Amistad


Por favor, disfruta la lectura acompañada de esta melodía.

El frio acrecentaba, incomodo, insoportable. No era como el que acompaño al dios del hielo durante toda su vida, le calaba en los huesos y le provocaba un escozor doloroso, quería levantarse, pero no podía, intentaba abrir los ojos, pero al hacerlo solo veía oscuridad. Dentro de lo que creía que era un sueño, Yuuri comenzaba a desesperarse, llamo a sus padres, a su hermana o a Yuri en busca de ayuda, pero nadie respondía, estaba solo.

Trato de calmarse en medio de ese cuerpo de oscuridad infinita, no debía entrar pánico pensaba, de hacerlo todo sería peor y no podría hallar una solución, sin embargo, era complicado, no sabía dónde estaba ni que le ocurría, se sentía a su vez enclaustrado y con la respiración entrecortada. ¿Qué era ese lugar donde estaba?

Fue entonces que algo lo tomo del brazo, intentando ver que es lo que era, pega un chillido descontrolado al observar al hombre beta de ojos saltones, este se encontraba sonriendo mientras sus extremidades colgaban de su cuerpo y uno de los ojos se salía de su cuenca.

– ¿Estas feliz de verme? -Yuuri renegó horrorizado mientras caía al suelo de espalda, intentando escapar de este que se acercaba hasta él sin despegar su sonrisa-. Esto es lo que me he convertido gracias a ti-pronuncio.

Cuando Yuuri quiso escapar, lo contuvieron de las piernas y los brazos ejerciendo la suficiente fuerza para someterlo contra el suelo. Luchaba y se resistía, pero el agarre era fuerte. Alzo la vista buscando a sus agresores, encontrando las caras de los ladrones que lo secuestraron, lo mantenían sometido usando sus extremidades cercenadas mientras los rostros desfigurados le sonreían y se reían de él, Yuuri rogaba por perdón pidiendo que desaparecieran, pero mientras más lo pedían más fuerte era el agarre.

– Es ahora de que pases por lo que nos hiciste.

– ¡Nooo!

Con un grito ahogado despertó de golpe, intentaba respirar mientras las lágrimas bajaban por sus mejillas, observo la habitación donde se encontraba tratando de calmarse, tomo su rostro, reviso su cuerpo y lanzo un largo suspiro al notar que estaba bien, al mismo tiempo se abrazaba a sus rodillas y pegaba el rostro de ellas. Inevitablemente habían regresado; las pesadillas con las que lucho por tanto tiempo, y que creyó haber olvidado estaban nuevamente en su cabeza, los rostros, los cuerpos y el recuerdo del hecho hacían estremecer de miedo al dios del hielo que solo podía ahogar sus sollozos en la oscuridad de la habitación.

De ese modo era tan difícil avanzar.

Cuando se hubo calmado se levantó de la cama, agradeciendo tener un cuarto solo para él sin temor a despertar a alguien con sus pesadillas. Llevaba varios días de haber comenzado a vivir con Seung Gil en la casa del brujo del bosque llamado Phichit, los primeros días el joven de ojos ámbar permaneció completamente dormido. Cuando Yuuri despertó fue un gran shock enterarse todo el tiempo que estuvo dormido, disculpándose con Phichit por las molestias causadas, este solo le aseguro con una sonrisa que no tenía por qué disculparse, ya que él entendía de cierta forma la presión que corría por sus hombros.

Se levantó de la cama, aunque intuía que faltaba al menos un par de horas para amanecer, observo por la ventana como la nieve había comenzado a caer en ese paraje e instintivamente se sintió emocionado, salió casi corriendo hasta las afueras de la vivienda, observando los copos de nieve caer sobre su cuerpo y unificarse con el mismo, esa sensación fría con un toque tan relajante que podía decir que había extrañado, generando un pequeño vuelvo de melancolía y felicidad absoluta que creyó por un tiempo haber olvidado. Una pequeña sonrisa se curvo en su rostro y empezó a correr alzando sus manos para alcanzar mejor los copos, bailo entre los pétalos de hielo juntándolos y creando una danza fría que giraba en torno a su cuerpo. Era cierto que se encontraba lejos de su hogar, de sus raíces, pero cada vez que su cuerpo estaba con el hielo parecía estar en su lugar de origen.

