. Espero un par de minutos, pero nadie aparecía, se sintió idiota y algo perdido, aun su pecho le indicaba que debía esperar un poco más pero no sabía si estaba bien creer ello. Iba a levantarse para regresar a casa cuando algo le detuvo.

– Oh, parece que nos volvemos a encontrar.

Al sentir una suave voz Víctor se levantó de golpe tropezando y cayendo inevitablemente al lago frente a la atónica mirada de su acompañante, este dejo sus frutos en el suelo y corrió a auxiliar a Víctor que salía del lago con toda la ropa empapada y sus cabellos pegados a su rostro. Mientras el joven luchaba por secarlo un poco, el zarévich enrojecía de la vergüenza que sentía, parecía ser que su suerte iba de mal en peor esos dos días.

– ¿Te encuentras bien? –pregunto el joven.

Si algo debía decir Víctor, era que nunca en su vida se había quedado observando tan fijamente a una persona. Aquel joven de cabellera negra tenía un rostro de lo más bello que hubiera visto y unos impresionantes ojos ámbar que brillaban más que el mismo sol, eran hermosos que no podía dejar de mirarlos.

-Si –respondió algo embobado-. No pensé en verlo de nuevo.

– Sí, es una verdadera sorpresa – indicó sonriente mientras dejaba de secar el pequeño rostro-. Ayer estuve muy preocupado por ti el resto del día, el que lloraras de esa manera, imaginé que algo muy malo debió haberte ocurrido y no pude dejar de pensar en ello.

-Yo, bueno- Víctor no sabía bien que decir, nunca nadie le había visto en esa situación-. Yo…

– No es necesario que me lo digas, está bien si no quieres decirlo –se adelantó el joven, mientras el pequeño alfa suspiraba de alivio-. Cuando sientas que quieres hablar puedes decirlo, uh…

– Víctor –contesto a la muda interrogante de su interlocutor, viendo prudente también obviar el título que tenía con Zarévich de Rusia-. Mi nombre es Víctor, mucho gusto.

– Soy Yuuri, el gusto es mío.

Notas finales de la autora: Quizas por el momento la historia este un poco lenta, pero ya vamos a entrar a unos capitulos un poco más interesantes sobre la relación de Yuuri y Víctor, quiero que esten atentos a varias cosa, especialmente a los pensamientos de Yuuri y los de Víctor respecto al otro, sera necesario para entender algunos capitulos venideros.

Publicado por ellexlight

¡Hola! Mi nombre es Génesis, pero por esta zona me conocerán como Elle. Soy licenciada es Gestión Ambiental y vivo en Caracas, Venezuela. Me gusta la lectura, la música (especialmente la instrumental y japonesa), y sobre todo escribir. Tengo escribiendo desde el 2009 y he estado en varios fandoms, tales como SCC, TRC, PPG, inazuma eleven y muy gran parte en Death note, a quien amo con locura. Tengo casi tres años escribiendo para YOI, que se ha vuelto un amor extremo para mi y recientemente he comenzado a escribir para el fandom de BNHA. En cuanto a géneros me gusta el drama, lo erótico, lo fantástico, detectivesco y mpreg/omegaverse. Multishipper a morir.

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