Un pequeño aplauso le tomo desprevenido, obligándolo a voltear hacia atrás, descubriendo al brujo que le sonreía de par en par. Un pequeño momento se sintió completamente avergonzado.

– ¡Me alegro mucho verte de mejor ánimo! –comento sonriendo al mismo tiempo que un pequeño pincel dibujaba en el aire sobre un pergamino que Yuuri veía con curiosidad-, oye ¿puedo hacerte un retrato? Espero que no te moleste

– Oh, no, claro-aseguro Yuuri sin entender muy bien lo que pasaba.

– ¡Oh esto se verá excelente con el resto! –menciono con extrema alegría removiéndose internamente con el papel en las manos-. Es algo temprano, pero ¿no te gustaría desayunar ya?

– Ah, si ¡muchas gracias!

Ambos entraron de nuevo a la casa, mientras Yuuri quedaba impresionado como el desayuno se estaba preparando solo ante sus ojos, al mismo tiempo que el perchero se movía de su lugar recibiendo el abrigo de Phichit mientras este le agradecía. En poco tiempo estuvo el desayuno, siendo servido mágicamente en la mesa bajo la estupefacta mirada de Yuuri, este miro al moreno pidiendo respuestas que le fueron otorgadas con una mirada despreocupada.

-Los objetos se mueven a partir de mi propia magia ¿No hacen nada parecido en tu mundo? –pregunto y obviamente Yuuri negó con efusividad, eso no era algo que los dioses pudieran hacer, ellos manejaban aspectos del entorno y los seres humanos, no podían mover elementos inanimados-. ¿En serio? Que lastima

De no muy lejos se escuchó un grito infantil que correspondía a Seung, quien estaba detrás de uno de los muebles viendo como las escobas se movían limpiando solas la habitación. Phichit casi se atraganta con una carcajada mientras Yuuri creía que al igual que pensaba que al niño le costaría acostumbrarse a esos hechos mientras estuviera en esa casa.

Y con esa misma imagen en mente, el tiempo paso. Si el dios era sincero, convivir en esa pequeña casita era una experiencia singular, descubriendo cada día como era la atolondrada vida del brujo. Denotando como este le encantaban unos pequeños roedores llamados hámster (los cuales llevaba a todas partes en sus bolsillos), como adoraba pintar con su magia, siendo un fanático excesivo de los retratos y autorretratos, teniendo una habitación completa de ellos. Y aunque a Yuuri le provocaba una gran vergüenza ser retratado, no podía decirle que no cuando veía el rostro ilusionado de Phichit ante sus constantes peticiones. Seung, por su parte, se había acostumbrado rápidamente a convivir con ambos pese a las excentricidades que existían dentro de esa casa, ya no se asustaba cuando los objetos del hogar se movían ni cuando Phichit le dibujaba de improvisto. También había comenzado a ganar peso nuevamente, y aunque seguía con su mismo rostro sin demasiada expresión, se le notaba más animado, aliviando en exceso a Yuuri. Habían conversado seriamente de la idea de que el pequeño permaneciera con el brujo hasta que pudiera valerse por sí mismo, y este no vio problema. Ese aspecto tranquilo mucho más al azabache de lo que creyó, quitando un peso en sus hombros.

Sin embargo, las pesadillas del azabache seguían, no importara cuantas noches pasaran, no importaba cuanto tiempo había pasado de aquel momento ni que se encontrara acompañado, aquellos seres con cuerpos desmembrados con sus sonrisas burlonas seguían persiguiendo a Yuuri destruyendo de a poco su cordura, había veces en las que ni siquiera el dios quería dormir para no afrontar esos sueños, ocultando con todas sus fuerzas ese hecho a sus acompañantes, aun así, el cansancio físico y mental comenzaba a notarse al punto que el brujo, que ya había dado con esa situación, decidió no reprimirse más e intervenir.

Una noche en la que Yuuri despertó asaltado y llorando por las pesadillas, Phichit entro a la habitación sin previo anuncio sorprendiendolo, el moreno se sentó en el borde de la cama, tenía una mirada seria pero suave que llamo la atención del dios.

– ¿Qué es lo que ocurre Yuuri? –pregunto mirándole, este no pudo evitar desviar la mirada.

– ¿Te desperté? –cuestiono, pero Phichit no le dijo nada-. Si es así me disculpo, pero ya está bien, solo fue una pesadilla, puede ir a dormir.

Pero el brujo le tomo de la mano y le acuno en su pecho conciliadoramente, el dios del hielo estaba sorprendido, pero no se pudo mover por temor a enojar al moreno. Phichit empezó a hablar.

– No es solo una pesadilla, lo sé bien. Tampoco es algo que pueda remediarse sencillamente como tú dices, pues se ha marcado una parte de tu alma en el proceso-acoto acariciando el cabello de Yuuri-.

Hubo una breve pausa en el que Yuuri suspiro pesadamente, levantándose del pecho de Phichit y mirándole directamente a los ojos.

– ¿Cómo puedes decir eso tan sencillo? –cuestiono con cierta frustración en su mirada-, Con eso quieres decirme que no existe manera entonces de sobrepasar lo que me ocurre ¿que simplemente debo vivir con ellas para siempre?

Pero Phichit negó en silencio.

– Es algo difícil pero no imposible, puedes superarlo, solo necesitas aceptar lo que ocurrió esa noche.

Yuuri noto alarmado que el brujo estaba al tanto de que era aquello que le atormentaba, aquello que mancho sus manos y su propia alma, degradándolo por completo, y al saber que alguien sabía tan asqueroso secreto suyo, sintió una gran indignación e ira, al igual que mucha vergüenza de sí mismo.

– ¿Cómo sabes eso? Incluso antes que llegáramos tu conocías cosas que nosotros desconocemos ¿Qué es lo que sabes y no me has dicho? –inquirió buscando respuestas, pero el brujo se mantuvo callado, sin decir provocando una gran molestia en el dios- ¿no dirás nada?

Solo obtuvo de él una sonrisa.

– No es el momento para ello aún.

– ¿No es el momento aún? –repitió.

¿No era el momento? ¿Y cuando seria entones? Yuuri ya estaba harto de esa sonrisa que parecía conocer mucho de lo que decía a simple vista, esa sonrisa que al mismo tiempo se compadecía de él y no le decía nada ¡No la soportaba!

– ¿Solo dirás eso? -susurro-… Aunque te pregunte no responderás mis preguntas ¡En lugar de estar viéndome con esa sonrisa compadeciéndote de mí, teniéndome pena, dime que es lo que estás pensando! ¡No seas hipócrita!

Fue algo que hizo sin pensarlo, la acción salió espontáneamente sin poder detenerla. Un pequeño esbozo de viento salió disparado del cuerpo de Yuuri saliendo a flote junto con sus emociones reprimidas provocando una herida en el rostro del brujo. Al darse cuenta de esto el dios se vio alarmado.

– ¡L-Lo siento mucho! Yo no- Yo no quise…

Yuuri miraba como poco a poco la sangre se formaba en el rostro de Phichit y bajaba por su mejilla, sintió el pánico apoderarse de él y aunque fue por un breve momento, creyó haber visto sus manos empapadas de sangre. Sin importar que empujara al moreno en el proceso, salió corriendo de la habitación escapando de la vivienda directo a lo profundo del bosque. Estaba nevando, pero a Yuuri no le importaba, de ese modo no encontraría a nadie, y mientras más lejos de la casa y de las personas estuviera, mucho mejor, si estaba con alguien seguramente volvería a pasar lo mismo de hacía un momento.

Las lágrimas comenzaron a caer por sus mejillas mientras el temblor le sobrevenía ¿Por qué no podía controlar sus poderes como él quería? ¿Estaba destinado a hacerle daño a los demás? Era inestable, sus emociones descontroladas era un peligro para los demás. No podía controlarse y eso lo frustraba.

Era un monstro.

– Yuuri.

El dios alzo la vista asustado encontrando a Phichit a solo unos metros de él en medio del bosque, este hizo ademan para acercarse, pero Yuuri se alejó instintivamente.

– Aléjate por favor-pidió.

– Yuuri, vine a buscarte, vamos a casa.

– ¡No! ¡Si regreso con ustedes solo les hare daño! ¡Te hice daño! –grito.

-Estoy bien, no me paso nada-menciono intentando acercarse lentamente hacia el azabache, pero este estaba en estado de alerta poniéndose más y más a la defensiva-. Así que volvamos a casa, Seung está esperándonos.

-No… no te acerques.

– Yuuri.

– ¡No te acerques!

Una nueva ventisca se produjo alejando un poco al brujo de donde estaba Yuuri, este se abrazó a sí mismo. Pensó que nuevamente lo había herido, no quería tener que lastimar a nadie, pero nuevamente lo había hecho. Quería desaparecer, de ese modo podría evitar que alguien pudiera recibir daños de parte de él, quizás así todo estaría mucho mejor, no le ocasionaría más problemas a su familia, a la dimensión de los dioses y al mundo humano, quizás sería mejor que no existiera.

– Eso no es cierto.

Acortando la distancia entre ambos, Phichit tomo a Yuuri entre sus manos abrazándolo fuertemente, el joven dios estaba llorando todavía, pero no podía creer que este no tuviera heridas de su último ataque.

– ¿Ya lograste desahogarte? –pregunto suavemente, siendo observado por el dios del hielo que le veía sin entender-. No quería lastimarte ni provocarte ideas erróneas, pero si lo hacía de otro modo no creo que hubiera tenido el mismo efecto.

– Pero… yo te lastime y mate a otras personas, yo soy peligroso.

-No eres peligroso, solo que tu alma está herida-expreso-. Está ardiendo.

– ¿Ardiendo?

-Sí, tu alma arde, sofocada por todos aquellos sentimientos de resentimientos sobre ti mismo. El único problema es que no has podido superar eso, sigues ardiendo sin poder luchar contra tus demonios internos, aquellos que te acompañan todas las noches y no te dejan dormir en paz.

Yuuri miro al brujo que le miraba cálidamente, con suavidad este le limpio las lágrimas que aún tenía en sus mejillas, provocando un sentimiento cálido en el corazón del dios de hielo.

– Regresemos a casa-le pidió el brujo-, sé que tienes muchas dudas, pero sería mejor si las

Regresaron a la casa abrigándose un poco por el frio al que estuvieron expuesto durante un largo tiempo, a pesar de que era todavía de madrugada, Phichit hizo que se prepararan dos tazas de té, con las cuales ambos fueron hasta la pequeña sala frente a la chimenea. Tomaron un poco del líquido disfrutando como sus cuerpos se calentaban gracias a este, pero Yuuri estaba claro de lo que necesitaba saber en ese preciso instante.

– ¿Cómo es que puedes saber tanto de mí? –pregunto directamente, Phichit sonrió por lo directo del azabache.

– No quieres esperar ni un minuto más ¿Verdad?

Y la misma mirada del dios se lo dijo, por segunda vez en el tiempo que le conocía veía ese brillo en los ojos de este, esa determinación que nace para infundirle valor y hacer lo que más desea. Es con esa mirada que no puede darle más vueltas al asunto, no sería correcto si lo hiciese.

-A través de mis sueños pude ver una parte de tu travesía hasta encontrarte con Seung en el pueblo, no era algo que estuviera planeado, pero vi por esos sueños que has pasado por duros pasajes y has sobrellevado tu solo una carga tan amarga que cualquiera hubiese caído en la locura.

– No he sido tan valiente como me describes-destaco.

– No- le negó obligándole a alzar la vista-. Has llevado tu tarea con valentía, de verdad que te felicito por eso.

-No es necesario que me diga eso-expreso sintiéndose de pronto avergonzado-, yo he sido tan cobarde…. Yo tome la vida de varios seres humanos durante mi viaje, aunque me digas que he hecho bien mi tarea en realidad no he hecho nada bien,

Phichit tomo las manos de Yuuri, mirándolo de manera suave y conciliadora.

– ¿Sabes? La vida es algo hermoso, complejo, abrumador y extremamente cruel. En nuestra vida hay momentos cruciales que son aquellos que marcan nuestra alma y nuestra memoria hasta el fin de nuestros días, iniciando con el nacimiento, tenemos nuestro primer gran amor, nuestro primer gran dolor, nuestro primer gran cambio, una primera gran elección, una primera gran perdida, el primer gran descubrimiento, la primera gran aspiración y la muerte-hizo una pausa-. Todos esos procesos son algo maravilloso y sublime, al tal punto que somos privilegiados de vivirlos indistintamente de si son buenos o malos, ya que es algo que no todos los seres tienen la dicha de poder vivir, pero los que somos afortunados de ello, solo nos queda agradecerlo.

– Pero yo hice algo imperdonable que no puede ser borrado-reconoció.

– Esta bien si no desaparece-aseguro el brujo-. Aun cuando te haya hecho un gran dolor, mientras puedas reponerte de él habrás logrado superar los obstáculos que te fueron dejados en el camino. Yuuri, yo creo que tú has llegado a este lugar para conocer alguno de esos puntos cruciales ¿Cuál es la razón detrás de tu viaje? ¿Es solo para controlar tus dones? ¿No habrá nada más por la que has llegado a este lugar? Piensa eso por favor.

El ambiente fue envuelto por un instante de silencio donde el dios de ojos ámbar reflexiono por un breve instante las últimas palabras del brujo. Por su parte Phichit veía a Yuuri complacido de haber sembrado la semilla de la curiosidad en su acompañante, estaba aseguro que aun si lo pensara demasiado, en ese preciso instante no lograría alcanzar las respuestas que necesita llegar, no obstante, solo era una cuestión de tiempo. El viaje que aquel dios tenía por delante estaba muy lejos de llegar a su fin, y pronto llegaría el día en el que comprendería esas palabras.

– Ya está a punto de amanecer-comento mientras se levantaba del mueble-. Creo que sería bueno ir a descansar un poco antes de preparar el desayuno.

– Si- acepto levantándose y sintiendo como el cansancio le comenzaba a pasar factura, camino hasta el marco de la puerta bostezando cuando recordó que aún tenía algo más que hacer-. Phichit-le llamo, y este volteo a verlo al ser la primera vez que este le llamara directamente por su nombre-. Muchas gracias.

– De nada, para eso están los amigos-acoto con su usual sonrisa de par en par.

Yuuri, tu eres un ser maravilloso que contiene dentro de él un inmenso poder y un alma hermosa. No importa cuántas veces pudiera fragmentarse tu alma, esos procesos solo te hacen notar que estas vivo.

Publicado por ellexlight

¡Hola! Mi nombre es Génesis, pero por esta zona me conocerán como Elle. Soy licenciada es Gestión Ambiental y vivo en Caracas, Venezuela. Me gusta la lectura, la música (especialmente la instrumental y japonesa), y sobre todo escribir. Tengo escribiendo desde el 2009 y he estado en varios fandoms, tales como SCC, TRC, PPG, inazuma eleven y muy gran parte en Death note, a quien amo con locura. Tengo casi tres años escribiendo para YOI, que se ha vuelto un amor extremo para mi y recientemente he comenzado a escribir para el fandom de BNHA. En cuanto a géneros me gusta el drama, lo erótico, lo fantástico, detectivesco y mpreg/omegaverse. Multishipper a morir.

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